viernes, 19 de marzo de 2010

La Profecía del Diablo (The Haunting of Molly Hartley)

Nota: Otra añeja película estrenada en DVD hace muchos meses que por fin llega a cines de México. Como siempre, publico nuevamente la crítica correspondiente para comodidad de los lectores:

La película
The Haunting of Molly Hartley debería ser usada en escuelas de cine alrededor del mundo para demostrar cómo NO hay que hacer una "película de terror". Todos los clichés imaginables desfilan en escena tras escena de aburrido desarrollo, en el que realmente no ocurre nada, hasta llegar a un previsible final carente de impacto, energía o siquiera la más leve emoción. Y lo peor es que sus aspectos técnicos son aceptables y muestran profesionalismo, incluso ofreciendo un par de secuencias con buena atmósfera, música y siniestro tono... en otras palabras, un desperdicio de recursos en una historia inútil y tediosa.

El principio resulta prometedor: una joven mujer camina por el bosque en busca de su novio; su padre la sorprende y le exige regresar a casa. Una
vez en su vehículo, empiezan a discutir, y ella le recuerda que está a punto de cumplir dieciocho años, de modo que no podrá controlarla por mucho tiempo más. Al escuchar esto el padre empieza a llorar y decir cosas como "no dejaré que te lleven"; a continuación acelera y choca su vehículo, tratando de matar a su hija y cometer suicidio en el proceso. Pero no tiene éxito... ambos sobreviven y, para cumplir su propósito, el desesperado hombre toma un cristal roto para apuñalar a su hija, que no comprenden lo que está pasando...

Más de diez años después conocemos a Molly Hartley (Haley Bennett), joven estudiante que acude nerviosamente a su primer día en una nueva escuela. Eventualmente nos enteramos de una tragedia en su pasado, que la obligó (junto con su padre) a vivir en una nueva ciudad: la madre de Molly, en un momento de psicótica violencia, apuñaló a su hija con unas tijeras. La muchacha sobrevivió el ataque y su madre fue consignada a un hospital psiquiátrico. Pero el pasado parece regresar, pues Molly está experimentando terroríficas visiones y escuchando voces que presagian algo terrible conforme se acerca su décimo octavo cumpleaños... ¿Está la chica sufriendo eventos sobrenaturales, o simplemente heredó la psicosis de su madre?

Tan sólo con esa sinopsis es fácil adivinar hacia dónde se dirige la historia. Lo malo es que tarda demasiado tiempo para llegar a donde ya sabíamos, y para llenar el tiempo procede a mostrarnos los problemas escolares de Molly, desde una religiosa compañera que la presiona para "encontrar a Jesús", hasta la clásica arpía celosa porque su novio presta demasiada atención a la nueva estudiante. Pero no debería extrañarme que gran parte de la película parezca una telenovela juvenil... después de todo, su elenco incluye a Jessica Lowndes y AnnaLynne McCord (de la renovada 90210), Chace Crawford (de Gossip Girl), Shannon Woodward (de The Riches) y Shanna Collins (de Wildfire), por no mencionar al elenco adulto, donde también encontramos abundantes veteranos de la pantalla chica.

El problema no es que
The Haunting of Molly Hartley emplee actores de televisión... el problema es que parece un blando episodio de alguna de esas series, libre de terror o suspenso pero, claro, con algunos sobresaltos baratos en los que alguna persona o animal aparece sorpresivamente (no, el animal no es el clásico gato, sino un cuervo... ¡qué original!).

No hay razón alguna para recomendar (o ver) The Haunting of Molly Hartley. Lo único interesante de esta monótona película es contemplar el hecho de que fue exhibida en cines de Estados Unidos, mientras que genuinas y competentes obras de terror (como Dance of the Dead o Alien Raiders) se ven relegadas a DVD, desperdiciando su potencial para enaltecer al género, y eliminar el estigma de mediocridad que han ocasionado blandas y genéricas películas como... The Haunting of Molly Hartley. Entonces, no cometan el mismo error que yo y eviten perder su tiempo viendo esta película (al menos fue poco... sin créditos la cinta apenas alcanza los ochenta minutos) cuando hay tantas otras cintas dignas de atención. Lo mejor que puedo decir de The Haunting of Molly Hartley es que será perfecta para quienes pensaron que Twilight fue demasiado complicada y terrorífica.
Calificación: 3

miércoles, 17 de marzo de 2010

Lesbian Vampire Killers

¿Qué quiere decir exactamente "Lesbian Vampire Killers"? ¿Lesbianas que matan vampiros? ¿O gente que mata vampiras lesbianas? En realidad la respuesta no importa mucho (es lo segundo), pues a lo que aspira la película Lesbian Vampire Killers es capturar al público adolescente con promesas de sangre, sexo y humor que simplemente no puede cumplir, a pesar de los buenos esfuerzos de su personal técnico y creativo. O, en otras palabras, alguien pensó que sería buena idea hacer Shaun of the Dead con vampiros... desafortunadamente no contaron con el talento real para alcanzar el potencial de esa poco original premisa.

