miércoles, 30 de mayo de 2012

The Pact


Me está gustando mucho esta nueva generación de directores jóvenes y emprendedores, cuyo obvio desencanto con el reciente cine de terror se ha transformado en renovada creatividad aplicada al género. Cineastas como Ti West, Mike Flanagan y Sean Byrne contribuyen a la causa con excelentes obras (The Innkeepers, Absentia y The Loved Ones, respectivamente) donde encontramos frescos espacios narrativos y técnicas innovadoras, pero siempre con un mismo objetivo: mostrarnos el lado oscuro que acecha donde menos lo esperamos. Claro, siempre tendremos cintas sobre asesinos enmascarados, mansiones abandonadas o mutantes radioactivos (y si eso sirve para preservar la viabilidad económica del género, perfecto... seguiré comprando DVDs de Sharktopus Vs. Mansquito o The Grudge XI: What Was It About?); pero me complace mucho encontrar esporádicas obras de bajo perfil cuya modesta manufactura revela considerable talento que no ve las limitaciones técnicas como un obstáculo, sino como un estímulo para brillar en los aspectos que realmente importan.

The Pact es una de esas películas, y aunque no sea perfecta, está muy por encima del promedio que encontramos en el mercado directo a DVD, o incluso en la distribución comercial en cines. La historia comienza con la misteriosa desaparición de Nicole (Agnes Bruckner) mientras pasa la noche en la sencilla casa suburbana de su madre, recientemente fallecida. Su rebelde hermana menor Annie (Caity Lotz) no tenía intención de asistir al sepelio, pues nunca perdonó a su madre por maltratarlas cuando eran niñas; pero la desaparición de Nicole la obliga a encargarse de los asuntos funerarios con la ayuda de su prima Liz (Kathleen Rose Perkins). Y esa misma noche también desaparece Liz, al mismo tiempo que Annie sufre un violento ataque sobrenatural que la deja aterrada. Al día siguiente la joven acude a la policía, y el Detective Creek (Casper Van Dien) se ofrece a ayudarla, pues conoció a Nicole en su época estudiantil; pero desde luego pone en duda la naturaleza del "ataque", y sospecha de la estabilidad mental de la deprimida Annie. ¿Logrará la joven encontrar a su hermana y a su prima? Y, ¿descubrirá la identidad de la misteriosa presencia que acecha en la casa?

Suena como el típico argumento de "casa embrujada", pero hay varios elementos adicionales que me parecieron bastante innovadores, quizás no tanto por su naturaleza intrínseca, sino por la manera como el director/escritor Nicholas McCarthy los incorpora orgánicamente al argumento de The Pact. Desde luego no pienso revelarlos para no arruinar los inesperados giros que da el libreto, pero al menos diré que la cinta me mantuvo en constante suspenso, incluso cuando por fin se vuelve aparente hacia dónde se dirige la historia. Esa incertidumbre es tan difícil de encontrar en el terror contemporáneo que bastaría por sí sola para recomendar la película. Afortunadamente hay más razones para hacerlo, empezando por la excelente actuación de Caity Lotz como una protagonista torturada por el pasado que debe sobreponerse a sus temores para ayudar a su familia y, de paso, para encontrar un rumbo concreto en su vida. Quizás algunos recuerden a Lotz por el papel humorístico que hizo en la divertida serie Death Valley, pero en The Pact nos muestra una faceta muy distinta de su talento, más profunda y grave, que ojalá reconozcan otros cineastas para darle más roles a su altura. En el elenco secundario tenemos a los veteranos del cine "B" Casper Van Dien y Agnes Bruckner, para darle un poco de "nombre" a la cinta. Y también merece mención la etérea actriz Haley Hudson como una medium bastante perturbadora.

Lo cual me lleva a los pequeños detalles que no me gustaron tanto. La intervención de la medium se siente abrupta, y cuesta trabajo creer las circunstancias de su introducción; por otro lado, la "lectura psíquica" que realiza en la casa es una de las mejores escenas de la cinta, así que tampoco puedo quejarme demasiado. En cuanto a la estructura del argumento, el director apela a la clásica "investigación amateur", donde la joven Annie encuentra gradualmente pistas sobre el pasado de su madre. El proceso que sigue es lógico y hasta cierto punto convincente, pero emplea un par de trucos tecnológicos difíciles de tragar, y lo mismo ocurre con las obligatorias coincidencias que la llevan justamente a la información que necesita. Como sea, estas "quejas" terminan siendo detalles sin importancia una vez que "cuaja" la historia y nos enteramos de la estremecedora verdad detrás del misterio.

Finalmente, la dirección de McCarthy me pareció notablemente segura y mesurada, libre de distracciones y con un perfecto ritmo para mantenernos a la expectativa y tratando de adivinar el siguiente paso, lo cual es más difícil de lo que parece. Por todo esto (y por las demás cosas que no quiero revelar) puedo darle una entusiasta recomendación a The Pact; actualmente se exhibe en sistemas de Video On Demand, y al parecer tendrá un fugaz estreno en cines norteamericanos, pero estoy seguro de que será realmente descubierta cuando salga en DVD. Creo que merece el reconocimiento de los fans del horror, y de cineastas futuros o actuales que quieran recibir una lección de buen cine realizado a bajo costo con mucha imaginación y talento. Son raras las películas de este tipo, pero cada vez aparecen con mayor frecuencia, lo cual me alegra y me hace sentir un optimismo por el género de terror que no sentía desde hace mucho. Va a tomar tiempo, pero se está recuperando.
Calificación: 9

lunes, 28 de mayo de 2012

Habitación en Roma


Creo que la película Habitación en Roma puede tomarse de dos formas distintas: para algunas personas será un delicado y sensual relato sobre intimidad, reflexión personal e identidad sexual; para otros será un pretencioso "drama erótico" carente de sustancia, cuyo único propósito es explotar el morbo bajo el disfraz de "arte" para vender boletos. Personalmente me inclino por un punto intermedio entre ambos criterios, pues si bien el argumento me pareció hueco y manipulador, las actuaciones poseen la intensidad y convicción necesarias para rescatar la cinta y aportar la profundidad que el director Julio Medem no siempre obtiene.

La trama se desarrolla casi por completo en la epónima "habitación en Roma"... un cuarto de hotel en la capital de Italia donde pasan la noche Alba (Elena Anaya), una joven española con un tormentoso pasado, y Natasha (Natasha Yarovenko), una actriz rusa con abundantes dudas sobre su futuro. Pero lo que empieza como una simple seducción se convierte en una conversación casi terapéutica donde ambas mujeres comparten sus temores e inseguridades, hasta que empieza a revelarse un nuevo entendimiento sobre sus mutuas circunstancias, y quizás brilla un rayo de esperanza en el camino a la felicidad.

Hasta cierto punto Habitación en Roma pertenece al género de cintas como My Dinner with Andre, Tape y Before Sunrise, todas ellas dedicadas a una larga conversación que nos atrapa en sus giros y sorpresas mientras vamos desentrañando el enigma de los personajes. De hecho, la desbocada sexualidad de la cinta y la constante desnudez de las actrices podrá ser un eficiente señuelo para capturar al público, pero también funciona como analogía del "descubrimiento" emocional que impulsa a la trama, donde la intimidad física sirve tan solo como preámbulo de la intimidad emocional que Alba y Natasha terminan compartiendo al final de la película (o eso quiero pensar, para no sentir que pagué por ver "softcore" en el cine, cuando puedo encontrarlo con menos esfuerzo en Cinemax).

Habiendo dicho eso, la conversación tiene sus altibajos y no siempre resulta interesante. Hay demasiada repetición de temas y una tendencia al melodrama forzado, lo cual a veces contradice el flujo ágil y orgánico de la plática. Afortunadamente, como mencioné antes, las actuaciones de Elena Anaya y Natasha Yarovenko son electrizantes, pues poseen una energía y sinceridad devastadora que nos hace olvidar cualquier tropiezo del libreto. A diferencia de otros "dramas minimalistas", esta vez fue muy fácil aceptar la premisa porque desde la primera escena Anaya y Yarovenko trascienden la ficción de la película y se transforman en Alba, la española con problemas familiares, y Natasha, la actriz rusa con inseguridades románticas.

