viernes, 16 de julio de 2010

Encuentro Explosivo (Knight and Day)

Aceptémoslo: incluso si Encuentro Explosivo fuera una gran película, sería difícil convencer a los detractores de Tom Cruise para que pusieran a un lado sus prejuicios y disfrutaran esta "película evento" con mente abierta y ganas de divertirse. El problema es que ni siquiera es una buena película, y por lo tanto la presencia de Cruise solo exacerba el horrible libreto, por no mencionar los efectos especiales de cuestionable calidad y la indiferente dirección de James Mangold, quien obviamente perdió las riendas de esta incoherente historia sobre espionaje, romance y drogas somníferas.

La trama tiene la típica estructura modular que ignora causas y consecuencias y puede contarse en cualquier orden sin alterar la experiencia. Tras conocerse "accidentalmente" en un aeropuerto, la despistada June Havens (Cameron Diaz) se ve irremediablemente envuelta en las
aventuras de Roy Miller (Tom Cruise), infalible espía que no se detendrá ante nada para evitar que un poderoso objeto caiga en manos enemigas. O tal vez está trabajando para dichos enemigos, y sus perseguidores son en realidad agentes del gobierno tratando de capturar a un espía traidor. De un modo u otro Miller trata de proteger la vida de June, y para lograrlo la llevará alrededor del mundo, desde Austria y España hasta una remota isla desierta, tratando de perder el rastro de sus perseguidores. Y por supuesto June eventualmente deberá tomar una decisión que podría salvar el futuro de la humanidad... o dejar en libertad a un peligroso espía asociado con implacables terroristas.

A pesar de lo que dije en el primer párrafo, yo no soy uno de esos detractores de Tom Cruise. Su vida personal y preferencias religiosas me tienen sin cuidado; admito que me gustan algunas de sus películas, e incluso aprecio su limitado pero indudable talento como actor (por no mencionar el gran sentido del humor que mostró en Tropic Thunder). Sin embargo no lo considero capaz de "rescatar" una película con su mera presencia, y Encuentro Explosivo es clara muestra de ello. La irritante historia es un arbitrario desfile de escenas de acción y exóticas locaciones unidas por el más débil hilo narrativo; el director James Mangold parece creer que tragaremos cualquier desvarío o inconsistencia solo porque nos deslumbran las millonarias sonrisas de Cruise y Cameron Diaz. Desafortunadamente está equivocado, pues no hay cantidad de dientes blancos y ojos azules que puedan compensar el inverosímil argumento y mal planeadas escenas. Y no me refiero a las ridículas secuencias de acción, sino a los irreales personajes y absurdas situaciones que nos endilgan durante casi dos horas, hasta extinguir todo interés posible en el destino de los blandos protagonistas y sus genéricos villanos.

En cuanto a los mencionados efectos especiales, hay que reconocer que muchos funcionan maravillosamente bien; en particular me sorprendieron las técnicas de "reemplazo facial" o composición digital, o lo que haya sido que permite a Tom Cruise realizar proezas físicas de extremo peligro, con su rostro claramente visible en situaciones donde sería obvia la presencia de un doble. Sin embargo el asombro se convierte en risa cuando llegamos a las múltiples persecuciones automovilísticas donde los coches parecen de juguete, volando por el aire y realizando maniobras imposibles que manifiestan su falta de masa e inercia; he visto videojuegos con física vehicular más realista y atractiva (claro que sin el “plus” de bovinos artificiales). Esta es claramente una faceta de la producción cinematográfica donde la técnica digital nunca reemplazará la emoción de ver "stunts" con automóviles reales, conducidos por expertos que ponen en juego su vida para nuestro fugaz entretenimiento.

Después de la sólida Mission: Impossible 3 (sé que estoy en la minoría de quienes la disfrutamos por la tremenda dirección de J.J. Abrams) mi expectativa por Encuentro Explosivo era baja, y estaba dispuesto a conformarme con una desechable cinta de verano, siempre y cuando ofreciera cierto grado de ingenio y personajes simpáticos. Lamentablemente no pudo cumplir esas elementales condiciones, y el resultado es un desastre fílmico con buenas intenciones pero demasiada ambición, saboteado por un director cuya definición de "cine de acción" es: "pasan muchas cosas". Entonces, por si no queda claro, sugiero evitar Encuentro Explosivo, pues hay mejores maneras de experimentar emoción y suspenso en el cine (o en la comodidad de nuestras casas) con otras añejas películas de Tom Cruise, o incluso con algún videojuego donde haya muchos choques y explosiones (mi favorito es Flatout 2). En resumen: otra decepción en este mediocre verano (o invierno austral) del 2010, que se perfila como uno de los más creativamente pobres en el cine del nuevo siglo. Aunque todo podría cambiar con Grown Ups...
Calificación: 5

miércoles, 14 de julio de 2010

Tormented

Tan solo por el título podría pensarse que se trata de otro tedioso refrito de "porno-tortura" o una imitación de Saw, pero en realidad Tormented es algo así como Heathers con fantasmas o St. Trinian's con zombies; no estoy seguro. Lo que sí puedo decir es que me pareció un competente tributo al cine slasher de los ochentas, sazonado con un sólido misterio de origen sobrenatural y con suficiente humor para provocar ocasionales sonrisas, sin llegar a los excesos satíricos de Lesbian Vampire Killers o Doghouse. Francamente a estas alturas me cuesta trabajo decidir si esa moderación es buena (para no sabotear el horror) o mala (por restarle personalidad a la historia).

