domingo, 15 de julio de 2012

Amor, Honor y Libertad (The Lady)


En su faceta de productor y guionista, el francés Luc Besson lleva años cómodamente establecido en el cine de acción (aunque la calidad de sus obras sea bastante irregular); sin embargo, como director lo hemos visto últimamente incursionando en géneros tan diversos como la fantasía y animación digital... con resultados no siempre afortunados. Y ahora, en su primera película de acción viva desde que anunció su "retiro", Besson regresa a la biografía histórica (que tan bien abordó hace más de diez años con Joan of Ark) para enfocar su atención en otra valerosa mujer que contribuyó a la liberación de una nación. ¿Conservará el director su habitual habilidad narrativa y dinamismo visual? ¿O habrá sido Amor, Honor y Libertad un débil intento por ganar premios y credibilidad como director "serio"?

La mujer en cuestión es Aung San Suu Kyi (Michelle Yeoh), hija del primer gobernante democrático que tuvo Birmania... hasta que fue brutalmente asesinado por la junta militar que tomó el control del país durante los años cuarentas. Varias décadas después, a fines de los ochentas, encontramos a Suu Kyi como modesta ama de casa viviendo en Inglaterra con sus hijos adolescentes y su esposo Michael (David Thewlis), un afable profesor universitario. Un día Suu Kyi se entera de que su madre está gravemente enferma y se traslada a Birmania, donde es celosamente vigilada por espías que desconfían de los auténticos motivos de su visita. Mientras está en el hospital cuidando a su madre, la asombrada mujer es testigo de arbitrarias atrocidades cometidas por el gobierno militar, y por eso acepta el ofrecimiento de varios activistas políticos que quieren reclutarla como portavoz y representante del movimiento democrático cuyo fin es declarar elecciones libres. Y aunque Suu Kyi carece por completo de experiencia política, siente que es su deber preservar los ideales de su padre y ayudar al pueblo oprimido. Entonces los humildes ciudadanos de Rangún la reciben con brazos abiertos y nuevas esperanzas de libertad. Pero, desde luego, sus esfuerzos no son bien vistos por el gobierno, y Suu Kyi pronto enfrentará los métodos represivos de la dictadura militar...

Los hechos que retrata Amor, Honor y Libertad son fascinantes, pero no se adaptan fácilmente a las clásicas estructuras dramáticas del cine, y quizás por eso la cinta se siente un poco lenta y fragmentada. A la par de las experiencias de Aung San Suu Kyi como renuente figura política, también tenemos atisbos al impacto internacional del movimiento democrático en Birmania (también conocido como Myanmar); a la política interna del Comité del Premio Nobel; a la complicada vida familiar de Michael Aris, criando dos hijos adolescentes durante la ausencia de su madre; y a los corruptos líderes militares de Birmania, decidiendo la vida o muerte de prisioneros políticos por medio de azar y superstición. Claro, todos esos divergentes aspectos son necesarios para comprender el impacto de la cruzada democrática emprendida por Suu Kyi; y en verdad aprecio que Luc Besson no haya simplificado la trama para hacer más comercial su película; pero al mismo tiempo siento que hizo falta un arco narrativo mejor definido, que integrara estos divergentes elementos en un todo históricamente fiel y dramáticamente sólido. En fin... imagino que es difícil determinar lo que debe incluirse en un relato tan complejo como éste; ¿debería Besson poner más énfasis en la persona, o en la obra? O quizás estamos tan acostumbrados a la "estructura de tres actos" que cuesta trabajo asimilar un relato con los giros y tangentes de la vida real, en vez de seguir la típica ruta lineal hacia el obligatorio final feliz. O al menos inspirador.

Y ese es quizás otro "problema" de Amor, Honor y Libertad; la historia no termina, porque la labor de Aung San Suu Kyi en Birmania tampoco ha terminado, así que el final no alcanza el clímax dramático que esperábamos. En todo caso, nos entregaron ese clímax en pequeños incrementos a lo largo de dos horas, y por eso resulta comprensible que algunas personas hayan quedado insatisfechas con esta película. Honestamente yo no sabía nada de Aung San Suu Kyi, y apenas estaba enterado de la opresión política en Birmania (más que nada por lo que vi en la película Rambo); aún así disfruté parcialmente Amor, Honor y Libertad por la fuerza de su protagonista, la laberíntica estructura de su argumento, y su honesta función didáctica. Habiendo dicho eso, creo que un documental hubiera sido más eficiente para recontar esta historia, libre de expectativas dramáticas por parte del público, y más honesto en su interpretación de los hechos. Pero bueno, quienes decidan ver la película obtendrán como premio de consolación la excelente cinematografía característica de Luc Besson, los hermosos paisajes de un país exótico e incomprendido, y un ensamble de actuaciones generalmente buenas, destacando David Thewlis como el sufrido esposo; y Michelle Yeoh en su primer papel dramático real, donde demuestra que su talento va más allá del cine de artes marciales que la hizo famosa. Además, en su más básico nivel, Amor, Honor y Libertad será una "película final" más apropiada para Besson (si es que decide hacer efectivo su "retiro"), en vez de la tediosa saga animada de Arthur y los Minimoys. Algo es algo.
Calificación: 7

sábado, 14 de julio de 2012

Salvajes (Savages)

Oliver Stone es uno de mis directores favoritos, pero soy el primero en admitir que su filmografía en los pasados diez años estuvo muy por debajo del período altamente creativo y energético que disfrutó en los noventas, cuando realizó cintas tan memorables como Natural Born Killers, JFK y The Doors. Respeto sus intentos por "madurar" como cineasta y dejar a un lado sus malabares visuales para realizar obras más "serias" y adultas como W y World Trade Center; no obstante sigo extrañando al maniático genio que usaba la pantalla como caótico lienzo cinematográfico para saturar nuestros sentidos al mismo tiempo que nos hipnotizaba con alguna intensa narrativa, de incierta lógica pero imponente intensidad. Por eso me alegra decir que su nueva cinta, Salvajes, representa un fugaz atisbo a aquella época dorada, y a pesar de que se queda corta en el aspecto narrativo, me pareció razonablemente entretenida y casi tan apasionada como sus películas de antaño. Por otro lado, sobra decir que los abundantes detractores de Stone no cambiarán de opinión tras ver esta nueva obra.

El título de Salvajes gana distintos significados a lo largo de la película, pero básicamente describe el enfrentamiento entre un violento cartel de narcotraficantes mexicanos, y dos jóvenes californianos llamados Ben (Aaron Johnson) y Chon (Taylor Kitsch), grandes amigos desde la infancia, cuyas respectivas habilidades se complementan para sobresalir en el negocio del cultivo de marihuana, donde son conocidos por la excelente calidad de su "producto" y su ética comercial. Ben y Chon son polos opuestos; uno es tranquilo y espiritual, mientras que el otro es pragmático e impulsivo; y su química también funciona en el entorno doméstico, donde los dos están enamorados de la "niña rica" Ophelia (Blake Lively), quien tiene igual afecto por ambos, aunque por distintas razones. Lamentablemente su idílica vida de "threesome" se complica cuando “La Reina” Elena (Salma Hayek), líder de un peligroso cartel mexicano, les ofrece integrarlos a su organización y compartir un mercado más amplio, siempre y cuando ellos revelen el secreto de su potente marihuana. Por el lado positivo gozarán de potenciales ganancias ilimitadas; por el negativo, correrán peligro constante al tener contacto con gente altamente violenta e impredecible, que prefiere resolver conflictos con decapitaciones en vez de palabras. Los jóvenes no quieren complicaciones y contemplan la posibilidad de abandonar su negocio y huir junto con Ophelia; pero, sospechando de sus planes, el perverso sicario Lado (Benicio del Toro) secuestra a la muchacha y la usa como rehén para que Ben y Chon cumplan las órdenes de La Reina. Por suerte los jóvenes conocen a un corrupto oficial de la D.E.A. (John Travolta), quien quizás podría ayudarlos... o encarcelarlos para siempre.

