sábado, 30 de junio de 2012

Jeff, Who Lives at Home



Por segunda vez los Hermanos Duplass realizaron una película que parece una cosa y resulta ser otra... lo cual digo como algo positivo, aunque puede parecer un poco engañoso para el público general. Hace un par de años la cinta Cyrus tenía la apariencia de una comedia simple y vulgar en el estilo de Judd Apatow, pero nos sorprendió con un divertido "estudio de carácter" de inusual profundidad y realismo, sazonado con ocasionales momentos de humor para balancear el drama. Y ahora con Jeff, Who Lives at Home, hacen exactamente lo mismo, pero con un libreto más esmerado y mayor seguridad como cineastas en todos los aspectos de la producción. Habiendo dicho eso, conviene advertir que la película encaja perfectamente en el estándar de "indie dramedy" que quizás ya tiene hastiados hasta a los más indulgentes seguidores del cine independiente.

El título Jeff, Who Lives at Home se refiere a Jeff (Jason Segel), un individuo pasivo e indolente de treinta y tantos años que vive en el sótano de la casa de su madre Sharon (Susan Sarandon) y pasa su tiempo viendo televisión y fumando marihuana. Su vida carece de rumbo o ambición, pero aún así Jeff tiene una curiosa perspectiva del mundo (basada en la película Signs, nada menos) que lo mantiene receptivo a las "señales" del universo. Por eso, cuando recibe una llamada telefónica equivocada, Jeff decide comenzar una cruzada personal que eventualmente se enreda con la vida privada de su hermano Pat (Ed Helms). Pat es el opuesto de Jeff, pues tiene un trabajo estable, metas futuras y está casado con Linda (Judy Greer), aunque su matrimonio se ha amargado con el paso del tiempo. Y ahora, además de todo, tiene que lidiar con las tonterías de su inútil hermano. Pero… ¿podrá acaso el apático Jeff ayudar a Pat con sus problemas maritales, y al mismo tiempo encontrar una nueva dirección en su propia vida?

El argumento de Jeff, Who Lives at Home tiene varios sinceros momentos de revelación e inspiración personal, muchos de los cuales obtiene jugando con nuestras expectativas y empleando clichés que toman un rumbo distinto al que esperábamos. Sin embargo habrá que extender un poco nuestra credulidad para tragar algunos de los giros inesperados de la historia... y no me refiero tan solo a las "señales" que Jeff cree recibir del universo. Este aspecto de la película me recordó un poco al "Dude" de The Big Lebowski, cuyo gracioso aislamiento de la realidad también le confería el inesperado beneficio de ver más allá de lo obvio, y aceptar tanto las malas y buenas situaciones con una filosofía balanceada y objetiva. Vale decir que la narrativa de Jeff, Who Lives at Home es mucho más modesta y deliberada, pues no pretende transportarnos a una mágica aventura existencial, sino simplemente compartirnos la simple pero honesta ideología de un protagonista "loser" que termina sorprendiéndonos con su sabiduría... incluso si la obtuvo de las drogas o de la película Signs.

Jason Segel es el actor perfecto para interpretar a Jeff, pues posee la apariencia y actitud de "niñote" sin malicia ni cinismo. Supongo que mucha gente lo reconocerá por el sitcom How I Met Your Mother, y ciertamente los Hermanos Duplass aprovechan esa familiaridad para ponernos a favor de Jeff, pasando por alto sus obvias deficiencias emocionales. En el papel del hermano "responsable" (lo cual sería debatible) tenemos al confiable Ed Helms. Desde el principio parece que repetirá sus rutinas de bobalicón inocente y bien intencionado, pero conforme avanza la trama nos deja ver un lado oscuro que no habíamos visto en The Hangover o The Office; voy a postular que eventualmente Helms nos sorprenderá con una increíble actuación dramática, siempre y cuando encuentre al director apropiado para guiarlo por un camino distinto al que ya recorrió tantas veces. El personaje de Susan Sarandon tiene la mezcla perfecta de calidez maternal e irritación por tener que aguantar la apatía de Jeff; por suerte los directores le dan una sub-trama bastante jugosa, aunque algo inverosímil, que incluye un "admirador secreto" en la genérica oficina donde trabaja. A fin de cuentas no llega a ningún lado, pero representa una agradable distracción de las peripecias de Jeff y Pat.

En resumen, me gustó Jeff, Who Lives at Home más por sus personajes que por su historia. El truco de las mágicas coincidencias que guían el destino de los personajes se ha realizado mejor en películas más ingeniosas o interesantes (como Magnolia o I Heart Huckabees); por su parte, los Hermanos Duplass no aspiran a demasiada profundidad, y solo lo usan como excusa razonable para compartir un viaje emocional satisfactorio, aunque poco creíble. Lo más importante para disfrutar Jeff, Who Lives at Home es no esperar una comedia de grandes risotadas y vulgaridades escatológicas, sino un melodrama familiar donde las risas son melancólicas y las tragedias ocultan una veta humorística. Y, claro, también ayudará conocer la película Signs para apreciar la dosis extra de sarcasmo en el libreto. ¿O habrá sido genuina admiración? Con los Hermanos Duplass es difícil asegurarlo.
Calificación: 8

viernes, 29 de junio de 2012

Un Método Peligroso (A Dangerous Method)

Nota: Por fin se estrena esta película en México y, como de costumbre, publico nuevamente la crítica para comodidad de los lectores.

Me gustaría que el director canadiense David Cronenberg siguiera trabajando en el género de terror que le dio fama en los setentas y ochentas, pero la verdad es que su transición al cine dramático ha dado muy buenos resultados desde el punto de vista artístico, aunque no necesariamente desde el financiero. Su más reciente película A Dangerous Method es un claro ejemplo... el tema es abstracto y cerebral, el ritmo de la historia es demasiado lento para satisfacer los requerimientos del cine comercial, y a pesar de que el argumento cuenta con gran potencial para crear un intenso drama romántico, Cronenberg decide proceder con su habitual frialdad clínica, reprimiendo las emociones de los personajes y obligándonos a examinar sus reacciones con un imparcial raciocinio que reduce la humanidad a simples ratas de laboratorio. En otras palabras… me encantó; pero entiendo perfectamente las quejas de sus detractores.

Basada en el libro A Most Dangerous Method (de John Kerr) y en la obra teatral The Talking Cure (de Christopher Hampton), la película A Dangerous Method comienza en el año 1904, y nos muestra aproximadamente una década en la tensa relación que mantuvieron Carl Jung (Michael Fassbender) y Sigmund Freud (Viggo Mortensen), primero como estudiante y mentor (respectivamente), luego como colegas, y finalmente como rivales con puntos de vista muy opuestos sobre "la curación hablada", como se le llamaba a la naciente técnica del psicoanálisis, con la que se pretendía curar afecciones mentales por medio de conversaciones analíticas, poniendo fin a siglos de crudos métodos físicos y torturas médicas. Freud tiende a ver influencias sexuales en todas las ramas de comportamiento humano, mientras que Jung propone un punto de vista más amplio, que incluso penetra en terrenos místicos, lo cual aborrece su mentor. Y podemos ver de cerca la contradicción de estos métodos durante el tratamiento de la joven Sabina Spielrein (Kiera Knightley), víctima de “histeria" que hubiera terminado encerrada para siempre en un manicomio si no fuera por las teorías de Jung y Freud, quienes a su vez se vieron inesperadamente influenciados por la atractiva estudiante...

