viernes, 29 de abril de 2011

Agua para Elefantes (Water for Elephants)

A primera vista Agua Para Elefantes parece otra predecible y desechable adaptación de una novela de Nicholas Sparks, o algo así. Sin embargo, la calidad de la producción, algunas buenas actuaciones y el colorido entorno circense ayudaron a hacer que el tiempo transcurriera de manera más amena. Sin duda la trama me pareció demasiado larga y ocasionalmente aburrida, y su principal problema es que el romance central nunca se siente sincero y pasional. Pero bueno, la pareja protagónica es atractiva, el villano es odioso y pintoresco, y hay perritos acróbatas, así que la experiencia resultó mejor de lo que esperaba. Ah, y en efecto está basada en una novela, pero no del monótono Sparks, sino de Sara Gruen. Sobra decir que no la leí, así que este escrito se basará únicamente en lo que el director Francis Lawrence y su guionista Richard LaGravenese hicieron con la historia.

Como otros famosos dramas románticos (Titanic, The Notebook), Agua Para Elefantes presenta su historia como el “flashback” de un anciano que recuerda su juventud, cuando conoció a la mujer de sus sueños. En 1931, durante la Depresión, el joven Jacob Jankowski (Robert Pattinson) estudiaba medicina veterinaria y tenía un futuro prometedor. Pero un trágico accidente lo deja huérfano y sin recursos, obligándolo a buscar trabajo donde pueda. Y el primer lugar que encuentra es el Circo Itinerante de los Hermanos Benzini, donde empieza paleando estiércol antes de volverse indispensable gracias a sus estudios en veterinaria, que le permiten atender a los animales del circo y en particular a Rosie (Tai), la elefante que consideran demasiado obstinada para aprender trucos . Y, casualmente, la estrella del espectáculo es la atractiva Marlena (Reese Witherspoon), quien se enamora de Jacob a pesar de estar casada con August (Christoph Waltz), entusiasta maestro de ceremonias durante la función, pero en la intimidad un hombre vulgar y violento que abusa de su esposa y de los animales que entrena. ¿Podrá florecer el romance prohibido bajo las coloridas lonas del circo?

Entre las buenas actuaciones que rescatan parcialmente Agua Para Elefantes está la del siempre dinámico Christoph Waltz, más conocido como el maquiavélico nazi de Inglourious Basterds (aunque yo prefiero recordarlo por su neurótico villano en The Green Hornet). Su desempeño en Agua Para Elefantes es tan exuberante que basta para distinguirla de tantos otros insulsos dramas románticos carentes de energía y vitalidad. Digamos que Waltz casi llega a niveles "brad-dourifianos". También disfruté mucho la lamentablemente corta presencia del legendario Hal Holbrook; quizás por su avanzada edad no acepta tantos papeles como antes, pero no ha perdido un ápice del talento y asombrosa presencia que lo hizo famoso en los setentas. Así mismo merece mención Ken Foree (de la súper-clásica Dawn of the Dead) en un breve pero intenso papel que confirma su talento fuera del género de horror. Y, finalmente, debo aplaudir el trabajo de Tai, la elefante que interpreta a Rosie con inusual inteligencia y emoción. No sé si haya "Óscares para animales", pero definitivamente la consideraría como segura nominada.

Claro que nadie querrá ver Agua Para Elefantes tan solo por la arrugada estrella paquiderma, ni por el anciano Holbrook, sino por la "glamorosa" pareja de Reese Witherspoon y Robert Pattinson. Admito que sus actuaciones son competentes dentro de la modesta ambición narrativa que impulsa al libreto; pero rara vez sentí el supuesto amor que los une y los inspira a luchar contra la adversidad, ya sea en la forma del cruel August o de las desventuras que experimenta el humilde circo viajero. Y aunque en general prefiero el trabajo dramático de Witherspoon (en vez de sus frívolas comedias románticas), esta vez me pareció un poco fría y distante. No podría decir si fue por desinterés en la película, o porque así definió la actitud de un personaje atormentado por la incierta vida de la que nunca pudo escapar. Por su parte Pattinson exhibe mayor aplomo y rango que en la saga de Twilight, demostrando que su rostro puede adoptar más de una expresión. Por cierto, en el cine había varias adolescentes que gritaban cada vez que aparecía en escena; mala señal para el "estigma de Edward", que quizás perseguirá a Pattinson por el resto de su carrera; se me ocurre que debería fundar un grupo de auto-ayuda con Daniel Radcliffe y Taylor Lautner. Incluso si no logran superar su trauma, podrían vender los videos de sus reuniones (camisa opcional) a sus fans y hacerse millonarios sin tanto esfuerzo.

¿En qué estaba? Me perdí pensando en... bueno, no importa. El punto es que Agua Para Elefantes resultó mejor de lo que esperaba, aunque quizás fue por las bajas expectativas con las que entré al cine. No tragué el romance central y el final me pareció bastante absurdo, pero el drama laboral, la atmósfera de “realismo mágico sin magia” y la excelente cinematografía consiguieron meterme en la historia, sin olvidar el atractivo adicional de los breves números circenses que nos permite ver el director. Ah, y no puedo dejar de mencionar el breve atuendo que porta Reese Witherspoon en casi todas las escenas; sin duda tiene su encanto. Entonces, tan solo por no caer en la misma lacrimosa y blanda rutina de Dear John, Remember Me y The Last Song, puedo darle una recomendación a Agua Para Elefantes. No cambió mi opinión sobre el romance, pero demostró que puede construirse una sólida película alrededor de una pareja sin química, siempre y cuando estén respaldados por suficiente talento frente y detrás de las cámaras. Y por una elefante con mucho carisma.
Calificación: 7

jueves, 28 de abril de 2011

Cine Clásico: Don't Be Afraid of the Dark (1973)

Generalmente me abstengo de revisitar una película "clásica" cuando se aproxima el estreno de su re-make, pues en verdad trato de apreciar los refritos objetivamente, sin contaminar la experiencia con nostalgia excesiva o comparaciones injustas (aunque no siempre lo parezca), sobre todo si se trata de una obra que tuvo particular influencia en mi vida. Sin embargo, el muy esperado re-make Don't Be Afraid of the Dark (producido por Guillermo del Toro) se retrasó por disputas de distribución que previnieron su estreno en el 2010, a pesar de la buena respuesta que tuvo en festivales de cine alrededor del mundo (según Fangoria y otros sitios especializados). Entonces, cansado de esperar, decidí ver nuevamente la versión original de 1973 para refrescar mi memoria y empezar a preocuparme por lo mucho que puede salir mal en una moderna re-interpretación. Pero, curiosamente, terminé aceptando que el re-make es una buena idea, pues aunque me sigue gustando la simplicidad de la original Don't Be Afraid of the Dark, creo que su excesivamente modesta producción no logró aprovechar el potencial de la historia. Con suerte no tendré que comerme estas palabras.

