jueves, 30 de julio de 2009

Terminator: La Salvación (Terminator Salvation)

Al igual que muchos aficionados a la ciencia ficción, considero la original The Terminator y Terminator 2 como clásicas indiscutibles del género. Creo que me gusta más la primera porque trascendió su humilde condición de "cine B" para convertirse en un inesperado éxito mundial, gracias al ingenioso libreto y la férrea dirección de James Cameron. Además, fue la que mejor aprovechó a Arnold Schwarzenegger, un pésimo actor que sin embargo resultó perfecto para interpretar al rígido e inexpresivo robot del futuro. Tanto Terminator 2 como Terminator 3: Rise of the Machines, cometieron el error de exigirle "actuar", y su incapacidad para hacerlo disminuyó la calidad de ambas cintas. Terminator: La Salvación evita esa falla usando como protagonistas a tres competentes actores que en mayor o menor medida sostienen la película, aunque no logran compensar los ocasionales tropiezos del libreto, sólido en su premisa pero torpe en sus detalles.

La película comienza con un breve prólogo ubicado en el año 2007 antes de saltar hasta el año 2018, una década después del "día del juicio" en el que la computadora consciente
SkyNet trató de eliminar a la humanidad con un diluvio de bombas atómicas. El plan funcionó casi a la perfección; las grandes ciudades están destruidas y los escasos sobrevivientes se agrupan en aisladas comunidades, ocultándose del cada vez más sofisticado ejército de máquinas empeñadas en el exterminio de la "amenaza humana". Pero aún hay esperanza en la forma de la Resistencia, una bien equipada organización de soldados que luchan por retomar el control del planeta. Entre ellos está el audaz John Connor (Christian Bale), considerado por algunos como el futuro redentor de la humanidad... y por otros como un falso profeta con delirios de grandeza. Entonces, cuando los líderes de la Resistencia diseñan una estrategia casi segura para destruir a SkyNet, Connor se ofrece para dar el golpe final; pero para lograrlo deberá colaborar con un inesperado aliado, que podría ser esencial para la victoria humana... o para su destrucción absoluta.

Independientemente de sus fallas o aciertos, las dos previas secuelas se limitaron a reciclar la fórmula establecida en la película original: un robot viaja al pasado para matar al futuro líder de la resistencia humana. Por el contrario, Terminator: La Salvación presenta una historia distinta ubicándonos en ese aterrador futuro, al que integra cuidadosamente la información que recibimos en las anteriores cintas. De este modo consigue mantener la continuidad y al mismo tiempo distanciarse lo suficiente de sus predecesoras para adquirir identidad propia (aunque las obligatorias frases "I'll be back" y "Come with me if you want to live" se sienten fuera de lugar, y están obviamente colocadas para calmar a los fans que hubieran protestado su ausencia). En ese aspecto siento totalmente válido este relato como parte de la mitología; quizás no era indispensable conocerlo, pero al menos evita la previa redundancia.

A pesar de eso, me decepcionaron las abundantes incongruencias y fallas lógicas que presenta. Parece que por cada detalle ing
enioso o escena interesante hay una forzada situación o increíble coincidencia que sabotea la película, no fatalmente, pero lo suficiente para desear que el director McG y su equipo de escritores hubieran cuidado más esos simples elementos (por ejemplo, ¿para qué necesitan monitories o teclados los robots? ¿Por qué el corazón mismo de SkyNet está protegido por un sólo androide? ¿Necesitábamos realmente un clásico monólogo de villano al final de la película?).

Entre los aciertos, como dije, está el destacado elenco, aunque también tengo quejas al respecto (no podían faltar). Christian Bale es sin duda un fantástico actor, pero su actuación carece de dimensión; por un lado muestra un balance creíble entre su disciplina militar y sus abundantes dudas internas. Sin embargo, no sentí que proyectara la presencia o carisma de líder que inspira a las tropas, especialmente en uno de los momentos menos creíbles de la película. Y, hablando de motivación, tampoco sentí justificada la actitud de un personaje femenino que toma decisiones abruptas y poco prácticas en un entorno bastante hostil. Afortunadamente el peso de la cinta es compartido por el resto del elenco y, en mi humilde opinión, creo que los mejores momentos están a cargo de Sam Worthington y Anton Yelchin. No sé si fue buena idea dividir la película entre dos protagonistas, pero esas narrativas paralelas aportan variedad y perspectivas complementarias del apocalíptico mundo futuro.

Los efectos especiales son vistosos y funcionales. Quizás los robots de
Terminator: La Salvación no sean tan espectaculares como los autobots de Transformers 2, pero sus batallas realmente provocan emoción y suspenso... por no mencionar que se entiende lo que ocurre en la pantalla. Punto para McG. Las bien orquestadas secuencias de acción cumplen su función de impresionar sin descuidar los requerimientos de la historia. Y aunque no siempre sean creíbles, al menos tratan de mantenerse en los más nebulosos límites de la realidad (a pesar de ello encontré uno o dos momentos que me recordaron el satírico trabajo de McG en Charlie's Angels).

Creo que Terminator: La Salvación destaca dentro de las estridentes "películas evento" de esta temporada gracias a su ambiciosa dirección y celo narrativo. Puedo recomendarla como una sólida cinta de acción que gana un modesto lugar en la saga de Terminator, e incluso me atrevería a decir que funciona como apto cierre de la saga. Sin embargo, hay un sospechoso olor a secuela en las escenas finales, y sólo queda esperar que los productores no abusen de su suerte y sepan dónde detener la franquicia. Como dice John Connor, "el destino no está escrito". Pero si lo estuviera, ojalá tenga mejores escritores que los de Terminator: La Salvación.
Calificación: 8

miércoles, 29 de julio de 2009

Direct Contact

Desde hace tiempo intento escribir sobre alguna épica película del inigualable Steven Seagal, pero la verdad es que todas son tan parecidas (y tan malas) que encuentro difícil acopiar entusiasmo por ellas... aunque no niego que resulten vagamente divertidas. En algún momento pensé que Against the Dark, por sus elementos sobrenaturales, resultaría más ambiciosa y entretenida; pero sus genéricos vampiros no me causaron temor ni risa... sólo tedio e irritación.

Entonces, cuando estaba a punto de abandonar la acción directa a DVD, llegó
Dolph Lundgren al rescate.

