domingo, 4 de diciembre de 2011

La Piel que Habito

Nunca he sido fan del español Pedro Almodóvar, aunque sin duda admiro su visión y audacia para recorrer espacios narrativos inusuales y poco visitados por otros directores. Pero al mismo tiempo encuentro indigesto su estilo exageradamente melodramático y forzado, donde esos "temas inusuales" se transforman en un fin por sí mismos, en vez de servir como herramientas para contar una historia concreta, o para dar mayor profundidad a sus personajes. En otras palabras, si sus películas fueran edificios, siento que la decoración "kitsch" tomaría precedencia sobre la integridad de las paredes. Sin embargo mi opinión cambió por completo cuando vi Los Abrazos Rotos, la cual me pareció una obra increíblemente madura, enfocada y satisfactoria, que incluso me dio la tímida esperanza de que Almodóvar hubiera dejado atrás el "cine de autor" sustentado por caprichosas fantasías personales, para abordar una nueva etapa de su carrera, más "seria" (por llamarla de algún modo) y por lo tanto más atractiva para quienes estábamos cansados de sus abigarradas cintas.

Desafortunadamente fueron ilusiones infundadas, pues su más reciente película, La Piel que Habito, es un regreso a ese Almodóvar exagerado y difuso, tan empeñado en sorprendernos con su ingenio y escandalizarnos con su audacia que (accidental o intencionalmente) sabotea su interesante argumento con excesivos personajes, hueca grotesquería e innecesarias vueltas para llegar a un mensaje al mismo tiempo simple e inescrutable. La trama es demasiado complicada para resumir sin revelar "spoilers", así que para efectos prácticos diré que La Piel que Habito gira en torno al brillante doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas) y su obsesión por crear piel sintética para ayudar a las víctimas de quemaduras deformantes. Y, curiosamente, el "conejillo de indias" donde Ledgard lleva a cabo sus experimentos es Vera Cruz (Elena Anaya), una guapa mujer que permanece prisionera en el piso superior de la elegante casa del doctor. Sobra decir que la relación entre ambos es bastante complicada, y eventualmente tendrá consecuencias que ninguno de los dos esperaba.

Mucho se ha mencionado que La Piel que Habito es una película de terror, o al menos una interpretación del terror filtrado por la creativa sensibilidad de Almodóvar; sin embargo a mi me pareció simplemente otro de sus melodramas donde no hay suspenso ni miedo real, sino un grupo de turbios personajes torturados "a fuego lento" por la obsesión, por trágicos secretos familiares, y desde luego por la lucha interna y externa de su identidad sexual. El problema es que nunca encontré el "unificador dramático" que diera significado o validez a estos graves conceptos, ciertamente provocativos en manos de Almodóvar, pero que parecerían ridículos si los encontráramos en su contexto natural... por ejemplo, en una telenovela mexicana o en una película de "porno-tortura". Hablando de lo cual, los muy comentados elementos de "horror clínico" que el director incorpora en su melodrama parecen homenajes (o "préstamos") de películas genuinamente interesadas en la examinar la voluble relación entre cuerpo y mente, como Dans Ma Peau, Les Yeux Sans Visage y desde luego la obra clásica de David Cronenberg. Sobra decir que todas estas me parecen alternativas más apetecibles e interesantes que la estéril La Piel que Habito.

A pesar de tantas quejas y reservas debo darle una recomendación a esta película, tan solo por su notable calidad visual (un aspecto que Almodóvar nunca descuida) y por la interesante estructura del libreto, el cual juega con el tiempo, los "flashbacks" y las premoniciones con tal destreza que logró sorprenderme en muchas ocasiones por la manera como desafía nuestra percepción de ciertas escenas (aunque desafortunadamente el gran "twist" puede adivinarse con demasiada anticipación, lo cual reduce considerablemente su impacto). Las actuaciones son... buenas, supongo. Antonio Banderas y Elena Anaya se sienten fríos y distantes, incluso en momentos de álgida emoción, y quiero pensar que fue una decisión artística del director. El elenco secundario tiene mayor libertad de actuar naturalmente, lo cual aprovechan Marisa Paredes, Jan Cornet y Blanca Suárez para afianzar su lugar en esta bizarra fábula psico-sexual. O como quieran llamarle. A fin de cuentas La Piel que Habito me pareció una experiencia única (para bien o para mal) que será asimilada por cada espectador según su particular tolerancia o afinidad por el exuberante estilo de Almodóvar. Me gustaría decir que el mensaje justifica los medios, pero tras dos horas de científicos locos, ambigüedad sexual y horror médico, no estoy seguro si el cineasta quiso decirnos que nuestro exterior afecta nuestro interior más de lo que quisiéramos admitir; o si fue lo opuesto, y quiso expresar que por más que intentemos alterar nuestra apariencia nunca podremos eliminar los traumas del espíritu. Ambas ideas son válidas... ojalá Almodóvar se hubiera preocupado más por definir su postura, o al menos por compartir sus emociones al respecto.
Calificación: 7

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo, verás la película filosófica El caballo de Turín?

Pablo del Moral dijo...

Anónimo: No. Me interesaba, pero tuve muy poco tiempo libre y le di preferencia a las cintas más "comerciales". Mis disculpas y saludos!

Casi me la creo dijo...

Pablo, desoi tus recomendaciones y fui a ver la peli, debo decir que para quienes somos fans de Almodovar, con todo y su melodrama, sus extravagancias y sexualidades reprimidas......cubre los requisitos, a pesar de que va un poco lenta y como dices el twist se adivina con antelación, no es su mejor peli, pero me gusto, perdón gurú del cine.....

Anónimo dijo...

Pablo, tus "Nunca he sido fan...." "No soy muy...", suelen quitarle fuerza a tus críticas y hacerlas ver como un tanto caprichosas. Si te fijas bien, esas pequeñas muletillas ni le quitan ni le ponen nada a tus extensos textos. Si, en cambio, hacen sospechar una necesidad de justificación de un "no se que"....

Pablo del Moral dijo...

Casi me la creo: Gracias por esa opinión de un fan de Almodóvar. Obviamente no soy "gurú", pues de otro modo sería depositario del conocimiento universal ;-) Por eso es importante escuchar las perspectivas de otros espectadores. Saludos y suerte!

Anónimo: La razón de esos "Nunca he sido fan..." es que me parece útil añadir un contexto a las críticas que denote mi postura personal sobre los temas que cubre la película. Por ejemplo, mi crítica de "Los Pitufos" sería muy distinta si tuviera un intenso afecto por los personajes, o si despertaran la nostalgia por mi infancia; sin embargo no es así, y creo justo aclararlo para que la crítica no parezca una sentencia arbitraria. Igualmente, cuando la película en turno tiene algún "factor atenuante" (por ejemplo, un director que admiro, o un tema cercano a mi interés personal), también me gusta señalarlo como advertencia de que la crítica será menos objetiva de lo que me gustaría. De cualquier modo aprecio tu observación, y trataré de hacer más breves y concisos mis escritos. Saludos y suerte!