Independiente del crédito que el espectador ponga en la técnica del psicoanálisis, o en las respectivas teorías de Freud y Jung, A Dangerous Method es un fascinante recuento de sus puntos de vista, expresados por actores que toman total posesión de sus roles. Claro, con Michael Fassbender y Viggo Mortensen no podría esperarse menos, y desde luego cumplen su labor con interpretaciones sobrias y perfectamente moduladas. Como contraste tenemos a Keira Knightley, quizás exagerada durante sus crisis nerviosas, pero por lo demás tan expresiva y pasional como acostumbra; me dejó pasmado la increíble escena que comparten Sabina y la esposa de Jung (interpretada por Sarah Gadon), repleta de subtexto que debemos leer en el rostro de las actrices. Las conversaciones entre los psiquiatras son lo mejor de la película, aunque muchos intercambios de ideas se hicieron por correo; entonces, Cronenberg y su elenco enfrentan la difícil tarea de cargar todo el peso dramático en estáticas imágenes de Freud y Jung leyendo cartas... escenas técnicamente sencillas, pero complicadas en el aspecto narrativo. Y lo asombroso es que todas funcionan bastante bien.

Habiendo dicho eso, repetiré que A Dangerous Method puede sentirse hueca y superficial porque la clásica frialdad de Cronenberg sofoca la vehemencia de la historia, y quizás impide que algunos espectadores logren "sumergirse" en ella, como podría esperarse en un "triángulo romántico" más convencional (o quizás sería más correcto decir "triángulo académico"). Sin embargo lo que me atrae de la cinta es su libreto, perfectamente balanceado entre las perspectivas de Jung, Freud y Spielrein, y repleto de brillantes conversaciones que nos educan sin proponérselo y cautivan más por su precisión que por su elocuencia. Entonces, quizás mi sensibilidad personal sea similar a la de Cronenberg, y por eso prefiero una película biográfica fría e inteligente como A Dangerous Method, en vez de una manipuladora y artificialmente emotiva (por ejemplo, A Beautiful Mind o Cinderella Man). En cuanto a la veracidad histórica del relato, supongo que hay algunas importantes omisiones y licencias creativas, pero a fin de cuentas sería un error ir al cine con la esperanza de convertirse en psicoanalista amateur (para eso está el Internet). La intención de A Dangerous Method es entretenernos (a pesar de su lento desarrollo), instruirnos (a pesar de sus imprecisiones históricas) y provocar discusión sobre el "choque de titanes" de la psicología moderna. En mi opinión, cumple totalmente su propósito, incluso si no me provocó un nudo en la garganta al final. El nudo estuvo en el cerebro, lo cual aprecio más.
Calificación: 8.5

domingo, 24 de junio de 2012

Atrapen al Gringo (Get the Gringo)


Debido a su errático comportamiento e inoportunos comentarios, se ha apagado bastante la "estrella" de Mel Gibson en Hollywood (aunque, por otro lado, es más popular que nunca como objeto de chistes y parodias). Sus películas, otrora eventos de taquilla, ahora son ignoradas por gran parte de la crítica y el público. Sin embargo, viendo las recientes cintas Edge of Darkness y The Beaver, me queda claro que Gibson sigue siendo un sólido actor, suficientemente audaz para "salirse del molde" y buscar nuevos retos para su talento histriónico. Y, bueno, aunque nadie quiera contratarlo, obviamente tiene suficiente dinero para financiar sus propios proyectos, sobre todo cuando tienen tanto potencial de controversia como Atrapen al Gringo.

Suficientes apologías. La historia comienza con una persecución a alta velocidad por el desierto. El Gringo (Mel Gibson) y su cómplice huyen de la policía norteamericana y se dirigen a México en un desesperado intento por evadir a sus perseguidores. Y aunque el Gringo logra cruzar la frontera (destruyendo su automóvil en el proceso), parece que fue inútil, pues la patrulla fronteriza mexicana no quiere complicaciones y prefiere entregarlo a las autoridades norteamericanas... hasta que un patrullero descubre el maletín con dos millones de dólares en el asiento trasero del auto. Entonces, con la excusa de que está en territorio mexicano, el Gringo es arrestado y trasladado a la prisión llamada "El Pueblito", mientras los policías mexicanos se dividen el botín. El Gringo está acostumbrado a estar en presidio... pero no puede creer lo que encuentra en El Pueblito: criminales viviendo con sus familias, tiendas de heroína, pistolas, teléfonos... todo y todos tienen precio. Entonces, con ayuda de un avispado niño (Kevin Hernández), el Gringo empieza a formar su plan para escapar y recuperar su dinero, lo cual no será fácil, pues su captura ya llegó a oídos del consulado norteamericano, y su representante legal también quiere una "rebanada del pastel".

Usualmente considero un error tomar el cine como herramienta didáctica, pero aún así siento que Atrapen al Gringo me abrió los ojos respecto al sistema penitenciario mexicano. Supongo que no todas las cárceles son como el ficticio Pueblito, pero sospecho que el nivel de corrupción se acerca bastante a la realidad, de modo que la película me pareció más interesante por su entorno y significado social, que por las aventuras del protagonista. Habiendo dicho eso, también me gustó el laberinto de jerarquías, motivaciones y secretos que se van revelando a lo largo de la película, así como los pintorescos personajes interpretados a la perfección por un elenco multi-nacional de inusual fuerza y credibilidad, empezando por el increíble niño Kevin Hernández. Gibson, por su parte, encuentra el balance de nobleza (poca) y corrupción (mucha) para conservar la simpatía del público, lo cual es indispensable en una situación donde no hay "héroes" que marquen la pauta moral, sino simplemente villanos con distintos niveles de humanidad.

No obstante, el concepto es mejor que la ejecución. Muchos de los giros que da el libreto muestran genuino ingenio y creatividad narrativa; desafortunadamente a la par encontraremos demasiadas coincidencias y eventos inverosímiles que contradicen la "lógica fronteriza" de la película (por ejemplo, nunca tragué las razones por las que los "dueños" de la cárcel deciden mantener vivo al Gringo; parecería que su única motivación es: "Si lo matamos se acaba la película"). Algunos momentos cómicos rebasan el límite de la credibilidad (como la divertida imitación de Clint Eastwood) y cruzan la línea de la parodia, lo cual se siente fuera de lugar en una película tan cruda, que no teme herir sensibilidades con su brutal representación de la justicia mexicana. Pero bueno, a fin de cuentas esos problemas no bastaron para arruinar Atrapen al Gringo, sobre todo cuando contemplamos la eficiente dirección de Adrian Grunberg, las realistas actuaciones, y hasta las violentas escenas de acción, incluyendo una impresionante balacera en cámara lenta que me recordó las obras clásicas de Sam Peckinpah (aunque algunos la compararán con la obra de McG). Entonces, siento que puedo recomendar con confianza Atrapen al Gringo, tanto por sus impacto dramático como por su estremecedor retrato de una cárcel mexicana, la cual sirve para esbozar los más grandes problemas que fomentaron esta extrema degradación del sistema político, social y judicial. Hablando de lo cual, sospecho que no es coincidencia el estreno de esta película un mes antes de las elecciones presidenciales. ¿Será posible que Mel Gibson cambie el curso de la política mexicana? No creo. Pero si fuera Bruce Willis, quién sabe...
Calificación: 8

sábado, 23 de junio de 2012

Sombras Tenebrosas (Dark Shadows)


La primera vez que encontré la franquicia Dark Shadows no fue la telenovela de 1966, sino el re-make televisivo de 1991, el cual me no me gustó (y creo que muchos coincidieron, pues fue cancelado de inmediato). Solo tuve oportunidad de ver un poco de la serie original hasta principios de este siglo, cuando el canal SyFy (entonces "Sci-Fi") la usó como barato relleno matutino... y me pareció exactamente lo que era: una típica telenovela mal producida y repleta de clichés, cuya única característica sobresaliente fue abordar temas sobrenaturales y emplear vampiros, hombres lobo y similares criaturas como personajes principales que, por cierto, no asustarían hoy ni a un niño de dos años. Esto me permitió ver la nueva película Sombras Tenebrosas sin cegadora nostalgia o devoción, y aunque admito que tiene algunos momentos divertidos y buenas actuaciones, a fin de cuentas su argumento me pareció difuso y su humor menos ingenioso de lo que piensa el director.

