lunes, 30 de agosto de 2010

Los Recolectores (Repo Men)

Repo Men se basa en la novela The Repossession Mambo, de Eric García, y su argumento es muy similar al de la mas creativa y estilizada cinta de culto Repo! The Genetic Opera. Ambas se ubican en distópicos futuros donde una gran corporación vende órganos artificiales para extender la vida de gente enferma Sin embargo, aquellos individuos que no pueden pagar las mensualidades de sus nuevos "repuestos" reciben la visita de recolectores que, sin vacilación alguna, extirpan los órganos para regresarlos a la empresa. Claro que Repo! The Genetic Opera fue un musical, mientras que Repo Men resulta más parecida a Minority Report (añadiendo un poco de Blade Runner y grandes dosis de sangre), por su fatalista visión del futuro y su fracturada sátira social que no llega tan lejos como debería para expresar adecuadamente su punto.

El protagonista de Repo Men (¡no confundir con Repo Man!) es Remy (Jude Law), uno de esos recolectores de órganos, cuya pericia en amputaciones improvisadas lo ha convertido en uno de los mejores agentes de la siniestra corporación conocida como "La Unión". Sin embargo, su vida cambia para siempre cuando recibe un corazón artificial a consecuencia de un accidente... y descubre que no puede cumplir los pagos debido a problemas familiares que tiene con su esposa Carol (Carice Van Houten). Entonces el inflexible ejecutivo Frank (Liev Schreiber) manda a Jake (Forest Whitaker), el mejor amigo de Remy, para reclamar el corazón. Pero Remy conoce todos los trucos del oficio, y hará lo posible por evadir su inevitable deuda con ayuda de la misteriosa Beth (Alice Braga), quien también tiene bastantes razones para escapar de La Unión.

El clásico tema de "amigos en lados opuestos de la ley" es una fórmula popular en el cine porque lleva incluida la interesante disyuntiva moral de "¿amistad o deber?". Solo que, para funcionar bien, debe estar sustentado por una relación creíble entre los protagonistas, y ese es el primer obstáculo que encuentra Repo Men para capturar nuestro interés. Creo que Forest Whitaker y Jude Law son buenos actores, pero la dinámica que se crea entre ellos es muy forzada (al menos al principio), y termina estropeando lo que debería ser el eje emocional de la historia. De hecho, la pareja trabaja mejor como antagonistas en la segunda mitad de la película, y hasta cierto punto eso compensa el artificial humor e irritantes diálogos empleados inicialmente para establecer su relación. También ayudan bastante las brutales peleas y escenas de violencia, mucho más sangrientas de lo que yo esperaría ver en una película "de estudio" con actores famosos. Es cosa de todos los días ver chorros de líquido rojo en el cine de horror independiente, pero resulta más raro (y perversamente satisfactorio) el mismo espectáculo en una obra de alto presupuesto y elevada ambición intelectual.

¿Ambición intelectual? En efecto, Repo Men pretende incorporar un poco de comentario social a su improbable trama, satirizando las despiadadas costumbres del sistema de salud pública en los Estados Unidos. El problema es que el director novato Miguel Sapochnik (egresado de MTV, para variar) parece indeciso sobre el grado de parodia que debe emplear, y así como hay momentos de genuino humor a costa de la avaricia corporativa, también hay escenas de indefinido propósito, donde no sabemos si quiso ponernos a pensar o simplemente escandalizarnos con cirugías amateur y gratuito derramamiento de sangre. Pero bueno... como dije, la cinta mejora conforme avanza, y aunque aburre al principio por su falta de cohesión, eventualmente se recupera cuando enfoca su atención en la fuga de Remy y en la cacería de Jake, explorando nuevas posibilidades en el futurista entorno donde la usura orgánica y los cirujanos "piratas" son reflejo de un "hiper-capitalismo" fuera de control.

O tal vez estoy buscando justificación para admitir que disfruté las violentas peleas y constante "gore" de Repo Men. En mi defensa puedo decir que hubiera preferido un estilo más sobrio y cerebral para examinar el futuro de la salud pública (por ejemplo, como lo hizo la brillante cinta Gattaca, ¡también con Jude Law!), en vez de usar una inestable combinación de sangre, humor negro y ambiguas moralejas sociales que rara vez se sienten frescas o bien planeadas. De cualquier modo puedo darle una tímida recomendación a Repo Men por atreverse a ser diferente, incluso si de vez en cuando se tropieza con su propio sarcasmo. Law y Whitaker casi salvan la película como pareja dispareja (mejor dispareja), y Liev Schreiber se divierte con su odiosamente pragmático ejecutivo, más interesado en las utilidades de la compañía que en el sufrimiento de sus semejantes (cosa que ya podemos ver desde hoy, sin esperar al desalmado futuro de la película). Alice Braga es la obligatoria y desechable pareja romántica, mientras que la talentosa Carice Van Houten queda desperdiciada en el ingrato papel de esposa regañona. La dirección de Sapochnik muestra estilo sin abusar de herramientas digitales, y el inesperado final de la película nos deja con una nota irónica que complementa bastante bien su inverosímil desarrollo (aunque algunos lo tomarán como una trampa imperdonable). Hablando de inverosímil, creo que me gustó más la previa adaptación cinematográfica inspirada en un libro de Eric García; Anonymous Rex no tendrá actores famosos ni grandes efectos especiales, pero es difícil olvidar la historia de un dinosaurio detective, sobre todo cuando no tiene que usar violencia para ocultar la falta de ingenio en su argumento.
Calificación: 6.5

domingo, 29 de agosto de 2010

Cansada de Buscar Marido (My One and Only)

Tanto el título como el póster de Cansada de Buscar Marido sugieren que se trata de otra comedia romántica (por no mencionar la presencia de Renée Zellweger), y aunque incluye algunas características del género, en realidad se trata de algo más complejo... aunque no necesariamente más satisfactorio. Para empezar, me sorprendió descubrir que es una semi-biografía del actor George Hamilton... O, mejor dicho, de su madre Anne, cuya búsqueda del amor la llevó a emprender un viaje por los Estados Unidos a principios de la década de los cincuentas. La película no me gustó mucho, pero admito que la pátina "real" del argumento le da un tono distinto, más honesto y menos prefabricado.