Esta modesta cinta de terror estudiantil no se ub
ica en una "high school" norteamericana, sino en una elegante academia británica. Sin embargo sus personajes se ajustan a los mismos clichés del cine hollywoodense: nerds incomprendidos, lúgubres "goth" (o "emo", o lo que sean), ridículos "wiggers", odiosos "bullies" y atractivas "princesas" con antipática personalidad. La historia comienza con el funeral de Darren Mullet (Calvin Dean), quien es elogiado de manera póstuma por sus compañeros a pesar de que nadie lo recuerda realmente, pues fue uno de esos nerds sin amigos que se mantienen en la periferia de la vida escolar sin llamar la atención (no me sentí identificado... ¿Por qué lo preguntan?). Aparentemente el joven se suicidó para escapar las vejaciones de sus enemigos, pero cuando algunos "bullies" mueren en brutales accidentes, la compasiva Justine (Tuppence Middleton) empieza a sospechar que Mullet regresó del más allá para vengarse de sus hipócritas compañeros. Eventualmente Justine se entera de que Mullet estaba enamorado de ella, y quizás explotando los sentimientos del fantasma será posible detener la ola de "accidentes" que amenazan con exterminar a los estudiantes de la academia.

En el mejor de los casos podemos tomar este rutinario libreto como un homenaje al cine de venganza de los ochentas, con asesinatos creativos, actuaciones exageradas y humor negro que provoca sonrisas deliciosamente inapropiadas. En ese sencillo nivel Tormented cumple su propósito, y logra entretener sin re-inventar la fórmula ni agobiarnos con rebuscadas explicaciones o inútil dramatismo. De hecho, confieso que la conclusión me sorprendió bastante, pues no vi venir la inesperada revelación final... bastante ingeniosa, pero no totalmente lógica. De cualquier modo el guionista Stephen Prentice y el director Jon Wright merecen crédito por explotar a su favor los cansados elementos del género, estructurándolos de manera familiar, pero con una perspectiva fresca (aunque advierto que el misterio podría ser transparente para espectadores más avispados que yo). Finalmente, aunque solo sea un adorno cosmético, me gustó el arte de los créditos, realizados como típico "graffiti" de libreta escolar. Me trajo gratos recuerdos de mi época estudiantil, cuando las pastas de mis cuadernos estaban repletas de logos de grupos de rock y garabatos de cualquier cosa que ocupara mi imaginación. En vez de eso, hoy tengo un blog; gracias a la tecnología los garabatos son más legibles, pero igualmente obtusos.

¿De qué hablábamos? Ah, sí. Entonces, Tormented no será objetivamente una gran película, pero para ser un pseudo-slasher retro con influencia sobrenatural me pareció bien escrita, ágil y con suficiente sangre para satisfacer el público "gore", además de contar con una muy decente banda sonora. Los actores se ajustan bien a sus papeles a pesar de ser generalmente desconocidos (o por razón de ello); e incluyo en esa categoría a Alex Pettyfer, pues creo que yo fui el único que vio Alex Rider: Operation Stormbreaker. Por el momento Tormented solo está disponible en DVD de Región 2, aunque el disco de Región 1 está próximo a estrenarse; sin embargo los mediocres materiales extra no justificarían su compra, y tal vez sea mejor esperar a encontrarla en televisión. Se que no suena como una recomendación muy entusiasta, pero créanme: a estas alturas prefiero ver el fantasma de un nerd obeso que el de OTRA mujer oriental con larga cabellera negra. Gracias, J-Horror por orillarme a escribir esa vergonzosa frase.
Calificación: 7

domingo, 11 de julio de 2010

Aprendiz de Magia Negra (Krabat)

Admito que en mi ignorancia pensé que Aprendiz de Magia Negra sería otra típica imitación de Harry Potter. Tal vez su origen alemán le daría un "sabor" distinto, pero honestamente no esperaba otra cosa que el típico relato sobre el niño incomprendido que resulta ser "especial" y triunfa sobre la adversidad con ayuda de poderes mágicos. ¡Gran error! Basada en la estimada novela alemana Krabat, Aprendiz de Magia Negra resultó ser una austera película fundamentada en los mismos arquetipos que moldearon la saga de Harry Potter, pero con una historia más interesante, un tono más maduro y honestidad narrativa que trasciende su nicho de cine juvenil. Y si bien podemos encontrar obvia influencia del moderno cine fantástico (sobre todo en sus efectos especiales y épica cinematografía) también cuenta con suficiente originalidad para separarse de los prefabricados productos familiares que inundan el mercado desde hace una década.

La historia se desarrolla en el siglo diecisiete, durante los años posteriores a la Guerra de los Treinta Años, que dejó a Europa sumida en la ruina y la pobreza. Ahí encontramos al joven huérfano Krabat (David Kross) tratando de sobrevivir como pordiosero, hasta que un enigmático sueño lo lleva al Molino, donde el misterioso Maestro (Christian Redl) lo adopta como aprendiz para enseñarle el oficio de molinero... y "todo lo demás". Para su sorpresa, Krabat descubre que "todo lo demás" consiste en las artes de magia negra que cultiva su anciano mentor. Con el paso del tiempo el joven demuestra ser un estudiante adepto de los arcanos rituales mágicos, y su vida parece prosperar; sin embargo sabe que se acerca el momento de pagar un alto precio por los poderes que ha adquirido.

