martes, 16 de febrero de 2010

Reeker 2 (No Man's Land: The Rise of Reeker)

En mi crítica de Reeker terminé diciendo que el director Dave Payne podría sorprendernos con su siguiente película si encontraba un libreto mejor escrito y más sólidamente construido. Para bien o para mal Reeker encontró cierto éxito económico, y eso provocó que el mismo cineasta filmara una secuela/precuela, profundizando un poco más en la enigmática criatura del título. Desafortunadamente volvió a fallar en el libreto, pues básicamente recicla la misma historia con nuevos personajes y la adición de una sub-trama policíaca que no aporta mucho drama, pero al menos sirve para "anclar" la sinuosa historia en un contexto menos abstracto y arbitrario.

Reeker 2 comienza con un prólogo ubicado en los años setentas, donde vemos la captura de un maniático asesino que mató a decenas de víctimas en las solitarias carreteras que cruzan el Valle de la Muerte, al sur de los Estados Unidos. Sin embargo el policía que realiza la captura alberga ciertas dudas, pues el asesino parece recibir órdenes de una presencia invisible. Treinta años después, en la época actual, encontramos al mismo policía en una cafetería, discutiendo su próximo retiro con su hijo Harris (Michael Muhney), quien tomará su lugar como Alguacil del desértico poblado. Pero las cosas se complican cuando la cafetería es invadida por un grupo de criminales que acaban de asaltar un casino cercano, y planean tomar rehenes para auxiliar su fuga a México. Entonces comienza el conflicto entre ladrones y policías, aunque eventualmente ambos se ven amenazados por algo o alguien que los está matando, y que solo puede detectarse por el nauseabundo olor que precede su llegada...

Como nos indica el título original de esta cinta (No Man’s Land: The Rise of Reeker), Reeker 2 trata de explicar el origen del enigmático monstruo que acecha a sus víctimas en el desierto. Sin embargo la explicación me pareció confusa e ilógica, y se siente como un apresurado pretexto para justificar las abundantes incógnitas que nos dejó la primera película... y para que no cuestionemos las nuevas interrogantes que genera la secuela. En vez de un cansado "origen" de la criatura, yo hubiera preferido que se establecieran reglas más claras sobre su comportamiento y motivación, pues es lo que realmente faltó en ambas cintas para sumergirnos en la historia y compartir el terror de los personajes. Sin embargo el director parece más interesado en diseñar las inusuales circunstancias en las que mueren los héroes y villanos.

En ese aspecto Reeker 2 funciona bastante bien; las acciones del monstruo podrán ser confusas, pero los fans del horror disfrutarán los resultados. Payne conoce los límites de su presupuesto y emplea notable ingenio para sacar todo el provecho posible de los bien combinados efectos prácticos y trucos digitales, que dan como resultado algunos sorprendentes momentos de “gore” surrealista (el accidente automovilístico es un caso claro, pero también me gustaron las piernas caminando sin torso). La cinematografía también ayuda, así como las áridas y hostiles locaciones que ilustran eficientemente el aislamiento del restaurante donde se desarrolla toda la acción, fotografiada con alto contraste y colores desaturados. Y aunque los actores generan vaga emoción y expresan sus diálogos con aplomo, la verdad es que son simples "props" del equipo de efectos especiales. Todos los detalles que pretenden enriquecer los personajes me parecieron huecos y artificiales, desde el romance entre una guapa mesera y uno de los ladrones, hasta la supuesta tensión familiar entre el alguacil y su hijo. Pero bueno... al menos se hizo el esfuerzo por dibujarlos como gente normal, con una existencia que va más allá del escenario.

La variedad de personajes, los pulidos efectos especiales y la misteriosa mitología que sustenta la historia hicieron que Reeker 2 me gustara un poco más que su inferior predecesora. No espero que trascienda, y sin duda se olvidará para el próximo fin de semana, pero puede ofrecer un rato de sangre, suspenso y sobresaltos, lo cual la hace automáticamente más recomendable que tantas otras cintas de terror que he visto recientemente. Entonces, aunque Reeker 2 sea en realidad un producto directo a DVD, me alegra que se haya estrenado en cines (al menos en mi país), pues quizás así estimulará la creación de obras que tomen en serio su compromiso con los fans del terror, aprovechando sus limitados recursos para intentar algo nuevo, aunque el resultado no sea perfecto. Pero si el destino nos depara otra secuela, por favor Sr. Payne... pida ayuda para escribir el libreto. O, mejor aún, salga de la rutina y busque una historia nueva. El resultado podría sorprenderle.
Calificación: 6.5

lunes, 15 de febrero de 2010

Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: El Ladrón del Rayo (Percy Jackson and the Olympians: The Lightning Thief)

Ya estoy cansado de películas con adolescentes normales que resultan ser "especiales", o los elegidos para salvar un reino mágico, o herederos de poderes sobrehumanos, o similares refritos de nula inteligencia que tan sólo buscan infiltrarse al lucrativo mercado inspirado por Harry Potter. Por eso mi primera intención fue evitar la nueva cinta Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: El Ladrón del Rayo; sin embargo decidí verla porque tenía tiempo libre... y porque me enteré de que fue dirigida por Chris Columbus. Obviamente no pude resistir la ironía de ver una imitación realizada por quien comenzó la franquicia fílmica del mencionado Potter; además el elenco incluye buenos actores en papeles secundarios, que quizás podrían rescatar lo que parecía ser una cansada historia de hueco heroísmo y pueril fantasía. Clásico error de mi parte.

Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: No soy Harry Potter
se centra en el epónimo Percy (Logan Lerman), un joven desafortunado en la escuela y con una infeliz vida familiar debido a su odioso padrastro Gabe (Joe Pantoliano). Pero lo que Percy no sabe es que su padre real es Poseidón (Kevin McKidd), el dios griego del mar; y cuando Zeus (Sean Bean), el rey de los Dioses, descubre el robo del Relámpago Primordial (o algo así), las sospechas recaen en Percy, quien no solo deberá probar su inocencia encontrando el mágico objeto perdido, sino que deberá habituarse al nuevo mundo que acaba de descubrir, en el que los dioses siguen influyendo en la vida de los humanos, y su mejor amigo pertenece a la mitología griega. Y, de paso, quizás logre atraer a la guapa Annabeth (Alexandra Daddario), hija de la diosa Athena (Melina Kanakaredes).

P
ara variar, Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: No me Demandes J.K. está inspirada por una exitosa (¿en serio?) colección de libros escrita por Rick Riordan, y aunque sobra decir que no he leído ninguno, me atreveré a decir que el autor usó la mitología griega como fundamento de su obra por dos razones: 1.- Tiene "reconocimiento de marca" incluído; y 2.- Le evita la molestia de inventar nombres "creativos" para sus héroes y villanos (Percy... Perseus... ¡genio!). Y, desde luego, la yuxtaposición de elementos antiguos y modernos crea amplias oportunidades de humor y "choque de culturas" que se ajustan al blando e inofensivo estilo que hemos visto en similares películas, desde City of Ember hasta The Spiderwick Chronicles. Otra cosa que Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: No Esperen Secuela tiene en común con esas películas es una abundancia de aparatosos efectos especiales, técnicamente bien realizados pero carentes de pasión o genuino asombro. Simplemente sirven para distraer la atención de los aburridos personajes humanos, sus huecas personalidades y la insultante simpleza del libreto, que se limita a unir escenas que ya conocemos de memoria: "¡Nadie me comprende!", "Es hora de que conozcas la verdad", "¡Tú eres nuestra única esperanza!", etcétera. Ya saben a lo que me refiero.

Hace un momento mencioné el impresionante elenco, e igualmente podemos verlo patéticamente desperdiciado en papeles demasiado pequeños o intrascendentes. Pierce Brosnan y Sean Bean tienen la mejor intención de aportar gravedad a la narrativa, pero el contexto es tan insustancial que se sienten fuera de lugar. Como los padres de Percy, Joe Pantoliano y Catherine Keener no interpretan personajes, sino clichés. Uma Thurman, Melina Kanakaredes y Rosario Dawson simplemente están ahí para lucir su belleza por unos segundos; y Steve Coogan comete el error de tomar en serio su blanda villanía. En los papeles principales tenemos un trío de jóvenes con carisma pero escaso talento; peor aún, el rumor de que Logan Lerman podría ser el nuevo Hombre-Araña sólo terminó deprimiéndome más, pues frecuentemente se ve opacado por Hermione y Ron... o como se llamen en esta pálida imitación. Aunque diré algo a su favor: Harry y sus amigos nunca fueron a Las Vegas. Punto para Percy.

No soy fan de Harry Potter, pero es imposible negar el talento de J.K. Rowling para crear un universo interesante y consistente, repleto de personajes tan apreciados que incluso resisten los tropiezos literarios de su autora. Por eso creo que sus muchos imitadores ni siquiera se dan cuenta de lo que deben copiar... lo importante no es el entorno mágico, ni el trío de héroes, ni los cálidos mentores, ni las aventuras llenas de exóticas criaturas... lo importante es sentir la conexión entre los personajes y compartir sus emociones. Desde luego Percy Jackson y los Dioses del Olimpo: El Peor Título que he Visto no consigue ni una sombra de esa conexión, y sugiero que la eviten activamente, pues hay mejores sustitutos para pasar el tiempo en lo que llegan las nuevas cintas de Harry Potter... o el mágico reemplazo que tomará su lugar después de las próximas dos películas. Por cierto, tengo una idea al respecto: imaginen un niño llamado Perry Holter, estudiante mediocre de quien todos se burlan por tener mal aliento. Pero un día descubre que es el heredero a la corona del reino mágico de Listerinia, lo que le da el poder de curar las caries a larga distancia. Bueno, aún necesito trabajar la idea, pero ya tengo un patrocinador en mente. Deséenme suerte.
Calificación: 4

domingo, 14 de febrero de 2010

Día de los Enamorados (Valentine's Day)

Gracias a la película Día de los Enamorados comprendí finalmente el significado del amor. Y no me refiero al amor que siento por los Doritos, o por mi computadora, sino al genuino sentimiento que eleva el espíritu y nos invita a superarnos... a desear algo mejor para nosotros mismos y nuestra pareja... en pocas palabras, a VIVIR y evitar películas como ésta. Fue una experiencia simplemente mágica.