El mencionado viaje comienza cuando Anne Devera
ux (Renee Zellweger) descubre a su esposo Dan (Kevin Bacon) con otra mujer... por enésima vez. Entonces, cansada de las infidelidades, la emprendedora Anne decide comprar un automóvil de lujo y abandonar Nueva York con sus dos hijos adolescentes, George (Logan Lerman) y Robbie (Mark Rendall), para buscar un futuro más prometedor (traducción: encontrar un novio rico que garantice la cómoda vida a la que Anne está acostumbrada). Lamentablemente el plan no funciona muy bien, y después de lidiar con variados perdedores, psicópatas y similares indeseables, la familia termina en la ciudad de Los Ángeles, su última esperanza antes de verse obligados a admitir la derrota y regresar al infeliz hogar que los espera en Nueva York.

Cansada de Buscar Marido podrá estar basada en hechos reales, pero eso no la hace particularmente interesante. Los personajes son agradables; hay un par de momentos graciosos; y el drama fluye con una combinación de naturalidad y esa aura teatral característica del cine de los cincuentas, que el director Richard Loncraine imita muy bien. Sin embargo la trama es tan ligera que encontré imposible preocuparme por los personajes o su búsqueda del amor y respaldo económico. Quizás los fans obsesivos del actor George Hamilton (si es que existe alguno) podrían encontrar fascinante este relato de su vida adolescente, que explica el apego que tuvo por su madre. Pero sospecho que la inmensa mayoría de la gente que vea la película caerá en la trampa de su publicidad, y saldrá del cine doblemente decepcionada porque no es la comedia romántica que pretenden vendernos, y porque ni siquiera es una efectiva "road movie" o un competente drama familiar.

Creo que el único consuelo que ofrece esta cinta son las sólidas actuaciones de Renée Zellweger en un papel que me recordó al que hizo en Appaloosa; de Logan Lerman, totalmente distinto (para bien) de como lo vimos en la mediocre Percy Jackson and the Olympians; y del desconocido (al menos por mi) Mark Rendall como el afeminado medio hermano de George, quien tiene los mejores diálogos de la película. También merece mención el desfile de actores de carácter que llenan los papeles secundarios, desde Chris Noth como un violento ex-coronel, hasta el genial (no aquí) David Koechner como un adinerado vendedor de pinturas que parece un candidato perfecto para novio de Anne... excepto que tal vez es demasiado perfecto. No obstante, al igual que los demás aspectos de la película, las actuaciones son buenas, pero no lo suficiente para rescatar la película de su apatía emocional e inercia narrativa.

Asumo que George Hamilton contribuyó a la creación del argumento (los créditos señalan a un tal Charlie Peters como guionista, mientras que Hamilton aparece como productor ejecutivo), y me parece un excelente detalle que haya enfocado la trama en los sacrificios y esfuerzos de su madre para mantener a su inusual familia. No dudo que haya sido un tributo sincero y bien intencionado... pero como simple entretenimiento, Cansada de Buscar Marido deja mucho que desear, y me costaría trabajo recomendarla a pesar de sus actores, diseño de producción y nostálgica banda sonora. Creo que este es uno de esos casos donde hizo falta mas influencia de Hollywood y menos de la vida real. Estoy a favor del realismo, pero en algunos casos hace falta sacrificarlo para preservar el placer de la experiencia cinematográfica.
Calificación: 6

sábado, 28 de agosto de 2010

El Último Maestro del Aire (The Last Airbender)

Se que Avatar: The Last Airbender es una serie animada muy popular, pero nunca he tenido mucho interés en ella y solo he visto un par de episodios. Por eso me será imposible evaluar la fidelidad de la nueva película El Último Maestro del Aire con respecto a su versión televisiva. No obstante, fiel o no, fue una decepcionante experiencia que derrocha recursos en una historia sin pies ni cabeza, mal estructurada y pobremente contada.

La trama (o lo que pude descifrar de ella) se ubica en un periodo oscuro para las tribus de tierra y agua, cuyo poder sobre sus respectivos elementos no impidió que fueran esclavizadas por la cruel tribu de fuego, después de que eliminó a la tribu de aire para evitar el surgimiento del
Avatar, una legendaria figura que puede controlar todos los elementos. Entonces, dos sencillos jóvenes de la tribu de agua, Sokka (Jackson Rathbone) y su hermana Katara (Nicola Peltz), descubren a un niño llamado Aang (Noah Ringer), con tatuajes y habilidades similares a los del supuesto Avatar, y lo ayudan a completar su entrenamiento para cumplir la profecía y liberarlos de sus opresores. Pero no será tan fácil, pues la tribu de fuego se ha enterado de la existencia de Aang, y hará lo posible por destruirlo antes de que logre derrocarlos.

No sé si el problema es que el director y guionista M. Night Shyamalan trató de introducir demasiada mitología y personajes en dos horas de película, o si el material original es tan denso y complicado que pierde coherencia al condensarse de esta manera. El caso es que la trama deambula perezosamente, sin impulso ni ritmo para envolvernos en su laberíntica estructura. Como las peores adaptaciones literarias, El Ultimo Maestro del Aire parece diseñada alrededor de puntos obligatorios que deben visitarse, aunque no se encuentre la manera de unirlos coherentemente. Incluso si Shyamalan lo planeó así para satisfacer a los fans de la serie animada, no puedo disculpar los múltiples agujeros y forzado drama del guión; ¿cuantas veces se ve Aang secuestrado por los villanos, solo para escapar de la forma mas ridícula? ¿En serio necesitaba el héroe consultar a un místico dragón para enterarse de que debe usar agua para combatir el fuego? Bueno, la lista de pifias es larga; afortunadamente siento que olvidaré rápidamente esta película.

