domingo, 20 de mayo de 2012

Plan Perfecto (Friends With Kids)


El cine norteamericano ya está bastante saturado de comedias sobre las vicisitudes de la "gente bonita", pero a pesar de ello me atraía Plan Perfecto por su sobresaliente elenco de sólidos comediantes, y porque se trata del debut de Jennifer Westfeldt como directora. Sus previos trabajos como actriz, guionista y productora (entre los que se encuentra Kissing Jessica Stein, una de mis comedias románticas favoritas) siempre han tenido una cierta voz sarcástica/"indie"/emotiva que las distingue de la competencia, ya sea en cine o televisión, y eso era justamente lo que yo esperaba de su "opera prima"; sin embargo mi expectativa solo se cumplió parcialmente, pues si bien Plan Perfecto se aleja un poco de la típica comedia romántica, a fin de cuentas sacrifica su ácido humor en aras del comercialismo, y termina siendo tan predecible como cualquier obra del mismo género.

Al principio de la película conocemos a Jason Fryman (Adam Scott) y Julie Keller (Jennifer Westfeldt), inseparables amigos platónicos que comparten un inflexible cinismo sobre el matrimonio, y secretamente se compadecen de sus amigos casados, cuyas vidas se han vuelto mucho más complicadas desde que tienen hijos. Jason y Julie no quieren caer en esa aplastante rutina doméstica, y viven relativamente felices con su libertad de solteros y sus ocasionales "romances desechables". Ninguno tiene la intención de casarse... pero ambos desean hijos, y el "reloj biológico" se está agotando. Entonces se les ocurre la idea de procrear un hijo y criarlo conjuntamente, pero no como pareja, sino simplemente como amigos, manteniendo sus respectivos romances por separado. ¿Será posible mantener ese alejamiento emocional y no dejarse atrapar por los sentimientos de la vida en pareja? Y, más importante... ¿Podrán criar a un hijo en esa inestable relación?

Confieso que mi ideología personal coincide en algunos aspectos con los protagonistas de la película, y por eso me gustó más la primera mitad de Plan Perfecto, cuando Westfeldt dirige su aguda mirada a los tropiezos del matrimonio y la erosión del romance frente al implacable embate de la coexistencia doméstica. Su elenco es suficientemente hábil para expresar frustración combinada con la medida justa de humor para evitar que los personajes parezcan amargados o desagradables (aunque algunos eventualmente terminarán así), y su hábil oído para el diálogo produce algunas escenas al mismo tiempo graciosas y reflexivas. Sin embargo la historia degenera rápidamente en los mismos clichés de siempre, y emplea conflictos forzados y obstáculos artificiales en su búsqueda del drama, el cual no resulta ni muy creíble ni muy satisfactorio. Aún así Scott y Westfeldt, junto con las veteranas de SNL Kristen Wiig y Maya Rudolph, y los actores Chris O’Dowd y Jon Hamm (también co-productor de la cinta y pareja de Westfeldt en la vida real) mantienen a flote la cinta con sus sinceras actuaciones y fugaces momentos de genuina emoción; en particular me gustó la brillante escena donde Hamm expresa exactamente lo que estamos pensando como espectadores; desafortunadamente el resto de los personajes tarda demasiado en seguir su consejo, y para entonces la "comedia romántica" ya se encuentra peligrosamente cercana al terreno telenovelero.

Y, bueno, tampoco puedo ignorar que Plan Perfecto derrama en cada cuadro la típica pretensión del cine "yuppie" neoyorquino, con personajes demasiado sumergidos en su propio melodrama para darse cuenta de que muchos de sus "problemas" son absurdos, y tendrían fácil solución si fueran un poco menos egoístas y más maduros. Hasta cierto punto me he vuelto inmune a esta "arrogancia geográfica" (por llamarle de algún modo), pero entenderé si resulta intolerable para espectadores menos habituados al cine "indie", el cual está frecuentemente dirigido a un particular sector del público (usualmente fanáticos de festivales como Sundance y Telluride). A pesar de ese pesado tono, puedo darle una tenue recomendación a Plan Perfecto por los momentos de humor que me hicieron reír, por las actuaciones de un elenco perfectamente seleccionado, y por la sencilla pero eficiente dirección de Jennifer Westfeldt, dedicada al avance de la trama sin adornos estorbosos ni caprichos artísticos. Ojalá hubiera mostrado igual disciplina con la edición, pues la cinta se alarga demasiado con escenas superfluas o repetitivas (no tengo nada en contra de Megan Fox, pero sus escenas me parecieron particularmente cansadas); y ojalá la directora hubiera tenido el valor de mantener su cínico punto de vista hasta el final, en vez de regresar a los clichés de las comedia romántica para alcanzar un previsible "final feliz". Aún así aprecio Plan Perfecto porque una vez más justifica mi decisión de permanecer soltero... aunque su mensaje dicte lo opuesto.
Calificación: 7

sábado, 19 de mayo de 2012

El Cuervo: Guía Para un Asesino (The Raven)


El escritor Edgar Allan Poe es una de esas figuras históricas que despiertan interés no solo por su obra, sino por su azarosa vida (y muerte), la cual refleja a la perfección el arquetipo romántico del "artista torturado". Para bien o para mal, esto ha inspirado a lo largo de las décadas todo tipo de "adaptaciones" que muy poco tienen que ver con los cuentos cortos y poemas del autor; el ejemplo más reciente es El Cuervo: Guía Para un Asesino, con la que el director James McTeigue nos ofrece una rebanada de fantasía semi-histórica que tiende a fallar a pesar de sus buenas intenciones.

La trama se desarrolla en la ciudad de Baltimore durante el año 1849 y nos muestra a Edgar Allan Poe (John Cusack) como un escritor y periodista inteligente pero en constantes dificultades financieras, tal vez acarreadas por su afición al alcohol y otras "tinturas". El único aspecto positivo de su vida es el romance secreto que mantiene con Emily Hamilton (Alice Eve), desafiando las órdenes del Capitán Hamilton (Brendan Gleeson), el agresivo y sobre-protector padre de la chica. A pesar de ello Poe planea proponer matrimonio a Emily durante su gran fiesta de cumpleaños, a la que asistirá la alta sociedad de Baltimore. Pero el romance pasa a segundo plano cuando Poe es arrestado en conexión con el violento asesinato de dos mujeres, una de las cuales se encontró en el tiro de una chimenea. A falta de pistas, el astuto pero desesperado Inspector Fields (Luke Evans) interroga a Poe para averiguar si sabe algo sobre este asesinato, que está obviamente inspirado por su popular cuento corto Murders in the Rue Morgue. Poe queda tan intrigado como el Inspector, pero cuando se descubre un segundo asesinato, esta vez basado en The Pit and the Pendulum, no queda duda de que un maniático asesino serial está recreando las muertes plasmadas por el autor. Entonces Poe y Fields deciden resolver sus diferencias y cooperar para encontrar al "creativo" homicida, antes de que lleve a cabo su próximo crimen.

El guión de Ben Livingston y Hannah Shakespeare (?) muestra cierto ingenio al entretejer "realidad" y fantasía, incorporando paralelos entre los personajes de la película y los cuentos de Poe (por ejemplo, el Inspector Fields es obviamente una alusión a Auguste Dupin, el famoso "caballero detective" de Murders in the Rue Morgue y The Purloined Letter). Los diálogos evocan arteramente la florida (y a veces sarcástica) prosa de Poe, aportando un sub-texto humorístico que aligera un poco la grave narrativa y la hace más accesible. Las pistas que deja el asesino forman un misterio interesante, que va subiendo de intensidad conforme sus crímenes se hacen más elaborados y afectan directamente al protagonista. Y obviamente se tomaron la molestia de estudiar la biografía de Poe para dejarnos al final con una teoría apócrifa, pero bien planteada, sobre los últimos días del autor. Sin embargo me pareció que El Cuervo: Guía Para un Asesino tiene dos problemas fundamentales que arruinan las buenas ideas del libreto y el concepto mismo de la película.