La mayor parte de la gente reconocerá a este actor sueco por su trabajo en
Rocky IV (como Ivan Drago, viva representación de la amenaza comunista en los ochentas) o como el autómata antagonista en Universal Soldier... o como He-Man. Sin embargo, a lo largo de dos décadas ha amasado una respetable filmografía en el género de acción directa a DVD. De ningún modo es tan prolífico como Seagal... y quizás por eso sus películas resultan un poco más consistentes (no tengo el valor de describirlas como “buenas”). Direct Contact es una apta muestra de ello, pues si bien mantiene su ambición baja, logra al menos que el espectador pase un buen rato con su tradicional fórmula y su dinámico desarrollo.

La historia comienza con la clásica escena que establece la rudeza del protagonista. Esta vez el escenario es una cruel prisión búlgara, donde el ex-militar Mike Riggins (Dolph Lundgren) cumple una larga condena por tráfico de armas. Pero... ¡un momento! No es un traficante común... su propósito era SACAR armas del país y evitar matanzas entre los diversos grupos revolucionarios y facciones de la mafia que compiten por el dominio de la región. Obviamente los criminales no están muy complacidos, y tratan de asesinarlo en el comedor comunal. Sin embargo Riggins los pulveriza con sus poderosos puños, aunque no puede escapar la inmisericorde golpiza que a continuación le propinan los guardias, antes de mandarlo a un solitario calabozo. Pero quizás hay esperanza, pues el abatido ex-militar recibe la visita de un agente norteamericano con un interesante ofrecimiento: su libertad a cambio de rescatar a una joven mujer secuestrada por la mafia búlgara. Riggins acepta el trato, y así comienza su investigación por los tenebrosos rincones de Bulgaria, hasta encontrar su objetivo. Desde luego las cosas no serán tan simples, pues el agente mintió sobre la auténtica naturaleza de la situación...

A diferencia de Seagal, Lundgren no trata de disimular sus 51 años de edad. Está en muy buena forma, pero no es un jovencito, y su actuación lo refleja al abstenerse de adoptar poses de invencible súper hombre, o inmortal héroe de acción. Riggins recibe tantas palizas como las que da, y es susceptible de cometer errores, ser engañado y perder peleas. Lo único que le criticaría es que se ve torpe usando armas de fuego; quizás un breve entrenamiento militar le hubiera ayudado a sentirse más cómodo apuntando las múltiples pistolas y rifles que usa en la película.


Aunque me gustó el trabajo de Lundgren y la funcional dirección de Danny Lerner, es obvio que Direct Contact está muy lejos de ser perfecta. Su falla principal es el libreto; no me importa su falta de originalidad o su predecible desarrollo... pero falla en detalles muy básicos que pudieron corregirse prestando un poco de atención a la lógica de sus situaciones (ejemplo rápido: para enfrentar al sospechoso agente norteamericano sin riesgo de caer en una emboscada, Riggins establece como punto de reunión una concurrida plaza pública... y lo primero que hace es sacar un arma para amenazar al agente; ¿no es eso exactamente lo que trataba de evitar?). Por otro lado aprecié las brutales peleas, las genuinas locaciones balcánicas (nada de "Canadá disfrazada de Europa" para Lundgren) y el despliegue de tanques y demás equipo militar soviético, aparentemente disponible a bajo precio hasta para esta humilde producción independiente. Por todo eso puedo dar una cauta recomendación a Direct Contact como una buena muestra de lo que es... una modesta y barata cinta de acción que sabe aprovechar la presencia de Dolph Lundgren sin exagerar su habilidad ni estirar (demasiado) la credibilidad del espectador. Y, más que nada, la recomiendo como un sano antídoto contra la inflada obra del anquilosado Steven Seagal. Aún hay héroes genuinos (y un poco añejos) en la acción directa a DVD.
Calificación: 6.5

lunes, 27 de julio de 2009

Hot Rod Girls Save the World

Al principio de Hot Rod Girls Save the World aparece un letrero que dice: "Película hecha por músicos". Podría ser una orgullosa manifestación del director por haber incursionado en una disciplina artística diferente... o, más probable, una excusa preventiva para disculpar sus tropiezos narrativos, limitaciones técnicas... y su predilección por extender escenas triviales durante muchos minutos, para poder utilizar más música rockabilly, o psychobilly, o billygoat, o como quiera que se llame este sub-sub-sub-género del rock.

La trama comienza simple pero se complica innecesariamente conforme avanza la película. Vanessa Trojan (Lindsay Calkins), reportera de un gran periódico urbano, viaja al pequeño pueblo de Anywhere, en el estado de Washington, para hacer un reportaje sobre las carreras automovilísticas con "hot rods" (coches antiguos modificados para competencia) famosas en el mundo entero. Específicamente la joven periodista quiere escribir sobre un equipo femenil, que está destacando en una actividad usualmente limitado a competidores masculinos. El equipo consta de dos mujeres: la audaz conductora Jo Leene Dodge (Melene Marie Brown) y la muda Betty Petty (Kimberly Lynn Layfield), mecánica experta e hija de un legendario piloto que murió décadas atrás en un accidente automovilístico.

Mientras tanto, en el planeta Moosha Maa (donde todos hablan usando sólo tres sílabas: moo, sha y ma), un irascible extraterrestre está cansado de ver sus programas de televisión interrumpidos por transmisiones radiales de la Tierra, y le pide prestado a su vecino un rayo destructor para eliminar ese molesto planeta. Sin embargo, el mortal rayo carmesí no está diseñado para provocar una explosión... sino para transformar a los terrícolas en zombies carnívoros que eventualmente consumirán a la población entera. Y, por una de esas extrañas coincidencias cósmicas, el rayo cae en Anywhere, donde Jo Leene es sospechosa de haber asesinado a su rival Vikki Lee (Heather Lewis). Entonces Vanessa, Jo Leene y Betty se alían al detective Lloyd (Jimmi Davies) para desentrañar el misterio de los zombies, con la inesperada ayuda de un extratrerrestre que llegó a la Tierra para ayudar a resolver el caos que inició su padre.