Lesbian Vampire Killers
gira en torno a Jimmy (Mathew -sic- Horne) y Fletch (James Corden), dos buenos amigos con mala suerte para las mujeres, que deciden pasar unas vacaciones en un remoto pueblo británico con la esperanza de encontrar guapas chicas campesinas que se impresionen fácilmente con los "sofisticados" patanes de la gran ciudad. Para su gran sopresa (y la del público), los amigos realmente encuentran a un grupo de guapas jóvenes con lujuriosa disposición y ansiosas por comenzar una fiesta. Pero la celebración podría ser una trampa, pues ocurre justamente en la noche señalada para la resurrección de Carmilla (Silvia Colloca), temible mujer vampiro cuyos poderes podrían acabar con el mundo... y con la diversión de los simplones protagonistas.

El estilo visual y narrativo de la cinta emula desvergonzadamente al de la excelente Shaun of the Dead (con la adición de considerable vulgaridad), pero se queda penosamente corta de alcanzar el mismo nivel de ingenio y humor. Aún así estimo que funciona el 30 o 40 por ciento de los chistes, de modo que Lesbian Vampire Killers no resultó una pérdida de tiempo total, pues reí en varias ocasiones con la interacción entre los jóvenes, y con sus cínicas reacciones ante el cataclismo paranormal que está por desatarse. Y aunque eso bastó para entretenerme, creo que hay películas que capturan con mayor acierto la alquímica fusión de comedia y terror, sin perder el balance requerido para no arruinar el suspenso con excesiva frivolidad, ni sofocar la comedia con incongruente drama. La obra de Jake West viene a la mente, así como otras recientes películas británicas y neo-zelandesas.

No se preocupen; de cualquier modo Lesbian Vampire Killers ofrece muchas guapas vampiras en vaporosas túnicas, abundante sangre (digital y práctica) y suficiente humor escatológico para llenar dos secuelas de American Pie. Sin embargo los ingredientes por sí mismos no bastan para cocinar un platillo perfecto, y quizás hizo falta un "chef" con mejor sazón y genuino amor por el horror (y los vampiros, naturalmente) para preparar esta difícil receta. Pero después de tantas torpes cintas independientes norteamericanas del mismo género, no me desagradó el sabor europeo de Lesbian Vampire Killers (cuyo título en los Estados Unidos fue abreviado al menos censurable "Vampire Killers"… y por favor vean la irritante portada del DVD, que copia Zombieland y además menciona Twilight). En fin, creo que puedo darle una austera recomendación a esta película, sobre todo como anticipación de la posible secuela que, si llega a producirse, promete más potencial que este pobre refrito de mejores obras. Solo queda esperar que los cineastas aprendan de sus errores... y que no teman al ridículo.
Calificación: 6.5

lunes, 15 de marzo de 2010

Decisiones Extremas (Extraordinary Measures)

A estas alturas considero innecesario repetir mi incredulidad ante la descendente carrera de Harrison Ford, quien alguna vez fuera la definición exacta de "estrella de cine" gracias a su saludable balance de credibilidad artística y éxito en taqulla. Pero una serie de desafortunadas decisiones lo han traído hasta proyectos como Decisiones Extremas, que es básicamente una barata y sentimental película para televisión, accidentalmente adornada por famosos nombres en su elenco. Y lo peor de todo es que el argumento está basado en un hecho real mucho más interesante, dramático y complejo que la desvergonzada simplificación que el director Tom Vaughan nos ofrece. Por otro lado, ¿qué otra cosa podríamos esperar del creador de What Happens in Vegas? Como bien dice Kevin Smith: "En Hollywood te ascienden por fallas". Mmh... pensándolo bien, quizás deba re-examinar este supuesto "fracaso" de Harrison Ford.

En fin,
Decisiones Extremas sigue la desesperada lucha de los esposos Crowley (Brendan Fraser y Keri Russell) por salvar a sus pequeños hijos Megan (Meredith Droeger) y Patrick (Diego Velazquez) de los efectos de la rara "enfermedad de Pompe", que se manifiesta como una progresiva atrofia del sistema muscular. Su única esperanza yace en las innovadoras ideas del excéntrico científico Robert Stonehill (Harrison Ford); pero no será tan fácil pasar de la teoría a la práctica, pues además de recaudar la cuantiosa suma de dinero necesaria para financiar la investigación, tendrán que sortear obstáculos legales y éticos... por no mencionar los mercenarios intereses de la industria farmacéutica.

Además de las obligatorias escenas que buscan hacernos llorar o provocar nuestra ira contra dicha industria farmacéutica (incluyendo abundante gritería de Ford, y tiernos momentos prefabricados entre Fraser, Russell y los niños), podemos esperar un arco dramático tan básico que parecería sacado de algún curso rápido sobre escritura de libretos ("Primero se establece la situación, luego se crea el conflicto y finalmente se presenta la resolución"). Las actuaciones no son malas, pero tampoco buenas; después de todo, la situación se encarga por si sola de establecer el tono de cada escena, y los actores simplemente deben seguir sus más elementales instintos para complementar el material. Al menos me dio gusto ver a Brendan Fraser en un papel que no incluyera efectos especiales o forzada bufonería; y a la poco aprovechada Keri Russell, aunque sea en el ingrato papel de "madre preocupada". Nunca vi el lacrimoso programa de televisión Felicity, donde Russell ganó cierta fama, pero me han gustado sus ocasionales participaciones en películas que la muestran como una actriz intensa y emocionalmente expresiva cuando hace falta (¡y más guapa ahora que hace diez años!).