El primer gran problema es la dirección de James McTeigue; trabajando con recursos más modestos que en sus previas obras, McTeigue debió re-plantear su estilo y enfocarse en la intensidad emocional y atmósfera de la historia; sin embargo se percibe una pobreza general de visión y "personalidad" en todos los aspectos de la cinta. Y no es que su ritmo sea lento... más bien es una falta de energía que impide acumular interés suficiente por los personajes, o entusiasmo por la resolución del misterio. Definitivamente no es el mismo James McTiegue que dirigió V for Vendetta o Ninja Assassin (excepto si contamos su típico uso de sangre digital). El segundo gran problema es la actuación de John Cusack. Por lo general me gusta el trabajo de este actor, pero creo que fue una pésima elección para dar vida a Edgar Allan Poe. Se siente demasiado frívolo y casual; en ningún momento sentí el conflicto interno del personaje, ni la supuesta melancolía "que lo ha seguido durante su vida como un perro negro". Por el contrario, el Poe de Cusack es simplemente John Cusack con barba, gesticulando melodramáticamente y tratando de hacernos creer en su tortuoso pasado. Honestamente me pareció que la mayor parte del tiempo estaba imitando a Nicolas Cage (de hecho, durante el gran baile de disfraces, Poe se pone una máscara idéntica a Cage... ¿coincidencia?).

Mientras bostezaba en las escenas más "emocionantes" de El Cuervo: Guía Para un Asesino, no pude evitar recordar el episodio The Black Cat de la serie Masters of Horror, donde Jeffrey Combs creó una versión extraordinaria de Edgar Allan Poe. Quizás la trama no era muy original, pero la actuación bastó para quedarse en mi memoria, pues tan solo con su mirada podíamos sentir su espíritu abatido, el peso de sus vicios y la angustia por el inevitable futuro. Eso es exactamente lo que necesitaba El Cuervo: Guía Para un Asesino, pero desde luego John Cusack es un actor más popular y con mayor atracción de taquilla (lo cual podría cuestionarse, pero bueno, dejémoslo ahí). Y definitivamente esta historia hubiera funcionado mejor con un director menos acostumbrado a los efectos especiales y más diestro con el manejo de atmósfera, narrativa y lenguaje cinematográfico. Entonces, creo que hay elementos rescatables en El Cuervo: Guía Para un Asesino, pero dejaron pasar tantas oportunidades que apenas amerita la más tenue recomendación, y solo en caso de que no haya algo más interesante en cartelera (lo cual  lamentablemente ocurre durante el fin de semana en el que escribo esto). Quizás para quitarme el mal sabor veré hoy alguna de las adaptaciones que Roger Corman hizo de los cuentos de Poe. Tampoco respetaban la versión literaria, pero derrochaban atmósfera y emoción. Y, claro, tenían a Vincent Price en vez de John Cusack.
Calificación: 6.5

viernes, 18 de mayo de 2012

Sin Salida (Trespass)


El director Joel Schumacher es odiado por muchos "geeks", pues se le acusa de haber arruinado la primera franquicia de Batman con las mediocres secuelas Batman Forever y Batman & Robin. Sin embargo yo nunca he sentido particular antipatía por este cineasta, e incluso me he animado a ver algunas de sus más recientes películas, a pesar de la mala fama que "goza" su filmografía. Lamentablemente su más reciente obra, Sin Salida, parece confirmar esa reputación, pues si bien cuenta con un ilustre elenco de ganadores del Óscar, se nota claramente por qué la relegaron a DVD en los Estados Unidos. Y ahora, por alguna razón, tenemos el "placer" de verla en cines de México, lo cual sugiero evitar para ahorrarse una dosis de tedio aderezado con "pena ajena" por los actores atrapados en esta cinta.

Bueno, quizás exagero. Sin Salida pertenece al repetitivo sub-género de "invasión doméstica", donde un grupo de implacables delincuentes se introducen en la elegante casa de Kyle Miller (Nicolas Cage), exitoso corredor de diamantes que acaba de cerrar un gran negocio. Entonces, para obligarlo a abrir la caja fuerte donde guarda sus piedras preciosas, los violentos ladrones amenazan con matar a su esposa Sarah (Nicole Kidman) y a su hija adolescente Avery (Liana Liberato). Sin embargo, conforme transcurre la noche y se alarga el martirio, se revelan ciertos detalles que ponen en cuestión la motivación de los invasores... y también la lealtad de sus víctimas.

Quizás esto podría parecer entretenido y vagamente interesante para personas que jamás hayan visto una película de este estilo. Pero quienes hayan apreciado cintas como Mother’s Day o Secuestrados, reconocerán todos los clichés característicos del género, y por lo tanto les costará trabajo sentir suspenso por la "tensa" situación de Sin Salida, o simpatía por sus irritantes personajes, quienes padecen del "Síndrome de Estupidez Crónica" empleado por mediocres guionistas cuando necesitan avanzar la historia, pero carecen del talento necesario para hacer algo genuinamente ingenioso o innovador. Muchas películas similares también emplearon una fórmula pre-fabricada, pero al menos añadieron algo distinto que les dio un tono único (como el meta-humor de Funny Games) o memorable (el excesivo "gore" de A l'Interieur); lamentablemente Sin Salida solo tiene a su favor la fama de sus actores, y parece que eso le bastó a Schumacher, pues ni siquiera se preocupa por extraer buenas actuaciones de Cage o Kidman.

Por lo demás, la cinta ofrece muy poco en el plano técnico o narrativo. Los giros sorpresivos no causan mucha sorpresa y llegan cuando ya perdimos todo interés en la "compleja" historia o en el destino de los protagonistas. Apoyando a Cage y Kidman tenemos actores de variable talento como Ben Mendelsohn, Cam Gigandet y Liana Liberato (quien tanto impresionó en la reciente Trust), aunque tienen poca oportunidad de usarlo en papeles que solo requieren gritos exagerados y frecuentes gimoteos. Y la dirección de Schumacher es absolutamente blanda y anónima, con escenas dramáticas libres de emoción y secuencias de acción que solo producen bostezos. Personalmente no soy fan de las películas sobre invasión doméstica, así que quizás estaba un poco pre-dispuesto a odiar Sin Salida; además, como dije antes, la película podría funcionar mejor para espectadores con poco conocimiento de este género, y con la simple intención de pasar un rato en compañía de dos famosos actores, incluso si la historia no resulta particularmente buena. A pesar de estas atenuantes no puedo recomendarla porque, a fin de cuentas, no fue una experiencia agradable en sentido alguno, y creo que hubiera preferido invertir mi tiempo en otra película (ya fuera en cine o DVD) en vez de confirmar la bancarrota creativa de Schumacher. Espero que sus detractores estén contentos... tenían razón después de todo.
Calificación: 5

miércoles, 16 de mayo de 2012

Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles


Recuerdo vagamente haber leído a mediados de los noventas algunos comentarios sobre los misteriosos "mosaicos de Toynbee" en los foros paranormales de CompuServe (lo cual también revela mi avanzada edad), pero los había olvidado hasta el estreno en DVD del documental Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles, realizado con muy escasos recursos, pero con un contagioso entusiasmo por el epónimo enigma que durante décadas ha intrigado por igual a curiosos casuales y a estudiosos de la "contra-cultura" y las leyendas urbanas. Y aunque no sé si los resultados de este equipo de investigadores representan la última palabra sobre el enigma, sin duda crearon un fascinante documento que funciona no solo por las conclusiones que ofrece, sino por las interrogantes que genera.