Las palabras "cine independiente" usualmente evocan películas de bajo presupuesto, realizadas y distribuidas profesionalmente, aunque fuera del dominio de los grandes estudios hollywoodenses. Hot Rod Girls Save the World no alcanza siquiera ese calificativo, pues sería más correcto describirla como "cine casero"; una manifestación artística genuinamente amateur, aunque rebosante de ingenio y humor que la rescata de convertirse en el intolerable capricho de algún arrogante "cineasta". Afortunadamente el director/escritor/productor/editor/músico D.A. Sebasstian (del grupo The Inner Demons) tiene buenos instintos narrativos y visuales, que aprovecha para convertir algunas fallas de su película en virtudes, aplicando una estilizada visión en escenas que de otro modo hubieran resultado deficientes y ridículas. Pero ese simpático estilo no oculta las actuaciones improvisadas, la plana cinematografía y la excesiva duración de la película. Como dije, hay largos períodos de nada, rellenos con la música favorita del director, así como gratuitos números en vivo de oscuras bandas como Dragstrip Riot, Wages of Sin y The Bad Things. Y, a pesar de que lleva en su título palabra "hot rod", no hay suficiente lucimiento de esos veloces vehículos, además de un par de (laaargas) persecuciones con la acostumbrada música de fondo.

Empleando más disciplina y menos interludios musicales la trama pudo ser dinámica y concisa, combinando el fetiche automovilístico de
The Fast and the Furious con el horror "hecho en casa" de The Night of the Living Dead. Y, para colmo, el abrupto e insatisfactorio final nos deja en suspenso sobre el destino de varios interesantes personajes (mi favorito fue la muda mecánica Betty). Aunque, para ser justos, se supone que la cinta es parte de una trilogía, de modo que habrá que esperar para ver cómo termina la historia.

Me gustó el sabor casero de Hot Rod Girls Save the World, el trabajo de algunas actrices, los divertidos diálogos y el estilo visual diseñado por D.A. Sebasstian, pero faltaron elementos clave para que esta sencilla cinta trascendiera su humilde ambición amateur. Aún así puedo darle una leve recomendación para espectadores valientes que deseen ver un producto totalmente exento de influencia hollywoodense (incluso el DVD se distribuye independientemente, aunque está disponible en Amazon), con buena música y una premisa familiar para aficionados al cine fantástico. Quizás D.A. Sebasstian nos sorprenda en el futuro, pero por lo pronto sus torpes primeros pasos representan una curiosidad artística, y no un genuino placer fílmico. Quizás para la próxima.
Calificación: 6.5

domingo, 26 de julio de 2009

La Maldición de las Hermanas (The Uninvited)

La cinta coreana Janghwa, Hongryeon (A Tale of Two Sisters) llegó tarde al festín de horror oriental, pero supo aprovechar sus bien conocidos clichés (fantasmas femeninos, asesinatos misteriosos, maldiciones familiares) para construir una historia poco original en su premisa, pero fresca en su ejecución, simultáneamente dinámica y parsimoniosa, con sólidas actuaciones, excelente atmósfera... y un inesperado final que amerita una segunda mirada, para apreciar el ingenio de sus detalles y estructura. Ahora nos llega (tarde, como siempre) el obligatorio refrito norteamericano, que confieso haber visto con los inevitables prejuicios cultivados por tantas malas experiencias sufridas a manos de otros “re-makes”. Para mi sorpresa terminé disfrutando la película, incluso con el previo conocimiento de esa sorpresa final, que yo consideraba esencial para el impacto de la historia.

Al principio de
La Maldición de las Hermanas encontramos a la joven Anna (Emily Browning) recuperándose de un intento de suicidio provocado por el trágico fallecimiento de su madre enferma, quien murió en la explosión accidental de una cabaña. Ahora, casi un año después, Anna regresa a su rústico hogar, donde la espera su hermana mayor Alex (Arielle Kebbel) y su padre Steven (David Strathairn)... quien planea casarse con Rachel (Elizabeth Banks), la enfermera que atendió a la madre durante su larga enfermedad. Las rebeldes adolescentes rechazan a la nueva novia de su padre, y parece hay motivo para ello, pues Anna empieza a tener fantasmales visiones de su madre, quien le advierte sobre las siniestras intenciones de la aparentemente afable Rachel. Alex se muestra incrédula sobre las terroríficas experiencias de su hermana, pero cuando investigan en el pasado de la enfermera descubren que el fantasma de su madre tiene razón... y que las muchachas podrían seguirla muy pronto en la tumba.

Sé que esta descripción suena bastante trillada, pero el bien adaptado libreto guarda sorpresas para el espectador atento. Creo que la original cinta coreana estableció una atmósfera sombría y rural más apropiada para llevarnos por los torcidos caminos de la historia; sin embargo, los hermanos Guard (Charles y Thomas) dirigen el re-make con mayor énfasis en el drama, y el resultado es bastante bueno. Podría parecer que la reducción de elementos terroríficos diluiría el impacto de la película, no obstante su ausencia es compensada por la red de relaciones creíbles e intensas que logra el talentoso elenco. Emily Browning y Arielle Kebbel muestran buena química fraternal gracias al fuerte lazo afectivo que las mantiene unidas hasta en las más peligrosas circunstancias. Quizás el rostro vagamente asiático de Browning (en realidad australiana) no encaja del todo en la típica familia norteamericana que conforma el elenco, pero (junto con Kebbel) es suficientemente buena actriz para hacernos olvidar esa pequeña inconsistencia. Por otro lado, siempre me ha gustado el trabajo del actor David Strathairn, aunque siento que está desperdiciado en esta película. No es su culpa, sino del guión que le asigna el clásico rol de padre cariñoso pero distraído, cegado por el amor de su nuevo romance e ignorante del peligro que corren sus dos hijas. Elizabeth Banks muestra un adecuado desempeño en el papel de "madrastra maligna"; sin embargo dudo que la veamos en muchos papeles dramáticos, pues la comedia es sin duda su fuerte. Finalmente, debo mencionar la fugaz aparición del finado Don S. Davis en una de sus últimas actuaciones. Ojalá lo hubieran empleado más, pero de cualquier modo me dio gusto verlo.