Quizás por mi errónea expectativa terminó gustándome bastante esta película, no solo por sus virtudes técnicas y artísticas, sino por el sobrio tono de su narrativa y la profundidad de la historia. Las decisiones de los personajes tienen peso y consecuencias más allá de simples lecciones morales. En vez de usar la simple dicotomía de "héroes" y "villanos", Aprendiz de Magia Negra explora la gama moral entre ambos extremos, no siempre fáciles de evaluar cuando consideramos los factores que influyen en el comportamiento de los personajes. Por ejemplo, se establece definitivamente que la magia del Molino es maligna, y debe mantenerse alejada de cualquier precepto religioso; sin embargo los aprendices defienden valientemente a los habitantes de un pueblo vecino cuando llegan soldados errantes a saquear casas y raptar mujeres. Sin duda es un interesante balance que rara vez vemos en películas juveniles, y menos aún en las mencionadas imitaciones de Harry Potter.

Por lo demás, la cinta ofrece extraordinarios paisajes montañosos, creíble diseño de producción y competentes actuaciones del elenco entero, destacando David Kross como el joven protagonista, Daniel Brühl como su mejor amigo (irreconocible desde su participación en Inglourious Basterds) y el veterano Christian Redl derramando amenaza no exenta de honor en el ambiguo papel del Maestro. Salvo algunos detalles en la caracterización de los actores, podemos "sentir" el primitivo período histórico en el que se desarrolla la película, así como las duras condiciones de vida que podían acarrear la muerte por factores de higiene o clima que hoy ni siquiera consideramos importantes. Por su parte, los efectos especiales se usan como auténtico apoyo de la historia, ganando impacto por su moderación y calidad, aunque me hubiera gustado ver menos cosas con el "brillo de la magia", que obviamente fue un truco de post-producción para enfatizar la naturaleza sobrenatural de ciertos objetos.

Advierto que Aprendiz de Magia Negra no es tan antiséptica ni inofensiva como otras películas familiares; hay bastante violencia, un poco de sangre y breves momentos de terror que quizás no la hagan apropiada para niños pequeños; sin embargo me pareció buena alternativa de cine juvenil que no se burla de su público, ni insulta nuestra inteligencia con huecos clichés ni arbitrarias resoluciones (aunque diré que el final me pareció abrupto y conveniente). Dudo mucho que tenga gran potencial de taquilla, pero admiro el esfuerzo detrás de su producción y la convicción del director Marco Kreuzpaintner, pues respeta el carácter de la película y se abstiene de suavizarlo para facilitar su consumo popular. En otras palabras, Aprendiz de Magia Negra ofrece actuaciones y manufactura al nivel de Hollywood (no lo digo como insulto) junto con lecciones morales sobre amistad, responsabilidad y la corrupción del poder como fin por sí mismo. No es perfecta, pero puede ser una interesante opción para el público "tween" que ya no traga Wizards of Waverly Place, ni los chistes "pop" de Shrek. Por otro lado, su tono frío y frugalidad visual hacen difícil que compita con las sobredosis de IMAX-CGI-3D-SURROUND que buscan atraer al mismo público en esta temporada. En fin, confío en que eventualmente encontrará su público, quizás cuando llegue a DVD o televisión. Más vale tarde que nunca.
Calificación: 8

sábado, 10 de julio de 2010

Karate Kid (The Karate Kid)

No quiero hacer comparaciones injustas entre esta nueva versión de Karate Kid y su ilustre predecesora, pues aunque aquella fue sin duda una de las más memorables películas de los ochentas, tampoco me pareció particularmente excepcional. Por eso no me molestaron los numerosos cambios que el director Harald Zwart (cuyo previo triunfo fue The Pink Panther 2) hizo en esta moderna interpretación, empezando por la nueva ubicación de la historia, su fácil melodrama y el cambio de "karate" a "kung fu". Mi problema es con el repetitivo argumento, su perezoso ritmo y la carencia de sustancia en casi todos los actores. Pero, sobre todo, me molestó el ineludible "americanismo" de su historia, el cual me irritó constantemente durante sus excesivas dos horas y media de duración. Claro, hay algunos elementos positivos y un final convencionalmente satisfactorio; sin embargo los puntos buenos son tan esporádicos y tardíos que tuve mucha dificultad manteniendo el interés en esta previsible y aburrida película.

El nuevo "karate kid" (o "kung fu kid", o lo que sea) es Dre Parker (Jaden Smith), recién llegado a Hong Kong por el trabajo de su
madre Sherry (Taraji P. Henson). Por si no bastara el brusco cambio de cultura y lenguaje, Dre encuentra problemas en su escuela con un grupo de agresivos adolescentes que no aprecian la arrogancia del recién llegado. Entonces, con la ayuda del enigmático Sr. Han (Jackie Chan), Dre aprenderá "kung fu" para defenderse, con lo cual además ganará disciplina en su vida personal y respeto por su nueva patria. Y, claro, tampoco estará mal si en el proceso logra enamorar a la simpática niña Mei Ying (Wenwen Han).

La primera hora de Karate Kid me aburrió hasta las lágrimas por su repetición de escena tras escena donde vemos el descontento del niño, sus dificultades para adaptarse al nuevo entorno (para lo cual no se ve que haga esfuerzo alguno) y sus antipáticos intentos por parecer "cool". Afortunadamente llega Jackie Chan justo a tiempo para inyectar un poco de alma en la frívola película, y aunque no basta para rescatarla, hace más tolerable el lento camino hacia el esperado final. Y no me refiero a que Chan se luzca con sus habituales rutinas de acción cómica (creo que solo participa en una pelea), sino que es el único que parece tomar en serio las lecciones inherentes en el aprendizaje de "kung fu", que supuestamente guardan la moraleja y enseñanza de la película entera. Entiendo que el punto de la odiosa primera mitad es establecer la imperfecta personalidad del niño, para que sirva de contraste con su "iluminada" actitud cuando aprende a gobernar su "chi". Sin embargo creo que el director pudo ahorrarnos media hora de tedio, admitiendo que la trama es tan convencional que no necesita mucho tiempo para establecer sus "complejas" dinámicas.