Para ubicar Salvajes en el contexto de la obra de Stone, yo diría que pertenece a la misma categoría de U-Turn; otro ligero "noir-sudoroso" con modestas aspiraciones narrativas y poco interés en transmitir algún pesado mensaje social, o satirizar las situaciones que retrata. Claro, yo hubiera preferido algo tan denso como Born on the Fourth of July, o tan exagerado como Any Given Sunday... pero bueno, Stone diluido sigue siendo mejor que la mayoría de los directores contemporáneos, y para demostrarlo emplea su característico estilo exuberante y febril, conservando la disciplina necesaria para seguir el hilo de la historia sin perderse en su propia floritura. Habiendo dicho eso, conviene señalar que Salvajes no debería tomarse como un relato realista, pues aunque aborda sin temor los crudos y brutales efectos de las "narco-guerras", tampoco pretende ser una versión "hippie" de Traffic, sino una estilizada fábula psicodélica con demasiadas coincidencias y afectaciones dramáticas para tomarse en serio. Los "héroes" no son buenos; simplemente menos malos que los auténticos villanos; y su destino está guiado únicamente por los caprichos del cineasta, como podemos ver en ese inesperado final doble que parece un mal chiste, o un raro momento de inseguridad, o la manera más simple de desafiar las expectativas del espectador. Cada quién sabrá si esa bizarra decisión ayudó o perjudicó a la película.

Hablando de perjudicar, creo que el mayor punto débil de Salvajes es la actriz Blake Lively; su desempeño no es necesariamente malo, pero parece incapaz de proyectar emociones reales, de modo que no inspira el menor interés o credibilidad en su papel de "mcguffin" y narradora de la película. Quiero pensar que fue una decisión intencional del director para explicar la conexión de la niña rica con el negocio de las drogas, así como la extraña relación trilateral que comparte con hombres de temperamento tan distinto; pero creo que fue un error centrar la narrativa en el personaje más blando y menos interesante de la película entera (incluso uno de los personajes, sorprendido por la frivolidad de la joven, le dice "¿Así hablan siempre todos los gringos?") Afortunadamente el resto de los actores tiene más suerte en la interpretación de sus excéntricos personajes; en particular me gustó Benicio del Toro como el sicario Lado, genuinamente temible no solo por sus acciones, sino por la mirada carente de todo rastro humano. John Travolta aporta un poco de tenso humor como el corrupto agente de la D.E.A. incapaz de controlar una situación que el mismo provocó; y también debo mencionar a Taylor Kitsch como el volátil Chon, ex-combatiente en Irak que encontró el oficio perfecto de regreso en los Estados Unidos. La verdad es que no he tragado a este actor en varias películas, pero finalmente encontró un papel que se ajusta a su estilo y habilidad, de modo que fue un placer verlo hacer dueto con Aaron Johnson como el más filosófico Ben.

Entonces, Salvajes no representa un regreso a los días de gloria de Oliver Stone, pero definitivamente fue un paso en la dirección correcta, incluso si el guión presenta obvios problemas de lógica, estructura y carácter (aunque está basada en una novela, así que podríamos achacar las fallas a una adaptación demasiado condensada y superficial), a la par de un tono casual y casi apático, que no logra disiparse por muchas balaceras, explosiones o torturas que veamos en la pantalla. De cualquier modo me pareció entretenida, bien realizada y con algunas notables actuaciones, de modo que incluso con sus defectos (incluyendo la selección de Blake Lively como fallido eje dramático) puedo darle una cauta recomendación, añadiendo que los tradicionales valores de producción usados por Stone siguen vigentes, incluyendo excelente cinematografía (con cambiantes texturas para reflejar la intensidad de las situaciones y la emoción de los personajes), perfectas selecciones musicales, y una energía contagiosa, aunque a veces carezca de dirección concreta. A fin de cuentas no sé si este es Oliver Stone ya maduro, o sufriendo una crisis de edad madura; la verdad no me importa cual de los dos sea, siempre y cuando recupere su ecléctica visión e irrefrenable energía. Su siguiente película será decisiva, y sé que ahora la esperaré con mayor optimismo del que tenía antes de ver Salvajes.
Calificación: 8

viernes, 13 de julio de 2012

Terror en Chernobil (Chernobyl Diaries)

El productor Oren Peli (más conocido por la franquicia de Paranormal Activity) se divierte un poco con nuestras expectativas al principio de Terror en Chernobil, pues nos hace creer que será otra película pseudo-documental donde los personajes filman sus propias aventuras (o desventuras). Sin embargo a los pocos minutos se revela que la cinta está grabada de manera convencional, así que no habrá necesidad de preocuparse por los típicos inconvenientes de esta exhausta técnica. Lamentablemente lo que sí nos preocupará es la falta de una historia concreta, de actuaciones creíbles o de un director competente que sepa llevar la película de principio a fin con cierto grado de fluidez y talento narrativo. El resultado son ochenta tediosos minutos de actores gritando, infructuosos intentos de asustarnos, y una premisa con abundante potencial que se vio desperdiciada por una ejecución increíblemente blanda y perezosa.

Los protagonistas de Terror en Chernobil son un genérico cuarteto de turistas norteamericanos paseando por Europa. Al principio pasamos varios minutos conociéndolos mejor, aunque todos encajan en los estereotipos del moderno terror juvenil, así que no vale la pena conocer su motivación o siquiera sus nombres (ya habrá suficiente tiempo de aprenderlos cuando sean repetidos una y otra vez en boca de sus aterrados compañeros). Cuando llegan a Rusia, uno de los jóvenes tiene la brillante idea de contratar los servicios de un ex-soldado soviético que ahora maneja una agencia de
"turismo extremo", donde se planean visitas a sitios de alto riesgo. Y, claro, estando en Rusia no hay sitio de más alto riesgo que la ciudad de Prypiat, la cual fue abandonada en 1986 como consecuencia del accidente nuclear ocurrido en la vecina planta de Chernobil. Pero ahora, veinticinco años después, los niveles de radiación han bajado lo suficiente para permitir visitas cortas donde los osados turistas pueden disfrutar la extraña sensación de caminar por una ciudad totalmente desierta, y ver cómo la naturaleza está lentamente retomando los edificios y calles, creando un paisaje post-apocalíptico único en el mundo. Entonces, en una desvencijada camioneta manejada por el audaz agente de viajes Uri (Dimitri Diatchenko), los cuatro jóvenes (y una pareja europea) comienzan su excursión "extrema"... pero al llegar a Prypiat descubren que la ciudad fantasma no esta tan vacía como ellos creían...