Tengo que extender un sincero agradecimiento al genio de la comedia
Garry Marshall por desafiar el sentido común de su agente al haber aceptado dirigir esta explosión de amor y afecto. Cualquier otro director hubiera dicho: "No hay argumento... ¡No puedo trabajar con esta basura! ¡Fuera de aquí, comunista!" Pero Garry no dijo eso (siento que puedo llamarle "Garry" gracias al lazo emocional que establecimos por el simple hecho de haber compartido la película). No, él tuvo el valor de disfrazar la inexistente historia con una galaxia de maravillosas estrellas, cuya mera presencia ilumina cada micro-segundo de Día de los Enamorados. Tantos rostros hermosos... tantas bocas sonrientes... pocas veces he sentido tantas ganas de romper sus dientes con un bat de béisbol. Y no lo digo por quedar bien... en verdad me hipnotizó esta sublime combinación de talentos: Ashton Kutcher, brillante como siempre; Jessica Alba, tan natural y cálida como cuando protegía a La Mole en Los Cuatro Fantásticos; Taylor Swift y Taylor Lautner... OMG! Super cute! En fin, no quiero quitarle al lector el gusto de descubrir el desfile de simpáticas celebridades que encarnan cada aspecto del amor. Y tampoco podría elegir a mi actor o actriz favoritos de la película, pues todos brillan con igual intensidad. Si tan sólo Lautner se hubiera quitado la camisa...

Si pueden creerlo, el libreto de la divina Katherine Fugate es aún mejor que el que escribió para The Prince and Me hace seis años... you go, girl! Cada escena nos lleva, como un mágico unicornio, en un recorrido por la vida de varios habitantes de la ciudad del amor: Los Ángeles. De ese modo vemos cómo distintas personas disfrutan muchas variedades de amor, desde el tierno romance otoñal entre ancianitos que acostumbran hablar de sexo con la nana de su nieto, hasta el pequeño niño que ya aprendió a manipular los sentimientos de las mujeres con flores y vacuas expresiones de cariño. Pero mi favorita fue sin duda la historia de una joven enamorada de McDreamy. El hobby del doctor es el malabarismo, y me pareció brillante que el guión utilizara esa actividad como símbolo de las relaciones que el personaje mantiene con dos mujeres al mismo tiempo. No había visto metáforas tan elocuentes desde la obra de William Blake. Y, hablando de poesías, algunos diálogos de Día de los Enamorados hacen referencia al poeta e.e. cummings, de modo que también podría considerársele como una experiencia altamente cultural. ¿Hay algo que no pueda hacer esta película? ¿Digo, además de entretener? Sólo faltó una canción de Celine Dion para llegar al punto emocional perfecto; estimo que una balada con tema romántico hubiera sido la cereza en la cima del delicioso sundae de romance que representa Dia de los Enamorados. Y si comparo esta película con un helado es porque me pareció muy dulce (me causó mareo por el azúcar) y cremosa (me provocó náusea por su artificialidad), pero valió la pena el sufrimiento. ¡Amor!

Sin duda algunos amargados dirán que Día de los Enamorados plagió la estructura e intención de la cinta británica Love, Actually (del 2003), pero yo diría que es al revés, pues el impacto de Día de los Enamorados trasciende épocas y viaja en el tiempo para influir cada aspecto de nuestro Universo desde el Big Kiss (como desde ahora se le llamará al Big Bang). También tendremos que soportar a los cínicos que señalen que Love, Actually fue una película genuinamente inteligente, romántica y graciosa. A esos “haters” les contesto con otra pregunta: ¿Acaso aparecieron Julia Roberts y Jennifer Garner en Love, Actually? Respuesta: Claro que no. Caso cerrado, losers.

Recomiendo con los ojos cerrados Día de los Enamorados para todos los enamorados, los que apenas buscan amor y los que pensaban que nunca lo encontrarían (como yo). El horror de compartir esta experiencia sin duda fortalecerá su relación, o quizás hasta les ayude a encontrar pareja entre alguno de sus traumatizados compañeros de asiento (incluso si son extraños a quienes nunca habían visto en su vida). Dicen que el amor a primera vista sólo llega una vez, y no puedo negarlo. Me enamoré de esta película, pues finalmente me abrió los ojos y cambió por completo mi interpretación del amor. ¿O fue del odio? No sé. A veces los confundo.
Calificación:

sábado, 13 de febrero de 2010

El Hombre Lobo (The Wolfman)

En general me gustan las películas sobre hombres lobo, pero nunca fui particular devoto de la original The Wolf Man (1941). Desde luego respeto la gran (sobre)actuación de Lon Chaney, Jr. como la angustiada víctima de la maldición lupina, y admiro que la cinta haya encontrado un ángulo fresco para el clásico tema del "monstruo trágico"; además, esté adornada con pintorescos personajes, buenos actores (todos recuerdan a Chaney Jr., pero también participaron los geniales Claude Rains y Bela Lugosi) y fantástico diseño de producción. Sin embargo la historia me pareció un tanto repetitiva, con un buen conflicto emocional en su centro (el monstruo teme matar, pero también desea sobrevivir), diluido por su excesiva lentitud y melodramáticos diálogos. Quizás comprendiendo esos defectos (por no mencionar la reducida atención del público contemporáneo - incluyéndome), el director Joe Johnston decidió rellenar la trama de esta nueva versión de El Hombre Lobo con otros clásicos elementos del cine gótico, desde un tenaz detective investigador, hasta los horrores de la psiquiatría pre-freudiana.