También merece mención la impecable manufactura de Habitación en Roma; la cinematografía es fantástica, el diseño de producción posee una calidez y detalle que dan vida al entorno casi amniótico del cuarto; y la música puede sentirse a veces empalagosa, pero definitivamente complementa y subraya el viaje emocional de los personajes. Creo que al escribir esta "crítica" mi opinión se movió un poco al extremo positivo, pues aunque la historia de Habitación en Roma deja mucho que desear, fueron sus actuaciones, valores de producción y resonancia emocional lo que la convirtió en una buena experiencia, así que puedo darle una recomendación, con la advertencia de que habrá que esforzarse un poco para ver más allá del "softcore" y encontrar los interesantes temas de la cinta. Pero incluso quienes simplemente quieran ver a dos atractivas actrices desnudas durante hora y media, sí... también quedarán satisfechos. Aunque quizás no tanto como los demás.
Calificación: 7

domingo, 27 de mayo de 2012

El Gran Robo (Flypaper)


Parece una combinación extraña, pero en muchas ocasiones hemos visto excelentes muestras de "heist movie" cómicas, donde el suspenso del "gran golpe" se combina con apropiadas dosis de humor para complementar la narrativa y exaltar el carácter de personajes usualmente benévolos a pesar de sus actividades ilegales. La nueva cinta El Gran Robo (¡qué imaginación para darle ese título!) trata de ocupar un lugar junto a cintas como Dirty Rotten Scoundrels, A Fish Called Wanda o Fierce Creatures, pero fracasa estrepitosamente por culpa de sus malas actuaciones, irritante tono y un libreto atiborrado de elementos que intentan ser graciosos y terminan siendo simplemente aburridos.

Al principio de El Gran Robo conocemos a los empleados de un banco genérico, entre los que están las cajeras Kaitlin (Ashley Judd) y Madge (Octavia Spencer), el arrogante ejecutivo de préstamos Rex Newbauer (Rob Huebel), el inútil guardia Mr. Clean (Adrián Martínez) y el cobarde gerente Gordon Blythe (Jeffrey Tambor). En un día normal de trabajo Katilin recibe en su ventanilla a Tripp Kennedy (Patrick Dempsey), un enigmático genio emocionalmente inestable que empieza a flirtear con ella; pero el romance se ve interrumpido cuando el banco es asaltado... por dos distintas bandas de criminales. Sin saber cómo reaccionar ante la inesperada presencia de rivales, los ladrones proceden a sellar el banco y aislar a sus rehenes. Y conforme sube de tono el conflicto entre los torpes ladrones, Tripp y Kaitlin se dan cuenta de que deberán tomar la iniciativa si es que quieren salir con vida de tan bizarra situación.

Admito que hay algunos giros ingeniosos (aunque poco creíbles) en el libreto de Jon Lucas y Scott Moore, pero el tono general de la película me desagradó profundamente por su forzada mezcla de floja comedia y "thriller" criminal absolutamente inverosímil, que solo funciona si aceptamos la extraordinaria estupidez de unos personajes, y la exagerada inteligencia de otros. En cierto modo El Gran Robo aspira a ser una de esas farsas que tan bien sabía hacer Peter Sellers en los sesentas, o Robert Redford en los setentas; desafortunadamente el director Rob Minkoff (quien será eternamente famoso por haber rescatado a Disney con The Lion King) carece de la disciplina y sutileza necesarias para encontrar ese raro balance, y prefiere tomar la ruta más obvia del humor burdo y el melodrama artificial para sostener nuestro interés. No lo logró conmigo, aunque tal vez El Gran Robo obtendrá mejores resultados entre fans de su pareja protagónica, así que cada quién sabrá si vale la pena arriesgarse. Además, siempre he dicho que el humor es altamente subjetivo, y lo que a mi me parece odioso podría resultar hilarante para otras personas (parece buen momento de señalar que una de mis comedias favoritas es Showgirls, así que tomen este comentario con la apropiada precaución).

En lo personal nunca he sido fan de Patrick Dempsey, ni en su etapa ochentera ni en su actual renacimiento como "McDreamy"; aún así admito que tiene cierto carisma que podría rescatar El Gran Robo, y lo mismo aplica a su co-estrella Ashley Judd, quien hace su mejor esfuerzo por crear un poco de química romántica con Dempsey, mientras sobrelleva los horribles diálogos que le endilga el libreto. En papeles secundarios tenemos varios sólidos actores desperdiciados porque están escritos como clichés sin profundidad alguna, y sin oportunidad de explotar sus instintos humorísticos. En particular señalaría a Tim Blake Nelson y Pruitt Taylor Vince como los principales generadores de "pena ajena", lo cual es una lástima pues ambos han mostrado genuino talento en mejores películas. Pero bueno, para no seguir dando vueltas, concluiré diciendo que El Gran Robo no merece recomendación alguna de mi parte, aunque los más tolerantes fans de Patrick Dempsey o Ashley Judd quizás aprecien el "star power" de ambos actores y encuentren un poco más de entretenimiento en la cinta. En lo que a mí respecta, sospeché desde los primeros minutos que sería una tortura de hora y media, y desafortunadamente se cumplió mi temor, así que sugiero evitarla a toda costa. Si quieren reírse, mejor inviertan esos noventa minutos viendo videos de perros y gatos en YouTube, o en su defecto renten The Ladykillers (versión original de 1955, por favor) o Welcome to Collinwood, para ver ejemplos de auténticos thrillers cómicos realizados con estilo, elegancia narrativa y auténtica inteligencia (en mi humilde opinión). Pero no sean víctimas de El Gran Robo de su valioso tiempo libre.
Calificación: 5

sábado, 26 de mayo de 2012

Hombres de Negro III (Men in Black III)


Tras muchos años de leer sobre los "hombres de negro" en la literatura paranormal, me decepcionó un poco descubrir que la película Men in Black (1997) decidió tomar el asunto a broma y convertirlo en una ágil pero hueca comedia de ciencia ficción. De todos modos logró entretenerme gracias a los entonces innovadores efectos especiales y a la divertida interacción entre Will Smith y Tommy Lee Jones. La segunda parte, Men in Black II (2002), me pareció un burdo reciclaje totalmente olvidable y de intención claramente mercantil. Y ahora nos llega la muy esperada Hombres de Negro III, dirigida de nuevo por Barry Sonnenfeld con un libreto más ambicioso que incorpora algunos elementos vagamente innovadores, y al mismo tiempo repite los mismos errores de sus predecesoras. ¿No bastaron diez años de planeación para corregirlos?

El argumento nos muestra a los Agentes K (Tommy Lee Jones) y J (Will Smith) enfrascados en sus tareas rutinarias de vigilancia y control de la población extraterrestre en Nueva York. Pero cuando K se entera de que un temible alien llamado Boris (Jemaine Clement) se fugó de presidio, decide enfrentar el problema por sí solo, ya que se siente responsable por no haberlo matado en 1969, cuando tuvo oportunidad de hacerlo. Sin embargo Boris tiene un sofisticado plan para evadir a K... el cual incluye viajar al pasado para matar a su rival antes de que logre capturarlo, cambiando así el curso de la historia y borrando a K de la faz de la Tierra. Mientras tanto, en el presente, J es el único que se da cuenta de la "fractura temporal", y entonces emprende su propio viaje al pasado para evitar la muerte de K, auxiliado por O (Emma Thompson), la nueva directora de los Hombres de Negro. ¿Logrará J salvar al joven K (Josh Brolin) y restaurar el curso normal de la historia... o empeorará las cosas por meterse en asuntos que no comprende?

El principal acierto de Hombres de Negro III fue usar la relación de K y J como eje absoluto de la narrativa. A diferencia de tantas otras “películas evento” que usan a sus protagonistas como relleno entre secuencias de efectos especiales, Hombres de Negro III se preocupa por desarrollar los personajes, y examinar la dinámica que comparten. Por eso me preocupaba un poco que Tommy Lee Jones estuviera ausente durante la mayor parte de la historia; afortunadamente Josh Brolin resultó ser un perfecto "reemplazo". Su imitación del taciturno K es muy divertida, y consigue una química similar con Smith, aderezada por los esperados chistes anacrónicos sobre J como "pez fuera del agua" en los sesentas (incluyendo una simpática visita a "La Fábrica" de Andy Warhol, hilarantemente interpretado por Bill Hader). Will Smith, por su parte, repite sus clásicas rutinas cómicas apoyadas por la sinceridad que sabe expresar hasta en las más ridículas escenas. El que desentona un poco es Michael Stuhlbarg en el ingrato papel de Griffin, una especie de "deus ex-machina" viviente cuya extraña percepción del espacio-tiempo sirve tan solo como fácil atajo para evitar que los protagonistas tengan que pensar por sí mismos.