Como dije, la premisa es bastante atractiva, y las yermas locaciones europeas están muy bien aprovechadas para evocar la desolación de "Prypiat" (en realidad filmada en Serbia), evocando una tensa atmósfera de peligro durante la llegada a la ciudad desierta. El problema es que los personajes no despiertan interés alguno, en parte porque el libreto los dibuja superficialmente, y en parte porque los actores carecen de la presencia y talento necesarios para superar las limitaciones de la película. Claro, son buenos para gritar, echarse la culpa uno a otro, y comportarse como antipáticos turistas norteamericanos... pero en vez de generar "drama", lo único que consiguen es hacernos desear que desaparezcan lo más rápido posible, para dejar de escuchar sus irritantes diálogos. El único que resalta un poco es Dimitri Diatchenko en el papel del guía Uri; su actuación no es exactamente buena, pero en el abismo artístico de Terror en Chernobil, Diatchenko parece Sir Lawrence Olivier, sobre todo cuando contempla con tristeza los estragos del accidente nuclear. Si la película hubiera tenido más momentos de humanidad como ese, quizás sería más tolerable, o incluso nos preocuparía el destino de los personajes. Pero el director primerizo Bradley Parker prefirió la ruta fácil de los gritos como reemplazo de actuaciones, y la acción como sustituto de historia; el resultado, naturalmente, es una experiencia aburrida, plana y decepcionante.

Estoy evadiendo intencionalmente cualquier mención del "terror" que los turistas encuentran en Chernobil, pues no quiero robarle a la película las migajas de misterio que aun pudiera ofrecer. Simplemente diré que tampoco muestra creatividad o ingenio en ese aspecto, y creo que pudo hacerse algo más impactante o inesperado, en vez de tratar de asustarnos con torpe ambigüedad y sobresaltos demasiado predecibles. Y mejor ni hablar del final abrupto e inverosímil, cuya única explicación es que el director quiso terminar la cinta con un "twist" sorpresivo y no se le ocurrió algo mejor... algo que al menos ofreciera alguna explicación o contexto para las tonterías de los previos minutos. En fin... ya gasté demasiado tiempo escribiendo sobre esta bazofia, y desde luego no puedo recomendarla. Sin embargo encuentro fascinante el tema de Chernobil, así que será más productivo satisfacer mi curiosidad con algún documental sobre aquel accidente nuclear; o, para el caso, podría jugar de nuevo aquel memorable nivel de Call of Duty: Modern Warfare donde se duplicó con bastante realismo la ciudad fantasma de Prypiat. Creo que ofrece más suspenso y emoción en quince minutos que en los ochenta y cinco de Terror en Chernobil. En realidad aprecio que Oren Peli haya elegido trabajar con una idea original, en vez de hacer otra secuela de Paranormal Activity; pero si así van a estar sus "ideas originales", ni hablar... vengan esas secuelas.
Calificación: 4

miércoles, 11 de julio de 2012

Exit Humanity


Se están produciendo tantas películas de zombies que cuesta trabajo diferenciar las malas de las atroces. Exit Humanity no ha recibido demasiada atención de los medios especializados en el cine de horror (quizás por estar co-patrocinada por el sitio Bloody-Disgusting.com), pero despertó mi interés porque, además de zombies, incorpora a su argumento un poco de "historia alternativa", y se desarrolla en un período histórico rara vez explorado en el género fantástico. Ahora, después de verla, puedo decir que no pertenece a la categoría de "películas atroces", aunque su parsimonioso ritmo y pretensiones artísticas quizás aburran a los fans del gore que buscaban algo más ligero y digerible. De cualquier modo pienso que vale la pena por su interesante perspectiva histórica y por el balance que consigue entre horror y drama humano.

Al principio de Exit Humanity nos enteramos de la existencia de un diario, supuestamente escrito por un soldado de la Guerra Civil norteamericana, donde se describe la infestación de zombies ocurrida en el año 1865. Así, capítulo por capítulo, vamos conociendo la historia de Edward Young, quien sobrevivió milagrosamente la guerra tan solo para enfrentar la nueva pesadilla de los muertos vivientes cuando regresa a su hogar. Entonces, con su esposa recientemente fallecida y su hijo desaparecido, Edward recorre a caballo los bosques y planicies del medio oeste norteamericano mientras trata de descifrar las causas de la epidemia. ¿Será un castigo de Dios? ¿Una plaga sobrenatural? ¿O simplemente el fin de la humanidad?

El marco histórico de la Guerra Civil norteamericana podrá ser novedoso para una película de terror, pero Exit Humanity no tiene objeción en usar los clásicos esquemas del cine zombie, de modo que podremos encontrar escenas "prestadas" de obras como The Dead (soldados enemigos formando una volátil alianza), 28 Days Later (el auténtico monstruo es el hombre), y la trilogía de George A. Romero (científico loco experimentando con zombies), por no mencionar que la sombría atmósfera, drama familiar y tono fatalista de la historia son sospechosamente similares a la serie The Walking Dead. Y, al igual que incontables películas del mismo sub-género, Exit Humanity también se filmó en los bosques de Canadá, esta vez simulando el estado norteamericano de Tennessee.

Sin embargo, la fusión de estilos y técnicas funciona bastante bien, y el director/escritor John Geddes conduce la narrativa con aplomo y disciplina, sin tomar atajos ni forzar el melodrama más de lo necesario. Visualmente la cinta supera las expectativas de su bajo presupuesto, pues a la par de la competente cinematografía digital emplea una paleta de color triste y desaturada para complementar la melancolía de los personajes. Lo mismo aplica a la minimalista banda sonora e inhóspitas locaciones, las cuales nos transportan a un mundo rural donde el hombre es tan invasor como los zombies. Y aunque no soy experto en historia, la ambientación parece bastante realista, desde el vestuario hasta las arcaicas armas de fuego (imaginen tener rifles de un solo tiro durante el "apocalipsis zombie"). Los efectos especiales están bien hechos; no hay grandes despliegues de gore, pero los zombies portan buen maquillaje y se sienten como una amenaza real, en vez de ser simples blancos de tiro ambulantes. También hay algunos creativos pasajes realizados en animación para ilustrar "flashbacks" cuya filmación quizás hubiera sido demasiado costosa; no me parecieron muy necesarios, pero sin duda añaden variedad y personalidad a una cinta que puede parecer un tanto monótona.