Antes que nada, una breve lección de historia: desde mediados de los ochentas empezaron a aparecer extraños "mosaicos" empotrados en las calles de muchas ciudades en los Estados Unidos (Nueva York, Filadelfia, Boston y Kansas, entre otras), así como en Sudamérica (Chile, Buenos Aires). La similitud de estilo y materiales (probablemente linoleum y adhesivos industriales) sugería que era obra de una sola persona, y el enigmático mensaje era casi siempre el mismo: "Idea de Toynbee en 2001 de Kubrick Resucitar a los Muertos en el Planeta Júpiter" (Toynbee Idea In Kubrick's 2001 Resurrect Dead on Planet Jupiter). ¿Qué demonios significaba eso? ¿Sería una broma, un proyecto de arte callejero, o algo más exótico?

A mediados de los noventas el artista "underground" Justin Duerr se topó con el fenómeno en las calles de su natal Filadelfia, y le intrigó hasta el punto de comenzar una investigación de varios años junto con otros interesados que fue conociendo conforme sus pesquisas lo llevaron a otras ciudades y círculos sociales. Y en algún momento del proceso el cineasta Jon Foy empezó a documentar la investigación, la cual no solo cubre la búsqueda de pistas sobre el origen y significado de los mosaicos de Toynbee, sino la obsesión que motiva al pintoresco grupo de personajes atraídos por el misterio, cada uno impulsado por diversas circunstancias en sus vidas privadas. Como uno de ellos sabiamente señala, quizás lo importante no sea el destino, sino el recorrido que comparten.

Empecé a ver Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles con cierto escepticismo, pues imaginé que al final se revelarían los mosaicos como uno de esos "performances" post-modernos de arte callejero, como los que se exploran con gran detalle en el excelente documental Exit Through the Gift Shop; sin embargo fue una revelación descubrir algo mucho más bizarro y provocativo, repleto de giros inesperados y sorpresivas conexiones con elementos tan diversos como transmisiones piratas de televisión, el legendario comentarista radial Larry King y el dramaturgo David Mamet. ¿Cómo encajan estas dispares piezas en el rompecabezas de los mosaicos? Desde luego no pienso revelarlo, pero coincido en que la búsqueda es más fascinante que la respuesta, pues abarca ideologías tal vez absurdos en la superficie, pero sustentadas por potentes ideas que sin duda se quedarán en mi cabeza durante largo tiempo. Digamos que el documental re-planteó mis creencias sobre la "vida después de la vida", y lo que realmente significa esa frase...

Los documentales más exitosos (y quizás más importantes) tienden a ser aquellos que tratan de cambiar al mundo, o al menos pretenden crear conciencia sobre temas de importancia global. Sin embargo, encuentro frecuentemente más interesantes y entretenidos los que fijan su atención en sujetos más modestos para dar a conocer eventos o figuras únicas, que pueden servir de inspiración en niveles más personales y accesibles. Con esto quiero decir que Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles podrá parecer irrelevante comparado con documentales sobre el genocidio en Rwanda o el calentamiento global, pero me dejó mucho más satisfecho, no solo como entretenimiento con sólida narrativa, sino en el más íntimo nivel espiritual. Rara vez me ocurre eso con una película (y mucho menos con un documental), así que solo queda recomendarla con la apropiada advertencia de que el tema quizás será demasiado seco o abstracto para quien no comparta el gusto por estas migajas culturales que a veces "llenan" más que una comida didáctica completa.
Calificación: 9

martes, 15 de mayo de 2012

Night Wolf


Entre los monstruos "clásicos" del cine fantástico, mis favoritos son sin duda los hombres lobo. Quizás sea por mi afinidad hacia los cánidos; o tal vez por el interesante conflicto moral que yace al centro del personaje, quien puede ser una persona moral y decente la mayor parte del tiempo, hasta que la "maldición" lo transforma en una bestia violenta e impulsada por sus instintos animales. Y aunque me interesa ver todas las películas de este sub-género, admito que han estado un poco escasas desde que se pusieron de moda los vampiros y zombies. Por eso me animé a comprar el DVD de Night Wolf (también conocida como 13Hrs); no solo promete acción lupina, sino que su manufactura inglesa sugería el potencial de ser otra obra europea de calidad superior calidad a sus equivalentes de Hollywood.

Nada de lo cual resultó cierto. El argumento comienza con la llegada de la joven Sarah Tyler (Isabella Calthorpe) a una remota casa de campo, donde la reciben su padrastro, sus hermanos y algunos amigos. El motivo de la reunión es discutir ciertos asuntos financieros con su madre, quien parece estar desviando dinero para sus propios fines secretos; pero como no ha llegado, los jóvenes se disponen a pasar el tiempo con los tres ingredientes clásicos: sexo, drogas y alcohol. Sin embargo una fuerte tormenta provoca un corte de electricidad e interrumpe sus festejos. Cuando se separan para buscar velas o linternas, encuentran el cadáver destrozado del padrastro, y antes de que puedan reaccionar son atacados por una feroz criatura que de algún modo se introdujo en la casona; entonces, sin armas y aislados del mundo exterior por la gran tormenta, los jóvenes deberán usar su ingenio para mantenerse vivos... lo cual obviamente significa que la mayor parte morirá antes del amanecer.

Quizás mi error fue esperar una cinta inteligente sobre hombres lobo al estilo de Dog Soldiers o Ginger Snaps; obviamente Night Wolf tiene ambiciones mucho más modestas, y tampoco sirvió de mucho su origen británico, pues lo único que aporta a la típica fórmula de "monstruo suelto en la casa abandonada" es el acento inglés de los actores, a veces tan espeso que cuesta trabajo entenderles. Por otro lado, los personajes son tan estúpidos y antipáticos que no se pierde nada ignorando sus diálogos; obviamente su función es convertirse en víctimas desechables del monstruo, dejando a Sarah el puesto de "chica final" que deberá desentrañar el misterio de la criatura para sobrevivir (no dije "spoiler" porque el argumento de la película es tan obvio y predecible que no guardará una sola sorpresa para cualquier persona que haya visto obras similares). Empeorando la situación tenemos cinematografía plana y confusa que jamás duplica la atmósfera del clásico cine de horror británico; de hecho, algunas escenas son tan oscuras que no se entiende lo que está ocurriendo; o quizás lo hicieron para mantener oculto al monstruo durante el mayor tiempo posible. Hablando de lo cual, sin duda aprecio que hayan tomado la ruta de los efectos prácticos en vez de usar modelos digitales; sin embargo el traje prostético tiene un diseño penosamente simple y carente de imaginación. Lo único bueno fue la incorporación de ciertos detalles biológicos a la transformación que no había visto empleados en otras películas.

Los actores hacen lo posible por expresar el pánico de la situación, pero sus violentas muertes no evocan emoción alguna, pues no hubo tiempo (o ganas) de desarrollar a los personajes. Los nombres más famosos del elenco probablemente son Tom Felton (más conocido como Draco Malfoy en la saga de Harry Potter) y la ex-modelo Gemma Atkinson, pero para el caso podrían ser extras anónimos, pues no aportan mucho a la cinta. Isabella Calthorpe muestra un poco más de carácter como la protagonista, y enfrenta con aplomo el "twist" final. En lo que respecta al "gore", vemos algunos cuerpos destrozados, ataques confusos y la mencionada criatura, que en retrospectiva me hizo apreciar un poco más los hombres lobo de bodrios como Red: Werewolf Hunter o The Howling: Reborn. Entonces, no encuentro razón para recomendar Night Wolf; fue una decepción en todos los niveles, especialmente considerando las numerosas películas británicas de terror que en años recientes han dado lecciones de "gore", suspenso y humor a sus mediocres contrapartes norteamericanas. Me gusta la mitología de los hombres lobo, pero no lo suficiente para disculpar tanta mediocridad.
Calificación: 5

domingo, 13 de mayo de 2012

Casa de Mi Padre


Me parece buena idea parodiar el exagerado melodrama de las telenovelas y películas rancheras mexicanas, pues muchas de ellas funcionan como comedias involuntarias por derecho propio. Desafortunadamente la extraña cinta Casa de Mi Padre no consigue extender el chiste más allá de sus más obvias aplicaciones, y termina desperdiciando la oportunidad de hacer algo genuinamente innovador en este único y exótico nicho cultural.