Pero bueno... supongo que nadie va a ver Karate Kid para disfrutar la sutileza del drama, sino para ver una inspiradora historia de superación y artes marciales. En ese aspecto la película es apenas pasable, y admito que mejora un poco hacia el final. Sin embargo, no puedo evitar la inevitable pregunta: "¿por qué?". ¿Por qué hacía falta reciclar una película que sigue cumpliendo su simple propósito? Sin duda hay nuevas generaciones de espectadores potenciales que podrían disfrutar este tipo de historia. Pero ya tenemos DEMASIADAS películas sobre valientes "perdedores" que se superan a base de esfuerzo y dedicación con la ayuda de afables mentores y similares figuras paternas. ¿Hacía falta otra más que no aporta nada nuevo a la fórmula?

En mi humilde opinión, la respuesta es "NO". Quizás haya niños pequeños que se identifiquen con el héroe pre-adolescente de Karate Kid (por cierto, idéntico en apariencia a Riley, de la tira cómica The Boondocks), pero sospecho que incluso ellos encontrarán la película demasiado lenta y aburrida. Los fans de las artes marciales no encontrarán nada que no hayan visto mejor ejecutado en otras cintas. Y, finalmente, los nostálgicos adultos que disfrutaron la original sin duda preferirán verla de nuevo en vez de someterse a la moderna intrascendencia de esta inútil interpretación. Pero bueno... si Will Smith quiere poner a su hijo al frente de la siguiente generación de héroes de acción, supongo que está en su derecho. Al menos eso explica su función como productor de esta bazofia; lástima que nos obligue a pagar por su capricho.
Calificación: 5

viernes, 9 de julio de 2010

Sed de Sangre (Thirst - Bakjwi)

Seguramente no es coincidencia que Sed de Sangre se estrena en México una semana después de Eclipse. Como sea, me alegra verla en el cine, incluso si es como consecuencia de una débil estrategia para engañar a los fans de los vampiros románticos con el señuelo de otra historia de amor entre "criaturas de la noche". Vaya que se llevarán una sorpresa los miembros de "Team Edward" cuando vean la extraña interpretación del mito vampírico que nos regala el aclamado director coreano Chan-wook Park.

Sed de Sangre
nos presenta a Sang-hyeon (Kang-ho Song), devoto sacerdote católico que trata de ayudar espiritualmente a los enfermos desahuciados en un hospital rural, aunque secretamente sufre por no poder salvar sus vidas. Entonces, para satisfacer su conciencia, se ofrece como voluntario en un peligroso experimento médico que busca la cura de una horrible enfermedad. El procedimiento parece tener resultados positivos… pero con el extraño efecto colateral de darle al sacerdote características de vampiro; se vuelve alérgico a la luz del sol, sus sentidos se agudizan, su cuerpo de atrofia si no bebe sangre... y sus emociones se incrementan a tal grado que no puede evitar enamorarse de Tae-ju (Ok-bin Kim), atractiva esposa de un paciente con cáncer. Por su parte, la joven está cansada de su reprimida vida familiar, y parece agradecer la atención del confundido sacerdote. ¿Podrá sobrevivir un romance en condiciones tan difíciles? Más aún... ¿Podrá sobrevivir la frágil mujer a las exaltadas pasiones de su nuevo pretendiente?

A pesar de su extensa filmografía, la reputación del director Chan-wook Park se estableció internacionalmente con su famosa "Trilogía de la Venganza". Ciertamente me parecieron películas sobresalientes, pero encontré un poco cansado su repetitivo tema. Por eso me entusiasmó ver a Park explorando nuevos horizontes con I'm a Cyborg, But That's OK, del 2006 (una poco tradicional comedia romántica), y ahora con su insólita versión de una historia de vampiros, donde el flujo de sangre es tan impactante como la evolución de los personajes y el torcido camino que sigue su relación. Habiendo dicho eso, tampoco encontré Sed de Sangre exenta de los clásicos vicios de Park: es demasiado larga, la trama toma tangentes innecesarias, y deberemos sobrellevar algunos inesperados cambios de tono que empañan las intenciones del cineasta. Sin embargo cualquier queja se ve compensada por su perfecto manejo de los actores y el característico estilo visual con el que crea imágenes de gran belleza y fuerza narrativa. No quiero que suene como hipérbole, pero la dirección de Park me recuerda las obras de Orson Welles, por el cuidado que pone en cada encuadre, en cada movimiento de cámara. Nada se siente accidental o descuidado; todos los elementos de la película contribuyen a la expresión de las ideas y emociones que Park desea compartir con su audiencia.