Realizada para televisión en 1973 por la cadena ABC, Don't Be Afraid of the Dark fue una de esas anónimas y desechables "películas de la semana", con las que se llenaba la programación en noches de bajo "rating" (en este caso los miércoles). Además (para estudiosos de la televisión), las películas de la semana representaron el punto final de los "teleplays", aquella variación de obras teatrales televisadas que fueron el estándar de la programación en las primeras décadas del medio, antes de que las "series" se convirtieran en el formato popular. Bajo ese criterio es más fácil disculpar los bajos valores de producción, mínimas locaciones y atmósfera casi teatral de Don't Be Afraid of the Dark.

Pero bueno, como dije al principio, lo importante es la historia. Los protagonistas son Sally Farnham (Kim Darby) y su esposo Alex (Jim Hutton), a quienes encontramos instalándose en su nueva casa, una vieja mansión que ella heredó de sus abuelos. Durante las renovaciones Sally decide acondicionar un sótano como estudio personal y, desafiando las advertencias del anciano intendente que trabajó con sus abuelos, abre una chimenea que se mantuvo sellada durante mucho tiempo... y empieza a escuchar voces que dicen su nombre. Asustada, le cuenta el fenómeno a su esposo, quien la tranquiliza con explicaciones mundanas. Pero en los días siguientes Sally empieza a notar extraños movimientos en los rincones de la mansión, y siente que es observada por pequeños ojos desde la oscuridad. ¿Habrá dejado salir accidentalmente algo que estuvo encerrado en el sótano durante muchos años?

Y así, a lo largo de dos horas (setenta y cinco minutos sin comerciales) presenciamos el desmoronamiento emocional de Sally, quien no sabe de qué asustarse más: de la presencia sobrenatural que la acecha, o de parecer una loca histérica frente a su marido y sus amigos "de sociedad". Incluso su mejor amiga Joan (Barbara Anderson) reacciona con incredulidad ante las bizarras descripciones de pequeñas criaturas que habitan en la oscuridad y aparentemente quieren robarle el alma. Y, claro, cuando empiezan las muertes, todas las sospechas recaen en la tímida ama de casa que parece frágil e inestable. Esa clásica situación hitchcockiana está bien manejada por el libreto, pero podría haber llegado más lejos en todos los sentidos con un elenco más fuerte y una producción más pulida.

Desafortunadamente la pobre manufactura de Don't Be Afraid of the Dark arruina algunas escenas de suspenso, mal iluminadas e ineptamente coreografiadas. El diseño de producción es prácticamente inexistente (para quienes tengan la edad suficiente, imaginen escenarios y cinematografía dignos de un mal episodio de Columbo o McMillan and Wife). Y los efectos especiales se reducen a un par de máscaras de goma, un reflector verde y algunos "props" gigantes para mostrar la minúscula escala de las criaturas. Por el lado humano tenemos a Kim Darby (la niña en la original True Grit) y Jim Hutton (más conocido como protagonista de la serie Ellery Queen) representando con cierto éxito los clichés del matrimonio setentero (y no solo me refiero al vestuario), aunque no siempre muestran la convicción ni carisma necesarios para hacernos partícipes de su emociones (tampoco puedo culparlos... participar en una "película de la semana" - ¡y de terror, además de todo!- no debe haber sido un trabajo particularmente digno en aquel entonces). Aún así hay algunos momentos de terror que funcionan bien a pesar de tantas limitaciones, y quizás por eso Don't Be Afraid of the Dark sigue siendo recordada con afecto como un entretenido anacronismo que afectó a los niños de una generación, y que es más valioso hoy por su valor nostálgico que por sus atributos como genuina obra de terror setentero. Como sea, no hay muchas "películas para televisión" que gocen de un culto similar, y mucho menos que merezcan re-makes modernos, así que sin duda merece la atención de aficionados al género que puedan apreciarla por lo que representa, y no tanto por lo que realmente fue. ¡Lo cual prepara el terreno para mi entusiasta aclamación por Kiss Meets the Phantom of the Park!... bueno, quizás otro día.
Calificación: 7.5

martes, 26 de abril de 2011

Dinero Sucio (Inside Job)

Parecería que entre los pocos beneficiados por la recesión del año 2008 están los múltiples expertos y analistas que a lo largo de tres años nos han ilustrado en prensa, radio, televisión y YouTube sobre las causas, consecuencias y futuras perspectivas de esta crisis económica, quizás la más fuerte en la historia de la humanidad. Aún así habrá personas que quieran un examen más profundo y detallado de esta catástrofe financiera, y serán ellos quienes más disfrutarán el documental Dinero Sucio, cuyo increíble celo investigativo y densidad anecdótica lo convierten en el documento definitivo sobre "la Gran Recesión". De hecho, es tan "definitivo" que podría aburrir al espectador casual por su abrumadora cantidad de cifras, nombres y eternos desfiles de "cabezas parlantes" que explican las fallas del sistema financiero o justifican su existencia. Pero, incluso si entendemos tan solo una parte del mensaje, el efecto sigue siendo devastador.

A modo de sinopsis trataré de describir el problema de la manera más simple posible (no esperen mucho; mis conocimientos sobre finanzas son comparativos a los de Homero Simpson). Según entiendo, los bancos hicieron préstamos hipotecarios, los cuales fueron empacados y vendidos a otras instituciones financieras como instrumentos de inversión, los cuales a su vez fueron re-empacados y ofrecidos a instituciones aún más grandes, y así sucesivamente, en un ciclo de ganancias infladas y riesgo cada vez mayor (aunque todos callaron la parte de los riesgos). Entonces, cuando el original deudor de la hipoteca no pudo pagar, comenzó una reacción en cadena que derribó la economía de estas compañías y reveló las tenues fantasías que sostuvieron su crecimiento durante décadas. Ah, y el documental también menciona prostitutas de alto nivel y costosas casas en "los Hamptons", así que hay algo para todos los gustos.

Para dar forma a este minucioso análisis, los realizadores de Dinero Sucio entrevistaron banqueros, profesores y políticos que ofrecen sus muy diversas (y a veces contradictorias) opiniones sobre la crisis, su origen y la identidad de los culpables. Y, cuando toca el turno de los culpables, nos explican por qué no hicieron nada malo. Supongo que algunas partes podrían considerarse comedia involuntaria. La primera mitad de Dinero Sucio se centra en el mundillo de Wall Street, pero eventualmente sigue "el camino de la destrucción" hasta llegar a los ciudadanos comunes que cargaron con las peores consecuencias de la crisis, mientras que los genuinos culpables del colapso se retiraban calladamente con indemnizaciones de cientos de millones de dólares... las cuales muchas veces fueron financiadas por los inmensos paquetes de "rescate económico" que otorgó el gobierno de los Estados Unidos usando el dinero de sus contribuyentes. Sí, los mismos que perdieron sus casas, ahorros y empleos.