Y eso fue lo que menos me gustó de Hombres de Negro III; al igual que en las previas películas, todo ocurre con demasiada rapidez, poca gravedad y todavía menos lógica, de modo que cuesta trabajo tomar en serio al blando villano principal (¿en serio fue tan fácil escapar de la prisión más segura jamás construida? ¿Y en todo caso, por qué tardó cuarenta años en hacerlo?), o sentir la tensión que deberían provocar los catastróficos eventos que retrata la cinta (¿por qué es tan esencial el cohete del final? ¿No hay otros vehículos disponibles?). El viaje en el tiempo es una de las premisas que más me gustan en la ciencia ficción, pero el guionista Etan Cohen no supo explotarla, y perdió la oportunidad de hacer algo realmente interesante y creativo. Pero bueno, al menos logró añadir un "twist" final que provoca un inesperado impacto emotivo y ata eficientemente algunos cabos sueltos de la historia.

No esperaba mucho de esta tercera parte, y a pesar de sus problemas estructurales y lógicos terminó superando mis bajas expectativas gracias al trabajo de los tres actores principales (me refiero a Smith, Jones y Brolin), al vistoso diseño de producción y efectos especiales (incluyendo muchos aliens creados por el decano Rick Baker), y a la económica dirección de Sonnenfeld, más disciplinada de lo habitual, y por lo tanto menos estorbosa. No fue una experiencia particularmente memorable, pero Hombres de Negro III cumplió su misión de entretener durante sus escasos noventa minutos (siempre y cuando no la analicemos demasiado), de modo que puedo recomendarla como una mediana continuación de la saga que supo poner al frente lo que es realmente importante, dejando el espectáculo como adorno incidental. Pudieron poner más esmero en el libreto, pero bueno... me conformo con que funcione el ángulo emocional. Sospecho que no podré decir lo mismo de otras películas en esta temporada.
Calificación: 7

viernes, 25 de mayo de 2012

Invencibles (Act of Valor)


No hay otra descripción posible: Invencibles es básicamente un video de reclutamiento para la Marina norteamericana, extendido hasta casi dos horas y estelarizado (supuestamente) por auténticos "marines". Su argumento está basado en misiones reales que los distintos "Seal Teams" han enfrentado alrededor del mundo; y, para darle un poco de cohesión dramática, tenemos una vaga narrativa envolvente sobre terrorismo internacional. Lo curioso es que, a pesar de su obvia intención demagógica, me pareció una muy decente película de acción, corta en contenido pero generosa en violencia, realismo y suspenso.

La trama gira en torno al "Seal Team 7", integrado por marines entrenados para todo propósito y listos para entrar en acción en cualquier clima, situación y país donde se requiera la intervención de "los buenos" para vencer a "los malos". Al principio de la película vemos a los miembros del equipo en sus vidas personales, gozando de un merecido descanso con sus respectivas familias antes de su siguiente misión. Y cuando llega dicha misión, resulta ser de alto riesgo: la agente de la CIA Lisa Morales (Roselyn Sánchez) trabajaba como doctora en Costa Rica mientras secretamente monitoreaba las actividades de un peligroso narcotraficante llamado Christo (Alex Veadov), pero fue recientemente secuestrada y sometida a un brutal interrogatorio. Entonces, el Seal Team 7 debe infiltrarse en la jungla para rescatarla de sus captores... y lo que encuentran es una alarmante conexión entre Christo y un grupo de extremistas islámicos que planean un ataque múltiples en los Estados Unidos con ayuda de una nueva y devastadora arma. ¿Podrán detener el complot a tiempo?

Aunque Invencibles usa actores profesionales (como Roselyn Sánchez y Néstor Serrano) en papeles secundarios, los auténticos protagonistas son "seals" reales, y por lo tanto podemos esperar actuaciones amateur y diálogos bastante torpes durante los preparativos de las misiones y las melodramáticas escenas donde vemos su vida doméstica. Pero en cierto modo estas "fallas" contribuyen al realismo de la película, pues en conjunción con la brillante cinematografía y la dinámica dirección de Mike McCoy y Scott Waugh, Invencibles adquiere un tono semi-documental que incrementa el suspenso y nos atrapa en el caos del combate, la tensión de las infiltraciones en territorio enemigo, y el frenesí de las balaceras (o "firefights") contra mercenarios internacionales. Además, el director de fotografía Shane Hurlbut emplea con frecuencia cámaras subjetivas para obtener esa perspectiva de "primera persona" que de inmediato evoca videojuegos como Modern Warfare y Battlefield, haciendo más accesible y convincente el mensaje de enrolamiento que fundamenta la cinta entera.

En lo que respecta a la narrativa, los directores tuvieron el acierto de construir una historia simple con héroes y villanos perfectamente definidos, donde no hay lugar para la menor ambigüedad moral, incluso cuando los marines se introducen ilegalmente en territorio foráneo y violan casualmente la soberanía de países que albergan terroristas. Ese tácito barniz de hegemonía e intervencionismo norteamericano quizás alejará al sector del público que no traga tan fácilmente la burda retórica ultra-patriótica de Invencibles; pero bueno, si la vemos como una simple película de acción creo que cumple con creces su labor de emocionarnos con las aventuras de los "seals", fascinarnos con la increíble tecnología que tienen a su disposición, y convencernos de que sus acciones son indispensables para la estabilidad política y económica del mundo.

En cuanto a su función como herramienta de reclutamiento, no debería extrañarnos, pues Hollywood tiene una larga tradición de cooperar con el gobierno cuando hace falta un poco de "inspiración" para jóvenes sin rumbo que podrían encontrar en el ejército nuevo propósito en sus ociosas vidas, sobre todo cuando ven a Tom Cruise volando aviones caza y seduciendo a Kelly McGillis en Top Gun; o, en esta ocasión, viendo las hazañas de los marines presentadas como niveles de Battlefield o partidas "multiplayer" de Call of Duty. No hay "respawn" en la vida real, pero al menos su muerte será heroica y salvará millones de vidas (supongo). Como sea, no sé si comparto la mentalidad que creó Invencibles, pero sin duda me gustó su implacable energía, ágil estilo y brillante dirección, incluso si no hay mucha historia ni personajes bien definidos. Y aunque no me inspiró a enrolarme en el ejército (cosa muy dudosa a mi edad), definitivamente me dieron ganas de jugar un poco de Modern Warfare 3, así que si me disculpan... tengo "campers" que matar.
Calificación: 8.5

jueves, 24 de mayo de 2012

The Secret World of Arrietty


Sentía un poco de inquietud sobre The Secret World of Arrietty, pues aunque me gustan mucho las películas del Estudio Ghibli, ésta no fue dirigida por el legendario animador Hayao Miyazaki. Entonces, como muchos otros fans, tenía dudas sobre la calidad de un producto que no hubiera surgido directamente de las manos del maestro (bueno, quizás exagero un poco). Afortunadamente no hubo motivo de preocupación, pues si bien The Secret World of Arrietty no me pareció la mejor cinta de Ghibli, ciertamente cuenta con valores visuales, emocionales y artísticos de nivel comparable con sus predecesoras. E incluso si ignoramos la obra previa de Miyazaki, esta nueva cinta representa una maravillosa experiencia para toda la familia, que nos muestra el valor de la animación tradicional y lo que puede lograrse en una cinta infantil cuando nadie dice "¿Qué importa? Es solo para niños".

Basada en la novela The Borrowers de Mary Norton (la cual fue previamente filmada en 1997), The Secret World of Arrietty comienza con la llegada del niño Sho (voz de Ryûnosuke Kamiki) a la casa de campo de su tía Sadako (voz de Keiko Takeshita), para pasar unos días de reposo antes de someterse a un peligroso procedimiento médico. Lo que no sabe Sho es que en la misma casa habita una familia de minúsculos humanoides, llamados "prestadores", los cuales se mantienen ocultos en el sótano y las paredes, y solo salen ocasionalmente para "tomar prestados" pequeños objetos y provisiones (como galletas o azúcar). Pero cuando Sho descubre accidentalmente a la pequeña Arrietty (voz de Mirai Shida), pone en peligro el secreto que los ha mantenido a salvo durante muchas generaciones. Y lo peor es que Sho no es el único que conoce el secreto…

Creo que The Secret World of Arrietty es la película más "normal" del Estudio Ghibli, pues se desarrolla (más o menos) en el mundo moderno, y no hay dioses, monstruos ni similares criaturas místicas (bueno, con la excepción de los "prestadores" mismos). Esto quizás resta un poco de la "magia" característica de las obras de Miyazaki, pero por otro lado promueve un estilo visual más atractivo y accesible, lo cual aprovecha el director Hiromasa Yonebayashi para crear entornos y escenarios de impresionante belleza, justamente porque reflejan sitios reales. En otras palabras, no veremos los bosques embrujados de Princess Mononoke, ni los coloridos paisajes submarinos de Ponyo; pero eso no resta un ápice de la riqueza visual con la que se plasma el jardín de la casa, el sucio sótano, o hasta el espacio detrás de las paredes, lleno de misterio y sorpresas cuando lo contemplamos desde el punto de vista de los "prestadores".