Tanto énfasis en estilo y sentimientos podría indicar que Sed de Sangre se aleja demasiado del tema vampírico, pero en realidad respeta los tradicionales preceptos "biológicos" del mito, evadiendo sabiamente las características más fantasiosas y teatrales... lo cual es un modo indirecto de decir que hay abundante sangre y violencia en la película. Y, en la tradición de Oldboy, la violencia es cruda y directa... casi clínica. Estos no son los vampiros sofisticados de Anne Rice, ni los estilizados monstruos de Underworld o Blade. Los personajes de Sed de Sangre son individuos realistas e imperfectos con una extraña enfermedad que pone a prueba su conciencia, y su capacidad para sobrevivir un día más a costa de perder su humanidad. Además, sobra decir que hay tremendo potencial en la premisa de un sacerdote vampiro. ¿Dónde termina la vocación y comienza el instinto? Como uno de los personajes dice acertadamente: "¿Está pecando el zorro cuando se come a una gallina?". Fans de Twilight: este examen de paradojas morales y metáforas existenciales fue lo que impulsó originalmente el mito del vampiro; quizás entiendan ahora porqué tanta gente piensa que su saga "arruinó a los vampiros".

Entre los puntos débiles de Sed de Sangre podría mencionar algunos efectos especiales. No es que estén mal hechos, sino que son poco creíbles desde el punto de vista físico, y en ocasiones provocan más risa que asombro. También habrá que tolerar los mencionados cambios de tono, sobre todo a la mitad de la película, cuando llega un giro brusco que desvía la atención del sacerdote y su "enfermedad", para centrarse en la demencial vida marital de Tae-ju. Sin embargo nada de eso impide recomendarla como una inolvidable experiencia fílmica que yo no clasificaría como "película de terror", sino como un drama pasional con temas sobrenaturales que funcionan como astutas analogías del raciocinio y la espiritualidad nublados por la pasión. Sigo pensando que J.S.A.: Joint Security Area es la mejor película de Chan-wook Park; sin embargo Sed de Sangre le sigue de cerca (mis disculpas para los numerosos fans de Oldboy) gracias a su innovador manejo de temas que parecían arcaicos, y por trascender géneros para convertirse en una imperfecta pero potente película que conviene ver antes de que alguien la arruine con un re-make o "re-imaginación". Casi puedo visualizar en este momento a un entusiasta ejecutivo de Hollywood tratando de "venderle" la idea a Nicolas Cage y Jessica Alba...
Calificación: 9

lunes, 5 de julio de 2010

Cine Clásico: Trancers (1985)

A mediados de los ochentas la compañía productora Empire Pictures parecía un oasis creativo en el desierto de mediocridad del video casero. Mientras otras empresas buscaban infiltrarse en ese naciente mercado con baratas películas "slasher" e insulsas comedias juveniles, el productor y director Charles Band vio la oportunidad de crear obras mucho más ambiciosas... aunque de muy modesta manufactura. 25 años después sigue siendo admirable que, con mínimos recursos, Band y su equipo de sufridos colaboradores (entre los que se contaban Ted Nicolaou, Dave DeCoteau y Courtney C. Joyner, quienes después ganarían renombre por derecho propio como prolíficos directores del cine B) se arriesgaran a hacer películas como Robot Jox (con peleas de robots gigantes), Puppet Master (juguetes asesinos) y, claro, su más famosa obra, Re-Animator (que el estudio solo distribuyó). Eventualmente Empire Pictures cayó bajo el peso de su gran ambición, aunque Band resucitó el proyecto en la forma de Full Moon Entertainment, la cual sigue produciendo material de variable calidad hasta este día. Sin embargo una de mis favoritas del venerable catálogo de Empire es la menospreciada Trancers, un extraño pero muy divertido híbrido de Blade Runner, Terminator y Night of the Living Dead, ejecutado con gran energía y sutil humor, gracias a la notable labor de un dueto de escritores que eventualmente encontrarían trabajo en más respetables niveles de Hollywood.

Trancers se centra en las aventuras de Jack Deth (Tim Thomerson), el mejor policía en la ciudad de "Lost Angeles", semi-sumergida en el océano después del devastador terremoto del año 2230. Además de los crímenes habituales en ese mundo post-apocalíptico, el principal problema son los "trancers", agresivos zombies controlados por el maligno Dr. Whistler (Michael Stefani). Pero las fechorías del villano apenas comienzan, pues su más reciente plan incluye regresar en el tiempo al año 1985 con el fin de exterminar a los ancestros de los tres líderes que mantienen el precario orden del planeta. Entonces, bajo severa presión gubernamental, el iracundo Jefe McNulty (Art LaFleur) recluta a Deth, su mejor agente, para seguir a Whistler e impedir que destruya las esperanzas de la humanidad. Mas no será fácil... el método que usan para viajar en el tiempo impide la transmisión de material orgánico; solo puede viajar al pasado la conciencia del individuo para ocupar el cuerpo de uno de sus antepasados. Afortunadamente Deth tiene un ancestro en Los Ángeles del siglo veinte y así, con un cuerpo prestado, comienza su búsqueda de Whistler. Pero la "antigua" ciudad es incomprensible para el policía del futuro, y para cumplir su misión necesitará la ayuda de un beisbolista indigente, de la guapa Lena (Helen Hunt), novia de su ancestro, y del mismo McNulty... cuya conciencia ahora ocupa el cuerpo de una niña de 9 años.

Suena bastante absurdo, pero el surrealismo del argumento es parte fundamental de su encanto, así como el travieso sentido del humor que usaron los guionistas Danny Bilson y Paul DeMeo para balancear los clichés de acción y ciencia ficción que integran la trama de Trancers. El asunto de los zombies (perdón, "trancers") no tiene mucho sentido, y obviamente funciona como conveniente generador de antagonistas para que Deth pueda exterminarlos sin cargo de conciencia ni excesivas explicaciones. Por otro lado, hay muchos atisbos de ingenio en los detalles de la trama, desde el reloj que "estira" un segundo para que el protagonista pueda escapar alguna situación peligrosa, hasta el mencionado sistema de viaje en el tiempo (no exento de paradojas que piadosamente se ignoran). También me gusta la dirección de Charles Band, fluida, económica y por alguna razón más coherente que el estilo "experimental" (manera amable de decir “confuso") mostrado en otras películas. Le atribuyo ese favor al editor Ted Nicolaou, quien mantiene un ritmo veloz, pero sabe cuando dejar que las escenas "respiren" para no arruinar la divertida interacción entre Tim Thomerson y Helen Hunt.