Pero lo que lleva a Dinero Sucio hasta el nivel del terror es que al final nos muestra cómo la situación no ha cambiado, e incluso está empeorando con empresas financieras fusionándose en organizaciones cada vez más grandes, con mayor influencia en la política internacional, y en constante lucha contra la regularización de mercados que ya probaron su ineptitud para controlar las finanzas del mundo entero. Entonces, aunque Dinero Sucio puede parecer un documental frío, repetitivo y cansado (a pesar de la agradable y modulada voz de Matt Damon), también es una valiosa lección de historia y economía que quizás nos deje una idea más clara (o más confusa) sobre la precaria situación de la civilización moderna. En lo personal, me sentía más contento con la simple doctrina económica de Homero Simpson: "el dinero puede cambiarse por bienes y servicios". ¿Quién hubiera pensado que la realidad podría complicarse tanto?
Calificación: 9 por su valor didáctico; 6.5 como entretenimiento.

lunes, 25 de abril de 2011

Pobres Divas (From Prada to Nada)

No creí que fuera posible, pero la película Pobres Divas es casi tan mala como Material Girls. Las dos tienen básicamente el mismo argumento (niñas ricas que se vuelven pobres y tienen que enfrentar el mundo real), pero Pobres Divas ofrece una perspectiva latina que la hace más condescendiente e irritante; y además, pretende estar "inspirada" en la novela Sense and Sensibility, de Jane Austen.

Hace un segundo dije que Pobres Divas es "casi" tan mala como Material Girls. Ese "casi" viene de sus actrices principales. Para bien o para mal, Camilla Belle y Alexa Vega saben actuar (más o menos) y no resultan tan antipáticas como Hilary y Hailey Duff lo fueron en aquella cinta. Pero no se preocupen; por lo demás la película es un similar crimen cinematográfico que atrofia el cerebro del espectador con cada segundo que transcurre. ¿Mencioné que dura casi dos horas? Me da miedo deducir la consecuencia lógica de ambas declaraciones.

Quisiera escribir una "crítica" más detallada de Pobres Divas (no realmente) pero no sería justo, pues después de los primeros veinte minutos decidí aprovechar el tiempo y me puse a leer. Aún así logré captar lo suficiente para darle a esta "película" una sincera recomendación como penitencia por pecados menores, como instrumento de tortura en campos terroristas, y como brutal entretenimiento para masoquistas aburridos de disfrutar la vida. Ah, y también para fans de Televisa, la megalítica televisora mexicana que co-produjo este bodrio. Excelente trabajo preservando su acostumbrado nivel de calidad en esta producción dirigida al público internacional.
Calificación: 1

domingo, 24 de abril de 2011

Sin Límite (Limitless)

El incremento artificial de la inteligencia es un concepto popular en la ciencia ficción, y lo hemos visto aplicado con diversos resultados en obras de variable calidad, desde la clásica novela Flowers for Algernon hasta películas como Powder y Phenomenon, sin olvidar episodios de las series televisivas Futurama, Fringe, Star Trek: The Next Generation, e incluso The Simpsons. Pero en todos los casos podemos estar seguros de que eventualmente habrá que pagar un precio demasiado elevado por el privilegio de pensar más y mejor que el resto de la humanidad. La película Sin Límite no es la excepción, y aunque tiene muchos buenos elementos a su favor, a fin de cuentas es muy predecible y su libreto cae en demasiadas inconsistencias para ser realmente satisfactorio.

Lo cual no significa que sea una película aburrida. Por el contrario, gracias a sus correctos actores y a la estilizada dirección de Neil Burger, Sin Límite resulta una interesante y entretenida fábula moderna sin mucha profundidad pero con suficiente ingenio para sustentar hora y media de suspenso e intriga financiera. El argumento se centra en Eddie Morra (Bradley Cooper), escritor fracasado que está a punto de quedarse sin casa y sin trabajo, hasta que un amigo le ofrece una dosis de una droga experimental llamada NZT, la cual activa neuro-receptores (o algo así) que permiten tener acceso al cien por ciento del cerebro. El resultado es asombroso y, además de terminar su novela en cuatro días, Eddie empieza a diseñar un ambicioso plan para cambiar por completo su vida. Pero el efecto de la droga es pasajero, y cuando Eddie busca al "proveedor" para adquirir más pastillas, lo encuentra brutalmente asesinado. Por suerte también encuentra una bolsa llena de NZT, y así empieza su meteórico ascenso en Wall Street, que lo pone en contacto con titanes financieros como Carl Van Loon (Robert De Niro). Pero nada de eso lo ayudará cuando lleguen los efectos secundarios del la droga... por no mencionar la conspiración detrás de su existencia.

El principal reto que enfrenta una historia acerca de un hombre prodigiosamente inteligente es que el escritor debe impresionarnos con la inteligencia del protagonista (por ejemplo, como lo hacía Arthur Conan Doyle en los relatos de Sherlock Holmes). El problema es que Sin Límite no tiene nada que nos convenza de la genialidad de Eddie. Claro, hay abundantes "montajes" bien editados donde lo vemos analizando los movimientos de la bolsa de valores, comprando ropa elegante, disfrutando exóticas playas con exóticas mujeres, impresionando a los "peces gordos" de Wall Street... pero su comportamiento es frecuentemente tan estúpido que arruina la ilusión y revela la poca imaginación del guionista (o quizás del novelista Alan Glynn, en cuyo libro The Dark Fields se inspira esta cinta). Pero bueno, a fin de cuentas no importa tanto que el protagonista sea un idiota en muchos aspectos, pues Sin Límite funciona mejor como una parábola moralizante sobre la adicción, sus causas y consecuencias. Desde luego no es tan intensa como Requiem for a Dream, ni tan divertida como Trainspotting, pero cumple su cometido de mostrar el alto precio del abuso químico y la facilidad con la que nos puede atrapar, sobre todo cuando los efectos parecen mejorar nuestra vida... o tan solo nuestra percepción.

O quizás estoy profundizando demasiado en una película que no requiere mucho análisis, sino simplemente un poco de indulgencia para ignorar sus múltiples agujeros. De ese modo será más fácil disfrutarla por su ágil ritmo y agradables actuaciones, empezando por la de Bradley Cooper, a quien honestamente no siempre trago (¿alguien lo recuerda como nerd despechado en Alias?). Como sea, no puedo negar el carisma y buena presencia escénica que lo han llevado tan rápido a los altos (o semi-altos) niveles de Hollywood. Incluso su natural arrogancia parece apropiada para el papel de genio que confía demasiado en su talento, y frecuentemente olvida su falible naturaleza humana (al menos así quiero interpretar algunos de los mencionados agujeros narrativos). Por su parte, Robert De Niro aporta gravedad y ambigua moralidad como un poderoso "jugador" de Wall Street que no puede decidir si Eddie es realmente un prodigio financiero o un astuto estafador. No es un papel muy complicado ni muy lucidor, pero De Niro lo interpreta con realismo y convicción; ojalá hubiera sido un poco más extenso. Por el lado femenino, Abbie Cornish es prácticamente parte del escenario; simplemente una cara bonita para complementar la cinematografía. Desde luego no es su culpa, sino del libreto que no le da mucho que hacer; aunque al menos tiene una breve (muy breve) escena de acción que nos muestra una faceta distinta de su talento.