Dentro de todo creo que no fue mala idea; el libreto de Andrew Kevin Walker y David Self (basados en el guión de Curt Siodmak) se mueve con suficiente rapidez para distraernos de su simplicidad. El protagonista es Larry Talbot (Benicio del Toro), célebre actor que visita su natal Londres cuando recibe la noticia de que su hermano murió en cir
cunstancias sospechosas. Entonces, por solicitud de Gwen Conliffe (Emily Blunt), la ex-prometida del difunto, Talbot visita a su padre Sir John (Anthony Hopkins) en la vieja mansión familiar, para indagar sobre la inusual muerte de su hermano a manos de una feroz bestia. Su investigación lo lleva a un campamento gitano... y a un enfrentamiento con el misterioso monstruo, quien muerde a Talbot antes de escapar entre la neblina del bosque. Para sorpresa de todos, Larry se recupera de sus heridas con sorprendente velocidad... y se convierte en el principal sospechoso del Inspector Abberline (Hugo Weaving), quien no se detendrá hasta capturar al asesino que está matando campesinos. Y, claro, el monstruo podría estar mucho más cerca de lo que cree.

El director Joe Johnston (ex-supervisor de Industrial Light & Magic) está acostumbrado a las historias con abundantes efectos especiales, aunque ha mostrado tener buena mano para el drama sin necesidad de adornos. Desafortunadamente El Hombre Lobo se queda corta en ambos aspectos. El interesante trío de Benicio del Toro, Emily Blunt y Anthony Hopkins tienen buen desempeño técnico, pero me costó trabajo "sentir" sus actuaciones. Quizás Lon Chaney, Jr. sobreactuó un poco en la versión de 1941, pero era palpable la angustia de un hombre normal enfrentando circunstancias extraordinarias. Esta vez tenemos escenas pre-fabricadas y trillados diálogos que nos indican lo que sienten los personajes, pero sin la evidencia emocional que las respalde. Por cierto, es difícil tomar en serio el drama cuando escuchamos por enésima vez la frase "Si te pasara algo no me lo perdonaría". Déjensela a la próxima secuela G.I. Joe o Transformers, por favor. El único que logra resaltar por mérito propio es Hugo Weaving como el calculador Inspector Abberline, a quien me hubiera gustado ver en un papel más prominente (sobre todo porque la vida del auténtico Inspector Abberline sugería una interesante conexión con el tema de esta película).

Hablando de tomar en serio la historia, debo decir que el artista de maquillaje Rick Baker es uno de mis héroes personales desde que vi The Incredible Melting Man, por no mencionar su más conocido trabajo en la seminal An American Werewolf in London, Videodrome y Gorillas in the Mist. Su trabajo en la ciencia de efectos de maquillaje y criaturas sintéticas es legendario, y me intrigaba el potencial de su colaboración con Joe Johnston, un veterano de la revolución en efectos digitales. El resultado fue decepcionante. Por un lado respeto que esta nueva versión de El Hombre Lobo use efectos especiales como apoyo de la historia, evitando centrarse exclusivamente en LA TRANSFORMACIÓN (así, con mayúsculas). Pero por otro lado el trabajo visual me pareció mediocre y carente de creatividad. Supongo que Baker y Johnston quisieron rendir tributo al trabajo del original artista Jack Pierce (si hablamos de leyendas, Pierce se lleva el premio); sin embargo a estas alturas del siglo veintiuno me cuesta trabajo maravillarme con el atavismo del hombre peludo, vestido con harapos y aullando a la luna. Quizás no sea justo comparar el objetivo de esta cinta con los de otras obras, pero después de ver las creativas re-invenciones del hombre lobo en las últimas décadas (no solo en lo que respecta a las imágenes, sino también a la narrativa), es difícil asombrarse con el monstruo que diseñaron Baker y Johnston. En otras palabras: como fan del horror admiro su devoción y aplaudo su intención... pero como simple espectador salí desilusionado y levemente apático.

En fin, supongo que El Hombre Lobo funcionará mejor para el público que aprecie la atmósfera gótica y simples estructuras del cine fantástico de antaño (aplausos para Rick Heinrichs por su diseño de producción). Como película de terror me pareció mediocre pero entretenida, con buenos actores y competente dirección. El problema es que no entiendo el punto de su realización, pues no supera las mejores muestras del sub-género (como The Howling, An American Werewolf in London o Dog Soldiers) ni despierta interés por su interpretación clásica. Me alegra que Johnston y Baker (con el financiamiento de Universal Pictures) lograran hacer un sincero homenaje a los titanes que establecieron las bases del cine fantástico moderno; lástima que no hayan logrado inspirarnos similar emoción con su anémica (aunque sangrienta) versión de este perenne monstruo. En resumen: buena idea, deficiente ejecución.
Calificación: 7

viernes, 12 de febrero de 2010

Zona de Miedo (The Hurt Locker)

Nota: Debido al reciente estreno de esta película en México (bajo el título "Zona de Miedo"), decidí publicar nuevamente la crítica para comodidad de los lectores.

