miércoles, 17 de diciembre de 2008

Jack Brooks: Monster Slayer

Jack Brooks: Monster Slayer resultó ser una gran decepción. Después de leer comentarios muy positivos en revistas especializadas (como Fangoria y Rue Morgue) tras su exhibición en festivales de cine, yo esperaba un espectáculo "retro" del más puro horror ochentero. Tal vez mis expectativas fueron demasiado elevadas, lo cual nunca es bueno al enfrentar una película de bajo presupuesto.

La trama es muy simple y casi se escribe sola: un niño pierde a sus padres a manos de un monstruo, y cuando Jack (Trevor Matthews) crece, se ha convertido en un joven iracundo y reprimido que accidentalmente descubre una potencial invasión paranormal durante uno de sus trabajos como plomero. Entonces, tras mucha pérdida de tiempo, se ve obligado a combatir al líder de los monstruos para salvar al mundo. O al menos a la escuela donde se manifiesta la criatura.

El principal problema (de muchos) es el guión, que parece estar artificialmente "inflado". Quizás empezó como cortometraje, y el director-guionista decidió alargarlo añadiendo escenas irrelevantes y expandiendo innecesariamente el desarrollo del protagonista. Un ejemplo: después de que Jack encuentra eventos sobrenaturales en la casa de un cliente, conoce "accidentalmente" a un anciano con importante información en la ferretería donde el héroe compra suministros de plomería. Pero en vez de resolver las cosas en una rápida escena de exposición, perdemos tiempo viendo su conversación con el anciano, quien le pide que regrese más tarde para que le cuente la historia de la casa maldita, lo cual le da oportunidad al director de añadir otra escena más con el anciano antes de llegar el inevitable flashback donde vemos el origen de la supuesta maldición. Otro imperdonable error son las múltiples sesiones con el terapeuta en las que el protagonista trata de encontrar solución a sus problemas de ira incontrolable. Desde los primeros momentos de la película nos enteramos de su simple motivación: un monstruo mató a su familia y sabemos que tarde o temprano el héroe tomará venganza. Pero el director consideró necesario reiterar el punto hasta la saciedad en forma de estas inútiles conversaciones entre psiquiatra y paciente, que quizás tenían algún fin humorístico pero sólo consiguieron aburrirme y hacer que mi dedo se acercara peligrosamente al botón de fast-forward.

Otro gran problema es Trevor Matthews en el papel principal. Ni es buen actor ni tiene carisma, y por mucho que quiera emular a icónicos héroes del cine fantástico como Jack Burton (Big Trouble in Little China), Snake Plissken (Escape From New York) o el inimitable Ash (trilogía de Evil Dead), sólo causa impaciencia con su plana interpretación y su total ausencia de presencia escénica. Por si eso fuera poco, sufrimos también con la relación del protagonista y su antipática novia, que incluye inútiles discusiones y hasta un incipiente triángulo amoroso que no conduce a ningún lado, pero que cumple su función de extender los minutos de la película con escenas que francamente no tienen relevancia para el guión ni importancia para el espectador. Hasta el estimado Robert Englund (más conocido como Freddy Kruger) se ve en dificultades al enfrentar las numerosas y redundantes escenas en las que lo vemos sufrir una monstruosa transformación; casi sentí lástima por el veterano actor, por todas las veces que lo vemos obligado a hacer desfiguros, vomitar y en general a condescender con el tedioso guión.

Como tardío premio de consolación tenemos los últimos 20 minutos de la película, cuando finalmente llegan los monstruos prometidos en el título. Las escenas son simpáticas, agradablemente sangrientas y realizadas en el estilo de la "vieja escuela", con látex y efectos prácticos que no podríamos llamar exactamente "realistas", pero que en mi humilde opinión son mucho más interesantes y artísticos que los blandos y genéricos monstruos digitales que hemos visto mal realizados en otras películas.

Supongo que dentro de lo que cabe esperar en una cinta de terror independiente de muy bajo presupuesto, Jack Brooks: Monster Slayer cumple marginalmente su cometido de divertir con su honesta sensibilidad y sus pintorescas batallas con monstruos de látex. Sin embargo no encuentro motivo para los excesivos halagos que ha recibido en los medios especializados en terror; su guión es bastante torpe, el protagonista no resulta agradable, y difícilmente podríamos encontrar algo novedoso en la lenta hora y media de duración. Recientemente he visto muchos mejores exponentes de ese particular nicho (como The Other Side y Dance of the Dead), por lo que sugiero mejor apoyar esas ambiciosas y competentes películas en vez de gastar tiempo en una que apenas logra entretener. Por otro lado, si tan solo hubieran contratado a Bruce Campbell como protagonista...
Calificación: 6

2 comentarios:

Orlando dijo...

Estimado Pablo, Recibe un caluroso saludo desde Colombia, ya sabia yo que tu silencio no duraría demasiado y que pronto retomarias tu labor criticona; lo unico que me hacia pensar que no volverias a la sana critica era que te hubieras casado....pero creo que ese no es tu caso......bienvenido y gracias

Pablo del Moral dijo...

Orlando: ¡Me da mucho gusto recibirte en este nuevo proyecto! Y, como siempre, gracias infinitas por tu constante apoyo. En cuanto a lo de casarme, tienes razón... este blog será otra buena razón para evitar dar ese paso. Mucha suerte y felices fiestas!