La historia comienza en el año 1752 con la llegada de la familia Collins a los Estados Unidos, donde contribuyen a la fundación de un pueblo costero llamado Collinsport, en el estado de Maine. Veinte años después la familia controla la industria pesquera local y goza de amplios privilegios como acaudalados ciudadanos y líderes de la comunidad; pero el joven Barnabas Collins (Johnny Depp) comete el error de romper el corazón de la bruja Angelique Bouchard (Eva Green) cuando revela que realmente ama a la atractiva Josette DuPres (Bella Heathcote). Entonces la bruja lanza una maldición sobre la familia Collins y transforma a Barnabas en vampiro, para luego sepultarlo en una tumba donde permanecerá para siempre arrepentido por no haber amado a la vengativa Angelique. Doscientos años después, en 1972, una cuadrilla de trabajadores encuentra accidentalmente el ataúd de Barnabas y lo liberan... pagando por ello con sus vidas. De inmediato Collins se siente desorientado en el extraño mundo donde "renació", y decide buscar refugio en la vieja mansión familiar Collinwood, la cual ha caído en la ruina por los malos manejos de sus descendientes y la competencia desleal de una empresa pesquera rival. Entonces, con ayuda de la matriarca Elizabeth Collins (Michelle Pfeiffer), su rebelde hija adolescente Carolyn (Chloë Grace Moretz) y el perturbado hijo menor David (Gulliver McGrath), Barnabas intentará restaurar la vieja gloria familiar... y quizás encontrar romance con Victoria Winters (Bella Heathcote de nuevo), la atractiva tutora de David, que casualmente es el vivo retrato de su querida Josette.

En cierto modo entiendo el problema que enfrentó el guionista Seth Grahame-Smith al adaptar a cine una telenovela; hay muchos personajes que los fans sin duda esperan ver, y muy poco tiempo para darles sub-tramas sustanciosas o interesantes. El resultado es un argumento fragmentado y serpenteante, con demasiadas distracciones tangenciales que restan atención de lo mejor de la película: Barnabas Collins y el choque cultural entre su ideología del siglo dieciocho y el extraño mundo que evolucionó y lo dejó atrás. Al igual que ocurrió en la saga de Los Piratas del Caribe, Johnny Depp salva Sombras Tenebrosas de la absoluta mediocridad con su perfecta actuación, tomando en serio el drama y melancolía del personaje, pero al mismo tiempo añadiendo un sutil sentido del humor que trasciende los previsibles chistes de "pez fuera del agua" y los semi-humorísticos anacronismos del "mundo moderno" del año 1972. Habiendo dicho eso, advierto que no es una actuación tan vistosa o exagerada como la del Capitán Jack Sparrow; el director Tim Burton obviamente conoce bien el talento y límites de Depp, y sabe controlarlo para que no se desvíe de la delgada línea entre tragedia y comedia que sus colaboraciones siempre han seguido, desde Edward Scissorhands hasta Ed Wood (solo pensando en voz alta... ¿cómo hubiera sido Beetlejuice con Johnny Depp en vez de Michael Keaton?)

Aunque Depp sea el redentor (parcial) de Sombras Tenebrosas, no quiero ignorar el sólido trabajo del reparto secundario, incluso si el libreto no siempre encuentra material suficiente para lucirlos. Michelle Pfeiffer ofrece una buena combinación de negociante oportunista y madre protectora, ignorando los asesinatos cometidos por Barnabas (después de todo los vampiros necesitan sangre para vivir) siempre y cuando sigan fluyendo las utilidades de su compañía pesquera. Helena Bonham Carter tiene un corto pero simpático papel como la Dra. Julia Hoffman, en iguales partes fascinada y horrorizada con la profunda disfunción de la familia Collins. Chloë Grace Moretz interpreta una creíble adolescente rebelde, cuyo cinismo la convierte en inesperada aliada de su "tío" Barnabas (y qué bueno que le gusta Alice Cooper en vez de Leo Sayer o alguien similar). En el obligatorio papel romántico tenemos a Bella Heathcote con el inocente rostro y vaporosa belleza de una perfecta damisela en peligro... que oculta sus propios secretos. Y, finalmente, Eva Green sobre-actúa con tanto entusiasmo que parece estar en una producción local de The Rocky Horror Show, gesticulando maniáticamente y mostrando una curiosa similitud con Heather Graham cuando trae su peluca rubia (¿o fue mi imaginación?)

El problema, como dije al principio, es que la historia pierde el rumbo en muchas ocasiones, y su simplista tema de "la familia es lo primero" no basta como motivación de los personajes, de modo que tenemos muchas conductas irracionales, decisiones forzadas para generar melodrama, y un final largo y cansado que degenera en un simple muestrario de efectos especiales carente de relevancia emocional. Como comedia me pareció muy irregular; la mayor parte de los chistes son blandos y predecibles, siendo más graciosos aquellos pequeños momentos y reacciones que se dan durante la interacción del elenco. Como horror (o siquiera suspenso) es un fracaso; aprecio que Burton tenga el valor de mostrar la naturaleza vampírica del protagonista, pero debió llegar más lejos... quizás tanto como lo hizo en la excelente Sleepy Hollow. En resumen (bonita hora de ponerme a resumir) Sombras Tenebrosas trató de ser dos cosas: la adaptación de una añeja telenovela sobrenatural, y al mismo tiempo una "comedia de terror" contemporánea. Creo que no cumplió con ninguna de estas metas, pero incluso así la sostiene su divertida actuación principal, puede ofrecer algunas risas (cuyo número variará según el gusto del espectador), y se esfuerza en deslumbrarnos con el tradicional atractivo visual de la obra de Burton, apoyado por el experto diseñador Rick Heinrichs, su eterno colaborador y (creo yo) auténtico creador del estilo "gótico-kitsch" que mucha gente asocia con el director. Dudo mucho que Sombras Tenebrosas trascienda o sea recordada tras salir del cine; pero llena sus dos horas con suficiente entretenimiento para recomendarla... lo cual no puedo decir otras cintas de Johnny Depp o Tim Burton, así que aprovechen mientras hay.
Calificación: 7

viernes, 22 de junio de 2012

Terror Paranormal (Atrocious)



La buena noticia es que por fin tocamos fondo. La técnica de "cámara en mano" ha dado algunas películas buenas (Troll Hunter, Chronicle) y muchas malas (Emergo, Grave Encounters, Tokyo Night, Hidden 3D, The Devil Inside, Vlog, etc.), pero ninguna tan pobre y tediosa como Terror Paranormal (llamada "Atrocious" en su natal España). Eso significa que, de aquí en adelante, las cosas solo pueden mejorar. O eso me gustaría creer como patético consuelo tras haber gastado mi tiempo en esta película.

Al principio
de Terror Paranormal conocemos a la familia Quintanilla mientras se prepara para pasar sus vacaciones en una decrépita mansión en la región española de Sitges. Los hijos adolescentes Cristian (Cristian Valencia) y July (Clara Moraleda) no están muy contentos, pues saben que se aburrirán en el campo; pero ambos se consideran "investigadores de leyendas urbanas", así que al menos tienen la esperanza de capturar algunos videos interesantes en los agrestes alrededores de la vieja propiedad donde vivió su madre hace muchos años. Y, en efecto, al lado de la casa hay un antiguo laberinto de árboles con varias siniestras locaciones, donde (según una leyenda local) se aparece el fantasma de una niña para guiar a las personas extraviadas. Los jóvenes incluso graban al perro de la familia ladrando nerviosamente en la noche frente a la reja que protege el laberinto. Entonces los hermanos se internan entre la maleza con sus cámaras para ver qué logran descubrir...