En resumen, me gustó la dirección de Neil Burger (cuya cinta The Illusionist tenía un similar balance de fallas y aciertos), y aunque no hacían falta efectos especiales en la trama de Sin Límite, el director emplea ocasionales trucos digitales para reflejar el estado mental "alterado" de su protagonista. Algunos son visualmente interesantes y expresivos (como el "zoom eterno" que vemos en los créditos iniciales), mientras que otros parecen adornos caprichosos para "vestir" escenas aburridas (como las lluvia de letras cuando Eddie escribe su novela). Afortunadamente Burger se muestra más disciplinado en lo que respecta a la narrativa, y conduce la película con buen ritmo en sus altibajos emocionales y en las revelaciones de la trama. De hecho, creo que con menos énfasis en la acción y más cuidado en el libreto, Sin Límite hubiera sido una inteligente (¡ja!) película de ciencia ficción. Pero con tantos agujeros e inconsistencias solo puede aspirar a ser un "thriller" ligero y entretenido, con el grado justo de estupidez para no tomarse muy en serio. De cualquier modo merece una recomendación por su buena intención de querer decir algo más, y por su adecuado resultado como entretenimiento frívolo y desechable que simula inteligencia sin realmente ponernos a pensar. Raro truco, pero bien logrado.
Calificación: 7

sábado, 23 de abril de 2011

Especialista (The Mechanic)

Ya abandoné la esperanza de ver a Jason Statham en películas que no incluyan persecuciones automovilísticas, brutales peleas cuerpo a cuerpo o aparatosas explosiones. Quizás sea el único tipo de trabajo que le ofrecen, o tal vez Statham mismo elije quedarse en el género de acción porque le gusta, o porque necesita un influjo constante de dinero para mantener su adicción a los Beanie Babies (estoy especulando). O posiblemente sabe que la fama es transitoria y traicionera, de modo que no rechaza ningún papel por temor a que sea el último. Pero, ¿saben qué? Por la razón que sea no me molesta verlo una y otra vez haciéndola de tipo rudo con buen corazón, desafiando la adversidad a puño limpio o con pistolas, y haciendo inverosímiles acrobacias en coche. A fin de cuentas, su carisma y sólido desempeño logran rescatar (casi siempre) estas películas y las hacen más interesantes que cualquier genérico cine de acción directo a DVD. En otras palabras, tenemos suerte de que sea él y no Steven Seagal o Cuba Gooding Jr.

Una nueva razón para dar gracias: la película Especialista (no, no es re-make de The Specialist, sino de la setentera The Mechanic, una de las obras menores de Charles Bronson). El protagonista es Arthur Bishop (Jason Statham), asesino a sueldo de alto nivel especializado en "trabajos" que deben parecer muertes accidentales. Arthur se precia de su sangre fría y eficientes métodos, pero cuando tiene que matar a un amigo cercano empieza a sentir remordimiento. Entonces, quizás para calmar su conciencia, Arthur rescata del alcoholismo a Steve (Ben Foster), el hijo de la víctima, y empieza a adiestrarlo para que algún día se convierta en un asesino tan eficiente como él. Pero no será fácil, pues el perturbado joven carece de la disciplina requerida en un trabajo tan peligroso, y sus desplantes podrían terminar matándolo a él y a su mentor.

Hace apenas unos días escribí sobre la cinta Wild Target, donde también vimos un asesino a sueldo que adopta un aprendiz, pero no podrían ser películas más distintas. Especialista es mucho más seria, violenta y brutal, aunque no por ello está exenta de sutil humor en sus exageradas escenas de acción y en la segura presencia de Statham, cuya interpretación es virtualmente idéntica a la que realizó en The One, The Transporter, Revolver, Death Race, Crank, The Expendables o The Pink Panther. Pero no importa, pues es exactamente lo que requiere esta película; además, su química con Ben Foster es bastante buena, capturando al mismo tiempo el potencial de una incipiente amistad y la desconfianza de compartir con un extraño los aspectos más secretos de su vida. Foster mismo nos entrega otra de sus habituales actuaciones apasionadas y realistas, demostrando la flexibilidad que le permite trabajar con igual convicción en "cine de arte" (como The Messenger) y en desechables películas de acción (como Pandorum). Y, a pesar de su corta estatura, su desempeño físico es igualmente convincente, manteniéndose a la altura (¡ja!) de Statham en peleas, acrobacias y dinámicos "stunts".

Sin embargo no todo es golpes y explosiones. El director Simon West fue uno de los primeros cineastas que introdujeron actores "reales" al cine de acción (en Con Air, allá por 1994), y por lo tanto sabe que la violencia tiene mayor resonancia cuando está respaldada por momentos de sólido drama y emoción (al menos dentro de lo que podemos esperar en este género). Entonces, West no teme frenar un poco el ritmo de la historia para dar cabida a una conversación reflexiva, o un momento de callada introspección (repito, no es Shakespeare, pero sin duda se siente más creíble que cualquier cosa en Transformers). Entonces, recomiendo Especialista para aficionados a la acción que no estén cansados de Statham y su acostumbrada rutina. O al menos véanlo así: en vez de otra secuela de Transporter tenemos una nueva cinta con abundante violencia, buen balance entre actuaciones y acción, y suficiente sangre y "head-shots" para dejar satisfechos a los jugadores de "first person shooters". A pesar de ser una película de acción simple y poco memorable, me quedaron ganas de verla nuevamente, lo cual es raro en un género tan superficial. De hecho, no me molestaría para nada que se convirtiera en la nueva franquicia de Statham.
Calificación: 8

viernes, 22 de abril de 2011

La Chica de la Capa Roja (Red Riding Hood)

Allá por el año 1984 la película The Company of Wolves (del ocasionalmente genial director Neil Jordan) tomó el cuento clásico "La Caperucita Roja" y le dio un giro gótico y maduro, examinando el subtexto psicológico y sus temas de represión sexual. No fue una película perfecta, pero sin duda se mantiene como una experiencia única y compleja en el cine de horror (¡sobre todo en aquella década!). Ahora, un cuarto de siglo después, llega La Chica de la Capa Roja recorriendo el mismo territorio temático... pero con la única ambición que capturar al público adolescente con una imitación de Twilight. Así es... otro concepto de fantasía que se arruina con la adición de insípido romance y sentimientos tan falsos como el entorno medieval que nos presenta la cinta.

En fin... no es la primera ni será la última. La Chica de la Capa Roja se desarrolla principalmente en la rústica aldea de Daggerhorn, ubicada al borde de un espeso bosque lleno de peligrosos lobos que han aterrado a la comunidad desde hace años. En la aldea vive la joven Valerie (Amanda Seyfried), secretamente enamorada del leñador Peter (Shiloh Fernandez) a pesar de estar comprometida con Henry (Max Irons), hijo de una adinerada familia local. Entonces, para evitar casarse con el hombre que no ama, Valerie planea fugarse con Peter y comenzar una nueva vida en otro pueblo. Pero sus planes se interrumpen cuando la aldea es atacada por un hombre lobo que parece tener particular interés en Valerie. Y, para complicar más la situación, llega a Daggerhorn el Padre Solomon (Gary Oldman), un maniático predicador obsesionado con cazar al monstruo, y listo para acusar de brujería a cualquier persona que se oponga a sus violentos métodos. El Padre Solomon está convencido de que el hombre lobo se oculta entre los aldeanos bajo su forma humana… pero, ¿quién podrá ser?