En lo que respecta a la narrativa, Yonebayashi duplica la fórmula de Miyazaki, combinando elementos fantásticos con prosaica realidad en la proporción justa para mantener un equilibrio natural que nos invita a aceptar la premisa sin cuestionamientos innecesarios. Y, claro, el libreto pone enorme atención en la formación de personajes integrales y creíbles, de modo que podemos sentir genuino afecto por ellos e interesarnos en su destino, sobre todo cuando corre peligro por amenazas externas. Pero Yonebayashi no solo está siguiendo los pasos de su mentor; también se nota el talento como director por derecho propio en muchas escenas de increíble delicadeza visual y enorme impacto emocional. Para no revelar demasiado señalaré una secuencia casi al principio de la película, donde Arrietty y su padre Pod (voz de Tomokazu Miura) realizan una expedición nocturna al interior de la casa en busca de azúcar y papel. Los trucos y herramientas que utilizan para navegar el "mundo gigante" muestra ingenio creativo y un tácito entendimiento sobre la "fisica de lo pequeño" como no había visto desde A Bug’s Life (por ejemplo, notar la escala correcta del agua, cuya tensión superficial no se altera arbitrariamente para encajar en el mini-universo de los prestadores). El suspenso que nos hace sentir esta secuencia rivaliza el de muchos costosos y elaborados thrillers recientes.

Pero, por encima de todo, The Secret World of Arrietty ofrece un mensaje de optimismo, humanidad y tolerancia que se siente más sincero por no ajustarse a los esquemas del cine hollywoodense. El final agridulce quizás desconcierte a algunas personas, pero se ajusta a la visión general de Miyazaki, donde las acciones tienen consecuencias, y no todo en la vida se resuelve mágica y convenientemente como esperábamos. Esta rara actitud de no simplificar el nivel narrativo solo porque se trata de una película familiar es lo que hace tan satisfactorias las cintas del Estudio Ghibli y, en mi humilde opinión, las vuelve indispensables para todo aficionado de la animación, sobre todo los que estén un poco decepcionados por el rumbo que ha tomado el medio en manos de los mercadólogos y ejecutivos de estudios como Disney y DreamWorks. Y aunque el veterano Miyazaki no lleve las riendas del Estudio Ghibli, parece garantizada la continuidad de su legado, lo cual me alegra mucho y calma todas mis inquietudes sobre sus futuros proyectos. No habrá mucha magia en la historia de The Secret World of Arrietty, pero no hace falta cuando la magia se encuentra en el proceso artesanal de su creación.
Calificación: 9.5

martes, 22 de mayo de 2012

Red Tails


Recuerdo una época cuando el logo de Lucasfilm generaba entusiasmo y hasta aplausos en el cine. Pero cuando lo vi al principio de Red Tails solo me recordó que debía bajar mis expectativas, pues cualquier cosa que toca George Lucas se contagia con su pobre sentido narrativo y su obsesión por la tecnología, que lo hace olvidar la importancia de una buena historia o personajes bien desarrollados. Y aún con esas bajas expectativas me sorprendió la torpeza dramática de Red Tails, a pesar de estar basada en hechos reales cuya importancia histórica y social sin duda merecían un recuento más emotivo y honesto. Pero bueno, por otro lado Lucas finalmente cumplió su fantasía de crear espectaculares batallas aéreas con aviones de la Segunda Guerra Mundial. Al menos alguien quedó contento con este chasco.

El título de Red Tails (Colas Rojas) se refiere al color de los aviones P-51 que usaba el "Escuadrón Tuskegee", integrado exclusivamente por africanos-norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la segregación racial limitaba su participación en muchos aspectos de la sociedad. Y aunque se les admitió en el ejército, los miembros del escuadrón no solo tuvieron que luchar contra nazis en Europa, sino contra el prejuicio de oficiales norteamericanos que los consideraban inútiles para el combate por ser "naturalmente cobardes y sumisos". Por eso al principio de la película encontramos al escuadrón volando aviones viejos e inseguros en aburridas misiones de reconocimiento; hasta que la indomable tenacidad del Coronel A.J. Bullard (Terrence Howard) consigue que sus pilotos reciban aviones nuevos para volar en misiones de escolta y combate directo, donde por fin podrán demostrar su pericia y nervios de acero en situaciones de increíble riesgo... pero desafortunadamente la guerra es la guerra, y no todos los valerosos aviadores tendrán un final feliz...

En las entrevistas y "detrás de las cámaras" que acompañan el DVD nos enteramos de que George Lucas planeó esta película durante casi treinta años. Sin embargo ninguno de los grandes estudios hollywoodenses quiso arriesgarse a realizar una inversión tan grande en una cinta con un elenco casi exclusivamente "negro" (¡ironía!), así que Lucas decidió poner 100 millones de dólares de su propio bolsillo para financiar la producción. Sin duda es un gran gesto y, como dije al principio, la historia merece contarse; pero en manos del director Anthony Hemingway se esfuma todo el peso histórico y dramático, reduciendo los personajes a caricaturas y sus experiencias a los más burdos clichés del cine bélico. Los diálogos son realmente patéticos ("¡Toma esto, Mr. Hitler!") y los pilotos se identifican únicamente por rasgos tan elementales que bordean en lo ofensivo: el novato, el rebelde, el bufón... rara vez tenemos oportunidad de explorar su lado humano. Y si así están los héroes, mejor ni hablar de los villanos, ya sean nazis genéricos, o los clásicos "rednecks" del ejército norteamericano. A fin de cuentas todos son simples engranes de un libreto pobremente escrito y filmado con tal frivolidad que jamás alcanza las emociones que merecería un pasaje histórico tan inspirador.

Pero si bien los millones del productor George Lucas no lograron comprar un buen libreto o un director competente, al menos pagaron por efectos especiales de primera línea, y quizás sean la única razón para recomendar Red Tails. Las batallas aéreas (o "dogfights") no se sienten muy realistas, pero están realizadas con increíble dinamismo, energía y atención al detalle; sin duda dejarán satisfechos a los aficionados de las clásicas cintas bélicas de John Wayne o Howard Hawks. Los artistas digitales de Industrial Light & Magic se dieron gusto reproduciendo los más icónicos aviones de la época, desde los "Mustangs" P-51 hasta las “Fortalezas Voladoras” B-29, por no mencionar los temibles cazas alemanes de la Luftwaffe. Habiendo dicho eso, las batallas son tan frenéticas y estilizadas que parecen salir de algún videojuego moderno con iluminación, mapas y efectos altamente realistas... pero muy cuestionables en lo referente a la velocidad, comportamiento y maniobras que pueden realizar los aviones. Los artistas supuestamente se asesoraron con pilotos veteranos y expertos contemporáneos, pero obviamente prevaleció la espectacularidad visual por encima del realismo técnico.