Incluso las escenas de acción se sienten lentas y desganadas. Por ejemplo, la primera vez que Aang inspira una rebelión contra la tribu de fuego debería causarnos emoción y júbilo, pero la secuencia esta tan torpemente orquestada que solo provoca sorna por su obvia artificialidad… lo cual nos lleva a M. Night Shyamalan y su declinante carrera. Parece que con cada nueva película el director se aleja mas del elegante estándar que estableció en The Sixth Sense... y con cada nueva cinta me siento obligado a señalar que sigue siendo un talentoso director saboteado por malos guiones (que el mismo escribe, por cierto). No más apologías… El Último Maestro del Aire era la oportunidad perfecta de redimirse, pero en vez de eso solo demostró que también carece de la sensibilidad apropiada para contar una historia balanceada entre aventuras, acción y filosofía (o como le quieran llamar a los frecuentes discursos sobre responsabilidad y destino que “adornan“ la trama). En otras palabras, creo que Shyamalan ya perdió toda credibilidad en lo que respecta a su talento narrativo, y se ve obligado a refugiarse en complicados efectos visuales para rescatarnos del aburrimiento provocado por su argumento.

Hablando de lo cual, lo único que encontré rescatable de El Último Maestro del Aire fueron los efectos especiales del veterano estudio Industrial Light & Magic. Sus simulaciones de fuego, agua, tierra y aire son asombrosas, y demuestran el increíble avance en la técnica digital desde el humilde tentáculo liquido en The Abyss, hace veinte años. Pero, como me ha ocurrido en otras ocasiones, terminé sintiendo lástima por ver su arduo trabajo desperdiciado en una película confusa y aburrida, sin un ápice de suspenso ni las mas básicas emociones para interesarnos en la historia o en el destino de sus huecos personajes. Y ¿qué decir de las actuaciones? Independientemente de la controversia racial (por haber usado muy pocos actores orientales), Shyamalan rodea al mediocre protagonista con indefensos actores condenados a repetir diálogos de inusual ineptitud, desde el sabio y sereno mentor hasta los villanos unidimensionales con el porcentaje justo de maldad y estupidez. Muy conveniente.

Si no fuera por su despliegue de tecnología y sólido diseño de producción, diría que El Ultimo Maestro del Aire esta al mismo nivel que la deplorable Dragonball: Evolution, y solo sirve como advertencia para que Hollywood deje de adaptar anime a cine (por favor, antes de que también arruinen Gatchaman). No puedo recomendar esta monótona película, excepto como muestrario de efectos especiales; pero al menos me inspiró a ver más episodios de Avatar: The Last Airbender, simplemente porque no puedo creer que sea tan mala como la pinta esta adaptación cinematográfica. Y tampoco puedo negar que me hizo reír con su escena final, que nos promete una secuela... Sí, estoy seguro de que todos correremos a verla. Buen chiste Manoj Night.
Calificación: 4

viernes, 27 de agosto de 2010

La Horda (La Horde)

En años recientes Francia nos ha dado algunas excelentes películas de horror, muchas de ellas variaciones de la formula slasher, como Haute Tension, A l'interieur y la inolvidable Martyrs. Esta vez, con La Horda, le toca el turno al subgénero de zombies, y me alegra decir que mantiene el mismo estándar de intensidad y visión que caracteriza este nuevo cine fantástico francés.

Al principio de la película nos enteramos de que un policía francés fue asesinado por un violento mafioso
nigeriano. Entonces, ignorando las leyes y el sentido común, un grupo de policías decide cobrar venganza y atacar al peligroso criminal en el edificio donde se oculta con su pandilla. Desafortunadamente el plan no sale como esperaban, y los policías terminan como prisioneros de los mafiosos, quienes se disponen a torturarlos antes de matarlos. Solo un milagro podría salvarlos... o una oportuna e inexplicable invasión de zombies que obliga a policías y villanos a refugiarse en los pisos altos del edificio, donde formarán una volátil alianza para mantenerse vivos y escapar. Pero... ¿escapar a donde?

Dentro de su aparente simplicidad, la premisa de La Horda incluye elementos básicos para crear conflicto humano y drama que complementa adecuadamente la clásica formula de humanos contra muertos vivientes. Sin ser demasiado ambiciosos en el aspecto narrativo, los directores Yannick Dahan y Benjamin Rocher incluyen algunos interesantes paralelos entre policías y criminales, cuyas intenciones podrán ser distintas, pero no así su brutalidad hacia los zombies… y hacia las personas que se interpongan en sus esfuerzos de supervivencia. Por cierto, estos no son los zombies lentos y melancólicos de George A. Romero, sino la veloz e implacable variedad que vimos en 28 Days Later y en el remake de Dawn of the Dead. Quizás eso desagrade a los puristas d genero, pero también hace la acción mas dinámica y contundente, acelerando el ritmo de la película y dándonos algunas feroces escenas de sangrienta violencia. Como ejemplo puedo mencionar la pelea cuerpo a cuerpo entre dos muertos vivientes y un hombre armado solo con una navaja. Apenas dura unos segundos, pero es una de las mejores escenas que he visto en una moderna cinta de zombies. Y, bueno... No quiero decir nada del final, excepto que no había visto "squibs" tan jugosos desde Planet Terror. Excelente trabajo combinado de efectos prácticos y digitales de los estudios Cinevision y Copirate.