Por su parte los actores cumplen eficientemente los requerimientos de la historia. Mark Gibson es un protagonista adecuado, aunque la fuerza real de la película está en su ensamble de pintorescos rostros y diversas personalidades, de modo que nadie resalta, pero nadie se siente fuera de lugar. Lo que no siempre tragué fue la narración en voz de Brian Cox (recuerden que estamos "leyendo" el diario de Edward Young); a veces resulta útil para explicar el contexto histórico, pero en otras ocasiones parece obtusa y redundante. Sin embargo es tan solo una queja menor que de ninguna manera arruina la experiencia de Exit Humanity, así que puedo recomendarla como una sólida película de horror más solemne y reflexiva de lo que habitualmente encontramos en el género; además, como drama pseudo-histórico mantiene buen balance entre la cruda realidad de la post-guerra y los elementos ficticios de la trama. Solo advierto que su ritmo es lento, y después de dos horas no parece que hayan ocurrido muchas cosas. Yo tomé esto como un acierto que nos permite sumirnos gradualmente en la desesperanza de los personajes, pero habrá quien lo interprete como receta perfecta para quedarse dormido frente al televisor. Como sea, estimo que será difícil encontrar obras tan ambiciosas en el horror independiente, sobre todo cuando los recientes ataques de zombies "reales" despierten la "creatividad" de incontables cineastas amateur que sin duda ya están planeando sus micro-épicas caseras exentas de talento o visión. Entonces será demasiado fácil distinguir entre lo mediocre y lo simplemente atroz.
Calificación: 7.5

lunes, 9 de julio de 2012

With Great Power: The Stan Lee Story


Astutamente posicionado para coincidir con el estreno de The Amazing Spider-Man, el documental With Great Power: The Stan Lee Story intenta resumir en ochenta minutos la carrera del genial Stan Lee, responsable no solo por la creación de incontables personajes que habitan el universo de Marvel Comics (¡y unos cuantos de DC Comics!), sino por cambiar la percepción que la gente tenía de esta menospreciada disciplina artística, y por contribuir a la evolución narrativa del género entero. Pero, más importante, el documental nos permite un atisbo a la fascinante vida de Lee (nombre real: Stanley Martin Lieber), desde su difícil infancia durante la Gran Depresión hasta el presente, cuando a los 89 años aun posee el súper-poder de inagotable energía para seguir imaginando, escribiendo e interactuando con sus fans. PELIGRO: ANÉCDOTA PERSONAL: Hace muchos años tuve oportunidad de ver a Lee en persona cuando vino a México para inaugurar una convención de comics (no recuerdo si fue CONQUE o La Mole); ahora me arrepiento por no haber esperado para saludarlo de cerca, pero la fila era interminable y yo tenía prisa, quizás para ir al cine o alguna tontería similar. Ni hablar... errores de juventud. Pero al menos le di la mano a Sergio Aragonés. FIN DE LA ANÉCDOTA AUTO-INDULGENTE.

Al principio de With Great Power: The Stan Lee Story tenemos un desfile de "cabezas parlantes" donde todo tipo de celebridades (desde Nicolas Cage hasta Paris Hilton) expresan su admiración por Stan Lee; entonces me preocupé de que el supuesto "documental" fuera simplemente una frívola colección de testimonios que poco nos ilustrarían sobre la vida de este titán cultural. Afortunadamente las celebridades son rápidamente reemplazadas por conocedores del medio como Mark Evanier, Joe Quesada, Frank Miller, Joe Simon y Todd McFarlane, quienes no solo han estudiado la obra de Lee, sino que colaboraron en mayor o menor medida con el desarrollo de sus personajes y mitologías. Y, claro, también tenemos extensas entrevistas con el mismo Stan Lee donde conocemos su entorno doméstico mientras nos narra sus modestos inicios en la industria editorial cuando era apenas un adolescente, y su eventual ascenso hasta convertirse prácticamente en el rostro público de los comics. Todo ello, claro, expresado con su característica humildad y simpatía.

También me gustó que el documental no fuera excesivamente revisionista ni positivo. A la par de los triunfos de Lee también se mencionan los momentos menos afortunados de su carrera, como sus roces profesionales con el legendario Jack Kirby, su depresión durante el período de estricta auto-censura que sufrió la industria en los años cincuentas; y el fracaso económico de algunos ambiciosos proyectos realizados después de su separación editorial de Marvel Comics, los cuales incluso lo llevaron hasta el borde de la bancarrota. Por lo demás, la vida de Lee está tan estrechamente unida a los comics que la historia de uno es la historia del otro, así que podemos esperar menciones de eventos bien conocidos para estudiosos del medio, como la inestable transición de Timely Comics a Marvel, la persecución cultural encabezada por el psicólogo Fredric Wertham (autor del infame libro Seduction of the Innocent) y las múltiples “resurrecciones” que ha experimentado la industria a lo largo de seis décadas.

En el aspecto estético los directores tuvieron el acierto de acompañar las entrevistas con vistosas imágenes y animaciones basadas en los comics de Marvel, las cuales no solo añaden color y dinamismo a la narrativa, sino que nos recuerdan constantemente el tremendo volumen de títulos, personajes e historias que Lee creó, escribió o supervisó durante su prolífica carrera. La música también forma parte importante del documental, y busca emular el majestuoso estilo de las bandas sonoras del cine sobre superhéroes, triunfales y rimbombantes, pero con un toque de humor. Sin embargo lo importante es el hombre y su obra, y si bien With Great Power: The Stan Lee Story no resultó particularmente profundo o completo, sirve como una perfecta introducción para esta leyenda viviente de los comics, y como recordatorio de que todas estas películas multi-millonarias no hubieran sido posibles sin el ímpetu, imaginación y perseverancia de un puñado de artistas que, en su momento, jamás imaginaron el impacto y longevidad de sus modestos trabajos. Sobra decir que recomiendo con entusiasmo este documental, sobre todo para quienes piensan que Stan Lee es tan solo "ese viejito que sale en las películas de Marvel". 'Nuff said.
Calificación: 8.5

sábado, 7 de julio de 2012

El Sorprendente Hombre Araña (The Amazing Spider-Man)


Mejor decirlo desde el principio: la original Spider-Man y su secuela Spider-Man 2 están muy arriba en mi lista de películas favoritas sobre super-héroes, y creo que son las que mejor conciliaron el fantasioso universo de los comics con nuestro prosaico "mundo real". En otras palabras, Sam Raimi logró mantener intacto el espíritu del personaje al colocarlo en un entorno urbano creíble, sin reducir o alterar uno para beneficio del otro. Ahora, en el nuevo "re-boot" titulado El Sorprendente Hombre Araña, el director Marc Webb consigue algo similar con el personaje de Peter Parker, profundizando en sus aspectos psicológicos y dándole las características de un adolescente contemporáneo; pero si bien hay mucho que apreciar en su renovada visión del Hombre Araña, a fin de cuentas quedé con la impresión de haber visto una copia diluida de la versión original, sin duda divertida pero menos satisfactoria a nivel emocional. Aún así me pareció una experiencia recomendable, especialmente en la pantalla grande.

Al principio de El Sorprendente Hombre Araña nos enteramos de que Richard Parker (Campbell Scott), el padre del pequeño Peter Parker (Max Charles), estaba trabajando en un misterioso proyecto científico cuando tuvo que huir apresuradamente con su esposa, dejando a su hijo en manos del Tío Ben (Martin Sheen) y la Tía May (Sally Field). Aproximadamente diez años después encontramos a Peter Parker (Andrew Garfield) como un adolescente inteligente, un poco tímido, y emocionalmente afectado por el abandono de sus padres. Por eso decide investigar el significado de ciertos documentos que descubrió casualmente en una vieja maleta, los cuales apuntan a la empresa Oscorp, donde trabaja el Dr. Curt Connors (Rhys Ifans), antiguo colega de su padre. Entonces Peter decide infiltrarse en los laboratorios de la compañía... y termina siendo mordido accidentalmente por una araña experimental. Al día siguiente Peter descubre que la picadura de la araña le dio inusuales habilidades físicas y sensoriales, las cuales aprovecha para vengarse de los "bullies" que lo molestan en la escuela. Desafortunadamente su nuevo talento no basta para evitar una tragedia familiar y, dándose cuenta de su deber, Peter decide usar una máscara para ocultar su identidad e iniciar una cruzada contra el crimen en Nueva York. Sin embargo el Capitán de Policía George Stacy (Denis Leary) no ve a este anónimo vigilante como un héroe, sino como un criminal que interfiere con el trabajo de sus agentes, y hace todo lo posible para capturarlo... lo cual complica la incipiente relación romántica entre Peter y Gwen Stacy (Emma Stone), la hija del Capitán.

