Los dramas legales nunca han estado entre mis películas favoritas, pero sin duda puedo disfrutarlos cuando saben emplear las clásicas herramientas de lógica, análisis y deducción para ilustrarnos sobre la complicada relación entre “ley” y “justicia”, sobre todo cuando está sustentada por una historia interesante y personajes que nos hagan creer la importancia de los graves temas que manejan. En otras palabras, prefiero que sean más como Amistad o Paths of Glory, y menos como Chicago o Erin Brockovich (aunque respeto sus... singulares interpretaciones del circo legal). La nueva película El Defensor presenta un caso inusual, pues sabe usar los tradicionales clichés del género para mostrarnos las aventuras de un abogado muy peculiar; sin embargo su estructura y mecanismos dramáticos son más parecidos al del cine policíaco, con el abogado fungiendo también como investigador de un horrible crimen. Esta combinación da como resultado una experiencia inverosímil pero entretenida, que igualmente funciona bien durante sus momentos de acción, y cuando está en el juzgado gritando "¡objeción!".El "defensor" del título es Mick Haller (Matthew McConaughey), abogado muy informal que trabaja desde el asiento trasero de su automóvil Lincoln, recorriendo las calles de Los Ángeles con su chofer Earl (Laurence Mason) y usando sus múltiples contactos, carisma y constante palabrería para liberar criminales a cambio de dinero y favores de la gente que contrata sus servicios (por lo general también criminales, aunque más "honestos"). Obviamente Haller no es el abogado más ético que existe, pero es bueno en su trabajo y por eso es respetado tanto en círculos legales como entre los delincuentes. Sin embargo su cliente más reciente es muy distinto de los drogadictos y traficantes con los que usualmente convive. Esta vez se trata de Louis Roulet (Ryan Phillippe), un magnate de bienes raíces que fue acusado de violar y golpear brutalmente a una prostituta, aunque él alega que se trata de una trampa para extorsionarlo. Haller ve la oportunidad de representar a un "pez gordo" y procede a construir su defensa... pero durante las pesquisas empieza a sospechar que hay algo más siniestro detrás del crimen, y que su intervención en el asunto no fue tan casual como parece.

El concepto es bastante interesante y parece una buena alternativa al monopolio de John Grisham y sus relatos de corrupción urbana o pintoresco "gótico rural" (por cierto, El Defensor está basada en una novela de Michael Connelly, ex-reportero criminal de Los Ángeles que supuestamente basó el personaje de Mick Haller en varios "abogados automovilísticos" activos en esa ciudad). Aclaro: aunque El Defensor no posea el característico melodrama y sofisticación de Grisham, tampoco pretende ser realista, sino una idealizada interpretación del sistema legal donde las fiscales son notablemente hermosas (cortesía de la siempre eficiente Marisa Tomei), los colaboradores son demasiado pintorescos (en este caso John Leguizamo como un parlanchín policía, y el genial William H. Macy como un tenaz investigador que parece una especie de Sasquatch sureño) y cada caso es fácilmente resuelto con los contactos del protagonista y la "lengua dorada" con la que convence a todo el mundo. Aún así el argumento está bien construido y nos mantiene en suspenso durante casi toda la película, sobre todo cuando se complica con revelaciones inesperadas y la amenaza de violencia en contra del abogado mismo.

En el papel principal Matthew McConaughey ofrece una interpretación genuinamente buena, al mismo tiempo exuberante y modulada, con la auténtica naturaleza de su personaje oculta (pero no invisible) detrás de la arrogancia y narcisismo. Por su frecuente aparición en comedias románticas y aventuras familiares es fácil olvidar al buen actor que impresionó hace una década en Frailty y Amistad; es bueno ver que sigue activo y que aún puede sorprendernos cuando encuentra el material apropiado. El resto del elenco está integrado por brillantes actores de carácter que desafortunadamente no tienen mucho que hacer, al menos desde el punto de vista dramático. Desde los mencionados Tomei, Leguizamo y Macy, hasta Bryan Cranston, Josh Lucas y Michael Peña, todos se sienten creíbles y cumplen su labor con decoro, pero nadie destaca realmente, ni amenaza con "robarse" la película. Este es "El Show de McConaughey" de principio a fin, así que quienes encuentren antipático al actor probablemente no disfrutarán tanto esta cinta.

Los abogados y el mundo legal siempre han sido una fuente de inspiración para la cultura popular, y El Defensor se gana su lugar como entretenimiento ligero junto a películas como A Few Good Men y The Firm, aunque por su frivolidad y falta de realismo yo la ubicaría muy por debajo de obras "serias" como The Verdict y To Kill a Mockingbird. Merece una recomendación por la actuación de McConaughey, por las vueltas que da la historia (algunas un poco previsibles, pero bueno...) y por la enérgica dirección de Brad Furman, quien posee el balance justo de estilo y disciplina para llevar la historia con vigor, pero sin distraernos con adornos innecesarios. Tengo entendido que el personaje de Mick Heller ha aparecido en varias novelas, y francamente no me molestaría ver una secuela cinematográfica que continuara las aventuras de este abogado, éticamente ambiguo en lo que respecta a la ley, pero firme en asuntos de justicia. Y de paso podrían aprovechar mejor a los excelentes actores secundarios; son demasiado buenos para ser simples engranes de la trama.
Calificación: 7.5






