Solo recomendaría Decisiones Extremas a fetichistas del "dedo amenazador" de Harrison Ford, que tristemente (o jocosamente) se ha convertido en parte importante de su legado para generaciones futuras. La historia sobre el descubrimiento de la cura para la enfermedad de Pompe se puede leer con mayor detalle y emoción en muchos sitios del Internet o, supongo, en el libro que inspiró la película. Por lo demás, me pareció una aburrida pérdida de tiempo y, en cierto nivel, una irritante reducción de un serio problema médico, que no hace justicia al sufrimiento de los miles de niños (y familias) que padecen sus consecuencias. No dudo que las intenciones de la cinta hayan sido buenas... desafortunadamente no se siente la convicción de cumplirlas con sobriedad y al mismo tiempo presentar una película más honesta e interesante.
Calificación: 5

domingo, 14 de marzo de 2010

La Reina Joven (The Young Victoria)

Me dan un poco de desconfianza estas cintas británicas "de época" porque de vez en cuando he encontrado en ellas libretos insulsos y aburridos, pero bien disfrazados por un magnífico diseño de producción, primorosos paisajes europeos y desde luego esos espesos acentos ingleses que elevan automáticamente la "clase" de la película y sugieren valor artístico que quizás no sea merecido. Afortunadamente La Reina Joven no cae en esa situación, y se gana a pulso una recomendación por su interesante historia, sus excelentes actuaciones... y desde luego por todos los demás adornos de vestuario y locaciones que hacen la experiencia inusitadamente rica para la vista. Al menos es inusitado para mi, pues rara vez me fijo tanto en esos detalles.

La reina joven del título es nada menos que Alexandrina Victoria (Emily Blunt), sucesora a la Corona Británica "por default", lo cual prácticamente le roba su infancia y su inocencia debido a la manipulación de varios adultos que buscan influenciar sus decisiones o incluso robarle el título por medio de una "regencia", usualmente ejercida cuando un monarca es demasiado joven para reinar. Y así, evadiendo traiciones y maniobras políticas, Victoria llega finalmente a los dieciocho años, ganando legítima posesión de la corona a principios del siglo diecinueve (no es un spoiler, pues vemos la coronación en los primeros segundos de la cinta). Pero sus problemas no han terminado, ya que su inexperiencia podría hacerla víctima fácil de enemigos aún más poderosos, sobre todo si está distraída por cierto príncipe sajón que la corteja...

La proverbial "era victoriana" fue (en mi humilde opinión) uno de los puntos clave en la civilización contemporánea, no solo en el aspecto social, sino en el científico, artístico y cultural. Pero honestamente no sabía mucho sobre el origen del período, y quizás por eso disfruté tanto esta simplificación de los eventos políticos y económicos que prepararon la llegada de la era moderna. Y, claro, para hacer más llevadera la lección de historia podemos disfrutar la excelente actuación de Emily Blunt como la joven e inteligente monarca cuyas decisiones no siempre fueron buenas, pero al menos se inspiraron en buenas intenciones... o en el consejo de Lord Melbourne, un personaje histórico igualmente repudiado y admirado como asesor o titiritero de la corona; ustedes decidan. Tampoco podía faltar el romance entre Victoria y el Príncipe Alberto, el cual encontré más interesante por la combinación de intelectos que por las emociones que evoca. Aunque desde luego estimo que el libreto (del actor y dramaturgo Julian Fellows) se toma las libertades necesarias para hacer más ameno el relato, incluso si debe incluir clichés del cine romántico que se sienten fuera de lugar en un contexto tan "clásico".

Me gustó bastante La Reina Joven (ahem), aunque estoy conciente de que no todo el público disfrutará las anquilosadas intrigas de la corte ni las copiosas referencias a oscuros personajes de la historia británica (bueno, oscuros fuera del Reino Unido). Entonces, además de darle una recomendación a la película, también sugiero visitar Wikipedia antes de verla, para familiarizarse un poco con los hechos reales y no perderse entre los más densos pasajes del argumento, como a mi me ocurrió. Pero incluso con esos breves momentos de confusión (¿en serio tenían tanto peso político las damas de compañía de la Reina?) disfruté bastante la película por su excelente elenco (incluyendo al inescrutable Paul Bettany y al siempre delicioso Jim Broadbent), y sin duda me gustaría ver una continuación con el mismo equipo creativo... aunque, en su defecto, podríamos considerar La Reina Joven como una eficiente "precuela" de Mrs. Brown... algo así como The Phantom Menace lo fue de la original A New Hope. Pero buena.
Calificación: 8

sábado, 13 de marzo de 2010

La Isla Siniestra (Shutter Island)

No puedo decir que me hayan desagradado las más recientes películas del director Martin Scorsese (Gangs of New York, The Aviator, The Departed), pues sin duda tuvieron abundantes atributos técnicos y dramáticos. Sin embargo, en un nivel más profundo, no me parecieron películas de Martin Scorsese... en ningún momento sentí esa febril energía, ese ímpetu que identificaba sus películas y demostraba que seguía vivo aquel feroz artista neoyorquino que tanto nos impresionó con sus seminales obras. Pero bueno... supongo que tras cuatro décadas como eminente figura del arte cinematográfico, no debería extrañarme la tardía madurez de Scorsese. Además, el cine ha cambiado considerablemente desde los setentas, y quizás aquella rebeldía y subversión ya no encajan en una industria más mercantilista y evolucionada (?). De cualquier modo me dio gusto ver atisbos de esa antigua energía en su más reciente cinta, La Isla Siniestra; y aunque no sea un regreso formal a la mejor época de Scorsese, sin duda fue una entretenida experiencia que pone gran énfasis en sus excéntricos personajes y en su lúgubre atmósfera.