Yo recomendaría buscar la cinta coreana original pero, en su defecto, La Maldición de las Hermanas funciona como un eficiente thriller que cuenta la misma historia (o tan parecida como sea posible) con suspenso, buenas actuaciones y una leve dosis de terror. Definitivamente hay peores re-makes de cintas orientales, y el marginal éxito de esta cinta no borrará los futuros chascos en el mismo género. Pero bueno... al menos agradezco que superara mis bajas expectativas, y que haya mantenido mi interés incluso conociendo la sorpresa final. Buen trabajo, hermanos Guard; ojalá su próximo proyecto sea totalmente original, para poder evaluar su potencial sin comparaciones o expectativas pre-establecidas. El horror necesita más cineastas reales y menos neófitos pretenciosos.
Calificación: 7.5

sábado, 25 de julio de 2009

Cómo Perder a Tus Amigos (How to Lose Friends & Alienate People)

Aunque el interés por las "celebridades" se ha acentuado de manera alarmante en años recientes, es perfectamente natural que el cine prefiera ignorar el tema. Después de todo, no conviene satirizar a personas con influencia en el diario funcionamiento de una industria fundamentada en el narcisismo de sus integrantes y en el caprichoso gusto popular. Por eso me da gusto la mera existencia de Cómo Perder a Tus Amigos; su amable sátira del vacuo e indulgente mundillo de la fama no sólo denuncia la vanidad, estupidez e artificialidad de ese sobre-valorado estrato cultural, sino que admite su propia hipocresía al usar las mismas estrategias para su propio beneficio.

Basada en el
libro auto-biográfico de Toby Young, Cómo Perder a Tus Amigos sigue la carrera de Sydney Young (¡buen disfraz!), sarcástico escritor inglés que inesperadamente contratado por la revista norteamericana Sharp's, especializada en arte y cultura... lo cual quiere decir "celebridades y eventos sociales". El irreverente Young entra en inmediato conflicto con sus jefes y compañeros, particularmente la seria y enfocada editora Alison Olsen (Kirsten Dunst). Pero, sacrificando su integridad y principios, logra ascender en la jerarquía corporativa, acercándose a su gran sueño: acostarse con la actriz Sophie Maes (Megan Fox). Sin embargo, como casi siempre ocurre, lo que Young quiere no es necesariamente lo que necesita.

Desde hace tiempo soy admirador del actor/escritor Simon Pegg. Creo que su legendario sitcom Spaced es una de las mejores comedias televisivas de la historia, y sus películas Shaun of the Dead y Hot Fuzz (co-escritas con Edgar Wright) están entre las mejores sátiras/homenaje de cine de horror y acción (respectivamente) que se han realizado. Sin embargo, admito que el resto de su carrera como actor ha sido irregular. Siempre será una agradable presencia en proyectos del género fantástico, pero como comediante no ha encontrado material tan afortunado como el que co-escribió con Wright. La torpe comedia romántica Run Fatboy Run resultó apenas vagamente entretenida, y su participación en el ensamble de The Good Night lo dejó a la deriva con un papel intrascendente imposible de rescatar. Y aunque lo volvemos a encontrar como actor a sueldo en Cómo Perder a Tus Amigos, definitivamente representa un paso adelante pues Pegg se muestra en excelente forma, repartiendo su consabido humor a diestra y siniestra (si los chistes provienen de su improvisación o del libro original, no lo sé ni me interesa).

No obstante, las gracejadas de Pegg apenas mantienen a flote el pueril argumento. Claro, disfrutamos las bizarras peripecias de Sydney y sus fricciones con el artificial mundo de la celebridad, pero no hay un hilo narrativo que impulse la película. Tenemos dos o tres temas recurrentes... el ascenso de una incipiente estrella; los conflictos con su jefe y rival; y desde luego la pausada tensión sexual entre el protagonista y la única mujer que lo toma en serio (pero no muy en serio). Tales vertientes cumplen su función de llevarnos de una escena a otra, pero a fin de cuentas diluyen el interés, pues no se comprometen con una historia definida. Quizás notando esa deficiencia, el escritor Peter Straughan añade algunos de los más arcaicos trucos en el manual del guionista, desde el distanciamiento entre amantes hasta la obligatoria humillación pública que transforma la comedia en burda farsa. Afortunadamente lo que le falta al libreto se compensa medianamente con el buen trabajo de sus actores, como Kirsten Dunst, quien logra conservar su dignidad durante algunas irritantes escenas “cómicas”; el siempre interesante Jeff Bridges como el director de Vanity Fair (perdón... "Sharp's"), consciente de sus deberes pero nostálgico por la libertad de su antigua independencia; Gillian Anderson como una feroz publicista; e incluso Megan Fox como la superficial, manipuladora y atractiva actriz Sophie. Bueno, al menos supongo que estaba actuando...

Cómo Perder a Tus Amigos pudo llegar mucho más lejos si hubiera desechado los convencionalismos que ni siquiera sabe seguir. No es una comedia romántica, ni una biografía formal; simplemente una comedia con buenos momentos de sátira que aprovecha bien a su hilarante protagonista, aunque no siempre logre conducirlo por el irregular argumento. La puedo recomendar como ligero pasatiempo con el más delgado barniz de mensaje. No hay nada memorable en la experiencia, pero al menos logra divertirnos durante un rato a costa de las celebridades... y de nuestra obsesión por ellas.
Calificación: 7

viernes, 24 de julio de 2009

Persecución Inminente (Crossing Over)

No es buen augurio examinar el escabroso camino que siguió Persecución Inminente hasta su tímido estreno. Originalmente con dos horas y media de duración, la cinta languideció "enlatada" durante casi dos años, mientras el director Wayne Kramer luchaba por preservar su visión; eventualmente tuvo que doblegarse y aceptar editarla a una hora cincuenta minutos para evitar un indigno lanzamiento directo a DVD. Aún así disfrutó tan solo de un efímero paseo por cines "de arte" y festivales, donde no encontró buena respuesta antes de ser exportada al resto del mundo (incluyendo México), donde pretende competir con "cintas evento" de verano aprovechando la presencia de Harrison Ford y Ashley Judd, quienes alguna vez fueron infalibles "ganchos" de taquilla. Pero ahora, atrapados en una película mediocre, encontrarán que su fama no redime una historia provocativa, aunque incongruente y tediosa.

Creo que estoy en la minoría de gente que disfrutó la cinta
Crash; entiendo que su solemne mensaje y poco creíbles personajes molestaron a mucha gente, pero me gustaron las actuaciones, el tono general de la producción y la diestra manera como el director y guionista Paul Haggis tomó la cansada estructura de "historias interconectadas" (demasiado común en el cine independiente) para darle un giro fresco y dinámico... aunque no exento de pretensión. Menciono eso porque Persecución Inminente es básicamente Crash, pero sin esa energía y dinamismo. Su intención didáctica es aún más irritante, y cada personaje es un cliché viviente, desde el estoico y humanitario policía migratorio, hasta el cruel "gringo" ansioso por explotar a los trabajadores ilegales.