Si quisiera sobre-analizar la película para encontrar un aspecto negativo, diría que su vertiginoso ritmo impide profundizar en los personajes pero, ¿saben qué? Realmente no importa. Los actores desbordan energía y sus exageradas caracterizaciones rematan a la perfección las desorbitadas situaciones que dicta el libreto (el cual, por cierto, parece inspirado en el videojuego Left 4 Dead, lo cual digo como un halago). Entonces, La Horda carece del fondo intelectual de las cintas de Romero, y del humor de Shaun of the Dead; a pesar de eso es una muy recomendable cinta que mezcla acción y suspenso en sanas proporciones, y refuerza la posición de Francia como el modelo a seguir en el cine de terror contemporáneo. Solo resta ver qué otro subgénero abordarán los cineastas de ese país para sorprendernos en el futuro. ¿Quizas monstruos gigantes? Bueno, al menos puedo soñar.
Calificación: 9

miércoles, 25 de agosto de 2010

Survival of the Dead

Los fans de George A. Romero esperamos mucho tiempo para que el legendario director regresara a las cintas de zombies que le dieron tanta fama en los setentas y ochentas. Después de la "trilogía sagrada" de Night of the Living Dead (1968), Dawn of the Dead (1978) y Day of the Dead (1985) pasaron veinte años para Land of the Dead (2005), a la cual siguió la mediana Diary of the Dead (2007), y ahora Survival of the Dead. Y aunque me ha gustado ver a Romero visitando sus antiguos temas con nueva sensibilidad y tecnología, la verdad es que los tiempos cambiaron mucho, y es difícil encontrar sus nuevas obras tan relevantes como sus predecesoras. De cualquier modo esta nueva película vale la pena por ser una interesante variación en el sub-género de zombies y porque, siguiendo la tradición del director, pone el énfasis en el conflicto humano, y no necesariamente en la sangre y la violencia… aunque tampoco las descuida.

El argumento se ubica en el mismo período de Diary of the Dead, cuando la extraña infección que re-anima a los muertos se ha extendido por todo el mundo, y los pocos humanos "vivos" viajan en grupos buscando refugio, alimento o respiro temporal de la pesadilla que los rodea. Uno de esos grupos está compuesto por soldados que abandonaron sus puestos cuando colapsó la civilización, y ahora aprovechan sus armas y entrenamiento para sobrevivir, incluso a costa de otros humanos. Mientras tanto, en la costa noroeste de los Estados Unidos, dos familias de inmigrantes irlandeses tratan de mantener segura su pequeña isla, aunque no olvidan la violenta rivalidad que cultivan desde hace décadas. Y cuando los soldados llegan casualmente a la isla, estalla un conflicto alimentado por la siempre presente amenaza de los zombies, y por la intolerancia de individuos que se rehúsan a cooperar con quienes consideran "diferentes".

Esta es mi teoría: Romero tenía en la cabeza un "western" sobre rivalidad entre familias, disputas territoriales y taciturnos anti-héroes al estilo de John Wayne. Sin embargo, para bien o para mal, la carrera del director está firmemente encasillada en el género de terror, y en el clima económico actual hubiera sido imposible encontrar financiamiento para ese proyecto. Entonces Romero decidió alterar un poco su idea, ubicando la historia en el universo de los muertos vivientes con el fin de hacerla más comercial y atractiva para el mercado contemporáneo. No sé si esta teoría sea cierta, pero la película resultante se siente insegura, desbalanceada y muy lejana del cine de zombies actual, lo cual es un arma de doble filo, pues así como podría atraer a un público más diverso, sin duda alejará a los más "tradicionales" fans del horror. En lo personal (no quiero que suene como apología de un "fanboy" con ciega lealtad) me gustó bastante gracias a la siempre madura dirección de Romero, y a su habitual capacidad para crear personajes profundos y realistas, aún en las más dispares circunstancias. Claro que eso va acompañado por algunas extrañas decisiones narrativas y escenas que no “pegan” del todo bien.

Complementando la inusual visión de Romero tenemos un elenco desconocido, pero poseedor de considerable talento para transmitir la carga emocional de los personajes, ya sea el drama familiar o la deshumanización que acarrea la fatigante lucha por sobrevivir. Survival of the Dead incluso me recordó aquellos melancólicos "westerns" realizados a fines de los sesentas, cuando el género había agotado el simple placer visceral de "buenos contra malos" y empezó a explorar la psicología de los habitantes en la "nueva frontera". Quizás ese fue también el propósito de Romero: no repetir la clásica premisa de humanos contra zombies, sino examinar historias individuales en el contexto de la catástrofe global, donde algunos trascienden sus limitaciones para enfrentar la adversidad, y otros caen en los típicos vicios humanos para protegerse de lo que no entienden. No sé... Survival of the Dead no es una película perfecta, pero pocas cintas de zombies inspiran reflexiones de ese tipo. Al menos hay que darle crédito a Romero por contribuir a la evolución del género.

Por otro lado, quienes solo busquen los clásicos "headshots" y sangrientas escenas de muertos vivientes devorando humanos, encontrarán bastante material para quedar satisfechos. A pesar de que Survival of the Dead sea un "western" de corazón, Romero no pierde oportunidad para mostrar formas "creativas" de eliminar zombies. Algunas provocan más risa que horror (como la cabeza en llamas como consecuencia de una pistola de señales), y el énfasis en efectos digitales resta un poco de la fuerza visceral obtenida por los efectos prácticos de las cintas previas; sin embargo la sobria cinematografía y la presencia de un auténtico director ponen esta obra en una categoría muy superior a frívolos espectáculos sangrientos como Zombie Strippers, The Rage o Trailer Park of Terror. Creo que en general Survival of the Dead me gustó más que Diary…, pero menos que Land… (y, claro, menos que cualquiera otra de la previa trilogía). A fin de cuentas no estoy seguro si fue una brillante innovación del director que prácticamente inició el cine de zombies; o un experimento fallido al tratar de combinar dos estilos muy distintos y hasta contradictorios. De cualquier modo la puedo recomendar como una inusual cinta de horror, o como una curiosidad de interés para fans de Romero y seguidores del cine “gore“. Definitivamente no es lo que esperaba, lo cual ya es ganancia en este predecible género.
Calificación: 7