A pesar de tanta aclamación vertida sobre
The Hurt Locker (incluyendo rumores de su candidatura para el Oscar) la vi con bastante escepticismo, pues me parece que la guerra de Irak ha sido examinada en el cine desde todos los ángulos posibles, por no mencionar que las protestas en su contra se escuchan cada vez más cansadas e irrelevantes (aunque sigan teniendo razón). Sin embargo, la película me sorprendió por su innovador tema, carencia de pesada ideología, sinceras actuaciones y, sobre todo, por la intensa dirección de Katrhyn Bigelow, quien finalmente regresa al género de acción donde indiscutiblemente realizó sus mejores trabajos.

Aunque respeto y apoyo los mensajes expresados en películas como
Lions for Lambs, In the Valley of Elah y Syriana, lo primero que me gustó de The Hurt Locker es que no pretende aleccionarnos sobre las fallidas razones de la incursión norteamericana en Irak, ni repetir las conspiraciones petroleras o denunciar (por enésima vez) las mentiras acerca de las "armas de destrucción masiva". Simplemente se enfoca en las experiencias de tres soldados especializados en desmantelamiento de bombas, y deja que interpretemos la situación como mejor nos parezca. Ah, y de paso conjura algunas de las mejores escenas de acción y suspenso bélico que he visto en toda mi vida.

Los soldados en cuestión son el Sargento Sanborn (Anthony Mackie) y el Especialista Eldridge (Brian Geraghty), quienes acaban de perder a su oficial superior en la explosión de una mina que trataba de desactivar. Su reemplazo llega en la forma del inestable Sargento William James (Jeremy Renner), cuyo claro talento para el oficio logra algunos impresionantes triunfos... pero al mismo tiempo su irresponsable audacia y adicción a la adrenalina pone en peligro constante a sus colegas. Y conforme escala el riesgo de las situaciones en las que los mete el Sargento James, los soldados empiezan a examinar sus razones para realizar tan peligroso trabajo, en una zona donde la más grave amenaza no proviene de los combatientes enemigos, sino de su propio comandante.

Desde los primeros segundos Bigelow establece el mensaje de la película: "La guerra es una droga". Y durante dos horas nos muestra los efectos de esa adicción, pintando un crudo retrato de la deshumanización provocada por la incertidumbre del combate, el impersonal manejo de soldados en el ejército y las aflicciones psicológicas exacerbadas por las horribles condiciones de la guerra. Pero todos estos "mensajes" están cómodamente ubicados en el trasfondo de la película, asimilándose según el gusto y tolerancia del espectador. De ese modo permite que la atracción principal sean las increíblemente tensas misiones de los soldados y las brillantes actuaciones del elenco que los interpreta. En foco evidente de la historia es Jeremy Renner, quien convierte al Sargento James en un hombre simpático y muy capaz, pero interiormente devastado no solo por sus experiencias bélicas, sino porque se da cuenta de que la vida "normal" ha perdido todo sentido para él. Por otro lado tenemos a Anthony Mackie como el ecuánime y calculador Sargento Sanborn, quien comprende de inmediato las aflicciones de su oficial superior, pero las tolera porque así lo dicta el reglamento... aunque todo tiene un límite. Y finalmente está Brian Geraghty en el ingrato papel del novato Eldridge, asustadizo e inseguro, que agradece el estímulo y confianza del experimentado James, aún si el precio es muy elevado. Por cierto, la publicidad de la película ha enfatizado la presencia de Ralph Fiennes, Guy Pearce y Evangeline Lilly, pero sus papeles son tan cortos que podrían considerarse cameos. Entiendo esa estrategia, pues los auténticos protagonistas son actores relativamente desconocidos, y el estudio hace lo posible por elevar el perfil de la cinta usando nombres más notables; sin embargo podría decepcionar a los espectadores que esperaban ver a Fiennes o Pearce como el centro de la atención, cuando la realidad es muy distinta. Pero, en serio... el trabajo de Renner, Mackie y Geraghty es tan potente que apenas noté a las "estrellas" en sus fugaces apariciones.

Lo cual nos lleva a la auténtica estrella de la película: Kathryn Bigelow. Desde hace veinte años admiro el trabajo de esta directora, pues su filmografía incluye algunas de mis películas favoritas, como Near Dark y Strange Days, sin olvidar la muy decente Point Break. Sin embargo, en el nuevo siglo su carrera se enfrió con inciertas exploraciones del drama (con la cinta The Weight of Water) y thriller político (K-19: The Widowmaker) que dieron medianos resultados. Pero tras esa tambaleante década de esporádico trabajo, Bigelow encontró renovado vigor y entusiasmo en el libreto de Mark Boal; y la unión de material y cineasta resulta muy afortunada al combinar la profundidad de personajes que tan bien maneja, con su habitual destreza para diseñar secuencias de acción enérgicas y precisas. Hablando de acción, debo aclarar que The Hurt Locker no se apoya en batallas masivas, confusas balaceras o heroicos despliegues de machismo. Comparadas con los excesos de Michael Bay y James Cameron (ahem), la acción de Bigelow parece lenta y metódica... pero infinitamente más impactante por el peso emocional que expresa en cada pequeño detalle y actuación. La guerra de The Hurt Locker no es un espectáculo masivo de devastación, sino la constante angustia e impredecible amenaza que erosiona la razón y oprime el alma.