En vista de que no podemos tomar en serio esta película como un genuino recuento histórico, al menos queda disfrutar el dinamismo de las batallas y la creatividad de los artistas visuales que nos bombardean con fantásticas coreografías y vertiginosos ángulos para ubicarnos en medio de la acción y hacernos sentir la confusión de los pilotos y la satisfacción de derribar aviones enemigos. En ese simple aspecto visceral, Red Tails divierte lo suficiente para compensar las vergonzosas escenas "dramáticas", las malas actuaciones y la irritante gorra inclinada de Cuba Gooding Jr. Sin embargo, quien esté realmente interesado en conocer la historia del escuadrón Tuskegee, mejor vea la película The Tuskegee Airmen realizada en 1995 para el canal HBO (¡también con Cuba Gooding Jr.!) o también el excelente documental de igual nombre producido por The History Channel, el cual genera en una sola entrevista diez veces la cantidad de emoción y respeto que Red Tails obtiene en dos horas de malos diálogos y efectos con un costo de 100 millones de dólares. A estas alturas ya no me interesa criticar a George Lucas, pero esta película muestra nuevamente que su interés ya no es contar historias, sino jugar con la tecnología. Y está en su perfecto derecho de hacerlo... sólo me gustaría que de vez en cuando compartiera sus juguetes con amigos que sepan aprovecharlos mejor.
Calificación: 6.5

domingo, 20 de mayo de 2012

Plan Perfecto (Friends With Kids)


El cine norteamericano ya está bastante saturado de comedias sobre las vicisitudes de la "gente bonita", pero a pesar de ello me atraía Plan Perfecto por su sobresaliente elenco de sólidos comediantes, y porque se trata del debut de Jennifer Westfeldt como directora. Sus previos trabajos como actriz, guionista y productora (entre los que se encuentra Kissing Jessica Stein, una de mis comedias románticas favoritas) siempre han tenido una cierta voz sarcástica/"indie"/emotiva que las distingue de la competencia, ya sea en cine o televisión, y eso era justamente lo que yo esperaba de su "opera prima"; sin embargo mi expectativa solo se cumplió parcialmente, pues si bien Plan Perfecto se aleja un poco de la típica comedia romántica, a fin de cuentas sacrifica su ácido humor en aras del comercialismo, y termina siendo tan predecible como cualquier obra del mismo género.

Al principio de la película conocemos a Jason Fryman (Adam Scott) y Julie Keller (Jennifer Westfeldt), inseparables amigos platónicos que comparten un inflexible cinismo sobre el matrimonio, y secretamente se compadecen de sus amigos casados, cuyas vidas se han vuelto mucho más complicadas desde que tienen hijos. Jason y Julie no quieren caer en esa aplastante rutina doméstica, y viven relativamente felices con su libertad de solteros y sus ocasionales "romances desechables". Ninguno tiene la intención de casarse... pero ambos desean hijos, y el "reloj biológico" se está agotando. Entonces se les ocurre la idea de procrear un hijo y criarlo conjuntamente, pero no como pareja, sino simplemente como amigos, manteniendo sus respectivos romances por separado. ¿Será posible mantener ese alejamiento emocional y no dejarse atrapar por los sentimientos de la vida en pareja? Y, más importante... ¿Podrán criar a un hijo en esa inestable relación?

Confieso que mi ideología personal coincide en algunos aspectos con los protagonistas de la película, y por eso me gustó más la primera mitad de Plan Perfecto, cuando Westfeldt dirige su aguda mirada a los tropiezos del matrimonio y la erosión del romance frente al implacable embate de la coexistencia doméstica. Su elenco es suficientemente hábil para expresar frustración combinada con la medida justa de humor para evitar que los personajes parezcan amargados o desagradables (aunque algunos eventualmente terminarán así), y su hábil oído para el diálogo produce algunas escenas al mismo tiempo graciosas y reflexivas. Sin embargo la historia degenera rápidamente en los mismos clichés de siempre, y emplea conflictos forzados y obstáculos artificiales en su búsqueda del drama, el cual no resulta ni muy creíble ni muy satisfactorio. Aún así Scott y Westfeldt, junto con las veteranas de SNL Kristen Wiig y Maya Rudolph, y los actores Chris O’Dowd y Jon Hamm (también co-productor de la cinta y pareja de Westfeldt en la vida real) mantienen a flote la cinta con sus sinceras actuaciones y fugaces momentos de genuina emoción; en particular me gustó la brillante escena donde Hamm expresa exactamente lo que estamos pensando como espectadores; desafortunadamente el resto de los personajes tarda demasiado en seguir su consejo, y para entonces la "comedia romántica" ya se encuentra peligrosamente cercana al terreno telenovelero.

Y, bueno, tampoco puedo ignorar que Plan Perfecto derrama en cada cuadro la típica pretensión del cine "yuppie" neoyorquino, con personajes demasiado sumergidos en su propio melodrama para darse cuenta de que muchos de sus "problemas" son absurdos, y tendrían fácil solución si fueran un poco menos egoístas y más maduros. Hasta cierto punto me he vuelto inmune a esta "arrogancia geográfica" (por llamarle de algún modo), pero entenderé si resulta intolerable para espectadores menos habituados al cine "indie", el cual está frecuentemente dirigido a un particular sector del público (usualmente fanáticos de festivales como Sundance y Telluride). A pesar de ese pesado tono, puedo darle una tenue recomendación a Plan Perfecto por los momentos de humor que me hicieron reír, por las actuaciones de un elenco perfectamente seleccionado, y por la sencilla pero eficiente dirección de Jennifer Westfeldt, dedicada al avance de la trama sin adornos estorbosos ni caprichos artísticos. Ojalá hubiera mostrado igual disciplina con la edición, pues la cinta se alarga demasiado con escenas superfluas o repetitivas (no tengo nada en contra de Megan Fox, pero sus escenas me parecieron particularmente cansadas); y ojalá la directora hubiera tenido el valor de mantener su cínico punto de vista hasta el final, en vez de regresar a los clichés de las comedia romántica para alcanzar un previsible "final feliz". Aún así aprecio Plan Perfecto porque una vez más justifica mi decisión de permanecer soltero... aunque su mensaje dicte lo opuesto.
Calificación: 7

sábado, 19 de mayo de 2012

El Cuervo: Guía Para un Asesino (The Raven)


El escritor Edgar Allan Poe es una de esas figuras históricas que despiertan interés no solo por su obra, sino por su azarosa vida (y muerte), la cual refleja a la perfección el arquetipo romántico del "artista torturado". Para bien o para mal, esto ha inspirado a lo largo de las décadas todo tipo de "adaptaciones" que muy poco tienen que ver con los cuentos cortos y poemas del autor; el ejemplo más reciente es El Cuervo: Guía Para un Asesino, con la que el director James McTeigue nos ofrece una rebanada de fantasía semi-histórica que tiende a fallar a pesar de sus buenas intenciones.

La trama se desarrolla en la ciudad de Baltimore durante el año 1849 y nos muestra a Edgar Allan Poe (John Cusack) como un escritor y periodista inteligente pero en constantes dificultades financieras, tal vez acarreadas por su afición al alcohol y otras "tinturas". El único aspecto positivo de su vida es el romance secreto que mantiene con Emily Hamilton (Alice Eve), desafiando las órdenes del Capitán Hamilton (Brendan Gleeson), el agresivo y sobre-protector padre de la chica. A pesar de ello Poe planea proponer matrimonio a Emily durante su gran fiesta de cumpleaños, a la que asistirá la alta sociedad de Baltimore. Pero el romance pasa a segundo plano cuando Poe es arrestado en conexión con el violento asesinato de dos mujeres, una de las cuales se encontró en el tiro de una chimenea. A falta de pistas, el astuto pero desesperado Inspector Fields (Luke Evans) interroga a Poe para averiguar si sabe algo sobre este asesinato, que está obviamente inspirado por su popular cuento corto Murders in the Rue Morgue. Poe queda tan intrigado como el Inspector, pero cuando se descubre un segundo asesinato, esta vez basado en The Pit and the Pendulum, no queda duda de que un maniático asesino serial está recreando las muertes plasmadas por el autor. Entonces Poe y Fields deciden resolver sus diferencias y cooperar para encontrar al "creativo" homicida, antes de que lleve a cabo su próximo crimen.

El guión de Ben Livingston y Hannah Shakespeare (?) muestra cierto ingenio al entretejer "realidad" y fantasía, incorporando paralelos entre los personajes de la película y los cuentos de Poe (por ejemplo, el Inspector Fields es obviamente una alusión a Auguste Dupin, el famoso "caballero detective" de Murders in the Rue Morgue y The Purloined Letter). Los diálogos evocan arteramente la florida (y a veces sarcástica) prosa de Poe, aportando un sub-texto humorístico que aligera un poco la grave narrativa y la hace más accesible. Las pistas que deja el asesino forman un misterio interesante, que va subiendo de intensidad conforme sus crímenes se hacen más elaborados y afectan directamente al protagonista. Y obviamente se tomaron la molestia de estudiar la biografía de Poe para dejarnos al final con una teoría apócrifa, pero bien planteada, sobre los últimos días del autor. Sin embargo me pareció que El Cuervo: Guía Para un Asesino tiene dos problemas fundamentales que arruinan las buenas ideas del libreto y el concepto mismo de la película.

