domingo, 11 de marzo de 2012

Pérdida de la Inocencia (Trust)


No tenía mucho interés en ver Pérdida de la Inocencia porque, aceptémoslo, a simple vista parece un dramón televisivo de Lifetime o Hallmark diseñado simultáneamente para asustar a los padres de familia, y para explotar el morboso tema de los "depredadores sexuales"; y si se estrena en cines es solo porque cuenta con actores famosos como Clive Owen y Catherine Keener. Sin embargo, para mi sorpresa, Pérdida de la Inocencia resultó ser un drama honesto sobre una situación trágica y traumatizante, pero abordada con tal realismo y sobriedad que se vuelve mucho más impactante que cualquier otra obra amarillista sobre el mismo tema. Y, claro, me dejó deprimido durante todo el fin de semana, de modo que puedo apreciar su calidad y valor didáctico, aunque no sea una experiencia agradable.

La historia sigue a Annie (Liana Liberato), una niña de 13 años, buena estudiante, asidua deportista e hija mayor en el perfecto hogar de sus padres Will (Clive Owen) y Lynn (Catherine Keener). Sin embargo, la presión de las "chicas populares" junto con su inminente adolescencia empiezan a afectar el comportamiento de la joven, y decide comenzar una relación remota con un muchacho llamado Charlie (Chris Henry Coffey), con quien se comunica constantemente por medio de "chats", mensajes de texto y llamadas telefónicas. Pero cuando finalmente acuerdan conocerse en la vida real, Charlie resulta ser un hombre de treinta y tantos años, con las peores intenciones posibles de explotar la confianza de la ofuscada niña. Y entonces vemos cómo este encuentro tiene devastadoras consecuencias en la vida de Annie, al mismo tiempo que sus padres y la policía hacen lo posible por capturar al "depredador".

Cuando Hollywood aborda el tema de los "depredadores sexuales" y los riesgos del Internet, podemos esperar películas más cercanas al género de terror que al drama (por ejemplo, Megan is Missing y Hard Candy), lo cual quizás funcione como una advertencia sensacionalista, pero tan exagerada que pasa al terreno abstracto y rompe la conexión con el espectador. Pérdida de la Inocencia, por el contrario, no busca el susto fácil ni la obvia moraleja. Bueno, sin duda tiene una intención didáctica, pero no la grita en nuestro rostro; en vez de eso, nos deja asimilar gradualmente los riesgos del Internet, así como el "efecto dominó" que puede crear una mala decisión en línea. Y también ilustra que la vulnerabilidad de las víctimas puede llegar mucho más allá del riesgo físico. Es un tema difícil y, como dije, no muy agradable, pero siento que tiene más validez que nunca, sobre todo cuando se abstiene de pintar a la víctima como "chica mala" que tal vez "se lo buscó" (una de las peores costumbres del cine de explotación). Por el contrario, la cinta sugiere que hasta la mejor educación e intenciones pueden ser explotadas por un experto manipulador que aprovecha la inmadurez emocional de las adolescentes para conseguir lo que busca.

Habiendo dicho eso, Pérdida de la Inocencia tiene algunos elementos poco afortunados, viéndola exclusivamente como obra cinematográfica. La dirección de David Schwimmer (sí, el mismísimo "Ross") se siente justamente como de película Lifetime o Hallmark, libre de personalidad o empuje narrativo. Entiendo que su propósito fue el realismo y la honestidad emocional, pero no por ello debería sentirse tan insípida. O quizás fue culpa del libreto, tan empeñado en seguir meticulosamente los sentimientos de la niña que pierde la oportunidad de dibujar mejor a los demás personajes. De hecho, hay un ángulo muy interesante en Will (el padre interpretado por Clive Owen), y me hubiera gustado que la película explorara con mayor detalle la contradicción de su trabajo en una agencia publicitaria, donde diseña con mucho éxito anuncios de ropa que sexualizan prematuramente a los modelos adolescentes. Pero bueno... a fin de cuentas lo que rescata la película es la actuación de la niña Liana Liberato, quien maneja con increíble aplomo una gama de abrumadoras emociones sin perder el centro humano de su personaje. Y tampoco podemos olvidar a Chris Henry Coffey como Charlie, mostrando la cara civilizada del "depredador", aparentemente inofensivo pero experto en ajustarse a las fantasías de sus frágiles víctimas.

No tengo hijos ni hijas, pero recuerdo mi época de adolescente, y estoy seguro de que me hubiera burlado de una película como ésta, creyendo que exagera o que solo busca asustar, pues nada de eso podría ocurrir entre mis conocidos. Pero ahora que estoy viejo es más fácil apreciar las lecciones que nos ofrece, así que puedo recomendar Pérdida de la Inocencia para padres de familia y adolescentes que quieran ganar un poco de perspectiva sobre los riesgos de la comunicación instantánea, anónima y secreta. Aunque desde luego no espero que vayan juntos a verla... eso sería demasiado incómodo para los padres y absolutamente inadmisible para jóvenes que desearían cortarse una mano antes de salir en público con sus padres "ñoños". Pero bueno, confío en que al menos la bajarán de Internet, o algo así. Siempre y cuando no pidan ayuda a extraños...
Calificación: 8

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