La trama de Casa de Mi Padre se centra en Armando (Will Ferrell), el menospreciado hijo de la familia Álvarez que siempre ha sido considerado tímido y torpe, sobre todo cuando se compara con su exitoso hermano Raúl (Diego Luna). Al principio de la historia Raúl regresa triunfalmente al rancho familiar en compañía de la atractiva Sonia (Génesis Rodríguez), su futura esposa. Pero gradualmente Armando descubre que el aparente éxito de su hermano se debe a sus conexiones con el negocio del narcotráfico, lo cual pone a la familia entera en la mira de un peligroso narco llamado “La Onza” (Gael García Bernal), quien no se detendrá ante nada para eliminar cualquier competencia que amenace su imperio criminal. Mientras tanto, el corrupto Agente Parker (Nick Offerman), de la D.E.A., trata de manipular la situación para su propio beneficio...

Lo más gracioso de Casa de Mi Padre es el concepto mismo de su existencia: una película de mediano presupuesto producida por un estudio norteamericano, realizada en el estilo de las telenovelas mexicanas y hablada casi totalmente en español, incluyendo a su estrella, Will Ferrell. La incongruencia de estos elementos es ciertamente chistosa, pero no basta para sustentar hora y media de película, así que la experiencia termina pareciendo un "sketch" extendido de Saturday Night Live que se salió de control, y no encuentra la manera de llegar a un final satisfactorio (lo cual no es coincidencia, pues el director Matt Piedmont y el guionista Andrew Steele trabajaron como escritores de aquel programa televisivo durante la “época dorada“ de Will Ferrell). Creo que el problema fundamental está en el libreto, pues si bien arranca un par de sonrisas con sus más surrealistas momentos (como el inesperado "gato blanco"), no ofrece una estructura sólida, o una historia interesante que de sentido a los estereotípicos personajes. Y no sé si ya estoy envejeciendo, pero algunas de las balaceras y "narco-ejecuciones" me parecieron material un poco inapropiado en un contexto cómico. Me interesaría saber cómo es recibida esta película en el norte de México, donde el asunto del narcotráfico es una trágica realidad cotidiana, quizás demasiado presente para satirizarse en una mediocre película.

Habiendo dicho eso, creo que Casa de Mi Padre merece verse tan solo por ser uno de los más bizarros experimentos cinematográficos que he visto en años recientes. Las actuaciones son intencionalmente malas (o eso quieren que pensemos); algunos escenarios y tomas de establecimiento están realizadas con maquetas por alguna razón; y, bueno, me gustaría hablar más del "gato blanco", pero es lo mejor de la película, así que prefiero no revelar demasiado. La cinematografía de Ramsey Nickell contribuye sustancialmente al humor, y lo mismo ocurre con el simpático diseño de producción; por mucho que Casa de Mi Padre quiera parecer “mal hecha“, se nota que hubo considerable esfuerzo para obtener la inusual atmósfera y textura visual de la cinta. Entonces, podría recomendarla más como curiosidad fílmica que como una auténtica comedia; y vale decir que desconozco casi por completo las películas y telenovelas que Casa de Mi Padre busca parodiar, así que probablemente me perdí de muchos chistes y referencias que podrían generar más risas entre los auténticos fans del género. Además, si no la hubiera visto me hubiera quedado sin escuchar A Whiter Shade of Pale en español, como acompañamiento de una boda. Eso sí fue algo que no se ve todos los días.
Calificación: 6.5

sábado, 12 de mayo de 2012

Battleship: Batalla Naval (Battleship)


Cuando la compañía Hasbro decidió llevar a cine sus célebres líneas de juguetes G.I. Joe y Transformers, al menos contaban con las bases narrativas establecidas en las populares caricaturas de los ochentas (ignoremos por un momento que no sirvió de mucho). Sin embargo, para la "adaptación" a cine del juego de mesa Battleship, los productores de la películas no contaban con un marco narrativo definido, así que decidieron simplemente copiar la historia y estructura de Independence Day, cambiando algunos detalles e incorporando torpemente la mecánica del mencionado juego, lo cual dio como resultado Battleship: Batalla Naval, una película profundamente absurda y aburrida, aunque con suficiente acción y efectos especiales para distraernos de sus fallas dramáticas y convencernos de que estamos viendo algo divertido.

Al principio de Battleship: Batalla Naval conocemos a los hermanos Hopper; Stone (Alexander Skarsgård) es un responsable oficial de la Marina que ya está cansado de cuidar y mantener a su irresponsable hermano Alex (Taylor Kitsch), así que lo obliga a enlistarse para ver si logra madurar y llegar a ser un hombre de provecho. Un tiempo después los encontramos como tripulantes de sendos destructores participando en un simulacro bélico en la costa de Hawai, para lo cual se ha reunido una vasta flota multi-nacional bajo el comando del Almirante Shane (Liam Neeson), quien casualmente es también padre de Samantha (Brooklyn Decker), la chica con la que Alex quiere casarse. Sin embargo, los "juegos de guerra" son bruscamente interrumpidos por la llegada de varias naves extraterrestres que se sumergen en el mar y crean un enorme campo de fuerza que separa tres buques del resto de la flota. Entonces, sin contacto con el exterior, y con armas muy inferiores a las de los invasores, los hermanos Hopper y sus valientes tripulaciones tratarán de detener a los aliens antes de que lleven a cabo sus planes de conquista planetaria (aunque sus acciones son bastante ambiguas, y podrían interpretarse de otra manera). Pero para lograrlo, Alex deberá cambiar su actitud y aprender a ser una persona responsable.

Supongo que podría considerarse como un "homenaje", pero me pareció excesiva la cantidad de elementos que Battleship: Batalla Naval roba de la semi-clásica Independence Day (la cual, para empezar, tampoco fue muy original). Sin embargo ese no es su problema principal; el problema es que (como tantas otras costosas películas de acción), el director Peter Berg y los "guionistas" Erich y Jon Hoeber no ponen el menor esfuerzo en crear personajes creíbles, y prefieren usar "actitud" en vez de auténtica personalidad o rasgos humanos. El único que vagamente se aproxima a crear una conexión con el espectador es Gregory D. Gadson en el papel Mike Canales, un marino que perdió el ánimo para vivir al mismo tiempo que perdió sus piernas en combate. Pero incluso cuando Canales (¿spoiler?) finalmente encuentra el valor de enfrentar el futuro, ocurre en circunstancias tan exageradas y absurdas que parece una parodia, en vez de un sincero homenaje a los soldados heridos en el campo de batalla. Si al menos los "héroes" hubieran alcanzado ese nivel de profundidad, me sentiría conforme; desafortunadamente no hay nada en las actuaciones ni en el libreto que evoquen personajes humanos y realistas; son simples títeres del escritor y estereotipos pre-fabricados para satisfacer las necesidades comerciales de la película, así como la escrutadora mirada de los guardianes de la corrección política.

En lo que respecta a la acción, me pareció razonablemente buena (aunque no logra generar suspenso) y los efectos especiales son ciertamente impresionantes por su realismo y complejidad. Francamente no sé dónde termina la "realidad" y empieza la animación digital, sobre todo en lo referente a simulaciones líquidas y destrucción de estructuras sólidas. Excelente trabajo de los estudios Double Negative e Industrial Light & Magic (entre otros). Lo que me tiene indeciso es la incorporación de elementos clásicos del juego de mesa; algunos se sienten horriblemente forzados, y creo que perjudican el flujo de la película (hay una larga secuencia donde los héroes están literalmente jugando Battleship en un tablero digital, con una retícula donde tienen que adivinar la posición de las naves enemigas), mientras que otros me provocaron una nostálgica sonrisa (por ejemplo, los proyectiles de los aliens tiene la forma exacta de los pequeños cilindros que se usaban para marcar el impacto del contrincante). Sin embargo, con o sin referencias al arcaico juego, obviamente no hubo suficiente creatividad o ingenio para hacer una película basada en algo tan simple, y el resultado es una experiencia cinematográfica cansada, repetitiva y llena de clichés que solo dejará satisfechos a los más tolerantes espectadores.