El primer gran problema es la dirección de James McTeigue; trabajando con recursos más modestos que en sus previas obras, McTeigue debió re-plantear su estilo y enfocarse en la intensidad emocional y atmósfera de la historia; sin embargo se percibe una pobreza general de visión y "personalidad" en todos los aspectos de la cinta. Y no es que su ritmo sea lento... más bien es una falta de energía que impide acumular interés suficiente por los personajes, o entusiasmo por la resolución del misterio. Definitivamente no es el mismo James McTiegue que dirigió V for Vendetta o Ninja Assassin (excepto si contamos su típico uso de sangre digital). El segundo gran problema es la actuación de John Cusack. Por lo general me gusta el trabajo de este actor, pero creo que fue una pésima elección para dar vida a Edgar Allan Poe. Se siente demasiado frívolo y casual; en ningún momento sentí el conflicto interno del personaje, ni la supuesta melancolía "que lo ha seguido durante su vida como un perro negro". Por el contrario, el Poe de Cusack es simplemente John Cusack con barba, gesticulando melodramáticamente y tratando de hacernos creer en su tortuoso pasado. Honestamente me pareció que la mayor parte del tiempo estaba imitando a Nicolas Cage (de hecho, durante el gran baile de disfraces, Poe se pone una máscara idéntica a Cage... ¿coincidencia?).

Mientras bostezaba en las escenas más "emocionantes" de El Cuervo: Guía Para un Asesino, no pude evitar recordar el episodio The Black Cat de la serie Masters of Horror, donde Jeffrey Combs creó una versión extraordinaria de Edgar Allan Poe. Quizás la trama no era muy original, pero la actuación bastó para quedarse en mi memoria, pues tan solo con su mirada podíamos sentir su espíritu abatido, el peso de sus vicios y la angustia por el inevitable futuro. Eso es exactamente lo que necesitaba El Cuervo: Guía Para un Asesino, pero desde luego John Cusack es un actor más popular y con mayor atracción de taquilla (lo cual podría cuestionarse, pero bueno, dejémoslo ahí). Y definitivamente esta historia hubiera funcionado mejor con un director menos acostumbrado a los efectos especiales y más diestro con el manejo de atmósfera, narrativa y lenguaje cinematográfico. Entonces, creo que hay elementos rescatables en El Cuervo: Guía Para un Asesino, pero dejaron pasar tantas oportunidades que apenas amerita la más tenue recomendación, y solo en caso de que no haya algo más interesante en cartelera (lo cual  lamentablemente ocurre durante el fin de semana en el que escribo esto). Quizás para quitarme el mal sabor veré hoy alguna de las adaptaciones que Roger Corman hizo de los cuentos de Poe. Tampoco respetaban la versión literaria, pero derrochaban atmósfera y emoción. Y, claro, tenían a Vincent Price en vez de John Cusack.
Calificación: 6.5

viernes, 18 de mayo de 2012

Sin Salida (Trespass)


El director Joel Schumacher es odiado por muchos "geeks", pues se le acusa de haber arruinado la primera franquicia de Batman con las mediocres secuelas Batman Forever y Batman & Robin. Sin embargo yo nunca he sentido particular antipatía por este cineasta, e incluso me he animado a ver algunas de sus más recientes películas, a pesar de la mala fama que "goza" su filmografía. Lamentablemente su más reciente obra, Sin Salida, parece confirmar esa reputación, pues si bien cuenta con un ilustre elenco de ganadores del Óscar, se nota claramente por qué la relegaron a DVD en los Estados Unidos. Y ahora, por alguna razón, tenemos el "placer" de verla en cines de México, lo cual sugiero evitar para ahorrarse una dosis de tedio aderezado con "pena ajena" por los actores atrapados en esta cinta.

Bueno, quizás exagero. Sin Salida pertenece al repetitivo sub-género de "invasión doméstica", donde un grupo de implacables delincuentes se introducen en la elegante casa de Kyle Miller (Nicolas Cage), exitoso corredor de diamantes que acaba de cerrar un gran negocio. Entonces, para obligarlo a abrir la caja fuerte donde guarda sus piedras preciosas, los violentos ladrones amenazan con matar a su esposa Sarah (Nicole Kidman) y a su hija adolescente Avery (Liana Liberato). Sin embargo, conforme transcurre la noche y se alarga el martirio, se revelan ciertos detalles que ponen en cuestión la motivación de los invasores... y también la lealtad de sus víctimas.

Quizás esto podría parecer entretenido y vagamente interesante para personas que jamás hayan visto una película de este estilo. Pero quienes hayan apreciado cintas como Mother’s Day o Secuestrados, reconocerán todos los clichés característicos del género, y por lo tanto les costará trabajo sentir suspenso por la "tensa" situación de Sin Salida, o simpatía por sus irritantes personajes, quienes padecen del "Síndrome de Estupidez Crónica" empleado por mediocres guionistas cuando necesitan avanzar la historia, pero carecen del talento necesario para hacer algo genuinamente ingenioso o innovador. Muchas películas similares también emplearon una fórmula pre-fabricada, pero al menos añadieron algo distinto que les dio un tono único (como el meta-humor de Funny Games) o memorable (el excesivo "gore" de A l'Interieur); lamentablemente Sin Salida solo tiene a su favor la fama de sus actores, y parece que eso le bastó a Schumacher, pues ni siquiera se preocupa por extraer buenas actuaciones de Cage o Kidman.

Por lo demás, la cinta ofrece muy poco en el plano técnico o narrativo. Los giros sorpresivos no causan mucha sorpresa y llegan cuando ya perdimos todo interés en la "compleja" historia o en el destino de los protagonistas. Apoyando a Cage y Kidman tenemos actores de variable talento como Ben Mendelsohn, Cam Gigandet y Liana Liberato (quien tanto impresionó en la reciente Trust), aunque tienen poca oportunidad de usarlo en papeles que solo requieren gritos exagerados y frecuentes gimoteos. Y la dirección de Schumacher es absolutamente blanda y anónima, con escenas dramáticas libres de emoción y secuencias de acción que solo producen bostezos. Personalmente no soy fan de las películas sobre invasión doméstica, así que quizás estaba un poco pre-dispuesto a odiar Sin Salida; además, como dije antes, la película podría funcionar mejor para espectadores con poco conocimiento de este género, y con la simple intención de pasar un rato en compañía de dos famosos actores, incluso si la historia no resulta particularmente buena. A pesar de estas atenuantes no puedo recomendarla porque, a fin de cuentas, no fue una experiencia agradable en sentido alguno, y creo que hubiera preferido invertir mi tiempo en otra película (ya fuera en cine o DVD) en vez de confirmar la bancarrota creativa de Schumacher. Espero que sus detractores estén contentos... tenían razón después de todo.
Calificación: 5

miércoles, 16 de mayo de 2012

Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles


Recuerdo vagamente haber leído a mediados de los noventas algunos comentarios sobre los misteriosos "mosaicos de Toynbee" en los foros paranormales de CompuServe (lo cual también revela mi avanzada edad), pero los había olvidado hasta el estreno en DVD del documental Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles, realizado con muy escasos recursos, pero con un contagioso entusiasmo por el epónimo enigma que durante décadas ha intrigado por igual a curiosos casuales y a estudiosos de la "contra-cultura" y las leyendas urbanas. Y aunque no sé si los resultados de este equipo de investigadores representan la última palabra sobre el enigma, sin duda crearon un fascinante documento que funciona no solo por las conclusiones que ofrece, sino por las interrogantes que genera.

Antes que nada, una breve lección de historia: desde mediados de los ochentas empezaron a aparecer extraños "mosaicos" empotrados en las calles de muchas ciudades en los Estados Unidos (Nueva York, Filadelfia, Boston y Kansas, entre otras), así como en Sudamérica (Chile, Buenos Aires). La similitud de estilo y materiales (probablemente linoleum y adhesivos industriales) sugería que era obra de una sola persona, y el enigmático mensaje era casi siempre el mismo: "Idea de Toynbee en 2001 de Kubrick Resucitar a los Muertos en el Planeta Júpiter" (Toynbee Idea In Kubrick's 2001 Resurrect Dead on Planet Jupiter). ¿Qué demonios significaba eso? ¿Sería una broma, un proyecto de arte callejero, o algo más exótico?