Quizás "lúgubre" no sea la palabra correcta, sino "intrigante". Basada en una exitosa novela de Dennis Lehane (que no he leído), La Isla Siniestra se desarrolla en la década de los cincuentas, y se ubica en la epónima Isla Shutter, que funciona como asilo/prisión para los más peligrosos pacientes psiquiátricos de los Estados Unidos. Por eso, cuando una paciente desaparece inexplicablemente de su celda, se inicia una investigación federal a cargo de los inspectores Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo). Pero desde su llegada a la isla encuentran resistencia por parte del inescrutable Dr. Cawley (Ben Kingsley), cuyas innovadoras técnicas de curación podrían ocultar algo más siniestro y amenazador...

Tenía especial interés en esta película porque representa la primera incursión de Scorsese en el cine de misterio; supongo que Cape Fear también podría entrar en esa categoría, pero La Isla Siniestra cuenta con muchos tradicionales elementos del género, desde desapariciones misteriosas hasta tétricas mazmorras donde el peligro acecha en cada esquina. En ese aspecto, la primera mitad de la cinta funciona maravillosamente bien, estableciendo el misterio, sugiriendo una pérfida motivación para el villano y mostrando con gran emoción el obligatorio pasado tortuoso del héroe, que añade un subtexto personal a la investigación que conduce. Sin embargo la hora final parece perder el rumbo entre pistas falsas, escenas redundantes y callejones narrativos sin salida. Quizás Scorsese se sintió fuera de su elemento en un entorno más imaginativo que sus usuales paseos por el bajo mundo criminal; o simplemente quiso rendir homenaje a películas como The Silence of the Lambs (de Jonathan Demme), The Shining (de Stanley Kubrick) y Spellbound (de Alfred Hitchcock). Sin embargo, yo hubiera preferido que nos presentara una visión más personal de este género, en vez de una mera reproducción de las innovaciones que introdujeron otros cineastas.

Tengo otra teoría: los aficionados al "thriller" fílmico o literario sabrán que casi todas las historias con manicomios, psiquiatras y perturbaciones mentales terminan cayendo en las mismas tres o cuatro fórmulas. La Isla Siniestra no es la excepción, y para muchos será fácil predecir la revelación final que supuestamente debería dejarnos perplejos. Quizás el novelista Dennis Lehane se dio cuenta de ello, y por eso trata de introducir todo tipo de distracciones para despistarnos y confundir el camino de la trama. Sin embargo lo único que consigue es añadir media hora extra que vuelve un poco cansado el desarrollo, lo cual contradice en muchos momentos la eficiente dirección de Scorsese y las dinámicas actuaciones de Leonardo DiCaprio y Ben Kingsley. Mark Ruffalo hace lo que puede con su plano papel de "sidekick", y Michelle Williams es apropiadamente sombría como la ex-esposa de Daniels, pues solo aparece en las perturbadoras pesadillas que atormentan al detective.

Fue en esas pesadillas, y similares momentos de inesperada fuerza, donde me pareció reconocer al Scorsese de antaño; desafortunadamente el resto de la cinta carece de identidad y se limita a ser un thriller bien realizado pero poco ambicioso, con un excelente elenco que no siempre encuentra su lugar en el laberíntico argumento. Como sea, la puedo recomendar para pasar un rato de interesante intriga sazonada con perspicaces observaciones sobre la psiquiatría, la guerra, e incluso la hipocresía de la sociedad que recluye a la gente con padecimientos mentales. Todos esos detalles narrativos, junto con el exuberante estilo fílmico del director, son lo que separa La Isla Siniestra de ser otro genérico thriller fácilmente olvidable. Sin embargo no supera a las mejores cintas del sub-género "psiquiátrico" (por llamarlo de alguna manera), y mi favorita sigue siendo Bedlam. En resumen: decente thriller; no tan buen Scorsese.
Calificación: 7.5

viernes, 12 de marzo de 2010

Personalidad Múltiple (Possession)

¿Será posible? ¿Una buena película con Sarah Michelle Gellar? No. Pero sin duda Personalidad Múltiple me pareció más digerible que gran parte de su filmografía... lo cual, para variar, no representa mucho halago. Como he repetido en tantas ocasiones, fui tremendo fan de Buffy: The Vampire Slayer, y considero que esta actriz hizo un fantástico trabajo en el papel principal; una de esas inesperadas conjunciones de personaje e intérprete que rara vez se encuentran. Sin embargo en los siete años transcurridos desde entonces hemos visto a Gellar en roles absurdos y totalmente fuera de su rango dramático. Cuando la mejor cinta de su carrera post-Buffy es el refrito norteamericano The Grudge, podemos suponer que la actriz necesita nuevo agente... o mejor criterio para aceptar proyectos. Y, como prueba, podemos examinar Personalidad Múltiple, otro re-make norteamericano de una cinta asiática, a su vez inspirada en una novela que al parecer usó una trama bastante rancia. Sin embargo admito que este refrito del refrito me mantuvo entretenido con su blando drama y previsible suspenso (¿se nota que estoy preparando la apología por haberla disfrutado?).