Es difícil ver El Sorprendente Hombre Araña sin hacer constantes comparaciones con la trilogía de Sam Raimi, sobre todo tomando en cuenta que la tercera cinta se estrenó hace apenas cinco años. Uno esperaría al menos un par de décadas para justificar el re-inicio de la franquicia, pero aparentemente hay cuestiones legales y financieras que hicieron necesaria la producción de esta película. Y ahí es donde empiezan los problemas, pues por más que se esfuercen el director y los actores en hacer un trabajo decente (lo cual ciertamente lograron), es la mera existencia de este "re-boot" lo que altera profundamente mi percepción de la cinta. Pero bueno... en aras de la objetividad trataré de no escribir constantemente "...aunque Sam Raimi lo hizo mejor". Simplemente sepan que lo estoy pensando.

Andrew Garfield es un sólido protagonista cuyo diestro manejo del drama y el humor sostiene las mejores escenas de El Sorprendente Hombre Araña. Su versión de Peter Parker no es tan "nerd" como la del comic, pues añade un cierto ímpetu adolescente que a veces lo vuelve irritante e impredecible... lo cual es totalmente consistente con su edad e impulsos hormonales. Emma Stone tiene buena química con el protagonista y logra distinguirse como persona individual, en vez de ser simplemente el interés romántico de Peter o, peor aún, la damisela en peligro. Siento que su papel pudo extenderse un poco más, así como las escenas en la escuela, que fueron tan importantes en los comics para establecer su cambiante dinámica con Peter, pero bueno... entiendo que con tantas vertientes narrativas algo tenía que sacrificarse. A falta de un iracundo J. Jonah Jameson, tenemos a Denis Leary como el estricto y eficiente jefe de policía, modulando a la perfección su característica mezcla de cinismo y calidez; creo que fue mi personaje favorito de la película. El que no me gustó tanto fue el villano de la historia; pero no me malinterpreten… creo que Rhys Ifans hizo un excelente trabajo como el trágico científico que es víctima de su propia investigación; lo que no me gustó fue la falta de desarrollo del Lagarto (su alter-ego maligno), pues no tragué su motivación ni sus métodos, y me parecieron una forzada excusa para darnos un final épico y espectacular, cuando el personaje se prestaba mejor para un enfrentamiento más personal y conmovedor.

Los efectos especiales son generalmente buenos, aunque el estudio Sony Pictures Imageworks sigue teniendo dificultad para darle peso e inercia a los personajes digitales, sobre todo durante las peleas y momentos de acción. Entiendo la necesidad de hacerlos tan dinámicos y emocionantes como sea posible, pero deberían controlar un poco su entusiasmo cuando pone en peligro el realismo de las escenas. Y no me gustó el diseño del Lagarto... creo que debió ser un poco más reptil y menos humanoide (clásico caso de Hollywood "arreglando" las fallas del comic). En fin... originalmente me pareció mala idea darle esta película a Marc Webb, un director de videos musicales que hizo un buen trabajo en la modesta comedia romántica (500) Days of Summer, pero no tenía talento probado para conducir una película de este estilo y dimensiones. Afortunadamente Webb aprovechó sus puntos fuertes y puso el énfasis en el drama familiar de Peter, en su relación con Gwen, y en el trasfondo psicológico de los personajes, lo cual dio como resultado una película que no usa el espectáculo como único punto de venta, sino como un adecuado complemento de la narrativa. Como dije antes, me parece una película recomendable, entretenida, y sin duda más relevante para la generación que creció en los últimos diez años. Y, claro, durante los créditos finales hay una escena adicional que promete una secuela donde seguramente exploraremos el misterioso pasado de Peter, así que habrá amplia oportunidad de afinar la franquicia y hacerla brillar por méritos propios, para que los viejos como yo dejemos de hacer comparaciones injustas. Pero mientras llega ese día… Sam Raimi lo hizo mejor.
Calificación: 8.5

miércoles, 4 de julio de 2012

Cat Run


Ni hablar... tenía que pasar tarde o temprano. El director John Stockwell (más conocido en su fase de actor como el protagonista de Christine) llamó la atención hace once años con la cinta Crazy/Beautiful, pero desde entonces su filmografía siguió una línea descendente , y ahora lo encontramos haciendo barato cine de acción directo a DVD. La verdad es que Stockwell me parece un sólido director que por alguna razón nunca encontró material apropiado para aprovechar su talento; y por lo que vi en Cat Run, seguirá ocurriendo lo mismo en esta modesta faceta de su carrera. Como sea, hay un par de cosas interesantes en su más reciente estreno, pero (casi) nada que justifique su recomendación.

La trama gira en torno a Catalina Rona (Paz Vega), una elegante "escort" española contratada para participar en la celebración (orgía) de un trato secreto entre un mafioso europeo y un importante dignatario norteamericano. Desafortunadamente la velada termina en violencia, y Cat es la única testigo sobreviviente de la masacre, lo cual la pone de inmediato en la mira del peligroso criminal Daniel Carver (Karel Roden), quien contrata a una fría y ultra-eficiente asesina británica llamada Helen Bingham (Janet McTeer) para "silenciar" el problema. Al mismo tiempo, dos imbéciles norteamericanos (un bufón parlanchín y un "genio") deciden fundar una agencia de detectives en el principado de Montenegro (¿por qué no?), y su primer caso (aunque nadie los contrató) es ayudar a Cat para huir de sus perseguidores... y encontrar a su bebé, que los mafiosos quieren usar como señuelo para atrapar a la aterrada mujer. ¿Lograrán escapar con vida y salvar al niño?

Para no darle muchas vueltas al asunto, Cat Run pretende emular el estilo que Guy Ritchie popularizó en cintas como Snatch y Lock, Stock and Two Smoking Barrels. Stockwell usa las consabidas técnicas de rápida edición, "freeze frame", "split screen" y transiciones animadas para darle personalidad y dinamismo a la película. Sin embargo todos sus trucos se sienten falsos, como si los hubiera introducido a la fuerza después de la filmación, contradiciendo el tono general de la narrativa. Habiendo dicho eso, entiendo por qué lo hicieron... el libreto de los novatos Nick Ball y John Niven carece de flujo o emoción, y su perezosa estructura nos lleva de una escena a otra sin particular entusiasmo o energía, así que los productores pensaron que con un poco de "magia editorial" podrían hacer la experiencia más divertida. Al menos Stockwell se muestra dispuesto a deslumbrarnos con altos niveles de sexo, sangre y violencia, pero por más "headshots", decapitaciones y explosiones (low budget) que incorpore a la historia, no logra generar suspenso o interés por los protagonistas.