Lo cual me lleva a la razón principal para disfrutar Trancers: la química entre la pareja protagónica. Antes de volverse una figura popular en el cine B de los ochentas y noventas, Tim Thomerson tuvo una breve carrera como comediante, y se nota su fino instinto humorístico en la interpretación de Jack Deth, típico anti-héroe "noir" con suficiente convicción para dar peso a las escenas dramáticas, y al mismo tiempo poseedor de una ligereza que nos recuerda no tomar muy en serio la película, pero sin burlarse del material ni del público. En el papel femenino tenemos a Helen Hunt, quien ganaría fama y premios en su posterior trabajo fílmico (As Good as It Gets) y televisivo (Mad About You); sin embargo es posible distinguir su talento desde estos humildes comienzos, así como su sólida ética profesional. Sospecho que el papel originalmente pedía una típica "rubia californiana", y por un afortunado accidente Hunt superó esa simple expectativa con un honesto trabajo de actuación, bien balanceado y sin salirse del extravagante contexto que habita. Y, claro, para sus fans será divertido verla en pleno ajuar de los ochentas, incluyendo exóticos peinados y ropa semi-punk.

P
ara crédito de la actriz, también apareció en Trancers 2, y tuvo un cameo en la tercera. Pero sobra decir que la calidad de las secuelas declinó rápidamente, y ninguna alcanzó el nivel de la original. Trancers 6 se estrenó en el 2002 (sin Thomerson) y desde entonces la franquicia está en el limbo... aunque Charles Band sigue exprimiendo dólares de sus viejas películas (en particular la inextinguible Puppet Master), así que nunca se sabe qué "re-invención" podría recetarnos en el futuro. De cualquier modo, para disfrutar la original Trancers es preciso recordar que viene de la época pre-digital, y por lo tanto sus efectos ópticos son escasos y primitivos; tampoco fluye mucha sangre ni hay que esperar los "stunts" del cine de acción hollywoodense (la escena más complicada es una motoneta atravesando una ventana). Y por si fuera poco, la banda sonora está plagada de percusiones sintéticas y blandos sintetizadores (aunque el tema principal es razonablemente "épico"). Aún así encuentro muy entretenida esta inolvidable rebanada de nostalgia ochentera donde se conjugaron mágicamente elementos de cuestionable calidad para generar algo que resultó ser mayor que la suma de sus partes. De ningún modo compite con la mejor ciencia ficción "seria" de aquella década, pero Trancers siempre será un feliz recordatorio de que el cine de bajo presupuesto puede lograr grandes cosas sin siquiera proponérselo.
Calificación: 8.5

domingo, 4 de julio de 2010

Una Pareja Dispareja (I Love You Phillip Morris)

¿"Una Pareja Dispareja"? En serio, ya no les importa a los distribuidores este asunto de los nombres, ¿verdad? Simplemente usan lo primero que les llega a la cabeza y listo; casi los envidio. Ni hablar.

Al principio de
Una Pareja Dispareja se nos asegura que está basada en hechos reales. Y es cierto; una rápida visita a Wikipedia (no la lean si piensan ver la película) parece indicar que hasta los más inverosímiles detalles ocurrieron realmente. Sería una historia fascinante, si tan solo los directores Glenn Ficarra y John Requa (también guionistas de las diametralmente opuestas Bad Santa y Cats & Dogs) hubieran encontrado el tono apropiado para contarla.

El individuo cuya extraña vida se recuenta en la película es Steven Russell (Jim Carrey), extraordinario estafador que durante más de diez años engañó a todo tipo de personas e instituciones (incluyendo a las autoridades del estado norteamericano de Texas) para vivir disipadamente en compañía del amor de su vida, Phillip Morris (Ewan McGregor), a quien conoció en presidio. Y así, a lo largo de la película, vemos cómo su pintoresca personalidad e inusitado ingenio le ayudaron a hacerse pasar como abogado, administrador, médico y hasta juez, con el fin de mantener la promesa de amor eterno que le hizo a su pareja. Pero a pesar de su talento para evadir a la policía y escapar de la cárcel, Steven eventualmente tendrá que enfrentar algo más difícil de burlar...

El libreto de Una Pareja Dispareja está muy bien escrito, y constantemente nos sorprende con revelaciones sobre el protagonista y sus inexplicables hazañas. El problema es que la película no sabe si quiere hacernos reír, llorar, o simplemente compartir nuestra incredulidad ante las situaciones que muestra. Mientras la veía estuve pensando en Catch Me If You Can, otra película basada en las imposibles aventuras de un estafador. Su estilo más simple y natural permitía que el humor fluyera orgánicamente de los personajes y las situaciones, a diferencia de Una Pareja Dispareja, donde encontramos una curiosa atmósfera “graciosa” muy forzada y difícil de clasificar. Tal vez los directores pensaron que el público general no estaba listo para aceptar un thriller homosexual con grandes estrellas, y decidieron protegerse añadiendo un mal planeado barniz cómico que terminó obstruyendo los muchos aciertos que la cinta ofrece.