Pero bueno... la trama sigue los retos y vejaciones que enfrentan diversas personas en ambos lados del problema migratorio en los Estados Unidos. Así tenemos al oficial Max Brogan (Harrison Ford), haciendo lo posible por mantener unida una familia mexicana que trabaja ilegalmente en Los Ángeles; a la abogada Denise Frankel (Ashley Judd) luchando por los derechos de inmigrantes africanos; a la agente Phadkar (Jacqueline Obradors) tratando de suprimir su conciencia mientras investiga a Taslima (Summer Bishil), una estudiante árabe con supuestos lazos terroristas; a la guapa actriz australiana Claire Shepard (Alice Eve) sometiéndose a extorsión sexual por conseguir su "green card"... Y conforme avanzan las historias empezamos a ver sus relaciones y mutua influencia, conduciendo hasta un final arbitrario e insatisfactorio.

Quizás el director Wayne Kramer debió dejar intacta su película, en vez de someterse a los caprichos del distribuidor. No sé si con cuarenta minutos adicionales Persecución Inminente hubiera resultado mejor, pero tiene tantos elementos positivos que su eventual derrumbamiento podría atribuírsele a esa significativa edición. La película comienza bastante bien, con adecuados momentos de drama y emoción; Summer Bishil es hipnótica como la estudiante supuestamente afiliada a organizaciones terroristas; su enfrentamiento con Jacqueline Obradors es eléctrico y ambiguo, pues resulta obvio que ambas están en lo correcto, y al mismo tiempo equivocadas; Harrison Ford ofrece la actuación más honesta y emotiva que ha tenido en los últimos quince años, y por fin aprovecha su avanzada edad para dar más carácter a su personaje; Ray Liotta es perfectamente repulsivo como el burócrata que explota a una joven australiana con la promesa de un permiso de trabajo; y Ashley Judd omite todo glamour en su pragmático papel, sin desechar su característica calidez. Sin embargo, el interés que generan esas buenas actuaciones se diluye con la progresiva fractura de la narrativa. Considero a Wayne Kramer como un excepcional director que ha realizado excelente trabajo en el pasado, y por eso tengo que darle el beneficio de la duda. Pero conforme nos sumergimos en cada historia individual empiezan a aparecer serias fallas en el libreto que paulatinamente sabotean la película entera. Hay demasiadas conversaciones trémulas y aleccionadoras; súbitos cambios de actitud; reacciones estúpidas; demasiadas coincidencias inverosímiles y confesiones sorpresivas; y aunque los actores hacen su mejor esfuerzo por mantener la cohesión de sus particulares sub-tramas, la estructura narrativa se desploma bajo su peso, no sólo excesivo sino mal distribuido.

Como simple espectador resultó frustrante presenciar el colapso de una sólida película con importantes mensajes sobre el problema migratorio en los Estados Unidos. Estimo que mucha gente odiará Persecución Inminente por las mismas razones que odió Crash; sin embargo yo encontré muchos de sus mismos atributos (empezando por el variado mosaico cultural), aunque opacados por su enorme ambición (o su mal planeada edición), que deja la película al mismo nivel de una melodramática telenovela. Quizás podría recomendar Persecución Inminente como una distracción televisiva, pero en el cine la experiencia fue, en el mejor de los casos, un experimento fallido repleto de buenas intenciones mal implementadas. No obstante sigo teniendo fe en la obra futura de Wayne Kramer, pues su brillante trabajo previo amerita una segunda oportunidad. No la desperdicie, por favor.
Calificación: 6

miércoles, 22 de julio de 2009

Redbelt

Siempre disfruto las películas de David Mamet por sus ingeniosas ideas, sus filosos diálogos y detalladas actuaciones. Sin embargo no siempre quedo satisfecho con la mecánica de sus argumentos. Por la razón que sea, con frecuencia se notan los "engranes" de la historia, girando forzadamente para alcanzar el punto específico que el cineasta desea expresar. No es una falla fatal, pero hace que sus películas parezcan rígidas, lo cual demerita en cierto modo el sobresaliente trabajo de este aclamado dramaturgo y director. Redbelt representa una significativa innovación temática en su filmografía, ofreciendo una interesante interpretación del cine de artes marciales; o, mejor dicho, del concepto de honor y nobleza que fundamenta algunas de las mejores cintas en ese género. Sin embargo, Mamet no puede evitar caer en sus viejas estructuras, lo cual hace esta cinta a la vez fascinante y un poco predecible.

La trama comienza en un modesto estudio de artes marciales, donde el intenso pero sereno Mike Terry (Chiwetel Ejiofor) da clases de Jiu Jitsu muy especializadas en el aspecto práctico de la disciplina, para que sus estudiantes puedan enfrentar con calma y claridad cualquier situación de peligro. Pero cuando una pelea callejera lo pone en contacto con un famoso actor, comienza una serie de eventos que pondrán a prueba su filosofía, determinación y su talento en competencias de arte marciales... algo que Terry trató de evitar toda su vida.

Supongo que Redbelt es lo más cercano que veremos a una cinta de acción dirigida por David Mamet. Spartan también se acercó al género, pero creo que esta vez hay una combinación más apropiada de suspenso, historia y violencia. Desde luego al decir "cine de acción" no hay que pensar en huecas fantasías masculinas con héroes invencibles y efectos especiales. Mamet ve la acción tanto en el nivel físico como en el intelectual, y creo que las mejores confrontaciones de la historia no ocurren en el cuadrilátero, sino en la mente del protagonista.

Lo cual me lleva al sublime Chiwetel Ejiofor. En su relativamente corta carrera se ha consagrado como uno de los mejores actores contemporáneos; uno de esos raros intérpretes con talento para enfrentar cualquier rol, desde el exuberante travesti en Kinky Boots hasta el tímido conserje en Dirty Pretty Things. Espero que algún día se reconozca su enorme talento en forma de premios o estatuillas, pero no hacen falta para apreciar su fenomenal trabajo en Redbelt, donde una vez más adopta un personaje profundo y detallado, cuyas acciones parecen surgir de su interior, y no de la mente del guionista. El resto del elenco cumple decorosamente su función; Tim Allen me sorprendió por su sólido desempeño en un raro papel dramático, y Emily Mortimer es perfecta como la angustiada mujer que encuentra su fuerza interna gracias a las enseñanzas de su instructor.