La premisa no es mala, pero hay muy poco material para sustentar una película entera, de modo que el director Fernando Barreda Luna nos obliga a pasar incontables minutos caminando por el bosque en un inútil esfuerzo por crear suspenso o impulsar la narrativa en alguna dirección más interesante... la cual nunca encontramos. Y, para colmo, durante la película entera nos acompaña la redundante narración del personaje principal, que terminó irritándome con sus insulsos comentarios y su limitadísimo vocabulario de 15 palabras (cuando mucho), diez de las cuales son groserías y las restantes son modismos españoles que no entendí (lo cual fue mi culpa, desde luego). Hablando de no entender, los escasos momentos de "terror" están filmados tan torpemente que tampoco me quedó claro lo que tanto aterraba a los protagonistas; casi tuve el instinto de decir en voz alta "A ver, regrésale"; pero bueno, eso casi nunca funciona en el cine...

Como sea, tal vez hubiera disfrutado (o tolerado) más Terror Paranormal si la hubiera visto en DVD, donde tendría la opción de retroceder el video para ver de nuevo lo que no entendí, o para adelantar las tediosas escenas de árboles, árboles y más árboles en los monótonos tonos verdes de "visión nocturna". De paso hubiera perdido menos tiempo para llegar al "twist" final que pretende sorprendernos, aunque se siente tan gratuito y arbitrario que no satisface, y solo parece un pegote obligatorio para darle algún sentido póstumo a la trama. El pobre perro podría haber sido culpable de todo el asunto y hubiera dado lo mismo. En fin... el cine español nos ha dado algunas sólidas películas de terror, desde El Día de la Bestia hasta REC, sin olvidar El Orfanato, El Espinazo del Diablo y The Others. Lamentablemente Terror Paranormal no forma parte de esa lista, y por lo tanto no encuentro motivo alguno para recomendarla, excepto para completistas fanáticos del video casero que aún encuentran entretenimiento y sorpresas en esta cansada técnica. Respeto su opinión, pero no la comparto, sobre todo después de pasar ochenta minutos de tedio en el cine, donde el único suspenso fue esperar que no se extendiera demasiado esta película.
Calificación: 5

jueves, 21 de junio de 2012

Superman Vs. The Elite



La más reciente película del Universo Animado de DC Comics no está basada en una mini-serie o novela gráfica, como normalmente hemos visto, sino en un comic individual... el número 775 de Action Comics, publicado en Marzo del 2001, donde se contó una historia titulada "What's so Funny About Truth, Justice and the American Way" (“¿Qué tiene de chistoso la Verdad, la Justicia y el Modo Americano?”). En ella, el escritor Joe Kelly ofreció su respuesta a una pregunta muy común: ¿habrá pasado de moda Superman? O, siendo más precisos, ¿habrá pasado de moda la simplista moralidad reflejada en casi todos los comics de DC? Después de todo, Superman y Batman (por mencionar a los más icónicos) fueron creados hace más de setenta años, y sus políticas de "nunca matar" quizás funcionaban en el inocente y optimista entorno de la post-guerra; pero en el siglo veintiuno las cosas han cambiado mucho, y no es tan fácil apoyar un sistema ético en blanco y negro, cuando la realidad diaria es una infinita escala de grises. Esta actitud se reflejó en el mundo de los comics con el surgimiento de obras como The Authority, donde el escritor Warren Ellis propuso una nueva generación de super-héroes (o anti-héroes) moralmente ambiguos, inclinados a hacer el bien por fama o dinero, y usando la misma saña de los villanos. A fin de cuentas, matar a un criminal salva vidas inocentes a largo plazo, ¿cierto? Kelly no estaba de acuerdo y ahora, once años después, tenemos nueva oportunidad de evaluar su punto de vista con la película Superman Vs. The Elite, quizás la obra más madura y sofisticada que ha producido el Universo Animado de DC Comics. Al menos en el aspecto narrativo.

En Superman Vs. The Elite encontramos a Superman (voz de George Newbern) cuestionando la percepción que la gente tiene de él, pues teme estar convirtiéndose en un bufón imposible de tomar en serio; su novia Lois Lane (voz de Pauley Perrette) lo conforta diciéndole que es más importante ayudar a la gente y ser un buen ejemplo para la sociedad. Sin embargo, el surgimiento de un nuevo grupo de super-héroes llamado "La Elite" parece señalar otra cosa, pues el líder Manchester Black (voz de Robin Atkin Downes) anuncia públicamente su intención de ejecutar criminales que lo merezcan, y la gente lo aclama como el nuevo rostro de la justicia. Superman no está de acuerdo con estos métodos, pero agradece la ayuda de La Elite cuando combate al poderoso criminal Atomic Skull (voz de Dee Bradley Baker), al que derrotan exitosamente. Y cuando Superman está a punto de entregarlo a las autoridades, Black lo ejecuta ante la mirada de todos. Entonces Superman decide poner un alto a esta "justicia callejera“, pero se da cuenta de que el mundo entero apoya las acciones de La Elite. ¿Será posible que Superman sea obsoleto, y además culpable por dejar vivos a tantos criminales que provocaron incontables muertes?

Este tipo de disyuntivas morales se resolvían fácilmente en los comics con frases como "Si lo matas serás tan malo como él" o "No te rebajes a su nivel", las cuales nunca me parecieron suficientemente convincentes para explicar por qué Batman no mata de una vez a Joker, o Superman no manda a Lex Luthor en un viaje sin regreso al centro del Sol. Superman Vs. The Elite acepta el reto de llegar más allá de esas frases conciliadoras, y nos presenta razones válidas por las que los héroes no deberían usar jamás los métodos de los villanos. En lo personal no estoy seguro si me convencieron tales razones, pero de un modo u otro sirven como sustento de una película mucho más provocativa e interesante que las que habíamos visto en el Universo Animado. Ahora me resulta difícil tomar en serio el melodrama cósmico de Apokolips, o la rebeldía juvenil de Hal Jordan, cuando los comparamos con ideas tan fuertes como las que maneja Superman Vs. The Elite. Pero claro, tampoco hay que exagerar y olvidar que estamos viendo una película con escorpiones gigantes, robots kryptonianos y una caricatura-dentro-de-la-caricatura con un Superman redondo y alegre.

Las actuaciones de voz son bastante buenas, y si bien George Newbern nunca fue mi Superman favorito, no cabe duda que maneja perfectamente la dualidad entre Kal-El y Clark Kent, alterando el timbre y actitud según requiere cada personaje, pero manteniéndolos reconocibles como aspectos de la misma persona. Me gustó más la versión de Lois Lane que ofrece Pauley Perrette, deliciosamente sarcástica y con un sabor “retro” que hubiera quedado perfecto en Justice League: The New Frontier. Creo que este es su primer trabajo como "actriz de voz" (excluyendo un par de cortometrajes y videojuegos), y ojalá no sea el último. De lado de los villanos destaca Robin Atkin Downes como Manchester Black, exagerando el acento británico sin duda como sátira de The Authority y su escritor inglés. El resto de las voces son adecuadas, genéricas y olvidables. Desafortunadamente lo mismo podría decirse de la animación. Entiendo que Warner Animation no puede (o quiere) gastar mucho dinero en la producción de estas cintas directas a DVD, pues solo así resultan redituables; pero es una pena que la calidad de la animación disminuya con cada nueva entrega. Claro, hay excepciones (como All Star Superman), y sé que siempre habrá variaciones según los distintos estudios asiáticos que Warner emplee como mano de obra; sin embargo pienso que una historia tan buena como Superman Vs. The Elite merecía una inversión superior para hacerle justicia y, de paso, tratar de atraer una audiencia más amplia y diversa, que no incluyera tan solo a los "fanboys" que usualmente compramos estas películas.