A mediados de los noventas el artista "underground" Justin Duerr se topó con el fenómeno en las calles de su natal Filadelfia, y le intrigó hasta el punto de comenzar una investigación de varios años junto con otros interesados que fue conociendo conforme sus pesquisas lo llevaron a otras ciudades y círculos sociales. Y en algún momento del proceso el cineasta Jon Foy empezó a documentar la investigación, la cual no solo cubre la búsqueda de pistas sobre el origen y significado de los mosaicos de Toynbee, sino la obsesión que motiva al pintoresco grupo de personajes atraídos por el misterio, cada uno impulsado por diversas circunstancias en sus vidas privadas. Como uno de ellos sabiamente señala, quizás lo importante no sea el destino, sino el recorrido que comparten.

Empecé a ver Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles con cierto escepticismo, pues imaginé que al final se revelarían los mosaicos como uno de esos "performances" post-modernos de arte callejero, como los que se exploran con gran detalle en el excelente documental Exit Through the Gift Shop; sin embargo fue una revelación descubrir algo mucho más bizarro y provocativo, repleto de giros inesperados y sorpresivas conexiones con elementos tan diversos como transmisiones piratas de televisión, el legendario comentarista radial Larry King y el dramaturgo David Mamet. ¿Cómo encajan estas dispares piezas en el rompecabezas de los mosaicos? Desde luego no pienso revelarlo, pero coincido en que la búsqueda es más fascinante que la respuesta, pues abarca ideologías tal vez absurdos en la superficie, pero sustentadas por potentes ideas que sin duda se quedarán en mi cabeza durante largo tiempo. Digamos que el documental re-planteó mis creencias sobre la "vida después de la vida", y lo que realmente significa esa frase...

Los documentales más exitosos (y quizás más importantes) tienden a ser aquellos que tratan de cambiar al mundo, o al menos pretenden crear conciencia sobre temas de importancia global. Sin embargo, encuentro frecuentemente más interesantes y entretenidos los que fijan su atención en sujetos más modestos para dar a conocer eventos o figuras únicas, que pueden servir de inspiración en niveles más personales y accesibles. Con esto quiero decir que Resurrect Dead: The Mystery of the Toynbee Tiles podrá parecer irrelevante comparado con documentales sobre el genocidio en Rwanda o el calentamiento global, pero me dejó mucho más satisfecho, no solo como entretenimiento con sólida narrativa, sino en el más íntimo nivel espiritual. Rara vez me ocurre eso con una película (y mucho menos con un documental), así que solo queda recomendarla con la apropiada advertencia de que el tema quizás será demasiado seco o abstracto para quien no comparta el gusto por estas migajas culturales que a veces "llenan" más que una comida didáctica completa.
Calificación: 9

martes, 15 de mayo de 2012

Night Wolf


Entre los monstruos "clásicos" del cine fantástico, mis favoritos son sin duda los hombres lobo. Quizás sea por mi afinidad hacia los cánidos; o tal vez por el interesante conflicto moral que yace al centro del personaje, quien puede ser una persona moral y decente la mayor parte del tiempo, hasta que la "maldición" lo transforma en una bestia violenta e impulsada por sus instintos animales. Y aunque me interesa ver todas las películas de este sub-género, admito que han estado un poco escasas desde que se pusieron de moda los vampiros y zombies. Por eso me animé a comprar el DVD de Night Wolf (también conocida como 13Hrs); no solo promete acción lupina, sino que su manufactura inglesa sugería el potencial de ser otra obra europea de calidad superior calidad a sus equivalentes de Hollywood.

Nada de lo cual resultó cierto. El argumento comienza con la llegada de la joven Sarah Tyler (Isabella Calthorpe) a una remota casa de campo, donde la reciben su padrastro, sus hermanos y algunos amigos. El motivo de la reunión es discutir ciertos asuntos financieros con su madre, quien parece estar desviando dinero para sus propios fines secretos; pero como no ha llegado, los jóvenes se disponen a pasar el tiempo con los tres ingredientes clásicos: sexo, drogas y alcohol. Sin embargo una fuerte tormenta provoca un corte de electricidad e interrumpe sus festejos. Cuando se separan para buscar velas o linternas, encuentran el cadáver destrozado del padrastro, y antes de que puedan reaccionar son atacados por una feroz criatura que de algún modo se introdujo en la casona; entonces, sin armas y aislados del mundo exterior por la gran tormenta, los jóvenes deberán usar su ingenio para mantenerse vivos... lo cual obviamente significa que la mayor parte morirá antes del amanecer.

Quizás mi error fue esperar una cinta inteligente sobre hombres lobo al estilo de Dog Soldiers o Ginger Snaps; obviamente Night Wolf tiene ambiciones mucho más modestas, y tampoco sirvió de mucho su origen británico, pues lo único que aporta a la típica fórmula de "monstruo suelto en la casa abandonada" es el acento inglés de los actores, a veces tan espeso que cuesta trabajo entenderles. Por otro lado, los personajes son tan estúpidos y antipáticos que no se pierde nada ignorando sus diálogos; obviamente su función es convertirse en víctimas desechables del monstruo, dejando a Sarah el puesto de "chica final" que deberá desentrañar el misterio de la criatura para sobrevivir (no dije "spoiler" porque el argumento de la película es tan obvio y predecible que no guardará una sola sorpresa para cualquier persona que haya visto obras similares). Empeorando la situación tenemos cinematografía plana y confusa que jamás duplica la atmósfera del clásico cine de horror británico; de hecho, algunas escenas son tan oscuras que no se entiende lo que está ocurriendo; o quizás lo hicieron para mantener oculto al monstruo durante el mayor tiempo posible. Hablando de lo cual, sin duda aprecio que hayan tomado la ruta de los efectos prácticos en vez de usar modelos digitales; sin embargo el traje prostético tiene un diseño penosamente simple y carente de imaginación. Lo único bueno fue la incorporación de ciertos detalles biológicos a la transformación que no había visto empleados en otras películas.

Los actores hacen lo posible por expresar el pánico de la situación, pero sus violentas muertes no evocan emoción alguna, pues no hubo tiempo (o ganas) de desarrollar a los personajes. Los nombres más famosos del elenco probablemente son Tom Felton (más conocido como Draco Malfoy en la saga de Harry Potter) y la ex-modelo Gemma Atkinson, pero para el caso podrían ser extras anónimos, pues no aportan mucho a la cinta. Isabella Calthorpe muestra un poco más de carácter como la protagonista, y enfrenta con aplomo el "twist" final. En lo que respecta al "gore", vemos algunos cuerpos destrozados, ataques confusos y la mencionada criatura, que en retrospectiva me hizo apreciar un poco más los hombres lobo de bodrios como Red: Werewolf Hunter o The Howling: Reborn. Entonces, no encuentro razón para recomendar Night Wolf; fue una decepción en todos los niveles, especialmente considerando las numerosas películas británicas de terror que en años recientes han dado lecciones de "gore", suspenso y humor a sus mediocres contrapartes norteamericanas. Me gusta la mitología de los hombres lobo, pero no lo suficiente para disculpar tanta mediocridad.
Calificación: 5

domingo, 13 de mayo de 2012

Casa de Mi Padre


Me parece buena idea parodiar el exagerado melodrama de las telenovelas y películas rancheras mexicanas, pues muchas de ellas funcionan como comedias involuntarias por derecho propio. Desafortunadamente la extraña cinta Casa de Mi Padre no consigue extender el chiste más allá de sus más obvias aplicaciones, y termina desperdiciando la oportunidad de hacer algo genuinamente innovador en este único y exótico nicho cultural.

La trama de Casa de Mi Padre se centra en Armando (Will Ferrell), el menospreciado hijo de la familia Álvarez que siempre ha sido considerado tímido y torpe, sobre todo cuando se compara con su exitoso hermano Raúl (Diego Luna). Al principio de la historia Raúl regresa triunfalmente al rancho familiar en compañía de la atractiva Sonia (Génesis Rodríguez), su futura esposa. Pero gradualmente Armando descubre que el aparente éxito de su hermano se debe a sus conexiones con el negocio del narcotráfico, lo cual pone a la familia entera en la mira de un peligroso narco llamado “La Onza” (Gael García Bernal), quien no se detendrá ante nada para eliminar cualquier competencia que amenace su imperio criminal. Mientras tanto, el corrupto Agente Parker (Nick Offerman), de la D.E.A., trata de manipular la situación para su propio beneficio...