Como siempre, Mamet oculta las complejas artimañas de la historia dentro de la rica interacción de sus personajes. Y, como siempre, al final nos espera una revelación que no es muy sorpresiva, pero resulta apropiada en vista del previo trabajo del director. La verdad sentí que no hacía falta; el argumento se desarrolla muy bien por sí mismo, sin necesidad de muletas narrativas para sostenerlo. Pero bueno... Mamet es Mamet, y parte del atractivo de sus cintas son esos recurrentes temas y fórmulas. Y aunque ya no trago tan fácilmente sus tretas, sigo disfrutando sus abundantes aciertos, sobre todo cuando trabaja con un elenco tan bien armado y rebosante de talento. Recomiendo Redbelt como una inteligente película de acción, o como una dinámica obra de suspenso. Incluso si nos distrae el constante rechinar de sus engranes.
Calificación: 8.5

martes, 21 de julio de 2009

Hobgoblins 2

Pocas veces me he decepcionado tanto con una película como Hobgoblins 2. No porque sea mala, sino porque no es suficientemente mala. O, mejor dicho, no es divertidamente mala. La razón de esa baja (y a la vez elevada) expectativa es su predecesora: Hobgoblins, un legendario bodrio ochentero re-descubierto 10 años después de su estreno gracias a la pública humillación que sufrió a manos del equipo de Mystery Science Theater 3000, especializados en burlarse de toda bazofia cuyos derechos fueran suficientemente baratos para comprarse.

Sin duda lo merecía.
Hobgoblins fue básicamente un refrito de Critters (la cual a su vez imitó a la exitosa Gremlins), y formó parte de la ola de cintas con criaturas peludas que fugazmente infestaron el cine y el incipiente mercado del video casero en aquella década. Hobgoblins no podría realmente calificarse como película de terror... es más bien una inepta comedia que se mofa de los clichés del género, desde los protagonistas "adolescentes" hasta los malos efectos especiales comunes en producciones de bajo presupuesto. Y vaya si Hobgoblins es de bajo presupuesto...

Ahora, más de veinte años después, yo esperaba que Hobgoblins 2 cumpliría su potencial como secuela de una de las peores películas de la historia. Yo esperaba que fuera tan épicamente mala que tendría consecuencias serias y tangibles: debería provocarme daño psicológico permanente; alterar los colores de mi televisión; sacar humo de mi reproductor de DVDs; fundir mi control remoto; dejar marcas en el sofá; hacer aullar a mis perros mediante algún inaudible ataque ultrasónico; pulverizar mis Cheetos; cortar la leche de soya en mi café... en resumen, yo deseaba un bodrio de proporciones bíblicas que finalmente curara mi obsesión por el cine "B"; o al menos que me convirtiera en una re-encarnación de Joe Bob Briggs (no está muerto, pero bueno...) capaz de disfrutar toda película por mala que sea. Desafortunadamente Hobgoblins 2 resultó ser simplemente tediosa e irritante. Mis perros durmieron apaciblemente mientras la veía; la tele funciona correctamente; y el esperado daño psicológico no excede mis parámetros normales de funcionamiento. En resumen: una gran decepción que excedió la de The Phantom Menace.

En fin, si aún con esa descripción alguien siente curiosidad, diré que Hobgoblins 2 funciona simultáneamente como secuela y re-make de la original. De nuevo tenemos a cuatro "jóvenes" que accidentalmente entran en contacto con los tenebrosos Hobgoblins, pequeñas criaturas peludas que atacan a sus víctimas haciendo realidad su más profundo temor. Aunque en la práctica parecen limitarse a ataques físicos que requieren abundante cooperación del atacado, pues el atacante es un tieso e inanimado muñeco de peluche. Pero bueno... Como puede esperarse, nadie cree el testimonio de los jóvenes, excepto un misterioso anciano recluido en un hospital psiquiátrico para criminales violentos, del que aparentemente puede salir a pasear cuando se le antoja. Y con ayuda de dicho individuo, los jóvenes deberán combatir sus miedos más íntimos para vencer a los temibles y ridículos Hobgoblins. ¿Lo lograrán?

Creo que el principal problema de Hobgoblins 2 es que no me fue posible determinar cuáles aspectos de su enervante mediocridad son intencionales y cuáles son accidentales. Los pésimos "chistes" del libreto fallan miserablemente, pero... ¿debían fallar, o el polifacético Rick Sloan (director, productor, escritor, editor, chef, psíquico) pensó realmente que harían reír a alguien? Las horrendas fallas de continuidad podrían tener también una función humorística, pero son tan arbitrarias que es difícil encontrar coherencia o gracia en ellas. La ropa de los personajes cambia entre escena y escena (cuando no debería, obviamente), los diálogos carecen de sentido y las actuaciones son terribles, incluso en el contexto del cine de horror directo a DVD. Ojalá pudiera recomendar Hobgoblins 2 como digna sucesora de la aberrante original. Pero no sirve ni como vacua distracción de fin de semana. Sin embargo, no abandono la esperanza de que una hipotética Hobgoblins 3 triunfe donde falló esta primera secuela. Por favor, Rick Sloane... no me decepciones nuevamente. Necesito una urgente excusa para justificar mi mal gusto y condición mental. "Estoy así desde que vi Hobgoblins 2" hubiera sido perfecto; pero puedo esperar.
Calificación: 1

domingo, 19 de julio de 2009

¡Está Vivo! (It's Alive)

No odio los re-makes porque manchen la memoria de películas "clásicas" (o semi-clásicas). De hecho, estoy perfectamente abierto a recibirlos con toda la objetividad que me sea posible, y creo haber reconocido sus aciertos en la minoría de ocasiones cuando han mostrado algo positivo. Pero lo que definitivamente me molesta es la arrogancia de pensar que se puede mejorar una película antigua con el mero hecho de “modernizarla”, cuando muchas veces su valor reside precisamente en el contexto histórico que la gestó, retratando la sensibilidad y estilo de una particular época. Claro ejemplo: la cinta de culto It's Alive, realizada en 1974 por el confiable Larry Cohen, cuyo travieso estilo siempre encontró suspenso y drama humano en premisas que bordean lo ridículo. Cintas como The Stuff (efluvio subterráneo se vende como golosina y transforma a sus consumidores en zombies), Q (Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, ataca Nueva York) y God Told Me To (gente normal comete asesinatos ordenados por Dios) fueron mucho más entretenidas de lo que yo esperaba. Del mismo modo, It's Alive balancea su risible argumento con interesantes ideas sobre paternidad, responsabilidad científica y el entonces emergente campo de la fertilidad inducida. Ahora el re-make ¡Está Vivo! trata de “actualizar” tales ideas, pero sin un ápice del ingenio y talento que Cohen mostró hace treinta y cinco años.