A decir verdad, La Chica de la Capa Roja mantiene el romance como un elemento periférico, de modo que no se siente tan estorboso ni agobiante como en la saga de Twilight. Por otro lado, las escenas dedicadas al misterio del hombre lobo tampoco son muy satisfactorias, pues el aburrido libreto tiende a divagar entre drama familiar, intriga religiosa y las locuras del Predicador, interpretado por Gary Oldman con tal entusiasmo que bordea en la caricatura (lo cual suena como insulto, pero en una película llena de actuaciones inertes Oldman es el único que parece divertirse con la ridiculez reinante). Y aunque la identidad del hombre lobo se mantiene oculta durante bastante tiempo (y no es tan obvia como podría suponerse), tampoco hay mucho suspenso ni sensación de peligro, angustia o terror. Por culpa de esa incertidumbre la película carece de identidad, temerosa de ser demasiado violenta para el público de niñas adolescentes, y sin entregarse de lleno al romance para no ahuyentar a los fans del terror. Resultado: no funciona ni como una cosa ni como la otra.

Si tuviera mejor dirección, actuaciones notables o efectos especiales competentes, tal vez habría razón para recomendar La Chica de la Capa Roja. Pero su lento ritmo, insípido tono y genéricas interpretaciones no logran mantener el interés del espectador (al menos el mío), y mucho menos generar las emociones necesarias para que el romance se sienta real; para variar, no hay química entre los enamorados ni tensión en la amenaza del lobo. Habiendo dicho eso, no niego que la simple receta de baladas románticas, atmósfera de cuento de hadas y un triángulo amoroso entre personajes atractivos podría bastar para satisfacer a las fans de Twilight que esperan ansiosamente el regreso de esa saga. Entonces, si disfrutan La Chica de la Capa Roja, perfecto; no estoy juzgando. Pero quienes busquen una visión más madura o interesante de "La Caperucita Roja" quedarán decepcionados. Aunque quizás encuentren comedia involuntaria en la clásica escena de "Que ojos tan grandes tienes". Ni la veterana Julie Christie pudo hacerla amenazadora.
Calificación: 5

miércoles, 20 de abril de 2011

Interplanetary

Una de las cosas que más aprecio en la ciencia ficción (tanto literaria como cinematográfica) de los años cincuentas es que aquellos novelistas y cineastas imaginaban un futuro donde el viaje espacial ya no era exclusivamente para científicos, héroes militares y genios, sino para el ciudadano común y corriente. Entonces, el encanto de esas obras consistía en ver cómo el "ingenio popular" enfrentaba toda clase de retos y oportunidades en la "nueva frontera", desde la colonización de un nuevo planeta hasta los inevitables conflictos con criaturas extraterrestres (sin olvidar, desde luego, el amor alienígena). Lamentablemente esta tradición narrativa está desapareciendo, y son muy contadas las obras que se atreven a mostrarnos el lado más prosaico del viaje espacial. Creo que por eso he disfrutado tanto de cintas como The American Astronaut, Moon y Space Truckers; no solo contradicen el épico estándar de la "ópera espacial", sino que frecuentemente añaden humor con la yuxtaposición de elementos contradictorios... lo cual explica por qué me gustó tanto la película Interplanetary, a pesar de sus primitivos efectos especiales, minimalista producción y dudosas actuaciones.

La trama se desarrolla en el planeta Marte, y nos muestra un momento clave en las operaciones de la Base Marciana 2, propiedad de la Corporación Interplanetary. La vida a bordo de la estación es bastante aburrida, pues sus tripulantes son burócratas y personal de servicio trabajando día a día sin propósito aparente. Como uno de ellos dice: "Lo único que hacemos es buscar un lugar para la Base Marciana 3, mientras que la corporación ni siquiera aprovecha la Base Marciana 2". Sin embargo la rutina se altera cuando el mecánico Wil (Chuck Hartsell) descubre un fósil marciano en una cueva, lo cual demuestra la existencia de vida extraterrestre (aunque sea extinta). Reconociendo la oportunidad de hacerse rico y famoso, Wil decide no informar a sus superiores, y en vez de ello realiza un video de su descubrimiento para enviarlo a los noticieros de la Tierra. Desafortunadamente los altos ejecutivos de Interplanetary no aprueban esa decisión, y denuncian el video como un fraude... al mismo tiempo que envían a Marte un equipo de "limpieza" para eliminar a los tripulantes de la Base Marciana 2, cuya curiosidad amenaza con revelar algunos oscuros secretos de la compañía.

La manera más simple de describir Interplanetary es "The Office en el espacio", pues la trama igualmente refleja la indolencia cultivada en entornos corporativos que pretenden facilitar la experiencia laboral, cuando en realidad lo único que consiguen es sofocar el ánimo y destruir el espíritu de sus trabajadores. Por eso, lejos de ser estoicos héroes, los protagonistas de Interplanetary (incluyendo los villanos) son empleados de bajo nivel con preparación limitada, cuya respuesta ante cualquier crisis es consultar los manuales oficiales para saber cómo reaccionar. El problema es que dichos manuales no incluyen procedimientos en caso de conspiración interplanetaria, asesinos con lanzacohetes, o visitas de sanguinarias criaturas de procedencia indeterminada. Entonces la tripulación se ve obligada a usar su sentido común para sobrevivir el aprieto y, con suerte, no perder su empleo. O quizás podrían dejar que el cocinero Jackson (Kyle Holman) tome control de la situación por ser el único que tiene experiencia manejando armas (después de todo trabajó para la mafia de Texas), además de poseer el temple y habilidad necesarios para actuar decisivamente. Pero... un momento... el uso de armas está prohibido por el manual. Mejor pensar en otra solución.

Interplanetary es en cierto modo una "comedia de costumbres" donde el planeta Marte y los demás peligros (humanos y extraterrestres) son una excusa para satirizar la cultura corporativa, la asfixia de la iniciativa laboral y, desde luego, la inherente estupidez humana, solo superada por la apatía hacia todo lo que está fuera de nuestra responsabilidad. Pero al mismo tiempo es también una interesante cinta de ciencia ficción, con buenas ideas detrás de la comedia y una premisa fascinante, que podría explorarse en futuras secuelas (aunque dudo que lleguen; Interplanetary estuvo "enlatada" desde el año 2008, y su reciente lanzamiento en DVD parece haber tenido algunos problemas, pues tuve que esperar un mes para que Amazon la tuviera "en existencia"). Además, para fans del "gore", hay abundantes efectos prácticos realizados con prostéticos y sangre artificial, no siempre creíbles, pero muy "jugosos" y divertidos. Consultando el IMDb, encontré que el director Chance Shirley realizó previamente la entretenida cinta de zombies Hide and Creep, así que tiene amplia experiencia ensuciándose las manos con el rojo líquido.