Entre tales aciertos señalaría la actuación de Jim Carrey, quien se adapta instintivamente a los extraños requerimientos de la historia para rescatar la humanidad del protagonista, haciéndonos creer sus sinceros sentimientos y buenas intenciones a pesar de su impredecible comportamiento. Desafortunadamente Ewan McGregor no tiene tanta suerte en su interpretación del epónimo Phillip Morris; me da la impresión de que este talentoso actor estuvo estudiando el lenguaje corporal y actitudes de algunos individuos homosexuales, y aunque aprecio su celo profesional, el resultado parece una imitación de un genérico "gay sensible", y no una actuación real. En otras palabras, por mucho que McGregor suavice su mirada y su voz, no lo encontré creíble como el frágil amante del energético Carrey.

Hablando de lo cual, vale decir que el tema homosexual podría molestar a algunos espectadores, pero realmente no hay material "ofensivo" (aunque no recomendaría llevar a los niños, pues tampoco se trata de una tradicional comedia "de Jim Carrey" como algunos de los pósters sugieren). Entonces, me gustó más el guión de Una Pareja Dispareja que su peculiar ejecución. La historia que cuenta es bastante interesante; Carrey reduce al mínimo sus clásicas payasadas para encontrar un punto intermedio de surrealismo y credibilidad; y aunque no me haya convencido el estilo de los directores, al menos la cinta está competentemente hecha, con vistosa cinematografía y atractiva banda sonora. Bajo la guía de un director más maduro Una Pareja Dispareja podría haber sido una admirable "bio-pic" con potencial de culto; lástima que en su estado actual no pasará de ser una curiosa adición a la filmografía "seria" (o semi-seria) de Jim Carrey; y no lo digo como insulto.
Calificación: 7

sábado, 3 de julio de 2010

Eclipse (The Twilight Saga: Eclipse)

Antes que nada, un recuento rápido: no he leído los exitosos libros de Stephenie Meyer que inspiraron la saga fílmica de Twilight, ni tengo intención alguna de hacerlo. Por lo tanto, este escrito se refiere exclusivamente a mi experiencia con la PELICULA Eclipse; si hacía falta saber algo más para entenderla o disfrutarla, quizás el director o la guionista debieron incluirlo en el libreto. En cuanto a las demás cintas, la primera me pareció una interesante introducción de los personajes y su universo, cuyo potencial parecía trascender el insulso romance juvenil con tinte sobrenatural. La segunda película añadió lobos, otro pretendiente para Bella y el misterioso Clan Volturi, pero fuera de eso no avanzó mucho la narrativa. Sobra decir que ahora, en la tercera parte, el ritmo sigue tan lento como siempre y los personajes permanecen atrapados en la repetición de las mismas escenas, una y otra vez... mientras el público lo soporta en aras del forzado "romance" en torno al cual gira esta aparatosa aglomeración de nada.

En fin,
Eclipse comienza con un violento ataque vampírico, y por un momento tuve la esperanza de que el director David Slade emplearía los trucos que aprendió en 30 Days of Night, para regresarnos (al menos brevemente) a los sangrientos vampiros del cine de horror. Pero no... la siguiente escena retoma al empalagoso romance entre Edward Cullen (Robert Pattinson) y Bella Swan (Kristen Stewart), a quienes encontramos leyendo poesía en un campo florido (no estoy bromeando). Sin embargo su felicidad es breve, pues de nuevo se cierne un grave peligro que amenaza sus vidas; aparentemente alguien está formando un ejército de agresivos vampiros cuyos constantes ataques amenazan con revelar a la humanidad la existencia de estas criaturas. Entonces el Clan Cullen deberá resolver (o al menos posponer) sus diferencias con los hombres lobo para combatir al enemigo común... lo cual pone a Bella en una difícil posición, pues su amigo Jacob (Taylor Lautner) no pierde la esperanza de ganar su corazón.

La historia es bastante débil, pero admito que tiene cierto interés porque profundiza un poco en la "política" del mundo sobrenatural, lo cual justifica finalmente la importancia del Clan Volturi, que me pareció casi irrelevante en la película previa. De cualquier modo el conflicto sigue siendo básicamente el mismo: vampiros buenos contra vampiros malos contra hombres lobo, y Bella indecisa por sus turbulentas emociones y una importante decisión que podría cambiar su vida. Los nuevos elementos mitológicos no son exactamente interesantes o innovadores, pero al menos consumen tiempo y sirven como excusa para tener menos escenas dedicadas al tedioso romance. Por otro lado, tanta palabrería sobre clanes, leyendas y rivalidades reduce al mínimo la vida escolar de Bella y su interacción con su sufrido padre Charlie (Billy Burke), elementos humanos que en las previas cintas aportaron un breve respiro del enrarecido aire vampírico.

En cuanto a las actuaciones, simplemente hay más de lo mismo: los vampiros dejan que el pálido maquillaje se encargue de definir sus personajes, y los hombres lobo hacen lo mismo con sus musculosos torsos. Los actores adultos tratan de tomar en serio sus grandilocuentes monólogos, mientras que el director David Slade consigue filtrar un par de momentos violentos (no suficientes) para satisfacer al escaso público de horror que aún tiene fe en esta franquicia. Y, claro, los efectos especiales son mejores que antes (particularmente en lo que respecta a los lobos digitales), lo cual ayuda a hacer la obligatoria "batalla final" un poco más dinámica y emocionante, aunque sea por tres minutos. Dicha batalla, por cierto, parece un débil intento por demostrar que ocurrió algo importante en la película, cuando realmente es otra escala innecesaria en el camino hacia la conclusión, donde (supongo) finalmente se resolverán los conflictos, tanto en las emociones de los personajes como en el balance de poder entre vampiros y lobos. O cualquiera que sea la meta de Meyer.