Y ya para terminar... ¿desde cuándo se volvió obligatorio introducir un factor "personal" como motivación de los héroes? ¿No basta con salvar al mundo para beneficio de sus habitantes? ¿Será que el altruismo como fin por sí mismo ya se volvió cosa de "losers"? Según ésta y otras películas, las cosas solo merecen hacerse si solucionan algún problema del protagonista, o le ayudan a superar alguna inseguridad. Sé que los escritores usan esta fórmula para darle "profundidad" a la narrativa, pero cometen el error de considerarla una solución mágica que funcionará por sí sola para añadir sustancia a un libreto vacío. Desafortunadamente no es así; es tan solo uno de tantos elementos que deberían conjugarse para crear una historia más sólida y consistente. Fin de la diatriba. Entonces, Battleship: Batalla Naval podría servir como entretenimiento desechable, con buenas imágenes, apáticas actuaciones e inexistente suspenso o emoción. Estando en el humor correcto puede disfrutarse en esos modestos términos; pero honestamente salí del cine pensando que hubiera invertido mejor mi tiempo viendo nuevamente The Avengers; o, en el peor de los casos, poniendo otra vez mi DVD de Independence Day. Si comparamos el hilarante "deus ex machina" de Battleship: Batalla Naval, resulta que el truco del "virus de computadora" de Independence Day casi parece inteligente y creíble.
Calificación: 6

viernes, 11 de mayo de 2012

Mi Semana con Marilyn (My Week With Marilyn)


Nota: Publico de nuevo esta crítica por el reciente estreno de la película en México.

Me parece que la película
My Week With Marilyn atraviesa una situación similar a The Iron Lady... toda la gente aplaude el espléndido trabajo de la actriz principal (con buena razón), pero nadie habla mucho de la película misma. Quizás sea porque el público esperaba una biografía de la icónica rubia, cuando en realidad se trata de un relato más modesto en el que Monroe es casi un elemento tangencial... una potente influencia que altera el comportamiento de quienes la rodean, incluso sin proponérselo. Y, para fans del cine clásico, la película ofrece una interesante mirada a la industria cinematográfica de Inglaterra durante los años cincuentas, totalmente distinta de los excesos y espectáculo de Hollywood. Como sea, no hay que esperar una biografía/análisis del "fenómeno Monroe", o quedarán decepcionados (como me ocurrió inicialmente).

Basada en el libro semi-biográfico The Prince, the Showgirl and Me, My Week With Marilyn nos muestra el punto de vista de Colin Clark (Eddie Redmayne), el hijo más joven de una privilegiada familia británica con altos estándares de éxito personal. Su padre quiere que siga sus pasos como historiador, pero Colin está enamorado del cine, y a base de insistencia consigue trabajo en la compañía productora de Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh), uno de los pocos nexos entre Hollywood e Inglaterra. Afortunadamente Olivier está preparando una película con Marilyn Monroe (Michelle Williams), y necesita un tercer asistente de director que también sirva de guía, cuidador y confidente de la caprichosa estrella... y así Colin se encuentra súbitamente en compañía de la actriz más famosa del mundo, para descubrir que detrás de la fama puede esconderse una persona muy distinta de la que aparece frente a las cámaras...

A pesar de que Marilyn Monroe fue una de las figuras más famosas del siglo veinte, su vida privada conserva un aura de misterio que la hace aún fascinante para las nuevas generaciones (al menos para quienes hayan oído de ella). Por eso encontré extraño que se hayan vertido tantos recursos y talento en una historia hasta cierto punto trivial en la vida de la actriz. Monroe tuvo una niñez muy difícil, un meteórico ascenso a la fama, y legendarias relaciones personales con figuras del deporte, la literatura y la política... ¿y deciden hacer una película sobre sus experiencias filmando una comedia rural en Inglaterra? Pero bueno, una vez superada esa decepción, My Week With Marilyn me pareció una cinta razonablemente entretenida, apoyada por increíbles actores y con buenos momentos dramáticos y humorísticos que no solo buscan mostrarnos el lado humano de algunas grandes figuras (junto con Monroe tenemos a Sir Laurence Olivier, Vivien Leigh y Arthur Miller, entre otros), sino hacernos partícipes en el lado técnico de la época dorada del cine británico. De hecho, ese aspecto de My Week With Marilyn me pareció mucho más interesante y satisfactorio que los vaivenes emocionales de la actriz.

A riesgo de repetir lo que se ha dicho tantas veces, creo que, en efecto, Michelle Williams ofrece una sólida actuación en el papel de Marilyn Monroe. Al principio de la película me pareció un tanto afectada, con ese forzado acento sureño y expresión de "niña tonta", pero durante la segunda mitad de la película, cuando finalmente aflora la "auténtica" Marilyn, podemos apreciar el detalle de su actuación, que no es una simple imitación, sino la asimilación de aquellas contradictorias facetas que distinguieron a la estrella. Esa difícil fusión de magnetismo y vulnerabilidad ha marcado también el trabajo de Williams, quien una vez más demuestra lo mucho que ha madurado como actriz desde aquellos días en Dawson's Creek. Igualmente sólido es el trabajo del elenco secundario, empezando por Kenneth Branagh como Laurence Olivier, a quien interpreta con el preciso balance de arrogancia y profesionalismo típico de un gran artista no exento de vanidad. Judi Dench se roba todas sus escenas con una corta pero entusiasta participación, y creo que ameritaría una película entera para explorar ese personaje. Finalmente, me sorprendió encontrar a Emma Watson en el papel de Lucy, la encargada de vestuario que inicia una relación romántica con Colin, el protagonista ostensible de la película (por cierto, Eddie Redmayne no hace un mal trabajo, pero se ve opacado por el deslumbrante talento que lo rodea).

Desde el título mismo My Week With Marilyn nos advierte que su intención no fue descifrar el enigma de Marilyn Monroe, sino únicamente mostrarnos un fugaz momento de su carrera, el cual ilustra en algunos aspectos los vicios y virtudes que forjaron su célebre carrera; pero siento que el valor principal de la película reside en el ensamble completo de actores, y en las reacciones que Monroe provoca, directa o indirectamente, por su fama, su encanto o sus caprichos. Por otro lado, nada de eso exime a la cinta de tener floja dirección y un guión con problemas estructurales que la hacen en ocasiones inconexa, aburrida o poco creíble. En fin, quizás algún día alguien se anime a hacer una auténtica biografía de la actriz, pero por lo pronto My Week With Marilyn es una pasable distracción que podría servir como introducción a la leyenda de Monroe, o como recordatorio de una época en la que el misterio contribuía al atractivo de las celebridades, en vez de la saturación mediática que vemos hoy. Me pregunto si en sesenta años alguien hará películas sobre Lindsay Lohan...
Calificación: 7

jueves, 10 de mayo de 2012

The Divide


Por la razón que sea (incertidumbre sobre el futuro, apócrifas "profecías" mayas o simple comercialismo), las películas sobre el fin del mundo están de moda, y si bien algunos cineastas aprovechan la oportunidad para verter millones de dólares en efectos especiales, también existen directores que no cuentan con ese lujo, de modo que tienen que ser más creativos para contar historias temáticamente similares, pero centradas en aspectos más íntimos de la catástrofe, explorando las diversas reacciones humanas ante el colapso de la sociedad o la inminente extinción de la humanidad. En esta modesta pero más satisfactoria categoría está la película The Divide, dirigida por el francés Xavier Gens, quien hace algunos años llamó la atención por la cruda y violenta obra Frontier(s); y en esta ocasión enfoca su fatalista visión sobre un grupo de personas que deberán cooperar para sobrevivir, lo cual obviamente es más difícil de lo que parece.