Lenore Davies (Bijou Phillips) es una estudiante universitaria dispuesta a abandonar sus estudios para criar al bebé que lleva en el vientre. Su amiga Marnie (Ty Glaser) piensa que es mala idea sacrificar el desarrollo intelectual en aras de la vida doméstica, pero Lenore está empeñada en lograrlo. Sin embargo, el embarazo dura menos de lo esperado, pues el feto crece tan rápidamente que Lenore debe someterse a una cesárea de urgencia. Y desde sus primeros minutos en este mundo, el bebé manifiesta violentas tendencias... y hambre insaciable. ¿Podrá Lenore verter su instinto maternal sobre el pequeño monstruo? Y, más importante... ¿podrá sobrevivir al apetito de su carnívora criatura?

¡Está Vivo!
fue filmada con muy poco dinero en Bulgaria, y aunque mantiene un cierto nivel de profesionalismo en el aspecto técnico, no cumple su más básico propósito de generar terror, suspenso o siquiera interés. El noventa por ciento de la historia se ubica en la remota casona de la familia Davies, lo cual limita severamente la envergadura del argumento, y en vez del terror suburbano de la versión original, tenemos una simple fórmula de "slasher", con los desechables personajes huyendo del “asesino” por los oscuros corredores y sótano de la casa (sin electricidad, naturalmente). Cierto, el asesino es un bebé, pero rara vez se aprovecha tal circunstancia para intentar algo innovador o al menos impactante.

Otro gran problema son las actuaciones. Nadie proyecta energía o convicción, aunque admito que Bijou Phillips hace su mejor esfuerzo como la madre del monstruo, y en un par de ocasiones podemos ver en sus ojos una apta combinación de repulsión instintiva e incondicional amor materno. Pero no duran mucho y definitivamente no compensan el resto del acartonado y blando elenco. Tampoco merece aplauso la apática dirección de Josef Rusnak, quien pertenece a la moderna escuela de cineastas que saben filmar escenas que describe el guión, para luego editarlas cronológicamente... pero sin la menor idea de cómo contar una historia.

Creo que ya me excedí más de lo que garantiza esta mediocre película e innecesario re-make. No puedo recomendar la nueva versión de
¡Está Vivo! por méritos propios, y mucho menos como sucesora de la irregular pero entretenida película original. Como frecuentemente pasa, esta cinta se estrenó en DVD en los Estados Unidos, pero en mi país tuvimos oportunidad de "disfrutarla" en la pantalla grande, donde apreciamos sus defectos en todo su esplendor y con sonido Dolby. Qué afortunados somos; más de éstas, por favor.
Calificación: 3

sábado, 18 de julio de 2009

Harry Potter y el Misterio del Príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince)

Mi expectativa por Harry Potter y el Misterio del Príncipe era bastante baja, pues la novela que la inspira me pareció horriblemente lenta e "inflada", con capítulo tras capítulo de hueca tragedia, personajes improvisados y débiles "misterios" que no contribuyen significativamente a la saga del mago adolescente. Afortunadamente el guionista Steve Kloves ya adquirió bastante práctica con la famosa serie de J.K. Rowling (aunque haya sido con el método de prueba y error), y me alegra decir que esta vez logró destilar un tedioso libro en una dinámica e interesante película, combinando igualmente acción, drama y sólido desarrollo de sus personajes principales.

La historia sigue los traumáticos eventos que vimos al final de Harry Potter y la Orden del Fénix (la cinta que menos me ha gustado en la serie, hasta el momento): Harry (Daniel Radcliffe) perdió a un familiar cercano, y los seguidores de Lord Voldemort (Ralph Fiennes) continúan sus oscuros planes. Mientras tanto el joven mago y sus mejores amigos Ron Weasley (Rupert Grint) y Hermione Granger (Emma Watson) regresan al colegio Hogwarts, donde Harry se entera de que Horace Slughorn (Jim Broadbent), su nuevo profesor de Pociones Mágicas, tuvo una misteriosa relación con el villano Voldemort; entonces, con la ayuda del Profesor Dumbledore (Michael Gambon), Harry deberá descubrir un secreto celosamente guardado que podría ayudarle a vencer de una vez por todas a su peligroso rival. Mientras tanto, el escurridizo Draco Malfoy (Tom Felton) planea un crimen que podría destruir la escuela misma. Y, por si eso fuera poco, Harry, Ron y Hermione encuentran dificultades en el terreno romántico, pues sus poderes mágicos no sirven para combatir su atracción e inseguridad adolescente.

El veterano director británico David Yates me decepcionó bastante en la película previa, pues aunque cubrió celosamente los puntos importantes del libro, nunca sentí el flujo de la historia; simplemente me pareció un desfile de escenas obligatorias para satisfacer a los fans, pero sacrificando la coherencia del relato. Esta vez, sin embargo, hay un constante impulso narrativo que nos lleva naturalmente de una escena a otra, y si bien encontramos un par de superfluas indulgencias (como un mágico momento con Dumbledore en los primeros minutos de la cinta, o el esperado partido de "Quidditch"), el resto de la trama se sostiene por sí misma. Las actuaciones muestran también considerable mejoría, no sólo en el elenco adolescente, sino en el adulto. Creo que mi elemento favorito en estas películas ha sido la presencia de notables actores británicos divirtiéndose en breves papeles secundarios, y la tendencia continúa mejor que nunca en Harry Potter y el Misterio del Príncipe. Desafortunadamente no regresan Emma Thompson o Brendan Gleeson, pero la adición del genial Jim Broadbent (como el Prof. Slughorn) compensa esas ausencias, gracias a su simpática interpretación repleta de humor, pero con una melancólica veta de arrepentimiento. Michael Chabon tiene más oportunidad de lucir su talento como el simultáneamente frágil y dinámico Albus Dumbledore; su interacción con Daniel Radcliffe casi siempre ha estado limitada a breves escenas de didáctica palabrería, pero esta vez los vemos juntos en una aventura y el resultado es francamente sorprendente. Alan Rickman tiene un papel reducido pero jugoso como el ambivalente Severus Snape, y Maggie Smith encuentra lugar para un par de intensos diálogos.