Otras películas que me recordó Interplanetary fueron Severance (oficinistas en un entorno de horror) y Christmas on Mars ("slackers" y "stoners" celebrando la Navidad en Marte con un Santa Claus verde). Como dije al principio, la combinación de elementos fantásticos (el espacio) con la prosaica vida normal (trabajo de oficina) me parece una combinación irresistible, aunque debo advertir que algunos espectadores podrían rechazar los escenarios de cartón, actuaciones amateur y nulos efectos digitales de Interplanetary (por ejemplo, hay varias explosiones durante la película, pero todas ocurren fuera de cámara... aparentemente no había dinero ni para comprar pietaje de una explosión pre-filmada). Yo siento que ese estilo rústico y minimalista combina muy bien con el tono de la cinta y su irónico humor; pero quizás no todos pensarán lo mismo, así que tómenlo en cuenta para balancear la entusiasta recomendación que le doy a esta película. Nuevamente encuentro más satisfactoria una modesta obra "hecha en casa", que casi cualquier "blockbuster" de ciencia ficción que he visto en cines este año. Y lo peor es que sospecho que continuará esta tendencia.
Calificación: 8.5

lunes, 18 de abril de 2011

Wild Target

La cinta Wild Target es una adaptación británica de la exitosa comedia francesa Cible Éumovante, lo cual demuestra que la fiebre de "re-makes" no es un fenómeno exclusivamente norteamericano (aunque podría pensarse lo contrario debido al increíble número de refritos que cada año nos receta Hollywood). Sin embargo, no creo que el problema sea la cantidad sino la calidad pues, a diferencia de los re-makes norteamericanos, Wild Target logra ser una sólida película por derecho propio gracias al brillante elenco y a un libreto que combina violencia, comedia y emociones tan sinceras como inesperadas en una historia sobre ladrones, asesinos y estafadores.

El mencionado elenco incluye a Emily Blunt en el papel de Rose, cleptomaniaca obsesiva que no puede entrar a un restaurante sin robar los cubiertos. Desafortunadamente su más reciente "trabajo" (la falsificación de una costosa pintura de Rembrandt) salió mal, y ahora el mafioso Colin Ferguson (Rupert Everett) quiere matarla para vengarse y poner un ejemplo. Para ello contrata a un experto asesino llamado Victor Maynard (Bill Nighy), cuya reputación es impecable y sus métodos infalibles. Sin embargo, los esbirros de Ferguson interfieren durante el "golpe" y Victor termina defendiendo a Rose con ayuda de Tony (Rupert Grint), un atolondrado adolescente que no sabe en lo que se está metiendo. Entonces, el extraño trío se oculta en la casa de campo de Maynard para planear su estrategia de escape. Pero no será tan fácil, pues Ferguson se enteró de la traición y contrató a otro asesino llamado Hector Dixon (Martin Freeman) para limpiar todo el asunto.

La verdad es que el libreto de Wild Target tiene muchos agujeros e inconsistencias. Para empezar, nunca queda claro por qué Maynard decide violar su estricto código de conducta y arruinar su reputación para ayudar a Rose; sin duda la joven es adorable, pero no exageremos. Y aunque sabemos que Victor añora tener un heredero para "continuar el negocio familiar", tampoco es muy realista que adopte de inmediato al idiota Tony como aprendiz. No obstante, la química entre los actores es tan buena que resulta fácil disculpar la deficiente mecánica del libreto a cambio de sumergirnos en las divertidas relaciones que se van desarrollando entre ellos. En algunos momentos los personajes parecen formar un triángulo amoroso, con la chica en medio de dos pretendientes; pero en otras escenas son como una disfuncional familia que se odia, sin dejar de preocuparse por su mutuo bienestar. Es una mezcla complicado pero bien balanceada que le da a Wild Target un tono muy distinto al de otras "comedias criminales"; digamos que es más parecida a In Bruges que a Snatch.

Sobra decir que no sería lo mismo sin el esfuerzo de Bill Nighy, mostrando la más estoica flema británica en la superficie a pesar de los serios conflictos morales (y románticos) que sufre a lo largo de la película. Por su parte, Emily Blunt es ideal para este tipo de papeles moralmente ambiguos; su personaje es una criminal crónica, pero es imposible no simpatizar con su traviesa personalidad. Y Rupert Grint revela el potencial que ya se notaba desde su simpática labor en la saga de Harry Potter; de hecho, no me extrañaría que en el futuro lo llamaran "el nuevo Martin Freeman". Hablando de lo cual, el mismo Martin Freeman tiene una notable participación de apoyo como el psicótico rival de Victor, matando más por placer que por dinero (no sé si fue azar o diseño, pero Freeman se parece muchísimo a un joven Roddy McDowall... la ilusión es perturbadora). Y, finalmente, merece mención la veterana Eileen Atkins como la madre de Maynard, de quien seguramente heredó su férreo temperamento... y buena puntería.

Wild Target no es el tipo de comedia que provoca grandes carcajadas, sino una gentil sonrisa que nos acompaña en casi todas sus escenas. Y así funciona bien, pues no está diseñada para hacernos reír con aparatosas rutinas de slapstick ni con escenas de "acción cómica", sino con diálogos ingeniosos, personajes pintorescos y relaciones sinceras, incluso cuando están rodeadas de violencia y suspenso. Me hubiera gustado que el libreto estuviera mejor escrito pero, a fin de cuentas, se trata de una "película de actores", y en ese nivel consigue la honestidad emocional que muchas comedias buscan pero pocas encuentran. Y ya no hablemos de re-makes... si todos fueran como éste sería más fácil tragar la falta de originalidad. Pero no pidamos milagros.
Calificación: 8

domingo, 17 de abril de 2011

Hop: Rebelde Sin Pascua (Hop)

Esta vez la frase "De los productores de Mi Villano Favorito" no sonó como advertencia, sino como legítima recomendación, pues disfruté medianamente aquella película. Desafortunadamente Hop: Rebelde sin Pascua no se acerca siquiera al mismo nivel de humor y subversión, prefiriendo quedarse en las más empalagosas y cansadas rutinas del cine infantil. El hecho de que esté realizada con una combinación de "acción viva" y animación digital (al estilo de Garfield y G-Force -mala señal-) le da un tenue barniz de innovación, al menos en lo que respecta al aspecto visual; sin embargo la historia me pareció aburrida, el humor demasiado simple, y las actuaciones (con una excepción) carentes de vida o energía. Sin embargo, los altos valores de producción, sólida animación y vivaz música quizás engañarán a suficientes niños para creer que se están divirtiendo.

El rebelde del título es un conejo llamado E.B. (voz de Russell Brand), hijo del Conejo de Pascua y futuro heredero de ese cargo. Como parte de su adiestramiento, el inquieto conejo adolescente debe aprender los secretos de la fábrica de dulces y huevos de Pascua que actualmente maneja su padre. Pero E.B. no está interesado en convertirse en el Conejo de Pascua; lo que realmente desea es ser baterista en un grupo de rock. Entonces, desafiando al destino, decide escapar a Hollywood para perseguir su sueño. Ahí conoce a Fred (James Marsden), un humano inmaduro e improductivo que también está en conflicto con su familia por su falta de ambición e incierto futuro. Y así Fred y E.B. comienzan una extraña amistad que tal vez les de suficiente confianza para realizar sus respectivos potenciales, a menos que los pingüi... eh... quiero decir, a menos que los conejos-comando "Boinas Rosa" logren atrapar a E.B. y lo obliguen a regresar a la Isla de Pascua.