Lo cual nos lleva al irregular elenco. Paz Vega es una actriz talentosa, y si bien su personaje está en el título de la película, su función resulta frustrantemente plana y pasiva. Ni siquiera llega a "damisela en peligro"; simplemente es el "mcguffin" de la historia... aquella cosa que genera conflicto porque todos quieren encontrarla primero. Los villanos son clichés olvidables, peores que en una película de James Bond; y el dueto de "héroes" norteamericanos causan dolor físico con sus actuaciones y sus intentos de humor. Hablando de humor, vale la pena señalar (no positivamente) la participación del comediante D.L. Hughley como ex-marine que perdió ambas piernas y un brazo (pero no en la guerra), y es contratado como secretario de la agencia de detectives. ¿Esa es su idea de "comic relief"? Y además los efectos digitales para borrar sus extremidades deben haber costado tanto que no quedó dinero para hacer explosiones reales, de modo que tenemos que conformarnos con compuestos digitales de mala calidad.

A pesar de todas estas quejas, existe un elemento redentor en Cat Run... Janet McTeer. Imagino que Helen Mirren no aceptó el papel de eficiente asesina británica, y McTeer aprovechó la oportunidad para robarse la película entera. Incluso con tantas fallas, Cat Run hubiera sido mucho más divertida si se centrara exclusivamente en el personaje de Helen Bingham, profundizando en sus métodos y personalidad. Incluso podría haber sido uno de esos "euro-thrillers" producidos por Luc Besson sobre el típico "asesino con corazón de oro", con la diferencia de que esta vez el "asesino" sería una refinada mujer británica de edad madura y relacionada con la Familia Real. Pero no... desafortunadamente no fue así, y por lo tanto Cat Run termina siendo una torpe y floja cinta de acción con personajes irritantes, argumento trillado y dirección genérica que no aprovecha al máximo sus escasos atributos. Quizás la fascinante presencia de McTeer baste para darle una tenue recomendación; pero si John Stockwell es inteligente y se da cuenta de la realidad, su siguiente proyecto debería ser una secuela (o precuela) enfocada en ese personaje, así que sugiero esperar la llegada de esta hipotética obra. ¿Quién sabe? Con suerte podría ser un éxito "underground" que lo regrese a los brazos de Hollywood. Y si no, escuché por ahí que buscan director para Blue Crush 3...
Calificación: 6

lunes, 2 de julio de 2012

The FP


El humor es una cosa complicada y subjetiva, de modo que resulta imposible explicar por qué algo es gracioso para algunas personas y no para otras. En el caso de The FP la situación se multiplica considerablemente debido al nicho tan estrecho y específico que esta película busca parodiar... pero quienes acepten la absurda premisa y ridículo sentido del humor, encontrarán abundantes risas y arteras observaciones sobre un estilo de cine al mismo tiempo arcaico y eterno.

El título The FP se refiere a Frazier Park, una pequeña comunidad norteamericana en el futuro cercano, donde se ha desatado una violenta guerra territorial entre dos pandillas, los “245“, controlados por el sádico L Dubba E (Lee Valmassy); y los “248“, cuyo jefe es el más metódico y pasivo BTRO (Brandon Barrera). Al principio de la película ambos líderes se preparan para un enfrentamiento decisivo, pero BTRO está más preocupado por su hermano JTRO (Jason Trost), quien podría derrumbarse emocionalmente si algo le ocurriera a su hermano mayor. Entonces comienza la confrontación... en el videojuego "Beat Beat Revelation", donde los líderes bailan frenéticamente mientras sus respectivas pandillas los aclaman. Sin embargo ocurre lo peor: BTRO muere cuando no puede resistir los niveles más altos del juego. Devastado por la muerte de su hermano, JTRO se muda a otra ciudad para reconstruir su vida lejos de las pandillas. Pero unos meses después su amigo KCDC (Art Hsu) lo busca para pedirle que regrese a FP, pues L Dubba E está haciendo la vida imposible para los habitantes... incluyendo a la guapa Stacy (Caker Folley), de quien JTRO alguna vez estuvo enamorado. El joven está indeciso, pero finalmente acepta y regresa a su terruño con la intención de rescatarlo... y quizás también para vengar la muerte de su hermano.

El argumento es ridículo, pero esa fue exactamente la intención de los Hermanos Trost, quienes hacen su debut en esta bizarra parodia del cine ochentero. Todos los aspectos de The FP contribuyen a esa visión, incluyendo la escuálida música de sintetizador, el pobre diseño de producción y hasta las actuaciones, imposiblemente serias y solemnes mientras regurgitan descabellados diálogos compuestos de neologismos (al estilo de A Clockwork Orange) intencionalmente torpes y obtusos. El efecto global es hilarante... pero el chiste está muy bien disfrazado, de modo que muchas personas están tomando en serio esta astuta parodia, en cuyo caso la experiencia debe ser absolutamente intolerable. O quizás estos detractores carecen de suficiente familiaridad con el género apocalíptico ochentero, particularmente sus más mediocres exponentes como Warriors of the Wasteland, Eliminators o la inolvidable Prayer of the Rollerboys. Son títulos bastante desconocidos, pero ese fue el estilo que eligieron parodiar los Hermanos Trost; y aunque se hayan auto-condenado al fracaso comercial, admiro que se arriesgaran a filmar una película tan peculiar y disparatada... o quizás esa fue su excusa para hacer todo intencionalmente mal. Supongo que es debatible, pero lo que no puedo cuestionar son las frecuentes risas que me provocó esta cinta. Si fui víctima o cómplice de un gran embuste, no sabría decirlo.

Desde un punto de vista más objetivo, la barata producción de The FP afecta bastante su narrativa. La abundancia de escenarios "normales" traiciona la atmósfera post-apocalíptica, y manifiesta penosamente el mínimo control que los cineastas tuvieron al filmar algunas importantes escenas. Digamos que es difícil sumirse en el "drama" de los personajes cuando vemos el tráfico de automóviles contemporáneos y las casas suburbanas, totalmente incongruentes con el distópico argumento. Supongo que fue parte del chiste, pero (en mi humilde opinión) pudieron esforzarse por ocultar estos anacronismos, o al menos disfrazarlos. Igualmente decepcionantes son las secuencias de "Beat Beat Revelation". Obviamente es una emulación semi-legal del popular videojuego Dance Dance Revolution, pero la coreografía de los actores es absolutamente patética, y nunca logré creer que las rutinas fueran tan excesivas que pudieran provocar la muerte de los competidores; repito, aunque sean parte del chiste, algunos obvios momentos de "lo hicimos mal a propósito" terminan rompiendo la ilusión de seriedad y contaminan la experiencia de arrogancia ochentera.

Pero bueno... entiendo el absurdo de señalar "errores" en una película diseñada para explotar al máximo sus fallas intencionales; aún así siento que The FP pudo ser más graciosa con más ingenio visual y atención al detalle. Por otro lado, me alegra infinitamente que pueda existir una obra como ésta; y aunque no me haya dejado totalmente satisfecho, puedo recomendarla para estudiosos del mal cine y para devotos de la chatarra post-apocalíptica ochentera (¿no es lo mismo?). Será difícil encontrar una parodia tan finamente construida y al mismo tiempo tan burdamente realizada, así que su mera existencia es motivo de regocijo. Como dije al principio, el humor de una persona puede ser el aburrimiento de otra; el tiempo dirá si The FP sobrevive ese dualidad, o si queda sepultada como una comedia incomprendida hasta que sea descubierta por arqueólogos cinematográficos del futuro. O por los abogados de Dance Dance Revolution.
Calificación: 8

domingo, 1 de julio de 2012

Outpost II: Black Sun


La película Outpost, del 2008, me pareció una modesta y eficiente obra de terror con excelente atmósfera y buenos momentos de suspenso que compensaban su previsible libreto. Francamente yo no esperaba una secuela, pero al parecer tuvo suficiente éxito para merecerlo, de modo que ahora tenemos Outpost II: Black Sun, cuyo libreto expande adecuadamente los conceptos establecidos en la original, al mismo tiempo que eleva los niveles de sangre, horror y violencia. Sin embargo, esta vez el director Steve Barker trató de abarcar demasiado, y la película termina tambaleándose bajo el peso de su confusa mitología. Aún así logra recuperarse lo suficiente al final para hacer la experiencia medianamente satisfactoria, aunque inferior a su predecesora.