Por su parte, los jóvenes han madurado considerablemente y, aunque sigo sintiendo que Emma Watson es la actriz más débil del trío, todos interpretan sus papeles con entusiasmo y consistencia. El aspecto romántico está bien llevado, y en particular me gustó la sutileza con la que se sugiere el romance entre Potter y una joven estudiante (omito el nombre, por si alguien no veía venir esa "revelación"). La mayor sorpresa, sin embargo, fue Tom Felton como Draco Malfoy. Lo que era un antipático rival uni-dimensional se transformó en un adolescente torturado por la contradicción entre su "honor" y su conciencia. Su tiempo en pantalla es relativamente corto (no creo que supere los cinco minutos), pero cada fugaz aparición expresa la intensidad de su dilema.

Finalmente, debo mencionar los efectos especiales, que han sido uno de los más irregulares aspectos de la serie. No sé si esta vez se invirtió más dinero, o si el productor de efectos especiales supo administrar mejor la tecnología, pero Harry Potter y el Misterio del Príncipe tiene las imágenes más realistas de la serie entera, desde el inicial colapso de un puente hasta el torbellino de flamas que envuelve a dos personajes en un momento crucial. Quizás ayudó mucho que esta vez no tengamos grandes criaturas mitológicas o aparatosas batallas mágicas. Supongo que su ausencia podría decepcionar a algunos fans, pero a mi me gustó más ese tono "realista" (en lo posible) y menos exagerado. Gracias a él, la atención regresa a los personajes, en vez de distraerse en dragones, duendes, sirenas o grifos.

Quizás fue por mi baja expectativa, pero me gustó Harry Potter y el Misterio del Príncipe, ya que supo recuperar los mejores elementos de su versión literaria, combinándolos con técnica cinematográfica de primer nivel. Sigo pensando que la serie ofrece limitado atractivo para el público adulto; sin embargo, creo que esta cinta puede ser disfrutada por la familia entera sin problema alguno (aunque hay un par de escenas que podrían resultar perturbadoras para niños pequeños). Lo mejor, sin embargo, fue que resucitó mi extinto entusiasmo por las películas finales (Harry Potter and the Deathly Hallows se filmará en dos partes). La verdad ya había perdido interés en esta franquicia, y aunque no me disfrazaré de Potter en Halloween, sin duda me interesa ver cómo concluye la saga fílmica. No diría que fue magia, pero sí un buen truco.
Calificación: 8.5

viernes, 17 de julio de 2009

Vals con Bashir (Waltz with Bashir)

Lo primero que destaca en Vals con Bashir es la animación empleada en su manufactura. Quizás no sea muy fluida o detallada desde el punto de vista técnico, pero cumple su función de ilustrar espléndidamente los recuerdos, pesadillas y ambigua realidad que experimentan sus protagonistas. Lo importante, sin embargo, no es la técnica usada sino las ideas que expresa la trama, mostrando el lado humano de un momento político cuya importancia histórica opaca el considerable efecto que tuvo a nivel personal en miles de individuos directa u oblicuamente relacionados con la invasión de Líbano a principios de los ochentas.

El parsimonioso y fragmentado argumento sigue las conversaciones del director Ari Folman con varias personas acerca de aquel año 1982, cuando Israel invadió Líbano como consecuencia de un atentad
o palestino contra varios diplomáticos europeos. Por alguna razón Folman ha olvidado ese período de su vida y ahora busca reconstruir su memoria conversando con veteranos del conflicto. Eventualmente sus recuerdos regresan, pero quizás sean más perturbadores que la ignorancia misma...

Esa simple estructura basta como excusa para ofrecernos una visión personal y emotiva de la Primera Guerra de Líbano, analizándola desde una perspectiva usualmente ignorada por los libros de historia. Más aún, el relato trasciende su entorno práctico para explorar temas casi filosóficos, como la fluida naturaleza de la memoria y su validez en el desarrollo emocional del individuo.

Por su estilo, exótica atmósfera y balance entre intenso drama e inesperado humor,
Vals con Bashir podría compararse con la también excelente Persépolis. Creo que aquella cinta me gustó más, pero Vals con Bashir es mucho más ambiciosa en su forma y más reflexiva en su fondo. La brillante idea de usar animación para ilustrar un relato semi-documental podría considerarse como un truco que altera la "realidad" de las entrevistas. Sin embargo, las viñetas despiertan la imaginación del espectador, y permiten añadir significado a detalles que de otro modo hubieran pasado desapercibidos (como la casual destrucción que deja a su paso un tanque al transitar por un prosaico paisaje urbano, o el color de una golosina en el gris y verde entorno militar). Además, las abstractas y hasta infantiles imágenes hacen más accesible la narrativa, subrayando los vagos recuerdos y dudosa veracidad de la interpretación personal que los forja.

Confieso que hice "trampa" leyendo un par de artículos sobre la Primera Guerra Libanesa antes de ver Vals con Bashir. Y aunque indudablemente recomiendo esta brillante película, sugiero también familiarizarse un poco con el entorno político y social del conflicto para enriquecer la experiencia que nos ofrece. De hecho, creo que ese es su más notable atributo; sin ser una lección de historia, nos enseña mucho sobre la ambigüedad de la guerra y su imprecisa función, a diferencia de tantas otras películas ubicadas en el Medio Oriente y realizadas con mayor celo patriótico, pero menos humanidad. Vals con Bashir es una película intensa, profunda y compleja que de algún modo resulta también catártica a pesar de su sobrio tono y práctica realización. Sospecho que algunos espectadores pondrán en duda la intención del director o su agenda cultural; no obstante creo que ese es exactamente el punto de esta quimera, inspirada por la realidad pero impulsada por la imaginación... y la elusiva memoria.
Calificación: 9