M
ientras llegamos a eso, es inútil recomendar Eclipse o abstenerse de hacerlo. Sus seguidores saben lo que les espera y ningún grado de mediocridad logrará disuadirlos. Por su parte, los fans de los "auténticos" vampiros ya sabrán si toleran esta inocua variedad construida a base de ligeras fantasías adolescentes. En serio, no me molesta tanto el romance artificial ni las malas actuaciones, sino que estas películas hayan hecho tan aburrida la combinación de vampiros y hombres lobo. Pero bueno... la creciente mitología de la saga Twilight me provoca la más leve curiosidad por ver cómo termina la historia, así que por mucho que me queje terminaré viendo las siguientes películas. Al menos ofrecen la promesa implícita de un final concreto, que evitará prolongar más una historia tan ligera y repetitiva.
Calificación: 6

viernes, 2 de julio de 2010

Una Propuesta Atrevida (Chloe)

Confieso que usualmente encuentro los "thrillers eróticos" bastante tediosos y hasta risibles. Claro, no me molesta ver atractivas actrices en idealizadas escenas sexuales, y entiendo perfectamente que, en la mayor parte de los casos, ese es exactamente el punto de estas películas. Sin embargo creo que hay una categoría más "artística" a la que le llamaría "drama psico-sexual"; así clasificaría yo cintas como Closer, Eyes Wide Shut, Lust, Caution y Crash (la de Cronenberg, naturalmente). Esta división es meramente subjetiva, pero creo que obedece a la obvia diferencia en la intención de los cineastas; digamos que el thriller erótico simplemente se ampara en algún telenovelesco argumento de pasión e intriga para justificar los desnudos de su elenco; mientras que el "drama psico-sexual" está más interesado en las causas de esa pasión y las consecuencias que sufren los personajes cuando son incapaces de controlarla racionalmente. Una Propuesta Atrevida (pésimo nombre, distribuidores mexicanos) se acerca peligrosamente al extremo más sórdido de la balanza, pero el factor decisivo que la rescata es el excelente trabajo de sus actores y la sobria dirección del aclamado Atom Egoyan.

De cualquier modo el argumento parece sacado del más puro cine "sexploitation"; la Dra. Catherine Stewart (Julianne Moore) es una exitosa ginecóloga que vive en una elegante casa con su esposo David (Liam Neeson), destacado profesor universitario, y su hijo pianista Michael (Max Thieriot). La vida de los Stewart parece placentera, aunque su matrimonio se ha enfriado un poco a consecuencia de los años; y cuando David no asiste a la fiesta de cumpleaños que Catherine planeó meticulosamente, la mujer sospecha que su esposo la está engañando, probablemente con alguna de sus jóvenes estudiantes. Entonces Catherine conoce casualmente a la refinada prostituta Chloe (Amanda Seyfried), y se le ocurre contratarla para seducir a David, con el fin de confirmar de una vez por todas sus sospechas de infidelidad. Pero, claro, el plan tiene consecuencias más graves de lo que todos esperaban.

Obviamente la historia no es muy original, y ni la "sorpresiva" revelación en los últimos minutos de la película basta para inyectar novedad en el libreto. Sin embargo creo que la fuerza de Una Propuesta Atrevida no depende de su predecible final, sino del intenso trabajo de sus actores. Julianne Moore aprovecha su expresivo rostro para transmitir las más profundas emociones de su personaje con el mínimo esfuerzo y máximo impacto. Liam Neeson tiene el papel más "normal", pero no por ello descuida la perfecta química con su "esposa", en la que podemos percibir los años de altibajos matrimoniales. Y, finalmente, Amanda Seyfried demuestra la considerable calidad histriónica que no hemos tenido oportunidad de ver en las simplonas comedias románticas que infestan su reciente filmografía.

Una Propuesta Atrevida es el re-make de una cinta francesa del 2003, pero su argumento podría haberse usado en una genérica película B de los ochentas (imagino una versión alternativa con Joanna Pacula como la doctora, Linnea Quigley como la prostituta y Jack Scalia como el marido, dirigidos por Tibor Takács o Jim Wynorski). Sin embargo es innegable el barniz de elegancia que aporta la dirección de Atom Egoyan, y la credibilidad de las emociones expresadas por Moore, Neeson y Seyfried, de modo que puedo disculpar sus melodramáticos atributos como parte de su estilo, y recomendarla como un "drama psico-sexual" (o thriller erótico... ustedes decidan) de inusual impacto y refinada manufactura, en gran parte gracias a la espectacular cinematografía urbana de Paul Sarossy, quien usa la ciudad de Toronto como extensión de la casa de los Stewart... fría y espaciosa, pero a la vez íntima y llena de secretos. En esta película Egoyan recorre terreno similar al que visitó en sus cintas Exotica y Where the Truth Lies; personalmente prefiero la faceta más seria de su filmografía (Ararat, The Sweet Hereafter); sin embargo no puedo negar que Una Propuesta Atrevida me gustó justamente por abrazar una narrativa hasta cierto punto "vulgar", y tratarla con todo el celo artístico que pudo conjurar su distinguido equipo creativo. En otras palabras: cine "B" con clase "A". Lo que Basic Instinct 2 quiso ser y no logró.
Calificación: 8