Personalidad Múltiple se centra en Jessica (Sarah Michelle Gellar), trabajadora legal felizmente casada con Ryan (Michael Landes), cuya estable vida familiar se ve levemente opacada por la constante presencia del taciturno y amenazador Roman (Lee Pace), hermano de Ryan con algunos crímenes menores en su pasado. Desafortunadamente la felicidad de Jessica se desmorona cuando ambos hermanos sufren un accidente automovilístico, quedando en coma por varios meses. Eventualmente Roman despierta, y resulta tener los recuerdos y tal vez el "alma" de su hermano Ryan. Al principio Jessica se resiste a creer que su comatoso esposo ha "resucitado" en el cuerpo de su ex-criminal hermano, pero decide albergarlo en su casa para mantenerlo en observación. ¿Será posible que el amor entre la pareja haya trascendido la muerte? ¿O se trata de alguna maligna presencia con intenciones ocultas?

Como dije, no muy original, y les aseguro que si hubiera encontrado esta película en televisión (probablemente Hallmark o Lifetime, pues la producción denota la barata manufactura habitual de esos canales) no me hubiera detenido por un segundo a verla (bueno, quizás un par de segundos para recordar por qué Spike me daba celos). Sin embargo, habiendo invertido el tiempo viéndola en el cine, no puedo negar que me gustó el trabajo de los actores, las frías locaciones canadienses (¿dónde más?) y el metódico recorrido del argumento hacia el "tenso" final, que no es realmente muy tenso, pero lo parece gracias al talento de Gellar y Lee Pace, quien excede las expectativas del flojo libreto con una sólida actuación fundamentada en el contraste del agresivo Roman y su cálida nueva personalidad. Algunos lectores recordarán a Pace por su papel en la sarcástica serie televisiva Pushing Daisies, y pueden esperar otra de sus agradables interpretaciones en Personalidad Múltiple, aunque no baste para redimirla. Y ya que estamos hablando de series televisivas del género fantástico, también recordé a Michael Landes como el agente cazador de monstruos en Special Unit 2, y me dio gusto ver un cameo de William B. Davis, más conocido como El Hombre Fumador de The X-Files. ¿Hace falta más para revelar la naturaleza televisiva de esta película?

No he visto la cinta coreana en la que se basa Personalidad Múltiple, y no tengo mucho interés en ello, de modo que concluiré esta ambivalente crítica con la más tenue recomendación, inspirada primariamente por las actuaciones, la eficiente dirección de los suecos Joel Bergvall y Simon Sandquist (¿se necesitaron dos directores para contar esta simple historia?) y la trama que no ofrece cosas nuevas, pero que al menos se precia de su ridiculez y mantiene un buen ritmo con adecuado balance entre los dispares elementos de su narrativa. Admito que quizás sin la presencia de Gellar y Pace me hubiera parecido otra de tantas películas mediocres que se olvidan al momento de salir del cine; de modo que si el lector no aprecia a esos actores (o no disculpa sus tropiezos laborales) mejor evite Personalidad Múltiple. De cualquier modo, cuando el titulo en español y en inglés pueden considerarse "spoilers", no hace falta mucho para decepcionar al espectador.
Calificación: 6

miércoles, 10 de marzo de 2010

Ghost Machine

Que sorpresa... de nuevo me vi atraído por una estúpida película de "soldados contra fenómenos sobrenaturales". Como he dicho, me gusta el contraste entre ambos elementos... la práctica fuerza militar enfrentando el ambiguo mundo espiritual en una disfrazada versión del clásico dilema entre ciencia y superstición. Y, claro, quedé decepcionado una vez más por los irrelevantes personajes y torpe libreto de la cinta Ghost Machine, que no tuvo intención alguna de explorar dicho contraste, sino de recetarnos una floja combinación de violencia, videojuegos y fantasmas que no funciona en nivel alguno. Sí... dije "videojuegos", porque el supuesto enfrentamiento entre fantasmas y soldados ocurre en el mundo virtual, haciendo que la cinta sea básicamente una versión militarizada de la horrenda Stay Alive, en la que también encontramos un videojuego maligno. Ugh... ¿cuándo aprenderé?