lunes, 23 de agosto de 2010

Henson's Place: The Man Behind the Muppets

No es nuevo, no es una película y quizás no sea de interés para todos, pero el documental Henson's Place: The Man Behind the Muppets será sin duda apreciado por los adultos (como yo) que crecieron en los setentas y ochentas, bajo la influencia del genial Jim Henson y su variada obra, ya fuera en su faceta educativa (Plaza Sésamo) o como creador de la inmensamente popular franquicia de los Muppets, que abarca mas de 10 películas, 60 series o especiales televisivos, e incontables apariciones en todos los medios imaginables. En serio, considero a Henson como una de las personas que moldearon mi vida (aunque fuera indirectamente), y por eso disfruté intensamente este añejo documental.

Henson's Place
fue realizado en 1984 para la televisión británica, y aunque su corta duración le impide profundizar demasiado en el imperio del titiritero más famoso del mundo, basta para darnos una interesante mirada en las interioridades del genio y de su obra. Mediante entrevistas con el mismo Henson, su esposa Jane, su colega Frank Oz, y hasta el legendario productor inglés Lord (Lew) Grade, la narradora Julia McKenzie cubre los puntos relevantes con dinamismo, aunque definitivamente me hubiera gustado un poco más de análisis, o al menos un punto de vista más participativo, incluso si traicionara la supuesta “imparcialidad” del medio documental.

De cualquier modo Henson's Place vale la pena simplemente por los divertidos videos de los primeros esfuerzos profesionales de Henson, donde podemos encontrar algunos primitivos predecesores de célebres Muppets, así como reconocer su característico sentido del humor y la irreverente actitud que distinguiría sus mejores creaciones. La mayor parte del documental está centrado en el proceso creativo (y financiero) detrás del Show de los Muppets, desde que fue rechazado por las televisoras norteamericanas hasta que encontró tremendo éxito en Europa y el resto del mundo gracias al impulso del mencionado Lord Grade, quien aparece como un respetable y veterano negociante... pero también como un entusiasta admirador de los Muppets, lo cual permitió llevar a lo personajes a la pantalla grande cuando ningún otro estudio los consideraba económicamente viables. Así mismo hay una sección dedicada a la clásica cinta The Dark Crystal, con la que Henson trató de romper la barrera infantil de los Muppets y probar técnicas que no necesariamente aplicaban a los títeres "normales" que se usaban en el programa. Desafortunadamente es una mirada muy corta al proyecto, pero los fans pueden completarla con el excelente "detrás de las cámaras" incluido en el reciente DVD de esa película.

El documental termina con los preparativos de la cinta Labyrinth y de la corta (pero divertida) serie Fraggle Rock. Es un final optimista que deja a Henson ocupado en dos proyectos muy distintos; pero se vuelve amargo cuando pensamos que tan solo seis años después se extinguiría para siempre el genio de este visionario. Y aunque (en mi humilde opinión) los Muppets nunca se recuperaron de esa tragedia (por no mencionar que jamás se volvió a intentar algo del calibre de The Dark Crystal y Labyrinth), me alegra que siga vivo el legado de este gran artista, y que muchos de sus personajes e ideas se hayan incorporado a la conciencia colectiva de las modernas generaciones. Honestamente Henson's Place: The Man Behind the Muppets no es un documental excepcional; le falta mucho contenido para considerarlo definitivo (obviamente) y si se tratara de cualquier otro tema cuestionaría la validez de lanzarlo en DVD con mínimos "extras" y un precio similar al de una película; pero puedo recomendarlo porque tampoco hay mucho material disponible sobre Jim Henson y sus colaboradores, de modo que cualquier información adicional sirve para evocar el momento en que nos maravilló de niños una rana verde de fieltro. Henson’s Place: The Man Behind the Muppets nos recuerda que lo importante no era el títere, sino la mano que lo manejaba.
Calificación: 8.5

domingo, 22 de agosto de 2010

99 Minutos en el Cielo (Oh My God)

Supongo que la religión siempre será un tema candente porque define a las personas en un nivel más profundo o trascendente que los simples factores físicos. No importa si somos ricos o pobres, hombres o mujeres, gordos o flacos, casi cualquier otra clasificación se considera por debajo de la religión (al menos en ciertos círculos sociales). Para bien o para mal, el documental 99 Minutos en el Cielo encuentra un factor todavía más divisivo: la definición que cada persona tiene de Dios (o "dios", como mejor le guste al lector).

El cineasta Peter Rodger viajó alrededor del mundo haciendo la misma pregunta: "¿Qué es Dios?" (evitando sabiamente el antropocéntrico artículo "quién"). Las respuestas, por supuesto, son muy variables y van desde lo fervientemente
literal ("Jesucristo es Dios") hasta vagas abstracciones de difuso significado ("Dios vigila la vida y la muerte"). Desde luego esos cuestionamientos conducen irremediablemente a debates sobre palestinos y judíos, ateos y creyentes, y extremistas de todas las religiones dispuestos a cometer atrocidades "porque Dios lo quiere" (llámenle Dios, Alá, el profeta Mohammed, o quien sea). Ah, y muchas gracias a Rodger por mostrar los rituales de sacrificio animal de la tribu Massai; sin duda reforzaron mi fe (en la crueldad de la humanidad).

No se si el director quiso genuinamente ilustrarnos sobre la diversidad de opiniones que han fragmentado las religiones desde hace miles de años; o si solo quiso tocar un tema controversial para facilitar la comercialización de su documental. Como sea, sin duda hay reflexiones interesantes en 99 Minutos en el Cielo, así como humor (intencional y accidental), inspiración y genuina emoción. Por otro lado, también podemos encontrar múltiples intervenciones de gente intolerante que no puede aceptar otra interpretación de Dios que no sea la propia ("El Corán fue inspirado por el diablo"). Y por eso no podemos esperar una conclusión definitiva o satisfactoria al final de la película; simplemente más vueltas sobre el mismo tema sin esperanzas de encontrar un elemento unificador.