PELIGRO: SPOILERS
Para describir el argumento de esta secuela será indispensable revelar detalles de la original Outpost, así que omitan este párrafo si no la han visto y tienen intención de hacerlo. En aquella película vimos cómo un grupo de rudos mercenarios escoltaron a un empresario europeo empeñado en encontrar un viejo "bunker" alemán de la Segunda Guerra Mundial, donde un científico nazi llamado Klausener (David Gant) condujo grotescos experimentos para crear súper-soldados al servicio del “Führer“. Al llegar a su destino los mercenarios y su jefe descubren que el proyecto tuvo éxito, pues el bunker está infestado de zombies nazis... y sobra decir que las cosas no terminaron bien. Lo cual nos lleva al principio de Outpost II: Black Sun, donde encontramos a Helena (Catherine Steadman), hija de una de aquellas víctimas, siguiendo la pista de los responsables de la masacre. Durante la búsqueda Helena conoce a un ingeniero llamado Wallace (Richard Coyle), quien también está interesado en encontrar el bunker para investigar la tecnología de "campo unificado" que supuestamente desarrolló Klausener para revivir soldados muertos (¡sólida ciencia en esta historia!) El problema es que la región donde se encuentra el bunker está sumida en una cruenta guerra civil... por no mencionar que hay otros misteriosos rivales tratando de llegar primero al mismo complejo subterráneo. Entonces Wallace y Helena deberán aliarse a un grupo de soldados británicos para salir con vida de la aventura... pues aparentemente alguien volvió a activar la infernal maquinaria, y está creando una nueva generación de indestructibles zombies nazis listos para exterminar a los enemigos del Reich inmortal.

El sub-género de zombies nazis parece estar experimentando un saludable renacimiento, y Outpost II: Black Sun contribuye con algunos conceptos creativos que combinan agradablemente el horror con la ciencia ficción. Desafortunadamente la cinta dura veinte minutos más de lo necesario, de modo que tenemos demasiadas escenas repetitivas y tediosas de soldados caminando por el bosque, soldados caminando por los corredores del bunker, y soldados disparando contra oleadas de zombies sin efecto alguno. Parece que por cada idea novedosa que aporta el libreto hay dos tropiezos narrativos por parte del director; y por cada escena de suspenso hay varios minutos de inútil relleno. Pero bueno, como dije al principio, los últimos quince minutos de la película ignoran toda lógica y moderación para entregarnos un final ridículamente divertido y emocionante, incluso si los efectos especiales fallan de vez en cuando, y los actores no siempre alcanzan el nivel emocional que exige la situación (por cierto, no sé si las escenas "prestadas" de Raiders of the Lost Ark fueron sátira, plagio o sincero homenaje).

He mencionado mi afecto por historias donde se enfrentan soldados y fuerzas sobrenaturales, así que quizás mi percepción de Outpost II: Black Sun está levemente empañada por esa afición; aún así admito que la historia tiene considerables fallas, y aunque se esfuerza por resumir los eventos de la primera película, hay demasiadas cosas que se quedan en el aire y podrían confundir a los espectadores nuevos que solo buscaban una dosis desechable de terror, y no una rebuscada lección de pseudo-historia nazi. Pero, ¿qué puedo decir? Zombies, conspiraciones nazis, sociedades secretas... me encantan estos ingredientes, y quizás la receta requería más método y disciplina para que el plato final no fuera tan indigesto; no obstante, creo que puedo recomendarla para completistas del nicho “Nazombies“™, con la advertencia de que no se acerca siquiera a la excelente Dead Snow. Aunque, por otro lado, Dead Snow no tenía tecnología cuántica, pulsos magnéticos ni ancianos científicos en busca de la vida eterna...
Calificación: 7

sábado, 30 de junio de 2012

Jeff, Who Lives at Home



Por segunda vez los Hermanos Duplass realizaron una película que parece una cosa y resulta ser otra... lo cual digo como algo positivo, aunque puede parecer un poco engañoso para el público general. Hace un par de años la cinta Cyrus tenía la apariencia de una comedia simple y vulgar en el estilo de Judd Apatow, pero nos sorprendió con un divertido "estudio de carácter" de inusual profundidad y realismo, sazonado con ocasionales momentos de humor para balancear el drama. Y ahora con Jeff, Who Lives at Home, hacen exactamente lo mismo, pero con un libreto más esmerado y mayor seguridad como cineastas en todos los aspectos de la producción. Habiendo dicho eso, conviene advertir que la película encaja perfectamente en el estándar de "indie dramedy" que quizás ya tiene hastiados hasta a los más indulgentes seguidores del cine independiente.

El título Jeff, Who Lives at Home se refiere a Jeff (Jason Segel), un individuo pasivo e indolente de treinta y tantos años que vive en el sótano de la casa de su madre Sharon (Susan Sarandon) y pasa su tiempo viendo televisión y fumando marihuana. Su vida carece de rumbo o ambición, pero aún así Jeff tiene una curiosa perspectiva del mundo (basada en la película Signs, nada menos) que lo mantiene receptivo a las "señales" del universo. Por eso, cuando recibe una llamada telefónica equivocada, Jeff decide comenzar una cruzada personal que eventualmente se enreda con la vida privada de su hermano Pat (Ed Helms). Pat es el opuesto de Jeff, pues tiene un trabajo estable, metas futuras y está casado con Linda (Judy Greer), aunque su matrimonio se ha amargado con el paso del tiempo. Y ahora, además de todo, tiene que lidiar con las tonterías de su inútil hermano. Pero… ¿podrá acaso el apático Jeff ayudar a Pat con sus problemas maritales, y al mismo tiempo encontrar una nueva dirección en su propia vida?

El argumento de Jeff, Who Lives at Home tiene varios sinceros momentos de revelación e inspiración personal, muchos de los cuales obtiene jugando con nuestras expectativas y empleando clichés que toman un rumbo distinto al que esperábamos. Sin embargo habrá que extender un poco nuestra credulidad para tragar algunos de los giros inesperados de la historia... y no me refiero tan solo a las "señales" que Jeff cree recibir del universo. Este aspecto de la película me recordó un poco al "Dude" de The Big Lebowski, cuyo gracioso aislamiento de la realidad también le confería el inesperado beneficio de ver más allá de lo obvio, y aceptar tanto las malas y buenas situaciones con una filosofía balanceada y objetiva. Vale decir que la narrativa de Jeff, Who Lives at Home es mucho más modesta y deliberada, pues no pretende transportarnos a una mágica aventura existencial, sino simplemente compartirnos la simple pero honesta ideología de un protagonista "loser" que termina sorprendiéndonos con su sabiduría... incluso si la obtuvo de las drogas o de la película Signs.