Al principio de The Divide presenciamos el pánico entre los habitantes de un edificio cuando la tierra empieza a sacudirse y se escuchan horrendos sonidos de devastación urbana. En medio del pánico resultante, nueve personas logran refugiarse en el sótano, donde normalmente vive y trabaja Mickey (Michael Biehn), el paranoico, agresivo y racista intendente del edificio, quien probablemente ya esperaba una catástrofe, pues acumuló suficiente comida y agua (junto con otras facilidades como generadores eléctricos y fosas sépticas) para sobrevivir por un tiempo, mientras se regulariza la situación en la superficie. Pero conforme pasan los días, la desesperación, hacinamiento y diferencias personales entre los sobrevivientes empiezan a subir de intensidad, hasta que la gradual erosión de la civilización deja paso a los peores instintos, y solo la violencia resolverá sus conflictos y temores.

El tema no es nuevo, pero pocas veces se había desarrollado con tanta saña e intensidad como la que consigue Gens, empleando un pequeño ensamble de buenos actores, locaciones apropiadamente claustrofóbicas, y un libreto que no teme (de hecho disfruta) explorar los más oscuros y perturbadores rincones de la depravación humana en circunstancias desesperadas. Pero, más allá de mostrarnos el drama y peleas entre los sobrevivientes, me parece que el punto de The Divide (al igual que muchas otras fábulas post-apocalípticas), es poner en la balanza los vicios y virtudes de la humanidad, para evaluar si el "fin del mundo" representa la merecida extinción de una especie belicosa y desconfiada, o un inevitable renacimiento que ofrece la esperanza de rectificar errores del pasado. No pretendo revelar el final de la película, así que solo diré que Gens parece haber llegado a la conclusión obvia, y tiendo a coincidir con él.

Regresando a la película, me gustó mucho la conjunción de personajes y narrativa, aunque siento que pudo ser más corta sin perder la fuerza de su historia ni el impacto de sus imágenes. La primera media hora me pareció espectacular, estableciendo la situación de manera clara y contundente, mostrando a la perfección lo mucho que está en juego, y dándonos algunas pistas que sugieren un misterio más complejo e interesante. Sin embargo, durante los siguientes noventa minutos (sí, dura casi dos horas) la trama se acomoda en una "espiral descendente" de sadismo, violencia y angustia que terminó cansándome. Hay algunos momentos inesperados y personajes que desafían expectativas con su comportamiento, pero por lo general la historia se desarrolla tal como esperábamos una vez que se define quiénes son "los malos" y "los buenos" (aunque vale decir que no hay "víctimas inocentes" en la película - bueno, quizás una). Y el mencionado misterio sobre la catástrofe (¿global?) se abandona para centrarse en las crecientes atrocidades perpetradas en aras del bien común y de la supervivencia del grupo. Yo hubiera preferido una edición más abreviada y quizás un balance más equilibrado entre los factores internos y externos que afectan a los personajes. Pero bueno, respeto que el director haya enfrentado de lleno los aspectos más oscuros del argumento, sin diluir el horror con sub-tramas románticas ni intentos de redención.

Las actuaciones son generalmente buenas, aunque caen en la exageración durante los más extremos pasajes de la historia. Quizás esa fue la intención del director, o quizás los actores no tenían puntos de referencia emocional para interpretar tan grotescas escenas, y prefirieron llevar su actuación hasta niveles casi caricaturescos. Afortunadamente la intensidad y suspenso de The Divide hacen aceptables esas decisiones, y por lo tanto merece una recomendación con la advertencia de que puede resultar perturbadora y hasta ofensiva para quienes no estén acostumbrados al cine de horror que deja a un lado el "gore" artificial y los dudosos temas sobrenaturales para sumergirse en la bajeza de la humanidad y su capacidad para el egoísmo cuando empiezan a desmoronarse los frágiles pilares de la civilización (imaginen un híbrido entre The Lord of the Flies y The Road - sí, tan deprimente como suena). Mientras veía la cinta estuve recordando la famosa frase que Nikita Khrushchev (supuestamente) usó para describir la guerra nuclear: "los sobrevivientes envidiarán a los muertos". The Divide cristaliza elocuentemente esa idea, y al menos me servirá de consuelo cuando empiecen a caer las bombas, o cuando llegue el asteroide. Si ese es el destino de los vivos, prefiero la feliz ignorancia de la vaporización instantánea.
Calificación: 8.5

martes, 8 de mayo de 2012

The Double


Para bien o para mal, siempre estoy atento a los estrenos de cintas directas a DVD (quizás deberíamos regresar al viejo nombre de "directas a video", debido a que los DVDs están extinguiéndose a favor de la distribución digital), pues si bien hay abundantes bodrios en este modesto nicho, también podemos encontrar ocasionales "joyas ocultas" que jamás pasarán por una pantalla real de cine. Y, bueno, incluso cuando hay escasez de "joyas ocultas", también podemos encontrar cintas de decente manufactura que ofrecen hora y media de entretenimiento eficiente, libre de pretensiones, y en ocasiones más satisfactorias que las costosas "películas evento" estrenadas en cines. The Double es una de esas humildes obras que no ganará premios ni gran aclamación, aunque resulta entretenida y emocionante gracias a un sólido libreto en la más pura tradición del "cine B", apoyado por el trabajo de dos buenos actores y la competente dirección de Michael Brandt, ex-guionista que logra una adecuada transición a director.

El argumento es bastante familiar: The Double comienza con el asesinato de un senador norteamericano, sospechoso de mantener contacto con espías rusos. La CIA estaba vigilándolo, y se sorprenden al descubrir que el homicidio tiene la distintiva metodología de un legendario asesino ruso conocido como "Cassius", a quien consideraban muerto desde hace dos décadas. Entonces, el Director de la CIA (Martin Sheen) decide sacar del retiro al investigador estrella Paul Sheperdson (Richard Gere), quien trató de capturar a Cassius durante muchos años; y aunque no logró hacerlo, desenmascaró a muchos espías y arrestó a otros asesinos políticos. Desde luego Sheperdson no quiere regresar a la acción, pero eventualmente accede... y de inmediato lo ponen a trabajar con el novato Ben Geary (Topher Grace), quien estudió a la perfección los métodos y contactos de Cassius, aunque carece de experiencia práctica. Entonces, además de internarse en el peligroso mundo del espionaje, Sheperdson y Geary deberán conciliar sus diferencias personales si quieren atrapar al asesino... quien, naturalmente, sabe que le están siguiendo la pista, y hará lo necesario para protegerse.

El veterano que regresa para un último trabajo; el novato que debe probarse en el "campo de batalla"; el experto asesino con cuentas pendientes... es obvio que The Double está preparada con los mismos ingredientes de incontables thrillers; pero el astuto libreto de Derek Hass añade algunos giros sorpresivos que mantienen el suspenso hasta el final y hacen la experiencia más interesante de lo esperado. De hecho, durante la primera media hora hay un gran "twist" que tal vez debería estar el final de la película, y por un momento me preocupó que el director hubiera arruinado las pocas sorpresas que podría ofrecer la cinta; pero ocurrió lo contrario, pues la revelación temprana de cierto detalle cambia la dinámica entre los protagonistas, y pone en duda sus motivaciones hasta el final mismo, cuando tenemos nuevas sorpresas que atan perfectamente los cabos sueltos, y nos damos cuenta de que todo estuvo precisamente planeado desde el principio. Como dije antes, el guión de The Double no ganará Oscares, pero en el frecuentemente mediocre estrato del "cine B" directo a video, fue una agradable sorpresa encontrar estos niveles de ambición narrativa, en vez de los refritos habituales de las mismas historias (los fans de Steven Seagal sabrán de lo que estoy hablando).