En cuanto a la técnica de Rodger, me pareció bastante acertada, llevándonos de un país a otro (y de una religión a otra) con fluidez, sin descuidar el hilo narrativo del documental y usando artera edición para añadir comentarios sutiles que pueden o no ser percibidos por el espectador (como cuando un joven guatemalteco dice que Dios es un invento creado para manipular a la gente, y el director hace un corte directo a una misa en la Basílica de Guadalupe). Supongo que la pregunta "¿Qué es Dios?" es tan compleja y ambigua que cualquiera (creyente o ateo) puede encontrar algo interesante en la multitud de perspectivas expuestas en 99 Minutos en el Cielo (¿por qué demonios le pusieron así?), y por eso puedo recomendarla, aunque con la advertencia de que no hay que esperar conclusiones concretas y definitivas. Pero bueno... entiendo que ese trabajo le corresponde al espectador. Lo único que lamento es que no haya mención alguna del Monstruo Volador de Spaghetti, o al Unicornio Rosa Invisible. Grave omisión que ofenderá a muchos pastafarians.
Calificación: 7

sábado, 21 de agosto de 2010

Depredadores (Predators)

Es imposible negar la influencia que tuvo la cinta Predator en el cine de acción de las últimas dos décadas. Su perfecta combinación de violencia, ridículo machismo y un monstruo brillantemente diseñado capturó la imaginación de varias generaciones. Y aunque disfruté la secuela, Predator 2, creo que las híbridas Alien Vs. Predator y Alien Vs. Predator: Requiem perdieron el rumbo (por decirlo amablemente) con torpes guiones y débiles actores. Ahora, con Depredadores, el productor Robert Rodríguez y el director Nimród Antal tratan de hacer otra secuela formal, regresando al selvático escenario de la primera película para capturar un estilo narrativo y estético similar, añadiendo un poco de misterio y subiendo el nivel de la violencia. El resultado tiene varios aciertos, pero me temo que seguiremos esperando una auténtica sucesora que haga justicia al potencial de la cinta original.

La trama sigue a un grupo de humanos atrapados en una densa jungla que sirve como reserva de cacería para una raza de violentos extraterrestres. Entre los humanos están Cuchillo (Danny Trejo), sicario de los Zetas; Hanzo (Louis Ozawa Changchien) taciturno guardaespaldas del Yakuza; Isabelle (Alice Braga), experta francotiradora israelí; Royce (Adrien Brody), implacable mercenario norteamericano; Nikolai (Oleg Taktarov), comando ruso del Spetsnaz; y varios más. Lo que tienen en común es que su natural agresión y habilidad para sobrevivir los hacen presas ideales para los extraterrestres, quienes disfrutan el reto de una buena cacería. El único humano que parece fuera de lugar es Edwin (Topher Grace), un pasmado doctor que constantemente necesita ayuda de sus compañeros. De cualquier modo, el grupo tendrá que cooperar para escapar con vida y evitar convertirse en trofeos... aunque quizás el principal peligro que los amenaza no sea extraterrestre, sino humano.

Kontroll, el primer largometraje del director húngaro Nimród Antal, impresionó a mucha gente (incluyéndome) y bastó para que Hollywood lo llamara para trabajar en los Estados Unidos. Desafortunadamente su filmografía norteamericana ha ido de lo mediano (Vacancy) a lo horrible (Armored); pero desde que se anunció la secuela Depredadores tuve la esperanza de que el productor Robert Rodríguez lograría armar un proyecto que realmente explotara el supuesto talento de Antal. En cierto modo fue así, pero no puedo negar que el resultado me decepcionó bastante por ser tan genérico en su argumento y ejecución. En otras palabras, Depredadores hubiera sido una aceptable cinta de acción si hubieran reemplazando al legendario monstruo principal por algún otro antagonista. Pero como heredera del legado de la original Predator, esta secuela me pareció penosamente "segura" y predecible. El elenco tiene algo de culpa; las actuaciones son adecuadas para el género, y hay algunos personajes capaces de sumergirnos en su situación. Sin embargo todos (con la obvia excepción del tácito "héroe") son simple carne de cañón; nosotros lo sabemos y ellos lo saben, y quizás por eso no hay convicción o entusiasmo en sus interpretaciones. Incluso el actor que guarda un "sorpresivo" secreto parece apático y distraído. Su misterio es tan obvio desde el principio que hasta me hizo reír el momento culminante de la revelación. Parece insultante que Antal y Rodríguez crean que el público no adivinará su transparente truco.

Pero bueno... dentro de todo ese es el menor de los problemas. El auténtico tropiezo de la película es un guión demasiado simple, que se desarrolla exactamente como esperamos, sin ambición alguna de innovar o aportar algo valioso a la mitología del Depredador. Vamos, ni siquiera hacía falta eso... hubiera bastado una historia que compensara su austero tratamiento con mayor intensidad, genuino suspenso o incluso impactante acción. El espectáculo visual nunca reemplazará la pericia narrativa, pero siento que con escenas de acción mejor planeadas quizás Depredadores hubiera ganado un poco de vida, para no darnos la impresión de que solo copia momentos importantes de cinta original, para darles un tratamiento ligeramente distinto (por ejemplo, ahora es un sudafricano -en vez de un indio americano- quien mira fijamente la copa del árbol donde el Depredador se esconde con su camuflaje invisible; también podemos ver de nuevo el truco del lodo para engañar la visión infrarroja del monstruo... pero con un resultado diferente). Y lo peor es que cambiaron lo que no tenía caso cambiar. PEQUEÑO SPOILER QUE SE REVELÓ EN LOS CORTOS: Ubicar la historia en otro planeta parece un buen truco para mostrar un entorno distinto y amenazador; sin embargo no gastaron dinero en diseñar una jungla suficientemente alienígena, de modo que vemos a los actores durante hora y media paseando por la selva de Hawaii, ¡donde uno de ellos PUEDE IDENTIFICAR PLANTAS TERRESTRES! ¿Cuál fue el punto de llevarnos a otro planeta si todo es igual? Claro, hay un par de animales exóticos para convencernos, pero solo sirven para subrayar los mediocres efectos digitales que desmeritan la cinta entera (favor de fijarse en el fuego de caricatura). FIN DEL SPOILER Y DEL BERRINCHE INFANTIL.