Al principio mencioné que casi todas las actuaciones se sienten desganadas. Afortunadamente el único que muestra convicción es James Marsden como el apático Fred. No digo que sea una actuación buena o siquiera graciosa, pero consigue hacernos creer que está interactuando con un conejo que no existiría en la pantalla hasta meses después, durante la post-producción. Y, además de todo, se nota que toma su papel en serio; no trata de ser chistoso, ni condescendiente, ni "cool". Y eso vende exitosamente la relación entre el humano y el bicho. Por otro lado, me temo que el buen trabajo de Marsden quizás pasará desapercibido por los niños a quienes está dirigida la película; y no bastará para evitar que los padres se duerman mientras ven (a la fuerza, seguramente) esta mediocre cinta familiar.

Por si su argumento no fuera suficientemente cuestionable, Hop: Rebelde Sin Pascua debe forzar aun más su premisa para justificar el uso de esporádicas canciones de rock, con la esperanza de parecer más "cool" y actual (estoy seguro de que los niños adoran el blues clásico). La excusa de que el conejo quiere ser baterista de rock puede parecer innovadora, pero es simplemente un refrito del viejo cliché “hijo que se rehúsa a seguir los pasos de su padre”. Pero bueno... admito que fue mejor escuchar Celebrity Skin y Higher Ground en vez de I Like to Move It. Como sea, me aburrí bastante mientras veía Hop: Rebelde Sin Pascua. No es terriblemente mala ni buena; solo otra de esas mediocres películas familiares realizadas con mínima imaginación y máximo ruido para explotar una fecha específica (Pascua) y aprovechar las consiguientes vacaciones escolares de los niños. Me temo que esta vez ni el cameo de "the Hoff" logró rescatar la experiencia.
Calificación: 5

sábado, 16 de abril de 2011

Scream 4

Independientemente de la sangre, la violencia y el humor "trans-post-meta" (o lo que sea), salí contento de Scream 4 (o "SCRE4M") por dos razones: la primera fue que me gustó re-descubrir a los personajes de la trilogía original y enterarme de cómo se desarrollaron sus (ficticias) vidas; fue algo así como encontrar viejos amigos a los que no veía desde hace mucho tiempo (no sé si eso habla bien de la película o mal de mi vida social, pero no importa). La segunda razón fue confirmar que el director Wes Craven conserva el talento de antaño, lo cual significa (espero) que sus recientes chascos fueron producto de su falta de entusiasmo y de las fallas inherentes del "sistema", y no de habilidades atrofiadas. Habiendo dicho eso, a fin de cuentas Scream 4 me pareció una conclusión (?) decente para la saga, pero aún así algo innecesaria y no muy impactante.

La historia encuentra a Sidney Prescott (Neve Campbell), famosa sobreviviente de la "masacre de Woodsboro", en su regreso a esa ciudad para promocionar su más reciente libro de auto-ayuda, en compañía de su alegre publicista Rebecca (Alison Brie). Ahí encuentra a su viejo amigo Dewey Riley (David Arquette), ahora alguacil del pueblo, quien sigue casado con Gale Weathers (Courtney Cox), aparentemente aburrida de la vida doméstica y ansiosa por regresar al periodismo. Y quizás podrá hacerlo pronto, pues al mismo tiempo que llega Sidney empiezan nuevamente los asesinatos del misterioso "Ghostface" (voz de Roger Jackson), caracterizados por los perversos juegos telefónicos con los que atormenta a sus víctimas antes de la puñalada final. Y, claro, dichas víctimas son casi siempre estudiantes de la preparatoria local... muchos de ellos amigos de la joven Jill Roberts (Emma Roberts), quien resulta ser sobrina de Sidney. Entonces Sidney se da cuenta de que el asesino planea matar al resto de su familia, y para evitarlo deberá aliarse con sus viejos amigos Dewey y Gale. Sin embargo el asesino tiene nuevos trucos en su repertorio…

La original Scream me gustó bastante y me pareció un genuino re-nacimiento del cine slasher pero, como siempre pasa, la novedad se extinguió rápidamente con demasiadas secuelas e imitadores que trataron de incorporar la misma ironía y humor referencial al cine de terror. Ahora, once años después de Scream 3, llega Scream 4 con la promesa de "nueva década, nuevas reglas", y hasta cierto punto la cumple. Desafortunadamente las "nuevas reglas" se parecen mucho a las "viejas reglas", y por lo tanto no bastan para reproducir la frescura e innovación que distinguió a la primera cinta. Quizás lo que hacía falta era una estructura nueva, o una receta distinta que no se limitara a reciclar los típicos ingredientes de la serie: los parlanchines "nerds" fanáticos del cine; la rubia voluptuosa; la inocente heroína; y, desde luego, los clásicos asesinatos "meta" con los que la película establece (desde los primeros minutos) su sapiencia sobre el cine de terror y sus eternos clichés. Entiendo que muchos fans esperan la puntual aparición de estos elementos, pero yo los hubiera sacrificado gustosamente en aras de encontrar una perspectiva distinta del cine slasher, que nos hubiera sacudido como nos sacudió la original en 1996.

Pero bueno... es obvio que el director Wes Craven y el guionista Kevin Williamson (con supuesta colaboración de Ehren Kruger) nunca tuvieron la intención de re-inventar el género (otra vez), sino de darnos una muy tardía secuela que borre los malos recuerdos de Scream 3 y deje satisfechos a los fans. Ah, y si de paso logran re-iniciar la franquicia, mejor aun. En ese aspecto Scream 4 cumple su modesto propósito pues, como dije al principio, maneja bastante bien a los personajes "clásicos", combinándolos adecuadamente con el elenco joven para darnos un similar balance entre drama adulto y acción adolescente. De este modo la trama se vuelve más ágil, no deja tiempo para aburrirnos y, sobre todo, incrementa el "body count" sin poner en peligro el misterio sobre la identidad del asesino. Cuando finalmente llega esa revelación se siente un poco absurda, pero me gustó que funcione como ingeniosa inversión de uno de los más célebres clichés del cine slasher. No revelaré más, pues no quiero arruinar la sorpresa.

Aunque Neve Campbell sea ostensiblemente la protagonista, el elenco de Scream 4 es un ensamble con peso dramático bien distribuido, de modo que un par de actuaciones mediocres no arruinan la película entera. Curiosamente fue Campbell misma quien me pareció el eslabón débil de la obra, pues además de que sus escenas tienden a ser pasivas, la actriz parece poco interesada en su papel; quizás ya está cansada de repetir al mismo personaje, o no le pagaron lo suficiente para imprimir emoción en su trabajo. Por su parte, David Arquette y Courtney Cox se notan más entusiastas, y aunque en algunos momentos podrían considerarse "comic relief", creo que sus actuaciones son sólidas y convincentes; no tengo quejas al respecto. Los actores jóvenes tienen menos suerte, pues la gran mayoría sufre del síndrome "carne de cañón", y no necesitan desarrollar personalidades cuando simplemente son víctimas desechables del asesino. Aún así puedo señalar el decente trabajo de Emma Roberts como la aterrada sobrina de Sidney y Hayden Panettiere como la inesperada "geek girl". Por cierto, quien solo vaya a ver Scream 4 por las apariciones de Shenae Grimes, Lucy Hale, Kristen Bell, Anna Paquin, Aimee Teegarden y otras jóvenes divas televisivas, quedará frustrado cuando descubra que no salen por más de uno o dos minutos. Afortunadamente la cinta ofrece mucho más que esos traviesos "cameos".