El videojuego en el que se centra la película Ghost Machine es en realidad una sofisticada simulación experimental de combate que está desarrollando el ejército australiano con asesoría de "geeks" norteamericanos. Y, como buenos "geeks", no pierden la oportunidad de usar el equipo para entretenimiento personal, instalándolo en una prisión abandonada para jugar un fin de semana sin presión de sus superiores ni limitaciones sobre lo que puede hacer el poderoso sistema (traducción: escena gratuita de sexo virtual). Desafortunadamente los jugadores descubren que una presencia fantasmal se ha introducido a la simulación, con el resultado de que las "heridas" sufridas en el juego tienen mortales efectos sobre sus cuerpos físicos. Y, para escapar con vida, no solo tendrán que vencer al misterioso espíritu que los acecha, sino descubrir la causa por la que regresó a cobrar su sangrienta venganza.

Suena inteligente, ¿verdad? Entiendo el atractivo de combinar videojuegos y cine. Después de todo, se han convertido en los más redituables aspectos del entretenimiento popular (bueno, quizás después de la pornografía), y parece obvia la "sinergia" de su asociación (perdón por el lenguaje corporativo). Sin embargo la experiencia nos ha demostrado que rara vez funciona esta fusión de disciplinas, ya que los puntos fuertes de una (interactividad, retos y recompensas) no se combina bien con los de la otra (flujo narrativo, actuaciones, asimilación pasiva). Pero eso no detiene a los optimistas cineastas que creen haber encontrado el mágico "cheat code" que les dará un resultado mayor a la suma de sus partes. Gran error. Y si a esa falacia añadimos un libreto carente de ingenio, como el de Ghost Machine, el resultado no puede ser otra cosa que un desastre irredimible. Lo peor del caso es que la premisa de la película hubiera funcionado igualmente bien (o mal) sin incluir al videojuego. Los soldados que vemos huyendo del vengativo fantasma son "avatares" en un entorno virtual... pero no hay nada en el libreto que aproveche esa circunstancia, y hubiera dado exactamente lo mismo que fueran soldados "reales" en alguna prisión afgana, o algo así. No... todo es un forzado truco para introducir el elemento "digital", con la esperanza de que algún despistado diga "A mi me gustan los videojuegos; por lo tanto, me va a gustar esta película".

En cuanto a los actores, entre menos se diga, mejor. El rostro más famoso probablemente sea el de Rachael Taylor, la rubia "hacker" de Transformers. Sin duda es atractiva, pero no tiene mucho que hacer en la película, y hasta me dio un poco de pena ajena verla fingiendo tener entrenamiento militar... que aparentemente incluye peinarse como súper-modelo y hablar con su coqueto acento australiano. Pensándolo bien, hay otro rostro famoso: Tom Cruise. No, el célebre defensor de la "cienciología" no aparece en esta película, pero Sean Faris tiene un sorprendente parecido físico con él, lo cual sin duda le ayudó a ganar su papel... porque dudo que haya sido su talento histriónico.

En fin, ya escribí demasiado sobre esta tediosa película, que no puedo recomendar ni para fans de los videojuegos ni para seguidores del terror. Honestamente me hubiera divertido mucho más jugando Call of Duty durante esos noventa minutos (¿quizás el "mod" de zombies?), pero bueno... demasiado tarde para eso. Por favor no cometan el mismo error y absténganse de ver Ghost Machine, cuya auténtica maldición consiste en robarnos hora y media de vida sin ofrecer nada a cambio. Si voy a desperdiciar mi vida, prefiero hacerlo en algo que me entretenga.
Calificación: 3

lunes, 8 de marzo de 2010

Dark Country

Sospecho que esto fue lo que ocurrió: el actor Thomas Jane participó en la película Mutant Chronicles y quedó sorprendido por la facilidad y economía de filmar con la técnica de "green screen" (pantalla verde), usando escenarios virtuales como alternativa de costosos "sets" y locaciones. Entonces dijo: "Si ellos pueden hacerlo, yo también puedo", y decidió debutar como director con su propia producción independiente, realizada a bajo costo y con un mínimo de personal. El resultado fue Dark Country, un loable esfuerzo con algunos aciertos que apenas logran compensar sus abundantes deficiencias. Pero lo más importante es que también deja ver interesantes posibilidades para Jane en esta nueva faceta de su carrera.

Al principio de
Dark Country conocemos a Dick (Thomas Jane), quien acaba de contraer matrimonio en Las Vegas tras un romance relámpago con la guapa talladora Gina (Lauren German). Después de su idílica noche de bodas deciden emprender un viaje nocturno hacia su luna de miel, conduciendo a través del inhóspito desierto; pero sus románticas intenciones son bruscamente interrumpidas cuando encuentran un automóvil accidentado, y a su conductor gravemente herido en mitad de la carretera. Entonces, deseosos de ayudar, deciden llevar al hombre al hospital más cercano. Y, desde luego, la decisión tiene extrañas consecuencias que ninguno de los recién casados hubiera imaginado.