En fin... como dije al principio hay cosas positivas. Por ejemplo, los Depredadores mismos, más amenazadores gracias a un re-diseño cortesía del estudio KNB; algunos efectos de sangre funcionan bien, y la música de John Debney rinde tributo a la partitura original de Alan Silvestri, encontrando al mismo tiempo su propio sonido e identidad. Al principio no tragué a Adrien Brody como héroe de acción, pero eventualmente gana la simpatía del espectador (al menos en mi caso); y, claro, siempre es bueno ver a Danny Trejo, aunque sea como la mencionada carne de cañón. Comparándola con el resto de la franquicia yo pondría Depredadores al mismo nivel que Aliens Vs. Predator; por encima de Aliens Vs Predator: Requiem; y desde luego muy abajo de la original y su primera secuela. Agradezco que Antal no haya arruinado totalmente el mito del Depredador, pero en muchos aspectos su película parece una oportunidad desperdiciada de traerla al nuevo siglo con renovada emoción. Ni hablar; creo que tendré que desempolvar mis viejos comics de Dark Horse, donde autores con más imaginación supieron encontrar interesantes perspectivas de esta criatura, aunque fuera en el más humilde medio impreso. Con suerte, Rodríguez hará lo mismo y encontrará mejor inspiración para hacer otra secuela, si es que la taquilla lo justifica.
Calificación: 7

viernes, 20 de agosto de 2010

El Secreto de la Última Luna (The Secret of Moonacre)

Buscando razones para ver El Secreto de la Última Luna descubrí que es una película de Gabor Csupo (algunos reconocerán el nombre por su labor en series animadas como Rugrats, Duckman y The Simpsons), legendario artista húngaro que también dirigió Bridge to Terabithia, una de las más tolerables muestras del reciente cine fantástico infantil, donde niños incomprendidos descubren algún legado mágico que les permite salvar al mundo o, si no son muy ambiciosos, al menos para rescatar un reino imaginario de alguna maldición. Además, El Secreto de la Última Luna se basa en el célebre cuento infantil The Little White Horse, venerado clásico británico cuya influencia se ha sentido en varias generaciones de escritores, desde Neil Gaiman hasta (ahem) J.K. Rowling. Lamentablemente el notable "pedigree" del libro no ayudó a esta adaptación cinematográfica, pues si bien cuenta con muchos elementos sobresalientes, su tedioso ritmo e indolente argumento sabotean lo que pudo haber sido un moderno clásico infantil. Lástima.

El Secreto de la Última Luna
se centra en María Merryweather, una inteligente niña de trece años que se ve obligada a vivir con su irritable tío Benjamin (Ioan Gruffudd) tras el fallecimiento de sus padres (¿Por qué todos los protagonistas de estas historias tienden a ser huérfanos? ¿Será acaso una torcida estrategia de los escritores para derrumbar las fantasías de libertad de los niños?). La Srita. Heliotrope (Juliet Stevenson), cuidadora de María, trata de aligerar la transición, pero la niña está a disgusto en su nueva casa y prefiere refugiarse en un libro de leyendas que heredó de su padre. Entonces, ciertos extraños eventos revelan a María que las leyendas son reales, incluyendo la existencia del mágico valle de Moonacre, el cual está en peligro de desaparecer a menos que alguien levante la maldición provocada por el conflicto entre dos familias. ¿Será María la elegida para salvar el Valle de Moonacre y reconciliar a sus antiguos habitantes?

La primera media hora de la película me estaba gustando bastante. El guión ubica la historia en un indefinido período victoriano, y por lo tanto no hay canciones de rock, persecuciones automovilísticas ni referencias a Star Wars o similares chistes "pop". El estilo de la película, sus actuaciones y diseño me recordó The Secret Garden (al menos la versión de 1993), pues igualmente maneja la "magia" con sutileza y naturalidad, sin abusar de efectos especiales ni forzar la introducción de acción o violencia. El problema es que después de un rato el ritmo se aletarga por una sucesión de pesadas escenas que frenan su avance y no generan suspenso ni sostienen el interés del espectador. Tal vez el director quiso conservar demasiados elementos de la novela para no molestar a los fans, pero el resultado es que la película deambula sin rumbo durante largo rato, introduciendo personajes secundarios carentes de profundidad y relevancia. Sobre todo se nota en los villanos, cuya presencia debería exudar amenaza y conflicto, pero solo provoca bostezos. Sabemos que el guión tiene serios problemas cuando ni siquiera el gran Tim Curry puede construir un villano creíble, o al menos divertido.