Hablando de lo cual, creo que Superman Vs. The Elite es una de las cintas más accesibles del Universo Animado, pues cuenta una historia auto-contenida que no requiere amplio conocimiento sobre Superman o su mitología para disfrutarse. Lástima que la animación parezca de caricatura matutina de Nickelodeon, pero bueno... con suerte su fuerza dramática e interesantes ideas bastarán para sacarla a flote y postularla como sólida alternativa a las decepcionantes cintas de acción viva que hemos visto basadas en personajes de DC Comics. Por mi parte, Superman Vs. The Elite y All-Star Superman serán las varas que usaré para medir la futura cinta Man of Steel... y por alguna razón sospecho que McG Zack Snyder se quedará corto, a pesar de contar con mucho dinero para producir imágenes asombrosas. Ojalá termine comiéndome esas palabras (aunque lo dudo).
Calificación: 8.5

lunes, 18 de junio de 2012

Amor Imposible (Salmon Fishing in the Yemen)

El director sueco Lasse Hallström ha logrado cultivar una carrera razonablemente exitosa en el cine norteamericano y británico gracias a su estilo accesible (algunos dirían "blando") y a la sensibilidad europea que imprime en sus películas, la cual hace un poco más tolerables los clichés y fórmulas que usualmente emplean. En el género de la comedia romántica su gusto parece inclinarse por historias donde la pareja principal forma parte de un tapiz narrativo más amplio, de modo que el romance no se siente como una imposición forzada, sino como un desarrollo natural en circunstancias a veces extrañas. La prueba está en películas como What's Eating Gilbert Grape, The Shipping News y Chocolat; y ahora emplea el mismo truco en Amor Imposible (me hubiera gustado estar presente en el "brainstorm" que generó ese imaginativo título), la cual apenas se salva de la mediocridad gracias a esa orgánica sensibilidad de Hallström y su buen ojo para la selección de actores.

El título original "Salmon Fishing in the Yemen" (Pesca de Salmón en Yemen) describe con bastante precisión la inverosímil premisa: el inmensamente rico Sheik Muhammed (Amr Waked) está obsesionado con la creación de un río para poder practicar la pesca de salmón en el desierto, a pesar de las adversas condiciones climáticas. Y aunque parece ser el simple capricho de un millonario desconectado de la realidad, el proyecto resulta tener importantes connotaciones políticas para Gran Bretaña, de modo que la Secretaria de Prensa Patricia Maxwell (Kristin Scott Thomas) "convence" a un experto en salmones llamado Alfred Jones (Ewan McGregor) para que se traslade a Yemen y ayude a cumplir el bizarro deseo del Sheik. Mientras tanto, el Sheik encomienda los aspectos económicos del proyecto a la eficiente asesora Harriet Chetwode-Talbot (Emily Blunt) y sobra decir que su relación laboral con el Dr. Jones se transforma gradualmente en algo más personal... aunque ambos tienen respectivas parejas que podrían impedir el florecimiento de un romance.

Al parecer Amor Imposible está basada en una popular novela de Paul Torday, escrita originalmente como una sátira política sobre la inestable relación entre Gran Bretaña y los países del Medio Oriente. Algo de eso persiste en el libreto de Simon Beaufoy, sobre todo al principio; pero el romance eventualmente toma precedencia y tiende a diluir los elementos más interesantes de la historia. Por ejemplo, hay una sub-trama sobre un grupo de terroristas que quieren matar al Sheik para impedir el desperdicio de dinero en algo tan trivial, cuando la mayor parte de la población está sumida en la pobreza... pero su válido punto de vista se ignora para convertirlos en simples títeres, solo útiles cuando hace falta introducir un poco de suspenso a la historia. Habiendo dicho eso, me gustó que el final de Amor Imposible fuera TAN distinto de otras comedias románticas; no diré más para no arruinar la sorpresa, pero les aseguro que me pareció mucho más original que el clásico "gran discurso en el aeropuerto", o tonterías similares.

En los papeles principales Ewan McGregor y Emily Blunt tienen buena química y, aunque sean grandes estrellas de cine, logran dar la apariencia de personas normales en una situación laboral que invita al romance casi por accidente, y no por obligación. Sin embargo, en mi humilde opinión, es Kristin Scott Thomas quien se roba la película con su enérgica intensidad y perfecto instinto humorístico, pocas veces (o nunca) visto en los pesados dramas que habitualmente estelariza. No sé si Haström quiso imitar el estilo de la excelente sátira In the Loop, o si los burócratas británicos realmente poseen esa hilarante combinación de neurosis y arrogancia; como sea, Scott-Thomas me hizo desear que hubiera más política y menos romance en Amor Imposible; tal vez eso hubiera compensado el poco convincente mensaje ecológico, la excesiva simplificación de los problemas sociales en el Medio Oriente, y las pesadas analogías de "nadar contra la corriente". De cualquier modo pasé un rato entretenido en el cine, me hicieron reír las referencias a Indiana Jones (?), así como el ultra-seco sarcasmo de Ewan McGregor, y sentí los principios de un nudo en la garganta al menos en una ocasión ("Es un milagro"); entonces puedo recomendar Amor Imposible por ser un poco más ambiciosa e inteligente que las comedias románticas de Hollywood; el destino será el mismo, pero las vueltas que da para llegar justifican el precio de entrada. Por otro lado, hubiera podido quedarme en casa para ver otra vez In the Loop, y así recibir la dosis de divertida sátira política que Hallström no pudo darme.
Calificación: 7

sábado, 16 de junio de 2012

Prometeo (Prometheus)


Allá por fines de los setentas, un joven director de comerciales y series de televisión llamado Ridley Scott recibió la oportunidad de llevar a la pantalla grande un libreto de Dan O'Bannon fuertemente influenciado (traducción: plagio) por la semi-clásica cinta de 1958 It! The Terror From Beyond Space. La historia era simple... básicamente “casa embrujada” en el espacio; sin embargo Scott la llevó a un nivel totalmente inesperado con ayuda de un sólido ensamble de actores, tensa dirección con riguroso énfasis en el suspenso y, sobre todo, un asombroso diseño de producción que nos daría uno de los monstruos más icónicos de las siguientes décadas. Sobra decir que Alien es una de mis películas favoritas, y un indiscutible clásico no solo del género fantástico, sino del cine universal. Por eso sentí más desconfianza que entusiasmo cuando se reveló que Ridley Scott, tras haber declinado la dirección de las múltiples secuelas de Alien, finalmente regresaría a ese universo con la película Prometeo, la cual no pretendía ser una precuela directa, sino simplemente un relato conectado por misteriosos lazos a la historia original.

La trama de Prometeo se ubica en el año 2093, y gira en torno a una misión de exploración interplanetaria patrocinada por el excéntrico millonario Peter Weyland (Guy Pearce), quien quedó muy impresionado con la investigación de los arqueólogos Charlie Holloway (Logan Marshall-Green) y Elizabeth Shaw (Noomi Rapace). Desafiando la arqueología convencional, estos científicos creen tener evidencia de visitantes extraterrestres en el remoto pasado de la Tierra, según testimonio de pinturas rupestres descubiertas en excavaciones alrededor del mundo. Entonces, bajo el auspicio de la Corporación Weyland, la nave Prometeo lleva a un equipo de científicos, técnicos y un avanzado robot llamado David (Michael Fassbender) en un viaje de varios años hacia el remoto sistema solar que podría guardar algunas grandes respuestas sobre el origen de la humanidad, aunque la arrogante ejecutiva Meredith Vickers (Charlize Theron) no cree mucho en esas patrañas, y sólo está interesada en proteger los intereses monetarios de la Compañía. Sin embargo, cuando llegan al planeta LV-223, descubren de inmediato una estructura piramidal, obviamente artificial, que parece respaldar las teorías de los arqueólogos; y desde luego Charlie y Elizabeth no quieren esperar ni un minuto para explorar los misterios que la pirámide oculta en su interior...