M
e da la impresión de que esta historia (escrita por Tab Murphy, veterano de Disney) comenzó como un libreto para televisión o cortometraje, y fue extendida a hora y media porque una película (incluso mediocre) tiene más potencial de comercialización en el mercado directo a DVD. Y, como casi siempre ocurre, se nota claramente ese "estiramiento" en sus numerosos monólogos y cansados diálogos que tal vez representan un atractivo reto para los actores, pero que corren el riesgo de convertirse en una aburrida experiencia para el espectador. De cualquier modo Jane (el director) mantiene la disciplina de Jane (el actor), y su fuerte presencia consigue mantener nuestra atención hasta en las más fastidiosas escenas (¿cuántas veces necesitamos ver una acalorada -e irrelevante- discusión a bordo de un automóvil?). Además, el proceso de producción sobre pantalla verde se presta para crear un interesante entorno visual que no pretende ser realista, sino artificial y hasta "artístico". O al menos quiero pensar que el deficiente "chroma key" (que deja un horrible borde irregular en el contorno de los actores) fue una decisión creativa, y no solo una falla atribuible a la inexperiencia de Jane o su personal técnico. Como sea, el ochenta por ciento de la película se desarrolla a bordo del automóvil, y en algunos momentos me recordó a Sin City (manteniendo toda proporción), no solo por la técnica empleada, sino por la ruda narración "noir" a cargo del mismo Jane.

La historia que cuenta Dark Country no es muy innovadora, aunque su bizarro (y hasta cierto punto previsible) final añade un saludable respiro a su monótono desarrollo. Realmente no puedo considerarla una buena película, pero me pareció un experimento interesante de un director novato con suficiente potencial para sorprendernos en sus futuras obras, siempre y cuando encuentre libretos mas sustanciosos y corrija la inexperiencia técnica que fue tan notoria en este modesto debut. Y desde luego ayuda la adorable presencia de Lauren German, el siempre confiable Ron Perlman en un papel secundario; y el curioso estilo "retro" de la cinematografía, la música y hasta las actuaciones, que me hicieron recordar los originales episodios de The Twilight Zone, o las antologías de Amicus Pictures. En fin, creo que puedo recomendar Dark Country porque respeto lo que quiso hacer, aún si no me gustó lo que realmente consiguió. Además la vi en un perezoso domingo, que siempre es buen día para sentirse indulgente y comprensivo.
Calificación: 6.5

Los Niños (The Children)

Nota: La misma rutina... Debido al reciente estreno de esta película en cines de mi país, publico nuevamente la crítica para comodidad de los lectores.

Dos hombres y tres mujeres pretenden pasar un ameno fin de semana en una remota cabaña de campo, pero la diversión se transforma en terror cuando tres violentos asesinos empiezan a acecharlos. Suena perfectamente cliché pero, co
mo el título de The Children nos indica, esta vez los asesinos son niños, los propios hijos de los protagonistas, que han sido infectados por algo que los impulsa al homicidio y la tortura.

Buena premisa, particularmente subversiva cuando consideramos que los villanos son niños normales, y no el genérico tipo de "niño diabólico" empleado frecuentemente en cintas de horror sobrenatural. Francamente yo esperaba que la película se acobardaría cuando llegara la más sangrienta violencia pero, con algunas excepciones, lleva la historia (y las imágenes) hasta su lógica conclusión. No, no odio a los niños, pero me da gusto que el gráfico infanticidio que la cinta ofrece respalde su aparente intención de convertirse en un clásico de explotación fílmica. Fue una buena estrategia balancear su sórdida y malsana sensibilidad con su sobria narrativa y centradas actuaciones.

Quizás por ser una cinta británica The Children evade el típico barniz de forzado dramatismo que afecta al horror norteamericano independiente. Además, podemos apreciar de inmediato el beneficio de su origen europeo en el elenco, compuesto por sólidos actores de creíble edad y libres de excesiva "actitud"; incluso la obligatoria adolescente "dark" resulta simpática y accesible, en vez de ser odiosa y repulsiva, como se podría esperar en este menospreciado género. El mismo balance se extiende al libreto, que evita vacuos sobresaltos a favor de un paulatino incremento de tensión, de paso construyendo un interesante misterio en torno a las sangrientas "travesuras" de los epónimos niños. De hecho, nunca se resuelve la cuestión, pero en vez de parecer una falla, su ambigüedad enriquece la historia y acentúa la atmósfera de angustia y temor que compartimos con los protagonistas. Hablando de atmósfera, me gustó mucho cómo el director Tom Shankland (cuya previa cinta WɅZ me pareció un excelente refrito del cansado cine sobre asesinos seriales) y su cinematógrafo Nanu Segal juegan con las expectativas de la audiencia, empleando las gélidas y rústicas locaciones primero como escenario de sana diversión invernal, y luego como terrorífica evidencia de aislamiento y soledad. Rara vez vemos el uso de paisajes como complemento de la narrativa, y resulta muy satisfactorio cuando aparecen tan bien empleados.

Hace un momento mencioné a los actores, y aunque el elenco adulto (y adolescente) es digno de aplauso, los niños merecen igual o más reconocimiento, pues su trabajo es simplemente perfecto. Como dije, no son los clásicos niños diabólicos con desorbitados ojos e impasible expresión (al menos durante la primera hora), sino niños normales y creíbles, reaccionando con llanto y confusión ante sus inexplicables acciones. Particularmente notable es Eva Sayer como Miranda, la única niña aparentemente libre de infección, pero no por ello estable o predecible. Entre los adultos me gustó el trabajo de Hannah Tointon como la voluble adolescente Casey, en algunos aspectos una típica "final girl", pero en otros sorprendentemente madura y compleja; y el de Rafiella Brooks como Leah, un impresionante debut fílmico como la mujer cuyo implacable amor maternal debe competir contra su instinto de supervivencia.