Además, tenemos la suerte de que Richard Gere y Topher Grace, dos actores reales, encarnan a los personajes principales con suficiente convicción para hacerlos creíbles; tampoco son actuaciones de premio, ni se nota particular esfuerzo... pero funcionan para los requerimientos de la historia. Martin Sheen aparece en dos o tres escenas, y honestamente dudo que haya leído el libreto hasta la mañana misma de su llamado al set; a pesar de ello su mera presencia aporta "estrella" a la cinta y la hace ligeramente más “real” (incluso si no logra lo mismo con su personaje). Y ya que pasamos a los puntos negativos, señalaré que algunos detalles en la investigación de "Cassius" no tienen mucho sentido, y se fundamentan en coincidencias, deducciones cuestionables y llana estupidez; pero bueno, eventualmente me di cuenta de que la búsqueda del asesino fue un "mcguffin" para fijar la atención en la multi-dimensional interacción de Gere y Grace; y eso, junto con el ingenioso libreto, basta para darle a The Double una tenue recomendación, acompañada por las habituales advertencias sobre las limitaciones técnicas del cine independiente. Entonces, como toda competente cinta directa a video, The Double será rápidamente olvidada... pero mientras la veía cumplió su función de entretener sin burlarse del espectador, y sin tomar su austera producción como excusa para hacer las cosas intencionalmente mal. Lo cual no significa que haga todo bien...
Calificación: 7

domingo, 6 de mayo de 2012

El Exótico Hotel Marigold (The Best Exotic Marigold Hotel)


El impresionante elenco de la película El Exótico Hotel Marigold es como un "dream-team" de talento británico, y fue la razón por la que me interesaba verla. Lamentablemente el aclamado director John Madden desperdició este asombroso ensamble de actores en una historia floja y predecible, que nunca consigue engancharnos emocionalmente. Aún así el mensaje de la película es válido y, como puede suponerse, las actuaciones se encargan de llenar los huecos de la trama, así que no fue una experiencia tan mala después de todo.

Al principio de El Exótico Hotel Marigold conocemos a varios "pensionistas" británicos de edad madura, atravesando diversas crisis de índole médica, financiera o familiar. Los esposos Douglas (Bill Nighy) y Jean Ainslie (Penelope Wilton) descubren que una vida dedicada al trabajo gubernamental no les dejó suficiente dinero para gozar un retiro decoroso, lo cual exacerba su tenso matrimonio; Evelyn Greenslade (Judi Dench) enviudó recientemente, sólo para descubrir que el mundo la dejó atrás, y no está diseñado para gente de su edad; Graham Dashwood (Tom Wilkinson) enfrenta el retiro obligatorio, y no sabe cómo llenar sus días de ocio (por no mencionar que guarda un importante secreto); Muriel Donnelly (Maggie Smith) necesita una operación que tomará mucho tiempo programar en Inglaterra, aunque quizás podría acelerarse si la transfieren a un hospital extranjero. Y así, cada uno por distintos motivos, terminan trasladándose a la India, donde se hospedan en el modesto (y decrépito) Hotel Marigold, a cargo del joven empresario Sony Kapoor (Dev Patel), quien tiene sus propios problemas con su la tradicionalista familia de su novia. Entonces, a lo largo de las semanas, los expatriados británicos empiezan a asimilar la cultura local, mientras se conocen mejor y comparten sus historias, lo cual los lleva a replantear sus expectativas y valorar su futuro en una sociedad que no los ve cómo estorbos, sino cómo fuentes de sabiduría y valiosa experiencia.

Quizás esta sinopsis suena como una cálida y conmovedora fábula moderna sobre el valor de nuestros adultos mayores (y hasta cierto punto es una descripción apropiada); sin embargo el director John Madden trató de hacer algo menos "Hollywood" y más realista, donde los problemas no se resuelven mágicamente con un cambio de aires o con una dieta distinta (bueno, a veces sí). En otras palabras, El Exótico Hotel Marigold pudo ser “Eat Pray Love con viejitos“, pero en vez de tomar la ruta comercial, el libreto de Ol Parker (basado en la homónima novela de Deborah Moggach) dedica igual tiempo a la amargura de los personajes y la gradual adaptación a su nuevo entorno. Entonces, como en la vida real, los momentos humorísticos se mezclan con las tragedias y los remordimientos que obstruyen la felicidad y la satisfacción de los "años dorados". Respeto este enfoque sobrio y sincero, y admiro el compromiso de Madden con estos complicados temas... el problema es que no encontré interesante el "arco dramático" de los protagonistas, pues por mucho peso dramático que Madden trate de asignarles, a fin de cuentas son tan predecibles que regresan a fácil melodrama del cine "cute" norteamericano (¿logrará la anciana racista aprender una lección y vencer sus prejuicios contra la "gente café" de la India?)

De cualquier modo el mensaje optimista de la cinta y la celebración de la edad madura son elementos loables e indudablemente oportunos en esta época obsesionada por la juventud (y la apariencia de juventud), así que El Exótico Hotel Marigold es recomendable tan solo por su intención didáctica y, desde luego, por las excelentes actuaciones del elenco entero (que también incluye a Celia Imrie y Ronald Pickup). No sé si Madden se distrajo mucho jugando sus videojuegos (¿Cómo? ¿Es un John Madden distinto? Mis disculpas), o si debió permitirse un poquito más de "chispa" en la dirección, para que no fuera tan monótona y plana, y para que su impresionante elenco pudiera brillar con luz propia, en vez de simplemente existir en el contexto de la historia. O quizás me hacen falta otros veinte o treinta años encima para realmente apreciar la textura de la película, y las vivencias de los personajes. Como sea, sé que cuando esté (más) viejo no me arrepentiré de haber visto esta película; pero quizás seguiré deseando que hubiera sido mucho más de lo que fue, y que hubiera aprovechado mejor a sus notables actores. Bueno, hasta en la saga de Harry Potter les fue mejor...
Calificación: 7

sábado, 5 de mayo de 2012

Comando Especial (21 Jump Street)


Aunque fue una serie televisiva muy popular en mi época de adolescente, no guardo especial afecto por 21 Jump Street. Simplemente la conozco como el proyecto que inició la fama de Johnny Depp y Richard Grieco (bueno, en el segundo caso "fama" es un término muy relativo), así que me dispuse a ver la adaptación cinematográfica Comando Especial sin expectativas y sin la típica nostalgia que evocan otros fenómenos culturales ochenteros. Y, para mi gran sorpresa, la película resultó ser una hilarante comedia con un libreto al mismo tiempo estúpido e inteligente, y con un elenco perfectamente seleccionado para explotar la combinación de policías y "high school" que hizo famosa a la serie original. Pero lo más inesperado fue que cambió (temporalmente) mi opinión sobre un actor que habitualmente odio.

La trama comienza en el año 2005, cuando el nerd Morton Schmidt (Jonah Hill) y el deportista Greg Jenko (Channing Tatum) son enemigos naturales en su escuela preparatoria. Pero cuando entran a la Academia de Policía terminan haciéndose amigos por necesidad, pues Jenko ayuda al obeso Schmidt durante el difícil entrenamiento físico, mientras que Schmidt ayuda al ignorante Jenko en los exámenes escritos. La amistad continua hasta su graduación, varios años después, cuando ambos se disponen a emprender la excitante y glamorosa vida de los policías que veían en televisión, con persecuciones automovilísticas y explosiones constantes. Sin embargo su primer trabajo es patrullando un parque... en bicicleta, lo cual es una interminable fuente de frustraciones y aburrimiento. Afortunadamente su futuro se vuelve más prometedor cuando son reclutados por la división secreta "Jump Street", la cual emplea policías de apariencia juvenil para infiltrarse en escuelas y perseguir crímenes estudiantiles. Para su primer caso, el iracundo Capitán Dickson (Ice Cube) les asigna la tarea encontrar a los distribuidores de una nueva droga que ha causado varias muertes entre los alumnos de una escuela preparatoria. Entonces Schmidt y Jenko se ven en la extraña posición de revivir sus experiencias escolares... con el inevitable riesgo de despertar su antigua rivalidad.