Mi principal temor era que Ridley Scott intentaría recetarnos una innecesaria dosis de "ret-con" que inevitablemente empañaría el legado de Alien y Aliens. Ahora, después de verla, me doy cuenta de que, en efecto, Prometeo es cien por ciento ret-con, de principio a fin... pero, ¿saben qué? No me molestó tanto. Scott, con apoyo de los guionistas Jon Spaihts y Damon Lindelof, creó una historia que encaja bastante bien en la mitología original y además nos ofrece constantes guiños y referencias a la obra de O'Bannon y H.R. Giger, diseñador original del alien "xenomorfo". Por eso tampoco me afectó el súbito cambio que sufre la historia a la mitad, comenzando como un lánguido y cerebral manifiesto de "exo-arqueología" para luego transformarse en una cinta de terror más tradicional, con abundante violencia y grotescos momentos de delicioso "gore" perfectamente ejecutado. De hecho, la inesperada dualidad estructural de Prometeo me recordó la cinta Sunshine, de Danny Boyle; las dos comienzan con un tono grave e intelectual que promete explorar algunas profundas ideas sobre la humanidad, y repentinamente cambian de rumbo hacia un destino incompatible con sus sobrio comienzo. Incluso creo que Prometeo lo hizo mejor que Sunshine, sobre todo cuando consideramos su función como parte integral de una saga que rehúsa encasillarse en un solo género o estilo.

Pero bueno... supongo que habrá abundante debate sobre este punto, así que será mejor que cada espectador decida por sí mismo. En lo que probablemente todos estaremos de acuerdo es en los elevados valores técnicos y artísticos de Prometeo. Los efectos especiales son simplemente espectaculares, y aunque la ambición de la cinta resultó un poco más modesta de lo que sugería su publicidad, hay incontables escenas de épica belleza alienígena y gran imaginación. El diseño de producción también destaca en los entornos futuristas, al mismo tiempo elegantes y prácticos, con elementos de Alien y Aliens astutamente integrados para unificar criterios visuales y recordarnos que todo es parte del mismo universo cinematográfico. Quizás hubo algunos detalles que me gustaron menos (como el aspecto demasiado CGI de "los ingenieros") y la abundancia de hologramas, técnicamente bien realizados pero pobremente implementados como atajos dramáticos que me costó trabajo tragar. Por el lado humano, los actores realizan un buen trabajo en general; Charlize Theron es el nombre más famoso del elenco, pero su participación es relativamente corta y hasta cierto punto irrelevante, pues no hay mucha necesidad de un "villano corporativo" cuando se revela el peligro real de la expedición. Noomi Rapace es una digna sucesora de Ripley (en más de un sentido) y desde luego el genial Michael Fassbender interpreta un perfecto androide, amable y servicial, pero con una perturbadora frialdad en su mirada. El único que no me gustó fue Guy Pearce como el millonario Peter Weyland. Mejor dicho, el problema no es con el actor, sino con su apariencia física. En serio, ¿cuál fue el punto de contratar un actor joven y envejecerlo con maquillaje penosamente mediocre? Su aparición es tan breve que hubiera sido más realista (y barato) contratar un actor de la edad apropiada y no romper la realidad de la película con una máscara de látex tan obviamente falsa (¿Por qué no usar a Lance Henriksen en ese papel? Un "cameo" tan acertado hubiera provocado aplausos en el cine - muy bien, quizás solo yo hubiera aplaudido).

A fin de cuentas creo que Prometeo no es lo que mucha gente esperaba (incluyéndome), pero en mi humilde opinión funcionó bastante bien como precuela temática y visual de una saga que considero casi perfecta; y el simple hecho de que Ridley Scott no la haya arruinado basta para celebrar. Claro que será necesario asimilar la irregularidad de la trama, y quizás reducir un poco las expectativas para no quedar decepcionado. En ese aspecto quizás Prometeo podría gustarle más a las personas que no conozcan Alien, y que simplemente quieran ver una entretenida película de ciencia ficción/horror con adecuado suspenso y emoción. Como tal, tiene algunos de los clásicos problemas del género... personajes mal definidos que son simple "carne de cañón", saltos lógicos que no tienen mucho sentido, y una superficialidad general que no se siente apropiada en el contexto de ¡una bendita EXPEDICIÓN INTERPLANETARIA! Pero bueno, me alegra que este extraño y muy tardío experimento haya dado mejores resultados de lo que esperaba, y puedo recomendarla como adecuada adición a la mitología de Alien, Aliens y Alien 3 (sí, ahí es donde yo termino de contar), y como decente comienzo de una saga paralela. Si tan solo hubiéramos tenido esta suerte con Star Wars...
Calificación: 8.5

viernes, 15 de junio de 2012

Indiferencia (Detachment)


Una de las más rancias fórmulas cinematográficas es aquella donde un inusual maestro consigue elevar la conciencia de sus apáticos alumnos, inspirándolos a superarse y luchar contra todo obstáculo externo o interno que se interponga en el camino de su educación. Desde luego hay películas bastante buenas sobre este tema, pero la verdad es que ya se siente un poco gastado, sobre todo cuando carece de convicción y solo se utiliza como ingrediente mágico para producir emoción y lágrimas. Debo admitir que no sabía casi nada sobre la cinta Indiferencia, e inicialmente creí que sería otra de esas películas; afortunadamente la realidad resultó muy distinta, y aunque no siempre me pareció sincera, sin duda representa un audaz e innovador desafío del cliché "profesor milagroso" que merece verse no solo por su fuerte mensaje, sino por sus intensas actuaciones y contundente dirección. Hacía falta algo así después de la odiosa Bad Teacher...

El "educador milagroso" en turno es Henry Barthes (Adrien Brody), un modesto y atribulado maestro substituto que va de escuela a escuela, según se le requiera para cubrir la ausencia temporal de algún maestro de planta. Al principio de la película vemos su llegada a una preparatoria urbana donde encuentra la gama habitual de estudiantes, desde tímidos "nerds" que genuinamente tratan de aprender, hasta impertinentes "bullies" sin interés en sus estudios, ni respeto alguno por sus compañeros o sus profesores. Pero Barthes tiene un arma secreta para lidiar con todos sus estudiantes, buenos o malos... una profunda indiferencia a la que se aferra como salvavidas en el turbulento océano del sistema escolar, donde no conviene establecer relaciones emocionales porque la experiencia le ha enseñado que siempre terminarán en decepción. Sin embargo, por alguna razón (quizás relacionada con su dolorosa situación familiar), Barthes empieza a mostrar inusual interés por sus nuevos estudiantes, así como por el pintoresco grupo de maestros que lo acompañan en la batalla diaria contra la ignorancia, todos ellos arrastrando sus particulares dramas personales y mecanismos de defensa. Más aún, el despertar emocional de Barthes se extiende a su vida personal, donde trata de ayudar a una prostituta adolescente, quizás tan joven como sus estudiantes. ¿Valdrá la pena romper su hábito de indiferencia, y cultivar estos nuevos lazos emocionales? ¿O será tan inútil y devastador como lo fue en el pasado?

En otras circunstancias me frustraría una película con tantos personajes, tantas sub-tramas, y tan poco tiempo para desarrollarlas adecuadamente. Sin embargo, la dirección del veterano Tony Kaye (quien me impresionó mucho a fines de los noventas con la tremenda American History X) manifiesta una increíble elocuencia, dibujando con amplios trazos los eventos y relaciones de la cinta, para posteriormente llenar los huecos con económicos pero contundentes detalles de inmensa fuerza emocional, de modo que al final la historia (o maraña de historias) se siente al mismo tiempo satisfactoria, lógica e inspiradora, sin someterse al clásico "happy ending" de Hollywood. Los actores llevan también gran parte del crédito, empezando por el fantástico Adrien Brody, quien usa su afligida expresión para transmitirnos la melancolía que durante años ha erosionado su alma; pero incluso así podemos ver en sus ojos el implacable entusiasmo por la educación, y la necesidad de crear un cambio positivo en sus estudiantes; o al menos en los que se dejen. Llenando papeles secundarios tenemos un destacado grupo de actores que se esfuerza tanto como si cada uno tuviera el papel principal. Entre mis favoritos están James Caan como el cínico veterano que ya lo vio todo; Lucy Liu como la asesora cansada de desperdiciar sus buenos consejos en oídos sordos; y Marcia Gay Harden como la directora atrapada entre su deber y la política del sistema.