Si tuviera una queja es que la película se extiende un poco más de lo necesario, sobre todo en la misión del tanque, que además de ser confusa, no aporta mucho a lo que ya conocíamos sobre los personajes. Pero nada de eso impide darle una ferviente recomendación a una de las mejores películas que he visto en el 2009. Y aunque han demorado tanto los canales de distribución internacionales (incluyendo el DVD en los primeros días del 2010), espero sinceramente que los premios y reconocimientos sirvan para promover The Hurt Locker y permitan que más gente comparta esta fantástica experiencia fílmica, cuya sutil ideología puede ajustarse según las necesidades de cada espectador, sin obstruir el más sencillo placer de las actuaciones, el suspenso y la dirección. Es un placer presenciar el regreso de Kathryn Bigelow, y ansío verla en el mismo camino gracias al éxito de esta película.
Calificación: 9.5

miércoles, 10 de febrero de 2010

Universal Soldier: Regeneration

Me da pena confesar que sentí excesivo entusiasmo cuando finalmente recibí el DVD de Universal Soldier: Regeneration. La original Universal Soldier (1992) me pareció una típica película de Roland Emmerich, con mucha acción y efectos especiales para disimular su rutinario libreto y forzadas actuaciones. Algunos quizás la consideren mala; otros "tan mala que es buena"; pero a mi me pareció genuinamente entretenida, con la mezcla justa de sinceridad y exceso para demostrar que no se tomaba muy en serio, y que estaba dispuesta a todo para hacernos pasar un buen rato en el cine. Además, siempre he pensado que su función primaria fue validar las carreras de Jean-Claude Van Damme y Dolph Lundgren, quienes parecían en aquel entonces destinados a convertirse en inmortales héroes de acción. Ahora, casi veinte años después, vemos que la inmortalidad no siempre acarrea prestigio, pues ambos actores (¿o atletas?) llevan demasiado tiempo atrapados en el cómodo nicho del cine de acción directo a DVD. Y aunque de vez en cuando encuentran proyectos de marginal calidad (JCVD, Direct Contact), creo que nunca han tenido la oportunidad de revivir la fama que les dio Universal Soldier. ¿Podrían finalmente lograrlo con su muy esperada reunión en Universal Soldier: Regeneration? Y, más importante... ¿Sería su colaboración un presagio de calidad... o una desesperada estrategia por explotar a sus fans?

Creo que no fue ni lo uno ni lo otro. Pero al menos logró ser una sólida película de acción directa a DVD que muestra a am
bos actores en gran forma (dramática y física), al mismo tiempo respetando lo establecido en la original y encontrando circunstancias lógicas para justificar su reunión; y no olvidemos que, de paso, extiende convenientemente la mitología de la franquicia para permitir futuras secuelas de amplio potencial. Por cierto, quizás este sea el momento adecuado para establecer que Universal Soldier: Regeneration ignora las mediocres "secuelas" filmadas a lo largo de los noventas... y yo haré lo mismo, pues las que vi me parecieron totalmente mercenarias y olvidables.

Para quien no recuerde: en Universal Soldier conocimos el proyecto ultra-secreto Black Tower, con el que el ejército norteamericano (¿quién más?) trató de producir súper-soldados semi-autómatas con ayuda de alta tecnología, control mental y el más moderno armamento para enfrentar situaciones que excedían la capacidad de la milicia convencional. El proyecto funcionó bien durante algún tiempo pero, por circunstancias inesperadas, dos "soldados universales" (o "uni-sols") recuperaron parcialmente su memoria y se rebelaron contra el sistema; el problema es que uno de ellos quiso tomar venganza y abusar de su entrenamiento para satisfacer su sed de sangre; el otro, auxiliado por una audaz reportera, se encargó de cazar a su colega y terminar sus violentos crímenes.

Al principio de Universal Soldier: Regeneration nos enteramos de que el ejército sigue entrenando UniSols; pero uno de sus soldados, denominado “NGU” (Next Generation Unisol) escapó accidentalmente y ahora trabaja para el maquiavélico General Boris (Aki Avni), quien ha tomado control de la planta nuclear abandonada en Chernobyl y planea liberar vapores radioactivos si no se otorga la independencia a su nación en Europa Oriental. Además, subrayando la amenaza, el General secuestra a los hijos del Premier ruso, quien de inmediato pide ayuda al gobierno norteamericano para resolver la situación. Entonces se forma un operativo militar, que incluye a varios UniSols, para desmantelar la operación de Boris; sin embargo el implacable NGU (Andrei Arlovski) rechaza el ataque y extermina a la fuerza norteamericana. La situación es desoladora. Pero... ¡un momento!... el mejor UniSol que ha existido vive apaciblemente en el bosque, tratando de recuperar su memoria para re-integrarse a la sociedad. Y así es como la re-habilitación de Luc Deveraux (Jean Claude Van Damme) se interrumpe mientras cumple una última misión... en la que podría encontrar a un viejo conocido.

Aunque el punto fuerte de Universal Soldier: Regeneration es sin duda el nuevo enfrentamiento de Van Damme y Lundgren, quedé gratamente impresionado por el "NGU" interpretado por Andrei Arlovski, experto en "sambo" y campeón mundial de "Ultimate Fighting". No digo que sea un buen actor, pues su papel ni siquiera requiere diálogos; pero muestra increíble presencia física y suficiente carisma para competir con sus famosos rivales. En cuanto a Van Damme y Lundgren, su participación me dejó satisfecho aunque sea demasiado corta, pues su enfrentamiento va más allá de una simple pelea callejera y, además, nos ofrece una excelente conclusión que derrama humor negro. Hablado de la cual, también me gustó el libreto del primerizo Victor Ostrovsky, quien obviamente ha jugado demasiado Call of Duty: Modern Warfare. Afortunadamente la obvia influencia de esos juegos también se tradujo en el grato realismo con el que se manejan las operaciones militares, las derruidas locaciones post-soviéticas e incluso las escenas de espionaje e intriga internacional. Y al decir "realismo" lo único que quiero decir es que las peleas son brutales sin parecer coreografiadas; y los militares parecen realmente militares, en vez de meseros de Los Ángeles que se ven incómodos portando armas (clásico síntoma de muchas otras cintas directas a DVD).