Jason Segel es el actor perfecto para interpretar a Jeff, pues posee la apariencia y actitud de "niñote" sin malicia ni cinismo. Supongo que mucha gente lo reconocerá por el sitcom How I Met Your Mother, y ciertamente los Hermanos Duplass aprovechan esa familiaridad para ponernos a favor de Jeff, pasando por alto sus obvias deficiencias emocionales. En el papel del hermano "responsable" (lo cual sería debatible) tenemos al confiable Ed Helms. Desde el principio parece que repetirá sus rutinas de bobalicón inocente y bien intencionado, pero conforme avanza la trama nos deja ver un lado oscuro que no habíamos visto en The Hangover o The Office; voy a postular que eventualmente Helms nos sorprenderá con una increíble actuación dramática, siempre y cuando encuentre al director apropiado para guiarlo por un camino distinto al que ya recorrió tantas veces. El personaje de Susan Sarandon tiene la mezcla perfecta de calidez maternal e irritación por tener que aguantar la apatía de Jeff; por suerte los directores le dan una sub-trama bastante jugosa, aunque algo inverosímil, que incluye un "admirador secreto" en la genérica oficina donde trabaja. A fin de cuentas no llega a ningún lado, pero representa una agradable distracción de las peripecias de Jeff y Pat.

En resumen, me gustó Jeff, Who Lives at Home más por sus personajes que por su historia. El truco de las mágicas coincidencias que guían el destino de los personajes se ha realizado mejor en películas más ingeniosas o interesantes (como Magnolia o I Heart Huckabees); por su parte, los Hermanos Duplass no aspiran a demasiada profundidad, y solo lo usan como excusa razonable para compartir un viaje emocional satisfactorio, aunque poco creíble. Lo más importante para disfrutar Jeff, Who Lives at Home es no esperar una comedia de grandes risotadas y vulgaridades escatológicas, sino un melodrama familiar donde las risas son melancólicas y las tragedias ocultan una veta humorística. Y, claro, también ayudará conocer la película Signs para apreciar la dosis extra de sarcasmo en el libreto. ¿O habrá sido genuina admiración? Con los Hermanos Duplass es difícil asegurarlo.
Calificación: 8

viernes, 29 de junio de 2012

Un Método Peligroso (A Dangerous Method)

Nota: Por fin se estrena esta película en México y, como de costumbre, publico nuevamente la crítica para comodidad de los lectores.

Me gustaría que el director canadiense David Cronenberg siguiera trabajando en el género de terror que le dio fama en los setentas y ochentas, pero la verdad es que su transición al cine dramático ha dado muy buenos resultados desde el punto de vista artístico, aunque no necesariamente desde el financiero. Su más reciente película A Dangerous Method es un claro ejemplo... el tema es abstracto y cerebral, el ritmo de la historia es demasiado lento para satisfacer los requerimientos del cine comercial, y a pesar de que el argumento cuenta con gran potencial para crear un intenso drama romántico, Cronenberg decide proceder con su habitual frialdad clínica, reprimiendo las emociones de los personajes y obligándonos a examinar sus reacciones con un imparcial raciocinio que reduce la humanidad a simples ratas de laboratorio. En otras palabras… me encantó; pero entiendo perfectamente las quejas de sus detractores.

Basada en el libro A Most Dangerous Method (de John Kerr) y en la obra teatral The Talking Cure (de Christopher Hampton), la película A Dangerous Method comienza en el año 1904, y nos muestra aproximadamente una década en la tensa relación que mantuvieron Carl Jung (Michael Fassbender) y Sigmund Freud (Viggo Mortensen), primero como estudiante y mentor (respectivamente), luego como colegas, y finalmente como rivales con puntos de vista muy opuestos sobre "la curación hablada", como se le llamaba a la naciente técnica del psicoanálisis, con la que se pretendía curar afecciones mentales por medio de conversaciones analíticas, poniendo fin a siglos de crudos métodos físicos y torturas médicas. Freud tiende a ver influencias sexuales en todas las ramas de comportamiento humano, mientras que Jung propone un punto de vista más amplio, que incluso penetra en terrenos místicos, lo cual aborrece su mentor. Y podemos ver de cerca la contradicción de estos métodos durante el tratamiento de la joven Sabina Spielrein (Kiera Knightley), víctima de “histeria" que hubiera terminado encerrada para siempre en un manicomio si no fuera por las teorías de Jung y Freud, quienes a su vez se vieron inesperadamente influenciados por la atractiva estudiante...

Independiente del crédito que el espectador ponga en la técnica del psicoanálisis, o en las respectivas teorías de Freud y Jung, A Dangerous Method es un fascinante recuento de sus puntos de vista, expresados por actores que toman total posesión de sus roles. Claro, con Michael Fassbender y Viggo Mortensen no podría esperarse menos, y desde luego cumplen su labor con interpretaciones sobrias y perfectamente moduladas. Como contraste tenemos a Keira Knightley, quizás exagerada durante sus crisis nerviosas, pero por lo demás tan expresiva y pasional como acostumbra; me dejó pasmado la increíble escena que comparten Sabina y la esposa de Jung (interpretada por Sarah Gadon), repleta de subtexto que debemos leer en el rostro de las actrices. Las conversaciones entre los psiquiatras son lo mejor de la película, aunque muchos intercambios de ideas se hicieron por correo; entonces, Cronenberg y su elenco enfrentan la difícil tarea de cargar todo el peso dramático en estáticas imágenes de Freud y Jung leyendo cartas... escenas técnicamente sencillas, pero complicadas en el aspecto narrativo. Y lo asombroso es que todas funcionan bastante bien.

Habiendo dicho eso, repetiré que A Dangerous Method puede sentirse hueca y superficial porque la clásica frialdad de Cronenberg sofoca la vehemencia de la historia, y quizás impide que algunos espectadores logren "sumergirse" en ella, como podría esperarse en un "triángulo romántico" más convencional (o quizás sería más correcto decir "triángulo académico"). Sin embargo lo que me atrae de la cinta es su libreto, perfectamente balanceado entre las perspectivas de Jung, Freud y Spielrein, y repleto de brillantes conversaciones que nos educan sin proponérselo y cautivan más por su precisión que por su elocuencia. Entonces, quizás mi sensibilidad personal sea similar a la de Cronenberg, y por eso prefiero una película biográfica fría e inteligente como A Dangerous Method, en vez de una manipuladora y artificialmente emotiva (por ejemplo, A Beautiful Mind o Cinderella Man). En cuanto a la veracidad histórica del relato, supongo que hay algunas importantes omisiones y licencias creativas, pero a fin de cuentas sería un error ir al cine con la esperanza de convertirse en psicoanalista amateur (para eso está el Internet). La intención de A Dangerous Method es entretenernos (a pesar de su lento desarrollo), instruirnos (a pesar de sus imprecisiones históricas) y provocar discusión sobre el "choque de titanes" de la psicología moderna. En mi opinión, cumple totalmente su propósito, incluso si no me provocó un nudo en la garganta al final. El nudo estuvo en el cerebro, lo cual aprecio más.
Calificación: 8.5