Y, bueno, ni siquiera he mencionado los surrealistas segmentos realizados en animación de gis y pizarrón, la excelente música de los Hermanos Newton (?) y la precisa edición de Barry Alexander Brown, todos ellos complementando el estilo de Kaye, al mismo simple y meticuloso. Creo que ahora entiendo por qué se auto-proclamó como "el mejor director inglés desde Hitchcock"; no creo que sea cierto, pero entiendo su arrogancia. Si tuviera alguna queja sobre Indiferencia sería por el libreto de Carl Lund; me gustó mucho su manejo de múltiples vertientes narrativas en una estructura fragmentaria; pero algunas escenas y situaciones se sienten demasiado convenientes y simplificadas… como si Lund intentara incorporar fragmentos de Dead Poets Society o Freedom Writers para hacer más accesible la trama; en particular hay una tragedia cerca del final que me pareció totalmente gratuita, predecible e innecesaria para complementar el viaje emocional del protagonista. También encontré algunos monólogos francamente pretenciosos y forzados, en contradicción con la naturalidad de los personajes. Pero bueno, por lo demás Indiferencia me pareció una película sobresaliente, muy recomendable y, sospecho, particularmente importante para personas relacionadas con la actividad docente... quizás los deprima, quizás los inspire, quizás les dará voz para expresar los enormes problemas de las instituciones educativas... pero, sea cual sea su reacción, dudo que se arrepientan de verla, incluso si esperaban otra cosa.
Calificación: 9

miércoles, 13 de junio de 2012

Special Forces (Forces Spéciales)


A primera vista parecería que Special Forces es otra de tantas baratas películas de acción directas a DVD. El arte de su caja no podría ser más genérico; su nombre no dice mucho, y su reparto cuenta con algunos actores conocidos, pero ninguna "estrella" significativa. Sin embargo, la realidad es muy distinta... Special Forces es una pulida producción francesa realizada con suficiente dinero para rivalizar los mejores dramas bélicos de Hollywood, lo cual le da oportunidad de filmar en espectaculares escenarios naturales, emplear genuino "hardware" militar, y orquestar tensas escenas de acción con altos valores técnicos y visuales. Sin embargo, lo que no logra superar son los clichés de su argumento, el cual definitivamente parece haber salido de cualquier típica B-Movie que podríamos encontrar en el horario nocturno de algún canal de cable.

El argumento comienza con el secuestro de la periodista francesa Elsa Casanova (Diane Kruger) mientras investiga las actividades de un cruel líder Talibán llamado Zaief (Raz Degan), quien pretende usar a su valiosa rehén con fines propagandísticos. Sin embargo, el gobierno francés no está dispuesto a poner en peligro su honor nacional, y encomienda el rescate de Elsa al Coronel Kovax (Djimon Hounsou) y su rudo escuadrón de Fuerzas Especiales. Entonces, en lo más profundo del territorio enemigo y rodeados de peligros, los valientes soldados tratarán de infiltrarse en la guarida de Zaief para liberar a la periodista; pero incluso si lo consiguen, el escape será mucho más difícil, pues ciertas cuestiones políticas podrían impedir la llegada de refuerzos y el indispensable apoyo aéreo.

Prefiero dejar ahí la sinopsis para no revelar demasiado; solo diré que a lo largo de casi dos horas Special Forces avanza por un camino bien establecido, pero con suficientes desviaciones para mantener el suspenso y el obligatorio melodrama, el cual sirve también para humanizar a los personajes con pintorescos atisbos a su carácter y ocasionales detalles de sus vidas personales. A veces funciona esta "humanización", y a veces no, dependiendo de lo bien que se integre al argumento. Por ejemplo, sabemos que uno de los soldados está ansioso por regresar a casa para presenciar el nacimiento de su hijo, y aunque no sea una razón muy original, basta para justificar su impaciente actitud y acciones desesperadas; pero otros personajes carecen de similar definición, y por lo tanto se quedan en el anonimato involuntario; entonces, cuando alguno muere en combate y la película se detiene en seco para mostrar el dolor de sus colegas, nos cuesta trabajo compartir las emociones, y en vez de tristeza terminamos sintiendo aburrimiento.

Afortunadamente esos momentos lerdos son relativamente cortos, y siempre podemos confiar en que llegará una balacera o escena de acción para capturar de nuevo nuestra atención y darle nuevo impulso a la narrativa. En ese aspecto Special Forces cumple su cometido, e incluso añade esporádicos atisbos de ambigüedad moral para balancear el patriotismo e infalible rectitud de los personajes. Tampoco es un thriller político, pero resulta interesante examinar las razones por las que el gobierno francés está dispuesto a invertir tantos recursos y arriesgarse a provocar un incidente internacional para rescatar una periodista que ni siquiera les preocupaba tanto cuando estaba haciendo su trabajo; y también me gustó que hubiera un similar cuestionamiento entre los soldados mismos, sobre todo cuando las cosas empiezan a salir mal y parece que no sobrevivirán la misión... ¿vale la pena sacrificar una docena de leales soldados para salvar una sola vida? ¿Dónde termina la misión humanitaria y comienza la manipulación política?

Las actuaciones son generalmente adecuadas, destacando Diane Kruger en una sólida interpretación como la periodista secuestrada; y Djimon Hounsou como el líder de la misión que debe enfrentar difíciles decisiones no siempre sensatas, pero necesarias. Como mencioné al principio, la cinematografía es excelente (valió la pena gastar en el Blu-Ray), y aprovecha al máximo los impresionantes paisajes de Tayikistán para darle una atmósfera épica a la cinta, sin diluir la intensidad del drama personal. Nada de "pietaje de stock" para el director Stéphane Rybojad... si necesita una montaña nevada, filma en la montaña más agreste y hostil que puede encontrar. Mi única queja (además de los personajes secundarios mal desarrollados) es que algunas de las secuencias de acción parecen incongruentes con el oficio de los personajes. Digo, no soy experto en estrategia militar, pero hay un par de escenas que llaman la atención por las tonterías que cometen estos "soldados de elite", supuestamente entrenados para cualquier situación. Tal vez lo hicieron así para acentuar la sensación de peligro y el suspenso, pero debieron buscar una manera más sutil y natural para lograrlo. No pude evitar recordar la reciente cinta Act of Valor, donde cada paso de los soldados, cada disparo y movimiento muestra increíble precisión, propósito y convicción. Pero bueno, por lo demás me gustó Special Forces por ser una "B-movie" de corazón, aunque esté filmada con "dinero A". Hablando de lo cual, me pregunto si Dolph Lundgren tendrá un equivalente francés...
Calificación: 8

lunes, 11 de junio de 2012

The Shrine


Si nos limitamos a leer la caja del DVD de The Shrine, parecería ser un refrito de Hostel que llegó tarde a la fiesta de "porno-tortura". Afortunadamente el director Jon Knautz solo emplea la cansada premisa de "turistas extraviados en Europa" como punto de partida para contar una historia tensa e impredecible, bañada en sangre y con el aderezo justo de terror sobrenatural para distinguirla de obras similares pero menos imaginativas.