Finalmente, la dirección de John Hyams (hijo de Peter Hyams) conjuga todos esos elementos en un paquete ágil y lleno de energía que conoce sus límites y trata de aprovecharlos al máximo sin perder coherencia ni sentido del humor. Dentro de los parámetros del cine directo a DVD, creo que Universal Soldier: Regeneration cumple con creces su misión de entretenernos, re-iniciar una casi extinta franquicia y justificar la presencia de sus dos (semi)famosas estrellas, al mismo tiempo que ofrece el debut de un atleta con gran potencial futuro. Sospecho que no todos compartirán estas opiniones (sobre todo quienes odien la original Universal Soldier, o las baratas películas de Van Damme o Lundgren), pero para indulgentes fans de este nicho será un inesperado placer después de tan larga espera. Ojalá todas las cintas de acción independientes fueran así; o quizás no, porque así aprecio más estos ocasionales descubrimientos.
Calificación: 8

lunes, 8 de febrero de 2010

El Conquistador (Mongol)

Me gusta ver películas que ofrecen una perspectiva distinta de los géneros que usualmente monopoliza el cine norteamericano; por ejemplo, aunque traten básicamente de lo mismo, hay un sabor particular que hace atractivas las cintas de terror orientales, el inesperado cine de acción francés, o las comedias románticas británicas. Menos comunes son las épicas históricas, pues su elevado costo y limitado atractivo tiende a hacerlas poco rentables para las industrias cinematográficas internacionales, no tan acostumbradas al despilfarro de recursos que caracteriza al mencionado cine norteamericano. Por eso me dio gusto encontrar el estreno de El Conquistador... aunque sea tres años después de su nominación al Oscar como mejor película extranjera.

El Conquistador sigue la infancia y
ascenso al poder de Temudjin (Tadanobu Asano), legendario líder militar, diestro político y unificador de las tribus mongólicas en el siglo doce, a quien hoy conocemos como Genghis Khan. Pero el nombre que se ha convertido en sinónimo de agresión y conquista llegaría muchos años después, y cuando comienza la película encontramos al joven Temudjin eligiendo a su futura esposa... la decisión más importante que puede hacer un niño a los diez años. La elegida es Börte (Khulan Chuluun), y cuando ambos alcanzan la madura edad de quince años, se cumple el compromiso. Pero la felicidad es corta, pues Börte es capturada en una de las constantes escaramuzas provocadas por la rivalidad entre las tribus mongólicas que habitan la agreste estepa asiática. Entonces, con el inflexible propósito de recuperar a su esposa, Temudjin inicia su carrera militar, forjando alianzas y diseñando las estrategias que eventualmente lo llevarían a conquistar la mitad del mundo.

Esta co-producción ruso-mongólica-alemana-kazakhstaní no está exenta del glamoroso barniz hollywoodense que hace las emociones más intensas y la acción más dinámica; sin embargo hay suficientes matices étnicos y profundidad cultural para no descartarla como una simple copia de 300 o Alexander. Por el contrario, El Conquistador usa los convencionalismos del cine épico para ayudarnos a asimilar esta interesante historia, que en muchos aspectos refleja la obsesión nacionalista contemporánea (ahem). Y aunque se ha denunciado su imprecisión histórica, siento que es disculpable la licencia creativa que nubla los "hechos" a favor de melodrama pues, a fin de cuentas, el director Sergei Brodrov eligió acertadamente (o cobardemente, según el punto de vista) poner el entretenimiento por encima de la fidelidad académica. No tengo problema alguno con ese enfoque; después de todo no voy al cine para aprender historia, sino para pasar un rato entretenido y, en el mejor de los casos, exponerme a ideas novedosas o provocativas que sirvan como inicio de futuro aprendizaje... el cual prefiero hacer por mi cuenta.

Esa delgada línea entre realismo y espectáculo se manifiesta con mayor énfasis en las escenas de batalla, las cuales son sangrientas y brutales, pero con adornos estilísticos y cinematografía diseñada para verse "cool". Lo mismo aplica a los actores, cuyos rasgos fuertemente étnicos siguen de cualquier modo los estándares occidentales de belleza (traducción: me gustó Khulan Chuluun en el papel de Börte). En cuanto a los detalles de escenografías y decorado, no estoy capacitado para evaluar su realismo histórico; sin embargo admiré el crudo diseño de producción y los maravillosos escenarios, que ilustran vívidamente la importancia del pensamiento estratégico necesario para vencer al enemigo en condiciones de batalla realmente inmisericordes.