Hablando de víctimas, me decepcionó un poco la falta de sangre en los asesinatos. Haciendo gala del mencionado humor "meta", varios personajes señalan que "la secuela siempre debe superar a la original", pero quizás Craven no opinó lo mismo, pues aunque se vierte el líquido rojo en todas las muertes, su volumen es tan pequeño que parece más adecuado para una cinta "PG-13" (con una excepción). Pero bueno... después de todo la saga de Scream nunca se fundamentó en el gore, sino en el ingenio de sus libretos, y me alegra decir que, a pesar de mis quejas, Scream 4 continúa la tradición con algunos buenos momentos de terror, angustia y humor. No niego que sea más de lo mismo, pero está bien hecha; y el final (un poco inverosímil) me pareció valiente y con un buen mensaje sobre el entorno cultural contemporáneo. Entonces, Scream 4 merece una recomendación como secuela que hace justicia a la original; como continuación que supera a su predecesora; y como una de las pocas películas de terror "de estudio" que me han dejado satisfecho en años recientes. A estas alturas pensaba que el único horror competente estaba en el mercado "indie" directo a DVD, pero quizás no sea así. Finalmente, debo expresar mi agradecimiento a Craven, Williamson y el estudio Dimension Films por atreverse a continuar la historia de Scream, en vez de recetarnos un re-make, re-boot, re-imaginación o remedo; ojalá otras franquicias siguieran el mismo camino. Y si es con la misma calidad, mejor todavía.
Calificación: 8

viernes, 15 de abril de 2011

Pase Libre (Hall Pass)

Recuerdo que en algún momento sentí entusiasmo por ver "¡Una nueva película de los Hermanos Farrelly!", pero eso fue hace casi diez años. Los Farrelly entraron al nuevo siglo con tres sonados "hits" bajo el brazo (Dumb & Dumber, There's Something About Mary y Me, Myself & Irene), y se perfilaban como los reyes de la moderna comedia cinematográfica. Sin embargo, parecería que el tiempo diluyó su sentido del humor, o quizás el éxito comercial los impulsó a "evolucionar" hacia un estilo menos burdo y más emocional (que eventualmente usurparía Judd Apatow y sus imitadores). Como sea, las más recientes películas de estos hermanos (Fever Pitch, The Heartbreak Kid) me parecieron (en el mejor de los casos) insípidas combinaciones de comedia romántica y familiar, aderezadas con obligatorios chistes escatológicos que, francamente, hoy no se sienten tan frescos y subversivos como aquella famosa escena de "jalea en el pelo" que escandalizó al público del primitivo año 1998. Y ahora, en el 2011, nos llega Pase Libre, la nueva cinta de los Farrelly, con una interesante premisa y un sólido elenco. ¿Lograrán re-capturar la magia, o continuarán por la misma blanda faceta de su carrera?

Dicha premisa examina las aventuras de dos buenos amigos llamados Rick (Owen Wilson) y Fred (Jason Sudeikis), ambos casados y con hermosas familias. Sin embargo, la llegada de la edad madura y las frustraciones domésticas los hacen añorar su juventud libre de preocupaciones y compromisos. Sus esposas Maggie (Jenna Fischer) y Grace (Christina Applegate) notan el cambio de conducta y, por consejo de una psicóloga, deciden darle a sus esposos un "pase libre", para que puedan vivir como felices solteros durante una semana, haciendo lo que quieran. Rick y Fred no pueden resistir la oferta... y así comienza su ridícula cruzada por seducir chicas jóvenes, emborracharse y disfrutar al máximo la vida (al menos como ellos lo interpretan). Claro que no estarían tan contentos si supieran que sus esposas están haciendo exactamente lo mismo...

Lo diré de una vez: los Farrelly no lograron re-capturar la magia de antaño, pero aun así Pase Libre me pareció más honesta y graciosa que otras obras recientes de estos cineastas. Para empezar, el flojo y previsible libreto se ve parcialmente redimido por suficientes momentos de comedia reflexiva que casi podría llamar "inteligentes". Por otro lado, también incluye demasiadas aparatosas escenas de "slapstick" y vulgaridad (¡Penes! ¡Jo, jo, jo!) que hasta Adam Sandler hubiera rechazado (estoy bromeando... Adam Sandler no rechaza nada que pueda darle un par de millones más). Una cosa que los Farrelly saben hacer bien es llenar el elenco secundario con personajes exagerados que satirizan estratos muy particulares de la sociedad norteamericana (por ejemplo, la anciana bronceada en There's Something About Mary o la actriz voluptuosa pero estúpida en Stuck on You). En Pase Libre logran arrancar algunas risas con su absurda versión de la perfecta familia suburbana, encabezada por Ed (Rob Moran) y Britney (Lauren Bowles); creo que pudo llegar más lejos esta denuncia del "consumismo conspicuo", pero encontré acertada su parodia del "american dream" fundamentado en la envidia de los demás. También me gustó la aparición del veterano Richard Jenkins en el papel del clásico anciano-joven, incapaz de reconocer lo ridículo que se ve asistiendo a clubes y fiestas universitarias.

Creo que hubiera sido más interesante ver una interpretación setentera de esta historia (al estilo de Bob & Carol & Ted & Alice o An Unmarried Woman), pero bueno, supongo que la corrección política se ha vuelto más importante para los hermanos Farrelly que la irreverencia narrativa, así que podemos esperar en Pase Libre las obligatorias lecciones morales, chistes ilógicos y trillada grosería cómica que caracteriza la obra de estos cineastas. Al menos puedo aplaudir el trabajo de Owen Wilson y Jason Sudeikis, cuyo afinado instinto humorístico les permite aprovechar al máximo el mediocre libreto, sin perder la sencillez y realismo necesarios para aceptarlos como maridos "normales". Lo mismo aplica a sus "esposas" Jenna Fischer y Christina Applegate, atractivas y accesibles sin pasar al inverosímil terreno de la fantasía. En resumen, me hubiera gustado recomendar Pase Libre como el renacimiento de los Hermanos Farrelly, pero es imposible hacerlo. Sin embargo, la película puede generar risas aisladas sin ofender demasiado y sin insultar la inteligencia del espectador, al mismo tiempo que ofrece algunos atinados comentarios sobre la vida matrimonial (aunque no soy la persona ideal para evaluar ese aspecto de la trama). Y, con suerte, también podría disuadir a algunos "adultos mayores" que ya se preparaban para hacer el ridículo en un "antro" durante el fin de semana.
Calificación: 6.5