Al principio de The Shrine conocemos a Carmen (Cindy Sampson), ambiciosa reportera de un pequeño periódico local que está cansada de escribir artículos triviales y aburridos. Lo que realmente le interesa es investigar las misteriosas desapariciones de turistas norteamericanos en cierta región de Europa Oriental, las cuales han sido ignoradas durante años por las autoridades en ambos lados del océano. Por eso Carmen decide desobedecer las órdenes de su jefe, y emprende un viaje a Albania en compañía de su novio fotógrafo Marcus (Aaron Ashmore), quien cubrirá la parte gráfica del reportaje; y su joven asistente Sara (Meghan Heffern). Pero la investigación encuentra problemas desde que llegan a Albania y el trío es recibido con gran hostilidad por los recelosos habitantes de la región... sobre todo cuando Carmen empieza a indagar sobre una extraña área del bosque que parece estar cubierta por una eterna neblina... ¿Qué estará ocultándose en ese tenebroso lugar?

Sin revelar demasiado (espero) diré que me gustó la ecléctica mezcla de asesinos encapuchados, visiones fantasmales y hasta exorcismos que nos arroja el libreto de The Shrine. Suena incongruente y hasta un poco caótico, pero los escritores se las arreglan para mantener una estructura coherente, así como cierta lógica interna que nos conduce a un trágico pero satisfactorio "twist" final que logró arrancarme una perversa sonrisa. Por otro lado, la trama sufre de algunos problemas comunes en el cine de terror independiente, como personajes con ataques de estupidez espontánea, y ridículas licencias dramáticas que a veces nos "sacan" de la película, y quizás debieron resolverse con mayor ingenio (por ejemplo, la cinta nos pide aceptar que todos los niños de una remota aldea albanesa saben inglés... ¿tal vez son fans de Nickelodeon?)

Los personajes tampoco son originales, pero están interpretados por decentes actores como Aaron Ashmore en el papel de típico héroe sensible, y Cindy Sampson como la tenaz Carmen, cuya actuación me pareció igualmente creíble en situaciones mundanas y en los más bizarros momentos de terror, donde debe mostrar reacciones y actitudes tan extremas que francamente me dejaron sorprendido por su rango y realismo emocional. Definitivamente una actriz superior al promedio de las "chicas finales" que habitualmente encontramos en el género. Corre menos suerte Meghan Heffern como la tímida asistente Sara, quien prácticamente lleva tatuada en la frente la palabra "víctima"; pero bueno, también cumple con decoro su ingrata función. Finalmente, por el lado de los villanos tenemos genéricos patanes rústicos, aunque eso no impide que el elenco canadiense (sí, otra obra de “euro-terror” filmada en los bosques de Ontario) logre adquirir cierta profundidad conforme se van develando los misterios de la historia.

A fin de cuentas creo que el auténtico héroe de The Shrine es el director y co-guionista Jon Knautz, pues además de incorporar elementos innovadores en una premisa trillada, consiguió un flujo narrativo razonablemente natural y creíble que nos lleva del punto A al punto B sin demasiados tropiezos ni agujeros en el libreto. Obviamente se trata de una producción muy modesta, así que será necesario disculpar algunos efectos digitales poco afortunados (como algunos deficientes rotoscopios y algunas escenas con neblina pobremente integrada al pietaje real); por el lado positivo tenemos "gore" competente y abundante, con breves secuencias de violencia que no solo impactan por su intensidad, sino porque tienen un propósito dramático más allá del típico "psicópata asesino". Entonces, puedo recomendar The Shrine porque resultó mejor de lo que esperaba, y aún cuando no alcanza el estrato de "joya oculta" me pareció entretenida, tensa y agradablemente impredecible. Quizás ya expiró el tedioso sub-género de la “porno-tortura”, pero me alegra que su influencia pueda contribuir ahora a la creación de obras mejores y más creativas de las que jamás se incluyeron en aquel menospreciado nicho. Esto al menos me da esperanza sobre el futuro de las cintas sobre vampiros románticos…
Calificación: 8

sábado, 9 de junio de 2012

La Increíble Historia de Albert Nobbs (Albert Nobbs)


Cuando un actor interpreta un personaje del sexo opuesto generalmente es en un contexto de comedia, donde no hace falta que la "ilusión" sea perfecta; de hecho será más gracioso si no lo es. Sin embargo, cuando ocurre lo mismo en un entorno dramático, cuesta más trabajo convencer al espectador de esa impostura, y en ocasiones la falla de la misma basta para arruinar una película. Durante la primera mitad de La Increíble Historia de Albert Nobbs pensé que eso ocurriría; afortunadamente la actuación de Glenn Close es tan buena que terminé ignorando el básico problema de credibilidad, y a partir de entonces la película me gustó más de lo que esperaba... aunque es tan sombría y melancólica que no me quedaron ganas de volver a verla.

Pero me estoy adelantando. Como proclama el título, el protagonista de la historia es Albert Nobbs (Glenn Close), taciturno pero extremadamente eficiente camarero que trabaja en un elegante hotel de Irlanda a mediados del siglo diecinueve. Albert es en realidad una mujer, pero desde hace años pretende ser hombre para tener un trabajo digno, pues las oportunidades para las mujeres eran muy reducidas, y en ocasiones hasta peligrosas. Pero un día su secreto corre peligro cuando la Sra. Baker (Pauline Collins), dueña del hotel, anuncia que Albert compartirá temporalmente su habitación con el pintor encargado de renovar un par de habitaciones. Y, por si fuera poco, el tímido Albert también está cortejando a la joven mucama Helen Dawes (Mia Wasikowska), a quien pretende proponer matrimonio para reforzar su posición como hombre... y porque se siente solo tras tantos años de vivir una mentira. Desafortunadamente Helen prefiere al joven y apuesto Joe (Aaron Johnson), y entre ambos forman un plan para explotar la generosidad del inocente Albert...

Al principio de La Increíble Historia de Albert Nobbs (un título que promete algo más optimista que la realidad de la película) pensé que iba a ser algo similar a la serie televisiva Downton Abbey, donde el drama de los personajes se combina con la afilada política y protocolos entre los diversos estratos sociales que habitan un mismo inmueble; los nobles tratando de mantener apariencia de rectitud, y los sirvientes que conocen la verdad de las vidas íntimas de sus patrones. Y en cierto modo La Increíble Historia de Albert Nobbs examina esa dinámica; pero el peso real de la cinta está en la evolución de Albert (positiva o negativa) y las relaciones que cuidadosamente construye con las personas que lo rodean, mismas que guardan más sorpresas de las que imagina el modesto camarero. El problema es que algunas de esas sorpresas se fundamentan en que traguemos a una mujer disfrazada de hombre; y si bien Close realiza un excelente trabajo de actuación y caracterización (con ayuda del artista de maquillaje Matthew W. Mungle), a fin de cuentas es una actriz demasiado famosa para engañar al espectador. Y lo mismo ocurre en varios momentos clave de la trama.

Por lo demás, La Increíble Historia de Albert Nobbs es un eficiente melodrama costumbrista con gran atención al detalle histórico, usando a su notable protagonista para examinar el contraste de roles sexuales y lucha de clases en Irlanda victoriana, al mismo tiempo que nos asombra con increíble cinematografía, decorados y diseño de producción. El director Rodrigo García ha tenido una carrera un tanto ecléctica (la cual va desde “chick flicks” como Things You Can Tell Just by Looking at Her hasta el mediocre horror directo a DVD de Passengers), y siento que finalmente encontró un proyecto que lo pondrá en las "grandes ligas", siempre y cuando elija con cuidado su próxima cinta. Hay mucho que admirar en esta inusual película, empezando por las actuaciones de Close, Janet McTeer, Mia Wasikowska y Brendan Gleeson; sin embargo advierto que no se trata de una cinta ligera como Tootsie o Victor, Victoria, sino de un drama parsimonioso, a veces deprimente y desesperante, pero bien contado y producido con esmero. Puedo recomendarlo para aficionados al "cine de arte", pues si bien la experiencia no fue exactamente "divertida", tengo que admirar un libreto que rehúsa seguir fórmulas convencionales, y se atreve a poner al centro de su narrativa un acertijo de identidad con pocas intenciones de resolverlo. Como dije antes, no quiero verla de nuevo, pero admiro que se haya producido.
Calificación: 7.5