Lo más gracioso de Casa de Mi Padre es el concepto mismo de su existencia: una película de mediano presupuesto producida por un estudio norteamericano, realizada en el estilo de las telenovelas mexicanas y hablada casi totalmente en español, incluyendo a su estrella, Will Ferrell. La incongruencia de estos elementos es ciertamente chistosa, pero no basta para sustentar hora y media de película, así que la experiencia termina pareciendo un "sketch" extendido de Saturday Night Live que se salió de control, y no encuentra la manera de llegar a un final satisfactorio (lo cual no es coincidencia, pues el director Matt Piedmont y el guionista Andrew Steele trabajaron como escritores de aquel programa televisivo durante la “época dorada“ de Will Ferrell). Creo que el problema fundamental está en el libreto, pues si bien arranca un par de sonrisas con sus más surrealistas momentos (como el inesperado "gato blanco"), no ofrece una estructura sólida, o una historia interesante que de sentido a los estereotípicos personajes. Y no sé si ya estoy envejeciendo, pero algunas de las balaceras y "narco-ejecuciones" me parecieron material un poco inapropiado en un contexto cómico. Me interesaría saber cómo es recibida esta película en el norte de México, donde el asunto del narcotráfico es una trágica realidad cotidiana, quizás demasiado presente para satirizarse en una mediocre película.

Habiendo dicho eso, creo que Casa de Mi Padre merece verse tan solo por ser uno de los más bizarros experimentos cinematográficos que he visto en años recientes. Las actuaciones son intencionalmente malas (o eso quieren que pensemos); algunos escenarios y tomas de establecimiento están realizadas con maquetas por alguna razón; y, bueno, me gustaría hablar más del "gato blanco", pero es lo mejor de la película, así que prefiero no revelar demasiado. La cinematografía de Ramsey Nickell contribuye sustancialmente al humor, y lo mismo ocurre con el simpático diseño de producción; por mucho que Casa de Mi Padre quiera parecer “mal hecha“, se nota que hubo considerable esfuerzo para obtener la inusual atmósfera y textura visual de la cinta. Entonces, podría recomendarla más como curiosidad fílmica que como una auténtica comedia; y vale decir que desconozco casi por completo las películas y telenovelas que Casa de Mi Padre busca parodiar, así que probablemente me perdí de muchos chistes y referencias que podrían generar más risas entre los auténticos fans del género. Además, si no la hubiera visto me hubiera quedado sin escuchar A Whiter Shade of Pale en español, como acompañamiento de una boda. Eso sí fue algo que no se ve todos los días.
Calificación: 6.5

sábado, 12 de mayo de 2012

Battleship: Batalla Naval (Battleship)


Cuando la compañía Hasbro decidió llevar a cine sus célebres líneas de juguetes G.I. Joe y Transformers, al menos contaban con las bases narrativas establecidas en las populares caricaturas de los ochentas (ignoremos por un momento que no sirvió de mucho). Sin embargo, para la "adaptación" a cine del juego de mesa Battleship, los productores de la películas no contaban con un marco narrativo definido, así que decidieron simplemente copiar la historia y estructura de Independence Day, cambiando algunos detalles e incorporando torpemente la mecánica del mencionado juego, lo cual dio como resultado Battleship: Batalla Naval, una película profundamente absurda y aburrida, aunque con suficiente acción y efectos especiales para distraernos de sus fallas dramáticas y convencernos de que estamos viendo algo divertido.

Al principio de Battleship: Batalla Naval conocemos a los hermanos Hopper; Stone (Alexander Skarsgård) es un responsable oficial de la Marina que ya está cansado de cuidar y mantener a su irresponsable hermano Alex (Taylor Kitsch), así que lo obliga a enlistarse para ver si logra madurar y llegar a ser un hombre de provecho. Un tiempo después los encontramos como tripulantes de sendos destructores participando en un simulacro bélico en la costa de Hawai, para lo cual se ha reunido una vasta flota multi-nacional bajo el comando del Almirante Shane (Liam Neeson), quien casualmente es también padre de Samantha (Brooklyn Decker), la chica con la que Alex quiere casarse. Sin embargo, los "juegos de guerra" son bruscamente interrumpidos por la llegada de varias naves extraterrestres que se sumergen en el mar y crean un enorme campo de fuerza que separa tres buques del resto de la flota. Entonces, sin contacto con el exterior, y con armas muy inferiores a las de los invasores, los hermanos Hopper y sus valientes tripulaciones tratarán de detener a los aliens antes de que lleven a cabo sus planes de conquista planetaria (aunque sus acciones son bastante ambiguas, y podrían interpretarse de otra manera). Pero para lograrlo, Alex deberá cambiar su actitud y aprender a ser una persona responsable.

Supongo que podría considerarse como un "homenaje", pero me pareció excesiva la cantidad de elementos que Battleship: Batalla Naval roba de la semi-clásica Independence Day (la cual, para empezar, tampoco fue muy original). Sin embargo ese no es su problema principal; el problema es que (como tantas otras costosas películas de acción), el director Peter Berg y los "guionistas" Erich y Jon Hoeber no ponen el menor esfuerzo en crear personajes creíbles, y prefieren usar "actitud" en vez de auténtica personalidad o rasgos humanos. El único que vagamente se aproxima a crear una conexión con el espectador es Gregory D. Gadson en el papel Mike Canales, un marino que perdió el ánimo para vivir al mismo tiempo que perdió sus piernas en combate. Pero incluso cuando Canales (¿spoiler?) finalmente encuentra el valor de enfrentar el futuro, ocurre en circunstancias tan exageradas y absurdas que parece una parodia, en vez de un sincero homenaje a los soldados heridos en el campo de batalla. Si al menos los "héroes" hubieran alcanzado ese nivel de profundidad, me sentiría conforme; desafortunadamente no hay nada en las actuaciones ni en el libreto que evoquen personajes humanos y realistas; son simples títeres del escritor y estereotipos pre-fabricados para satisfacer las necesidades comerciales de la película, así como la escrutadora mirada de los guardianes de la corrección política.

En lo que respecta a la acción, me pareció razonablemente buena (aunque no logra generar suspenso) y los efectos especiales son ciertamente impresionantes por su realismo y complejidad. Francamente no sé dónde termina la "realidad" y empieza la animación digital, sobre todo en lo referente a simulaciones líquidas y destrucción de estructuras sólidas. Excelente trabajo de los estudios Double Negative e Industrial Light & Magic (entre otros). Lo que me tiene indeciso es la incorporación de elementos clásicos del juego de mesa; algunos se sienten horriblemente forzados, y creo que perjudican el flujo de la película (hay una larga secuencia donde los héroes están literalmente jugando Battleship en un tablero digital, con una retícula donde tienen que adivinar la posición de las naves enemigas), mientras que otros me provocaron una nostálgica sonrisa (por ejemplo, los proyectiles de los aliens tiene la forma exacta de los pequeños cilindros que se usaban para marcar el impacto del contrincante). Sin embargo, con o sin referencias al arcaico juego, obviamente no hubo suficiente creatividad o ingenio para hacer una película basada en algo tan simple, y el resultado es una experiencia cinematográfica cansada, repetitiva y llena de clichés que solo dejará satisfechos a los más tolerantes espectadores.

Y ya para terminar... ¿desde cuándo se volvió obligatorio introducir un factor "personal" como motivación de los héroes? ¿No basta con salvar al mundo para beneficio de sus habitantes? ¿Será que el altruismo como fin por sí mismo ya se volvió cosa de "losers"? Según ésta y otras películas, las cosas solo merecen hacerse si solucionan algún problema del protagonista, o le ayudan a superar alguna inseguridad. Sé que los escritores usan esta fórmula para darle "profundidad" a la narrativa, pero cometen el error de considerarla una solución mágica que funcionará por sí sola para añadir sustancia a un libreto vacío. Desafortunadamente no es así; es tan solo uno de tantos elementos que deberían conjugarse para crear una historia más sólida y consistente. Fin de la diatriba. Entonces, Battleship: Batalla Naval podría servir como entretenimiento desechable, con buenas imágenes, apáticas actuaciones e inexistente suspenso o emoción. Estando en el humor correcto puede disfrutarse en esos modestos términos; pero honestamente salí del cine pensando que hubiera invertido mejor mi tiempo viendo nuevamente The Avengers; o, en el peor de los casos, poniendo otra vez mi DVD de Independence Day. Si comparamos el hilarante "deus ex machina" de Battleship: Batalla Naval, resulta que el truco del "virus de computadora" de Independence Day casi parece inteligente y creíble.
Calificación: 6