La trama es risiblemente simple y plagada de clichés, pero no importa, pues en realidad es una mera excusa para hacernos reír con la interacción de Jonah Hill y Channing Tatum, cuya perfecta química nos hace creer en su simpático "bromance", no exento de inseguridades que ambos arrastran desde su época estudiantil. No sé si sus actuaciones son buenas en el sentido tradicional, pero es obvio que están divirtiéndose de lo lindo, y bajo la dirección de Phil Lord y Chris Miller, logran contagiarnos con su subersivo humor e irreverente actitud. Quizás este papel sea rutinario para Jonah Hill, veterano de incontables comedias; pero, en mi humilde opinión, la revelación de Comando Especial fue Channing Tatum, un actor que me desagrada profundamente cuando intenta actuar en papeles dramáticos con su inexpresivo rostro y hueca mirada. Sin embargo esas limitaciones se vuelven irrelevantes en el entorno de una comedia, donde Tatum se entrega de lleno al personaje y no vacila en hacer cualquier ridiculez para provocar risas... cosa que logra con bastante frecuencia. E incluso cuando se ve obligado a "actuar" duranta los breves momentos emotivos de la película, me pareció convincente y sincero. Seguramente mi odio por este actor regresará la próxima vez que lo vea en un drama romántico... pero por el momento confieso que me sorprendió su transición humorística, y espero sinceramente que no sea la última vez que lo veamos en un papel similar.

El otro punto fuerte de Comando Especial es el libreto co-escrito por Michael Bacall y Jonah Hill. Lejos de tomarse en serio, como otras series llevadas a cine, la cinta no pierde oportunidad de burlarse de su propio origen televisivo, de los clichés que abundan en el género policiaco, y de los estereotipos comunes en las comedias juveniles. Hay tantos "in-jokes" que necesito verla otra vez para disfrutarlos plenamente, y aunque la trama "formal" sea excesivamente simple y carente de misterio, el énfasis de la cinta no radica en arrestar villanos, sino en la evolución de los personajes y el desarrollo de su dinámica. Además, Hill y Tatum cuentan con el apoyo de un excelente ensamble de comediantes en papeles secundarios que hacen memorable hasta al personaje más irrelevante; entre ellos están Nick Offerman (¡Ron Swanson!) como el cínico supervisor de los novatos policías; Ellie Kemper como la profesora de química peligrosamente atraída por su apuesto estudiante; Dave Franco como el estudiante “cool“ de la escuela; y desde luego Rob Riggle y Chris Parnell como vulgares profesores que comparten algunas de las mejores escenas cómicas (casi me asfixié cuando los "estudiantes" son interrogados bajo la influencia de la droga).

Por el lado negativo podría decir que la película pierde cohesión hacia el final, pues los chistes terminan tomando precedencia sobre la estructura dramática; y el humor tiende a apoyarse demasiado en sátiras de estereotipos culturales que quizás algunos espectadores no encontrarán particularmente relevantes o graciosos. Pero bueno, a fin de cuentas el propósito de Comando Especial no es asombrarnos con una historia sólida y emocionante, sino hacernos partícipes de las tonterías y apuros de los protagonistas, lo cual hace sorprendentemente bien; entonces puedo recomendarla con la advertencia de que no hay que esperar una auténtica adaptación del drama juvenil que hizo famosa a la serie televisiva original, sino una cínica y ácida parodia que no se detiene ante nada para hacernos reír. Como dije antes, me gustaría verla de nuevo, lo cual casi nunca me ocurre con similares comedias modernas que fundamentan su impacto en la simple vulgaridad y surrealismo. Por el contrario, los directores de Comando Especial saben que el humor funciona mejor cuando surge de los personajes mismos, y no de los fluidos corporales que ingieren accidentalmente. Richard Grieco estaría orgulloso.
Calificación: 8.5

viernes, 4 de mayo de 2012

Apartamento 143 (Apartment 143 - Emergo)


Otra semana pasa, y otro pseudo-documental de terror se estrena, con los mismos trucos que ya vimos cien veces, y con la arrogancia de que mágicamente logrará asustarnos con sus "sorpresas" y terroríficas manifestaciones paranormales. En fin... esta vez el título es Apartamento 143, y aunque pretende ser más realista y "científica" que otras cintas de idéntica manufactura, lo único que consigue es tropezar una y otra vez con sus propias reglas, perdiendo inmediatamente credibilidad y sacrificando el suspenso en aras de sobresaltos baratos y drama artificial.

El título de Apartamento 143 se refiere a la humilde morada de la familia White, quienes atraviesan un período muy difícil. El padre Alan (Kai Lennox) perdió su empleo como ingeniero, y le está costando mucho trabajo criar a sus dos hijos, un pequeño de cuatro años y la adolescente Caitlin (Gia Mantegna), quien odia a su padre y lo culpa por el reciente fallecimiento de su madre. Y, para colmo, la disfuncional familia empieza a experimentar eventos inexplicables, que atribuyen al fantasma de la finada madre. Entonces llaman a un equipo de parapsicólogos encabezados por un profesor universitario, y tras instalar cámaras por todo el departamento, se disponen a capturar y analizar la evidencia. Pero lo que encuentran podría ser más peligroso que un simple fantasma…

Para bien o para mal, Apartamento 143 combina las técnicas de Paranormal Activity y The Blair Witch Project, mostrándonos a veces tomas estáticas de cámaras de seguridad donde podemos ver el misterioso movimiento de un mueble o unas cortinas; y el resto del tiempo emplea la clásica "cámara en mano", confusa y borrosa para acentuar el "realismo" de la historia. En otras palabras, lo mismo de siempre, pero con actores diferentes y una premisa suficientemente distinta para evitar problemas legales; pero no para hacernos creer que estamos viendo algo único u original. Por el lado amable, la dirección de Carles Torrens es clara y dinámica; y entre los trucos que usa para distinguirse de la competencia está el énfasis en el intenso drama familiar que llevó a los habitantes de departamento hasta la patética situación que atraviesan. El guión de Rodrigo Cortés también merece crédito por aplicar un punto de vista semi-científico, atribuyendo los fenómenos sobrenaturales a causas distintas del típico fantasma vengativo. Lo malo es que sus buenas intenciones se salen por la ventana cuando surge la menor oportunidad de asustarnos con exagerados efectos de sonido y escenas tan melodramáticas que extinguen cualquier pretensión de realidad que pudiera subsistir.

Es probable que Apartamento 143 funcione mejor para personas que nunca han visto uno de estos falsos documentales de terror, así que merece una tenue recomendación por méritos propios, ya que cubre los puntos básicos del género (desde las consabidas tomas infrarrojas hasta la obligatoria visita del médium "new age") con más atención a las actuaciones y con una estructura narrativa más disciplinada de lo que estamos acostumbrados a ver en obras similares (y al menos no pierde tiempo con interminables caminatas por los pasillos de algún edificio embrujado... pero solo porque todo ocurre en un pequeño departamento). Habiendo dicho eso, conviene recordar que existen mejores cintas del mismo estilo (Lake Mungo, TrollHunter, Megan is Missing), así que hay suficientes alternativas en DVD o TV con sustos "reales" más eficientes y argumentos más interesantes. Como sea, la moda del falso documental no pierde fuerza a pesar de su saturación, y mientras se mantenga un grado mínimo de calidad podría perdurar por mucho tiempo. Cada quién decida si eso es bueno o malo.
Calificación: 6