Otro aspecto muy irregular de El Secreto de la Última Luna es su presentación visual. La cinematografía, vestuarios y diseño de producción son exquisitos, y las locaciones húngaras realmente sugieren un reino mágico perdido en el tiempo (supongo que Csupo quiso promover un poco la economía de su terruño). Los efectos especiales funcionan bien cuando retratan paisajes fantásticos (en particular al final, cuando la Luna amenaza con aplastar el valle de Moonacre); pero en otros casos son penosamente primitivos, y arruinan algunas secuencias de inusual ingenio (como una manada de caballos saliendo del mar). En cuanto a los actores, me gustó el trabajo de la joven Dakota Blue Richards (quien hizo un papel similar en The Golden Compass), ya que combina la inocente curiosidad de los cuentos de hadas, con el práctico sentido común de las heroínas de Jane Austen. Juliet Stevenson hace lo que puede con su torpe labor de "comic relief"; Natasha McElhone se siente fuera de lugar por la frivolidad de su personaje, aunque no puedo negar que su afilado rostro de clásica belleza evoca a las mujeres de leyendas nórdicas. Finalmente, Ioan Gruffudd (tristemente conocido como el peor Reed Richards de la historia) parece demasiado joven para el papel de "tío refunfuñón".

Entonces, disfruté la actuación de la protagonista, los valores estéticos de la cinta (en su mayoría) y la gentil moraleja que ofrece el final. Pero me temo que nada de eso justifica una recomendación cuando la historia conspira para aburrirnos y hacer que perdamos interés en los muchos elementos positivos de la producción. Sin embargo, los mismos valores que me gustaron en Bridge to Terabithia siguen presentes en esta nueva (no tan nueva) película de Gabor Csupo, y por lo tanto me seguirá interesando su obra futura. Obviamente tiene madera de director, y aunque no haya logrado rescatar El Secreto de la Última Luna, creo que hay potencial en su carrera. Aunque deberá apresurarse, pues creo que la fantasía infantil está a punto de colapsar, y habrá que buscar otro género para copiar.
Calificación: 5

miércoles, 18 de agosto de 2010

Amor por Contrato (The Joneses)

La película comienza con la llegada de una familia perfecta a una comunidad perfecta, con elegantes casas, patios bien cuidados y vecinos amistosos; claro que las cosas no son lo que aparentan. Como muchas otras películas, The Joneses pretende mostrarnos el lado oscuro de la vida en los idílicos suburbios norteamericanos, pero en vez de usar clichés de terror o suspenso, prefiere transmitir un mensaje mucho más simple y real: la infinita ambición de la mercadotecnia moderna no se detendrá ante nada para convertirnos en autómatas consumistas, guiados por el impulso y no por la razón. No es una película de terror, pero admito que me dio miedo...

La perfecta familia está integrada por Steve Jones (David Duchovny), su amorosa esposa Kate (Demi Moore), y sus dos hijos ad
olescentes, Jenn (Amber Heard) y Mick (Ben Hollingsworth). Inmediatamente empiezan a hacer amigos en su nueva comunidad, y sus vecinos envidian el alto nivel del vida de los Jones, así como su cálida armonía. Pero detrás de su perfecta apariencia nos damos cuenta de que hay cosas muy extrañas en sus relaciones familiares, y quizás su presencia en no sea producto de la casualidad, sino de un audaz plan corporativo diseñado para promover el consumismo entre los habitantes del adinerado suburbio...

Muchas otras películas, libros y programas de televisión han censurado el ciego consumismo que infecta a la humanidad; The Joneses llega tarde a la fiesta, y además no llega tan lejos como debería para causar un impacto genuino en el espectador. Sin embargo su mensaje sigue siendo válido, y lo mejor de todo es que lo envuelve en una buena historia fundamentada en la humanidad de sus personajes. A fin de cuentas me interesó más la relación entre Steve y Kate, que la conspiración detrás de su "matrimonio", y creo que eso basta para rescatar la película de la mediocridad. No obstante, desde otro punto de vista podría decirse que el énfasis en las relaciones resta fuerza a la sátira, y por ello la cinta se desinfla al final, cuando no hay adecuada conexión entre sus contradictorios aspectos.

De cualquier modo me gustó el eficiente ensamble de actores, empezando por David Duchovny y Demi Moore. Creo que Duchovny ya superó el estigma del Agente Mulder gracias a su trabajo en modestas cintas independientes y en audaces series "alternativas", como Californication; de hecho, en The Joneses emplea ese mismo carisma casual que lo hace al mismo tiempo sofisticado y accesible. Honestamente dudo que sea un buen actor en el sentido convencional; pero encontró un nuevo nicho que funciona para él, y me da gusto que esta película lo sepa explotar. Por su parte, Demi Moore nos recuerda que no solo es una "celebridad", sino una sólida actriz cuando encuentra el papel adecuado. Su participación en The Joneses es curiosamente sutil y controlada, pues así es como mejor se expresa el conflicto interno que sostiene durante la película entera, tratando de conciliar sus sentimientos reales con la misión que debe cumplir. Además, cosa rara, su asombroso rostro y cuerpo son parte integral del personaje y no solo indulgentes muestras de vanidad. También merecen mención Gary Cole y Glenne Headly como los mejores amigos de los Jones; en ocasiones parecen patético "comic relief", pero su sinceridad de algún modo preserva el realismo de una pareja que ha reemplazado sus emociones por regalos y objetos costosos.

Con un poco más de convicción en su propósito o con un libreto más inteligente The Joneses podría haber sido una brutal (y muy agradecida) sátira sobre la obsesión consumista que amenaza con salir de control (si es que no ocurrió ya). Pero su flojo final sentimental y falta de enfoque (por no mencionar su horrenda banda sonora) la dejan a la deriva, con el buen trabajo de sus actores como única esperanza de salvación. The Joneses tiene suficientes puntos buenos para darle una modesta recomendación, y en verdad me hubiera gustado que llegara al nivel de sátiras tan acertadas como Wag the Dog, In the Loop o State and Main; lamentablemente no pasa de ser un ameno pasatiempo que tal vez nos ponga a pensar durante noventa minutos para luego olvidarse de inmediato. O quizás no supe interpretar el final, y en realidad es una brillante sátira sobre la obsesión de Hollywood con los finales felices. Mmh... no, no lo creo.
Calificación: 6.5