Contra mis bajas expectativas, The Children resultó ser un excelente antídoto contra el genérico horror de bajo presupuesto norteamericano gracias a su audaz libreto, su competente ensamble de actores y a la excelente dirección de Tom Shankland. Podría haberse contentado con explotar el obvio terror de los niños asesinos, pero decidió llegar más allá de la simple fórmula creando personajes interesantes y realistas en una desesperada situación sin fácil salida. Definitivamente me interesa seguir la carrera de este cineasta en vista de sus dos más recientes películas, pues éste es el tipo de talento necesario para recuperar la credibilidad del género de terror: menos efectos digitales y más exploración de los tortuosos rincones de la experiencia humana. Entonces sirva esto como entusiasta recomendación de una modesta película que logra con estilo y sencillez lo que muchas intentan con ruido y excesos. Una advertencia: no tengo hijos (ni planeo tenerlos), pero sospecho que The Children podría ser particularmente perturbadora para padres de niños pequeños; quizás prefieran evitarla.
Calificación: 8.5

domingo, 7 de marzo de 2010

Más Vale Pedir Prestado (Buy Borrow Steal - Miss Conception)

Estoy pensando que debe existir algo así como un "fight club" para actores hastiados de la complacencia que les acarrea el éxito, y al mismo tiempo ansiosos de sentir nuevamente la pasión e ímpetu que tenían cuando apenas comenzaban su carrera. Claro que ese teórico fight club no incluye peleas reales (sería irresponsable poner en peligro el resultado de tantas cirugías estéticas), sino la participación voluntaria en pésimas películas que refutan los mejores trabajos de esos actores y los ubican de nuevo en la categoría de principiantes dispuestos a aceptar cualquier papel, por malo que sea. La sensación de libertad debe ser intoxicante. Y, claro, la primera regla de fight club es no hablar de fight club, pero propongo como miembros potenciales a Harrison Ford, Cuba Gooding Jr., Uma Thurman y, desde luego, Heather Graham.

El más reciente "reto" de esta actriz es la película Más Vale Pedir Prestado, en donde interpreta a Georgina, una semi-neurótica profesionista británica cuyo "reloj biológico" está en alarma constante, pues acaba de enterarse de que solo le queda un óvulo disponible, de modo que su oportunidad para tener un bebé expirará en dos semanas. El problema es que su novio Zak (Tom Ellis) no está interesado en ser padre, de modo que Georgina lo manda a volar y, con la ayuda de su fiel amiga Clem (Mia Kirshner), se dan a la tarea de encontrar el hombre perfecto para procrear, pues, como ella dice: "No quiero esperma... ¡quiero un bebé!". Afortunadamente nadie hace la pregunta básica: ¿es conveniente preservar los genes de una persona tan ridículamente estúpida?

Me confundió un poco el estreno de esta película en cines de mi país, pues estaba seguro de que ya la había visto. Sin embargo una breve investigación en el IMDb aclaró la situación. El título original de Más Vale Pedir Prestado es Miss Conception, aunque también ha sido conocida en distintos territorios como Buy Borrow Steal y Last Minute Baby. Y, empeorando la confusión, tenemos la película Baby on Board, otra "comedia materna" sobre los efectos de un bebé en la vida de una ocupada mujer... también interpretada por Heather Graham. Afortunadamente este embrollo no tiene relevancia alguna, pues ambas películas son increíblemente malas, y no es recomendable verlas, o siquiera gastar un segundo más pensando en ellas. Pero bueno... al menos me ayudó a llenar otro párrafo.

Está bien, quizás invierta unos segundos más en esta película especulando la razón de usar dos actrices americanas (bueno, una norteamericana y otra canadiense) para realizar fallidas interpretaciones de personajes británicos. Más Vale Pedir Prestado no solo carece de humor, ingenio o credibilidad alguna en su patético libreto, sino que además tenemos que enfrentar la distracción de los artificiales acentos ingleses que valientemente mantienen ambas mujeres durante la película entera. Supongo que hay alguna bizarra razón para ello (por ejemplo, filmaron en Inglaterra por razones de impuestos, pero los inversionistas querían actrices americanas para incrementar el potencial comercial de la cinta, pero para calificar como producción local todos debían hablar con acento inglés... o algo así - no sé; imaginar la razón fue lo más que pude hacer para no dormirme durante la película); de cualquier modo es el menor de sus problemas... un agujero más en el barco que ya se hundió.

Los únicos que tal vez disfrutarían Más Vale Pedir Prestado son los fans patológicamente obsesionados con la guapa Heather Graham pero, en serio, su tiempo será mejor invertido buscando fotos de la actriz en Google Images, o escribiéndole poemas en Facebook, o refinando sus planes para proponerle matrimonio en la alfombra roja de los Oscares (no olviden usar el chaleco especial que protege de "tasers"). El resto de las personas sensatas harán bien en evitar esta película como la plaga, lo cual sin duda complacerá al "Tyler Durden" imaginario que controla este exclusivo club de actores dedicados a arruinar sus carreras: "Solo después de haber caído podemos resucitar".
Calificación: 3