Entiendo que el semi-oscuro tema no sea exactamente material de "éxito de taquilla"; y las escenas de batalla no bastan para vender El Conquistador como simple cine de acción. Sin embargo me pareció una película muy recomendable por su justa mezcla de drama político y atracción comercial. En otras palabras, sólido entretenimiento con una veta de relevancia cultural que rara vez encontramos en el cine norteamericano. No estoy seguro de que Genghis Khan hubiera aprobado una visión tan frívola de sus logros... pero, por otro lado, el legendario guerrero nunca tuvo que competir con el éxito de Avatar, o con las más recientes comedias románticas. Es un terreno de batalla totalmente distinto.
Calificación: 8.5

domingo, 7 de febrero de 2010

Enemigo Interno (The Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans)

Hace casi veinte años el ecléctico director Abel Ferrara realizó la controversial cinta Bad Lieutenant, y aunque no puedo adivinar su motivación, siempre me pareció que fue una protesta/parodia contra los anti-héroes que estaban infestando la cultura popular... todos aquellos policías alcohólicos, divorciados y deprimidos que vimos (y seguimos viendo) como protagonistas en incontables películas de acción y suspenso desde mediados de los ochentas (muchas gracias, John McClane). Estimo que Ferrara quiso decir "¿Quieren un anti-héroe? ESTO es un anti-héroe". Como sea, la cinta fue un gran éxito para el cineasta y para el audaz actor Harvey Keitel. Y por eso resulta al mismo tiempo absurda y comprensible la realización de una nueva versión, bajo la guía del igualmente provocativo director Werner Herzog.

Más que ser un "re-make", Enemigo Interno (uf... buena traducción, amigos distribuidores) es una variación del mismo tema que manejó la original. Esta vez nos encontramos a Terence McDonagh (Nicolas Cage), inestable pero competente policía que es ascendido a teniente en la ciudad de Nueva Orleans por la valentía que mostró durante el azote del huracán Katrina. Su primer caso resulta ser la investigación del asesinato de una familia entera a manos de un peligroso traficante de drogas llamado Big Fate (Alvin Joiner), contra quien no hay evidencia alguna. Entonces McDonagh hace lo posible por encontrar pruebas incriminatorias al mismo tiempo que satisface su adicción a las drogas, mujeres y apuestas. Pero cuando sus vicios lo llevan hasta el mismo Big Fate, McDonagh tendrá que decidir si le importa más su adicción o el cumplimiento de la ley.

Lo más acertado que se puede decir de Enemigo Interno es que se trata de una película única. Me cuesta trabajo decidir si es muy buena o muy mala, pero al menos puedo afirmar que no fue uno de esos blandos refritos carentes de visión y generados por mero comercialismo. A esta película le sobra visión (y locura), lo cual podría considerarse su punto fuerte o su falla fatal. Hablando de fallas, me gustó la extrema actuación de Nicolas Cage, pero al mismo tiempo siento que saboteó la película, pues abusa del maniático estilo que le hemos visto usar en tantas otras interpretaciones; sin duda es divertido... pero se ha vuelto tan común que ya no causa impacto en el papel del corrupto policía. Quizás con un actor menos estereotipado hubieran resultado más escandalosos sus desfiguros y adicciones. ¿Imaginan a Tom Hanks como el "mal teniente"?. Yo tampoco. Mala idea... qué bueno que no estoy dirigiendo películas. Pero bueno... el caso es que yo hubiera preferido un actor para quien realmente fuera un reto hacernos creer la ambivalente moralidad de este perverso personaje.

El resto de los actores hacen lo posible por mantener el paso de Cage, y generalmente lo logran, pues cualquier cosa parece realista frente a la caricatura de ese actor. Eva Mendes muestra sobria dignidad como la novia prostituta de McDonagh; Jennifer Coolidge (más conocida como "Stifler's Mom") ofrece una genuina muestra de talento alejándose de su personalidad "MILF" para interpretar a la alcohólica hermana del teniente; y Alvin Joiner (más conocido como "Xzibit") también me sorprendió con su control y madurez en el papel del narcotraficante afecto a su producto pero con buen sentido de los negocios. Finalmente me da risa mencionar que Brad Dourif y Val Kilmer tienen las más sobrias y centradas actuaciones de la película entera. ¿A esto hemos llegado?

Si hubiera visto la frase "Werner Herzog prepara re-make de Bad Lieutenant" en la revista Mad Magazine, me hubiera parecido una acertada sátira de la ridícula fiebre por hacer nuevas versiones de cintas clásicas (o semi-clásicas). Y supongo que la idea también le pareció graciosa al taimado Herzog, pues entre el drama y sórdidas situaciones de Enemigo Interno podemos ver constantes guiños y tenue sarcasmo como indicación de que no debemos tomar muy en serio esta película. Y es justamente ese humor lo que la rescata de ser una mediocre cinta policíaca que, en otras circunstancias, apenas hubiera merecido un lanzamiento en DVD. Entonces, no es una obra maestra, ni cambiará el curso del cine; pero siento que vale la pena exponerse a sus bizarros placeres y desagradables vicios para compartir la experiencia que Herzog diseñó, no necesariamente para nuestro entretenimiento, sino para el suyo. En resumen, creo que Enemigo Interno es una de las pocas "películas tan malas que son buenas" que fue realizada exitosamente con ese propósito. Quien tome eso como recomendación sin duda apreciará esta extraña cinta; si no, al menos podrá reírse un poco con las iguanas.
Calificación: 7.5